¿Quién da la vez? » Archivo » La miopía de los empleadores, también

La miopía de los empleadores, también

Tacho Rufino | 23 de mayo de 2011 a las 8:28

SOSTIENE Alejandro, perspicaz periodista económico de esta casa, que muchos de los miles de seguidores de la contestación en curso contra “el sistema” acaban de perder su prestación por desempleo. Tras dos años de paro, la búsqueda de empleo ha sido mucho más infructuosa que en otros periodos anteriores, ajenos a esta brutal crisis que nos agobia. Otros muchos, dice él con aplastante lógica, perdieron la prestación, y se engancharon a los 426 euros balsámicos, que les fueron retirados del bolsillo de golpe y porrazo. Por eso, en días laborables, las plazas estaban abarrotadas, entre otros colectivos, de jóvenes parados, sin prestación alguna… y universitarios. El parado universitario, igual que el titulado universitario infraempleado e infrarremunerado, es un rasgo endémico de nuestro mercado laboral. Pero no nos flagelemos en exceso: en todos sitios cuecen habas. Empezando por Estados Unidos. Las universidades americanas tampoco ponen en “el mercado” a los titulados que “el mercado” demanda. Ni con la capacitación técnica para rendir de forma inmediata en su empresa de aterrizaje, ni con las actitudes idóneas para dar a la empresa lo que ella necesita.Pero, ¿debe -y puede- la universidad suministrar candidatos perfectamente adecuados a los puestos que se demandan? ¿Hay algún ingeniero industrial -población laboral sin parados- que rinda desde el minuto cero, lo pongan donde lo pongan? ¿Algún notario o inspector de Hacienda sabe hacer su trabajo al ganar la oposición? ¿Algún futbolista rinde desde el primer día en un nuevo club? ¿Un hijo adoptado está adaptado a su nueva familia al conocerla? ¿Dónde quedan las evidencias de la “curva de aprendizaje”, que vincula experiencia a productividad en el puesto? No, qué va: no todo debe hacerlo la fábrica del talento. Hay una parte importante que debe correr de parte del empleador.La revista Time, en uno de sus blogs de la sección El capitalista curioso, reclama esta exigencia a las empresas. Y lo hace a partir de un estudio de Manpower, una empresa absolutamente partidaria de la flexibilidad máxima en el mercado laboral. Y no es que deban hacerlo por ética y responsabilidad social corporativa (objeto de tanto blablablá y costeadas memorias), sino por su propio interés. Los candidatos deben ser teachable (enseñables) por la empresa. Lo dice un liberal Made in Usa. El mercado no sólo es la oferta o la demanda: es las dos. Pero la demanda, en el caso del mercado de trabajo, no se hace cargo de esa función moldeadora, o no lo hace deliberada y estratégicamente, fachada aparte. En nuestros tres nuevos millones de parados en dos años -muchos universitarios- no todo es “la crisis”, ni todo es el desajuste formación-requisitos. También cuenta la pasividad de quien contrata. Y el vicio del infraempleo y la asfixia remuneradora que practican muchas empresas.

Los comentarios están cerrados.