De repente, el desastre: ¿especulación o pánico fundamentado?

Tacho Rufino | 11 de julio de 2011 a las 21:28

Hoy ha sido uno de los días más negros de los últimos tiempos económicos: la prima de riesgo sobre el bono alemán se ha vuelto a volver loca (es un decir: la vuelven loca deliberadamente, ¿no creen?), y el barómetro imperfecto de la bolsa –cuya extrema sensibilidad y volatilidad es un buen río revuelto para pescadores con buena información y capacidad de influencia en las cotizaciones— se ha pegado un leñazo casi histórico.
España no ofrece toda la confianza debida a la opinión internacional y a sus mercados financieros. Ahora bien, atribuir a la falta de reformas drásticas y recortes quirúrgicos “necesarios” esta volatilidad de lunes es miope como mínimo, tendencioso probablemente, y políticamente interesado en algunos casos: ¿cómo puede atribuirse a causas sustanciales este movimiento tan abrupto e inesperado –de nuevo: inesperado según para quién: marionetas, rebaños… o pastores–? ¿No es otro zarpazo planificado de agentes con gran influencia, a cuyo cebo acuden miríadas de pececitos asustados, haciendo el caldo gordo a los grandes titiriteros? ¿Hay que ser un paranoico para ver que la debilidad de Italia está siendo aprovechada para machacar el futuro del euro al grito de “dos grandes por el precio de uno” (Itali y España)? La cosa es grave, y Zapatero y Berlusconi quizá harían bien en irse y diferir el problema unos meses (vaya papelón el de sus sucesores, en nuestro caso el del muy silente Rajoy). Pero estos ataques de pillaje a la costa, estas razzias financieras que crean nocivas inercias para pueblos enteros, son más especulativas que fundamentales: tienen más de maldad y codicia que de verdad y análisis. España crece poco, pero crece ya, y el empleo –puede que transitoriamente, claro—ha mejorado (muy levemente, sí). ¿Es este el momento donde la lógica dice que España está llegando a cotas de intereses de deuda “de rescate”, de un día para otro, con la bolsa haciendo los coros, abandonando el barco? No me cuadra. ¿A ustedes? El fuerte le dice al que renquea: “Dése usted por jodido, antes o después, ¡y haga lo que haga!”.

(Una opinión alternativa –diría que opuesta– a la de esta entrada en el interesante blog de Enrique Caltrava en Expansión)

  • Fernando

    Acaben con la Bolsa,y los especuladores, o estos acabarán con todos.

  • efejota

    Vaya desproposito de articulo, pleno de conspiranoias anticapitalista y de explicaciones simplistas.
    España no está creciendo. Si al crecimiento reflejado en el PIB le descontásemos el incremento de deuda sobre el PIB el resultado sería plenamente negativo. ¿De que sirve pasar de ganar 1000 a 1100 euros si al mes en vez de pagar 200 euros de prestamos pagas 400? Los agentes de bolsa son los representantes de nuestros ahorros y les pagamos para que nos devuelvan ese interés que nos prometieron, y ellos sí saben esto. Pero ellos no “atacan” nuestra deuda, simplemente no la compran, y compran la alemana o la de otro país cuyo crecimiento real a largo plazo sea positivo.
    Le propongo al autor que en la próxima emisión de deuda pública la compre él toda ella y al interés más bajo posible. Quizás él sea capaz con ese acto generoso hacernos entender algo. El problema es que después tendrá que explicárselo a sí mismo o a su familia.

  • Fernando

    Srs gobernantes mundiales,acaben con este sistema financiero,con estos sinverguenzas especuladores,que no les mueve mas que la codicia ,sin importarle un bledo,las economias,los pueblos,los ciudadanos,todo el sistema financiero tiene que ser público,controlado directamnete por los gobiernos,no por 4 hakers de mierda,que aesoran a los cuatro multimillonarios de siempre,para hacer la sangria que estan haciendo en la economia mundial,que hacen las fiscalias,los jueces,los gobiernos,los estamentos oficiales,que no piden responsabilidades de todo tipo,a estos sinverguenzas financieros,que siguen enriqueciendose,a costa de la ruina de las naciones,¿Por qué no se toman medidas drasticas de TODO TIPO,contra estos sinverguenzas?….

