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El año que viviremos austeramente

Tacho Rufino | 31 de diciembre de 2010 a las 15:30

el año queAh, la austeridad. Según la muy abierta y más flexible Real Academia Española de la Lengua, ser austero es ser “sobrio, morigerado, sencillo, sin ninguna clase de alardes”; mucha suela y poca cena, donde comen tres comen cinco, remiendo y frugalidad, campos de Castilla. La austeridad debe ser natural, pero también puede ser impostada o forzada por la situación. Era tenida por los romanos por un valor, mientras que para el tacaño es una coartada. En Economía, sin embargo, es un valor… y no. Por un lado, donde los ingresos menguan –los familiares, los empresariales, los públicos–, los gastos deben ajustarse: lo que llamamos consolidar el presupuesto. Sólo endeudándose puede una unidad económica evitar ese ajuste… y al crédito no se lo espera hasta que, precisamente, la deuda vigente se reduzca. Eso es de cajón, ni bueno ni malo. Por otro lado, la contracción del gasto –familiar, empresarial, público– es nociva para lo que llamamos creación de riqueza y, en definitiva, para la economía de un territorio. El perpetuum mobile de la producción y el consumo requiere de la sincronía entre ambas: si el consumo se merma, la producción también, y las unidades de producción sueltan lastre, reducen su actividad, echan gente a la calle. Un proceso que se realimenta. Como casi todo, la austeridad es buena pero mala también.

José Luis Manostijeras Rodríguez Zapatero, todavía nuestro presidente, ha sufrido una metamorfosis en su forma de hacer política económica que quizá tenga poco parangón histórico. El año que hoy acaba ha visto cómo el ya descontado y condenado ZP prescinde una y otra vez de sus seguridades, y ha ido podando el árbol presupuestario y del Estado del Bienestar a instancia de nuestros acreedores globales. Con poco que perder y a sabiendas de que no va volver ser reelegido y ni siquiera va a ser candidato, Zapatero lanzó esta semana el ‘churchiliano’ aviso: sangre, sudor y lágrimas hasta 2015 ó 2016. Fuera las caretas. Hasta que no reduzcamos la deuda pública y privada, no habrá crecimiento económico suficiente como para volver a crear empleo. 2015, ojalá, será el año en que, como al paso de las huestes de un Rey Arturo que recupera vigor, las plantas florecerán al ser pisadas por los cascos de los caballos. Mientras, volente o nolente, toca practicar la austeridad. Bien mirado, como decimos, la esencialidad, el aprecio de las pequeñas cosas que no se compran y una mayor reflexión social son deseables, y ayudarán a quienes crecen en este apretón a valorar lo que tienen. Si el consumo desenfrenado maleó a muchos jóvenes –y a no pocos menos jóvenes también–, lo que los padres no pudieron educar lo obrará ahora la travesía del desierto.

Suben y subirán la luz, el gas, la gasolina, el tabaco, el alcohol y lo que haga falta. Los impuestos indirectos, y también los directos, nos harán estrenar un nuevo ojal del cinturón. Aunque hay quien dice que si con salarios bajos aumentamos la deuda para reducir ésta habría que aumentar aquéllos, los salarios seguirán reduciéndose. Menos dinero en manos de un público más timorato, menos propensión al consumo, menos ventas, menos producción, menos ingresos fiscales… y vuelta a empezar. Pero Zapatero nos ha dicho que para 2015 volveremos a ser lo que fuimos, el país que iba a adelantar a Italia y después a Francia y hasta a Alemania.

Si Mel Gibson vivió como reportero un año peligrosamente la Indonesia de Sukarno, nos toca a los españoles vivir austeramente el año entrante. Nunca la frase preferida de quien suscribe tuvo tanto sentido: hagamos de la necesidad virtud. Con permiso de Gardel, cinco años no es nada. Además, el argentino miraba con melancolía hacia atrás, y nosotros miramos hacia adelante.

  • u 532

    Serán varios los años que viviremos peligrosamente, aunque mire el lado bueno del enclaustramiento obligado: reflexion, cultura, menos horteras a bordo de cayannes etc. Urte berri on señor Rufino, desde agaus atlánticas.

  • Pilar B.

    Blogger, el tío de la foto es clavadito a tu hermano J…. con veinte años menos! Feliz año¡

  • Juanma Caballero

    Entonces Tacho, si como dices y creo entender: si gastamos lo que no tenemos, malo. Y si no lo hacemos, peor.
    Parece que en la Economía el “Efecto Mariposa” es mayor que en la Física. Un pequeño gesto puede producir un resultado muchísimo mayor y más devastador de lo esperado. Si esto es así estarás conmigo en que la frívola manera de algunos de tratar la política y la economía interna no hacen más que poner el pie en la cabeza del país para que no se levante (léanse ejemplos como el de las declaraciones de Aznar ante las tribunas extranjeras, o las del estilo “asustaviejas” de Rajoy que aprovecha hasta las comparecencias en el púlpito de su parroquia para acobardar a los mercados).

  • una que piensa.

    Muy de acuerdo con todo el contenido del post, no queda otra salida. Esto se ha vivido en alguna que otra circunstancia dificil para la economia tal vez muy lejano en el tiempo de ahi el olvido.
    Por eso, no se deja de poder ser medianamente feliz. Cuestion de AUSTERIDAD que palabra mas importante ahora y siempre.
    Pero nos servirá para desde luego, aprender lecciones que en épocas de ricos de cartón no hicimos.
    No solo los jovenes, ellos con razón, se arrimaron al carro consumista pero y ¿que hicimos los mayores? esto era jauja de pacotilla.
    Que aprendamos algo y no perdamos el optimismo, es imprescindible. Por lo demás, mucha suerte en 2011 será necesaria tambien.

  • Liberace.

    A ver si Rajoy ers capaz de enderezar la situación en menos tiempo, a base de cierres públicos masivos y otras medidas liberales.

  • Baumer

    Gracias por tu visión positiva de las cosas, Rufino. Feliz Año 2016.

  • Bro in Law

    Sobreviviremos…

  • […] Hay títulos de películas que dan mucho juego; que resultan sugestivos, sonoros, inquietantes. Uno de ellos es sin duda El año que vivimos peligrosamente con unos estupendos Mel Gibson y Sigourney Weaver y una excelente Linda Hunt, por no hablar de la también inquietante música de Vangelis. Hoy, otro medio de prensa tira de este título para ilustrar la situación económica. El Mundo y su reportaje El año en viviremos más pobremente de hoy (no está en la web todavía) nos suena mucho: Sur, Qué, un blog que en cuentro en Google, otro sobre biodiversidad jugaron ya a principios de este año con el título en cuestión para ilustrar la última (?) vuelta de tuerca de la crisis. Después de una búsqueda en google, me encuentro con una entrada de ¿Quién da la vez?, el blog que usted ojea ahora mismo, un poco anterior a los anteriores, diciembre de 2010: “El año que viviremos austeramente”. […]