  • Tacho Rufino

    “efejota”, opinar es libre incluso bajo seudónimo, e incluso es libre confundir capitalismo –contra quien el que suscribe no tiene nada, por supuesto: al contrario– con un desarrollo desproporcionado de las actividades financieras, ajeno a las variables económicas fundamentales. También es libre asignar paranoias a quien estima que la falta de control de las actividades financieras (no ya las especulativas, que son consustanciales al juego de los mercados, sino las tendentes a generar una volatilidad extrema en la que sólo los más avisados ganan y miles de ahorradores e inversores pierden). EN ese sentido, no hay político conservador o de izquierdas que no reconozca que el exceso financiero y la codicia sin control insititucional han sido una de las fuentes básicas del desastre en curso, no sólo para España. Obama, pero también los republicanos, señalan a la “greed” (codicia) como origen de muchos males en su propio país. Pero también los políticos más cercanos, por no hablar de la inmensa mayoría de los analistas económicos, reconocen que los mercados financieros funcionan con demasiadas influencias de parte, y que esto es esencialmente nocivo para el sistema (el capitalista, claro, el nuestro y vigente).
    Por otra parte, simplista, pero simplista de verdad, es descontar del crecimiento del PIB (que no tiene nada que ver con las ganancias, como usted confunde) la carga de la deuda. Pero para explicar cosas de cajón hay manuales. En cualquier caso, es libre también confundir todo tipo de “represetantes de nuestros ahorros”, todos al parecer tan buenos y benéficos. ¿Qué tiene que ver un hedge fund y la venta corta masiva con la caja de la esquina, el gestor de patrimonios con cara y DNI… o con el propio Santander, cuyos representantes más conspicuos –otros anitsistema conspiranoicos como yo…– se han quejado recientemente, por cierto, de las connivencias entre grandes fondos (con capacidad de perturbar el desarrollo más o menos normal de la oferta y la demanda) y las agencias de calificación de riesgos. Botín, documéntate, hombre. So rojo.
    Por último, estimado sabio atrincherado, a un individuo que expele un aire de estar bien informado como usted no se escapará que la deuda española con altas primas de riesgo son un caramelito muy rentable para quien invierte grandes cantidades en ellos (se colocaron hasta ahora todas las emisiones, y millones de euros dispuestos a invertir esperan hasta que el ‘spread’ sea más grande, para exprimir más, ¿o eso no lo sabe quien descalifica a otro en la primera línea?), a sabiendas de que es más que difícil –no es el caso griego, es el español o el italiano–que dichos títulos de deuda pública no se paguen por el Estado a su vencimiento. De nuevo creo que se confunde usted de una manera muy ingenua: decir que los inversores sólo compran títulos de deuda pública de países con muy buenas perspectivas es, simple y llanamente, estar fuera de la realidad. Ni que fuera usted intermediario y se dedicara a hacer de ‘troll’ corporativo, efejota… Más riesgo, más rentabilidad, valga la obviedad. Si genero más riesgo –porque puedo–, aun no exisitiendo “tanto riesgo”, obtengo mayor rentabilidad, y así llevo mejor juego en el mercado secundario.
    A la familia la dejamos de lado, por favor. Y en su próximo comentario, le ruego dejar de lado la descalificación sin más. Argumente. Y lo mejor posible.

  • LVM

    “Zapatero ha asegurado que España puede permitirse el encarecimiento de la financiación y que los Presupuestos se han elaborado con una holgura que permite al Tesoro hacer frente a los mayores costes”. El País de hoy.

    Cuando yo era estudiante me pelaba en una barbería de mi barrio que regentaba un peluquero singular. Era de San Jerónimo, un pueblecito que acabó engullido por los tentáculos invasores de la Sevilla de la Expo. Viajaba temprano, en una vespa verde, con el canasto de la comida atrás y, después de trabajar todo el día, cerraba cuando salía el último cliente.
    No sé si apellidaba “Santa” o era un mote, pero él respondía por ese nombre sin enfadarse. Era bajito, fortote, y hablaba por los codos. Tenía todo tipo de conversación para usar la adecuada según qué cliente y nunca tenía prisa. Le molestaban especialmente los que se impacientaban y los niños que incordiaban mientras sus madres hojeaban el “Hola” atrasado; entonces, se guardaba el peine y la tijera en el bolsillo del batín blanco de medio cuerpo y, a modo de huelga momentánea, dejaba de pelar y decía en voz alta: «el que tenga prisa que se vaya… y venga luego, que aquí lo espero».
    Tenía a gala ser sevillista hasta la médula y haber sido, hasta no hacía mucho, peluquero oficial del equipo de su alma. A todos los jugadores les hacía el mismo tipo de pelado y refiriéndolo, repetía siempre una frase hecha, mientras desplegaba una amplia sonrisa: «todos cortados por la misma tijera, ¡ojú, qué arte!» —se decía él mismo.
    Cuando entraba un cliente, si no lo conocía lo miraba de arriba a abajo, diagnosticándolo como si fuera un scanner; marcaba distancia hasta ver “por donde pajeaba”. A los conocidos los saludaba, estrechando fuertemente su mano, mirándolo a los ojos y cuando le preguntaban: «¿cómo estás, Santa?» le respondía irónico:«¡ya ves, aquí, viviendo por los pelos!».
    No solo contaba chistes, alguno de ellos muy malos, sino que los protagonizaba y escenificaba, como si él fuera el primer actor, la barbería fuera el escenario y los clientes los espectadores —hasta el que estaba a medio afeitar se volvía para no perder detalle—.
    Un día contó uno que viene como ni pintado a la manifestación de hoy del amigo Zapatero:
    Resulta que se presento un cliente de esos “pejigueras”, que siempre tienen prisa, se quejan de todo y no dejan propina. Tenía barba cerrada de unos cuantos días y lo medio enjabonó. Y probó para rasurarlo una navaja, ya vieja, que había mandado a afilar. En la primera pasada ya notó que no estaba fina la herramienta, pero el cliente no dijo nada; a la segunda, más embotada todavía, comentó, tratando de no moverse, «Santa: parece que la navaja se atranca un poco, ¿no?». Y le contestó: «no se preocupe usted, don Fulano, que aquí hay un par de cojones pa tirar de ella».
    ¡Ay, Zapatero, Zapatero! …¡afila la navaja de la economía y no le des más tirones a nuestros impuestos y a nuestra paciencia!
    —¡Que buen pelo tiene usted, don Luis! —no consentía que le apeara del don porque decía que, desde que yo era universitario, merecía todos sus respetos.
    Ahora ya no te tengo, amigo Santa, tampoco tengo el mismo pelo, pero cada vez que oigo una estupidez me acuerdo de tus chistes malos.

  • efejota

    Jajaja.
    Es divertido ver a un simple funcionario de una universidad de tercera hacerse el gallito delante de sus lectores, llamando troll al que es didáctico (el ejemplo de la deuda lo puse yo) y presumiendo intereses ocultos donde sólo hay una LIBRE opinión.
    El mercado bancario es de los más regulados que existen: No más decir que el precio de inicio de toooooooooodo el dinero lo deciden en una mesa un día por la mañana… Otra cosa es que esos mismos bancos centrales decidan, porque sí, porque hay que ganar elecciones para los jefes, que el precio del dinero ha de estar por debajo de la inflación (?), de modo que no endeudarse acabe siendo una inversion negativa. ¿Que bancos, agencias de rating, fondos de inversión cada uno tira para lo que conviene y que a veces se equivocan? Pues claro, como aquellos conocidos que están hasta las cejas por sumar a la hipoetca las letras de dos coches, el plasma, el viaje a punta cana, 7000 cervezas y 1500 platos de gambas de más. Estos no tienen culpa claro.
    Respecto al mal gusto de mencionar que uno escribe con seudónimo ¿acaso quiere mi dirección, o mi DNI? ¿Pretende suspenderme?
    Sea profesional, si está en un blog es lo que hay.

    Atentamente: UN simple autónomo que no tiene nada contra los bancos porque todo lo que tiene lo compra con ahorros.

  • María Argote

    Tacho: no entiendo por que publicas comentarios de gente que te insulta, para que dar cancha a gente con mala intencion y aburrida??? Simple funcionario, gallito, universidad de tercera… No seas tan “generoso”, que el personal se da el gustazo de pontificar sobre cosas que no sabemos si conoce porque ni si quiera se sabe quien es. Otro mas que presume de empresario sufrido y buen gestor que alimenta a las alimañas y parasitos que son funcionarios.