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È un mondo difficile…

Tacho Rufino | 11 de julio de 2011 a las 13:10

En el año 1992, la lira tuvo que salir del embrión del euro llamado SME (Sistema Monetario Europeo), e inmediatamente fue severamente devaluada. Previamente, Italia, asfixiada por una gran deuda pública, fue machacada por la especulación. Lo que le está sucediendo ahora al país transalpino se parece bastante a aquel panorama, pero no es lo mismo. La lira no existe, y por tanto no puede ser devaluada. Lo que se va a devaluar seriamente es la estabilidad económica y financiera de Italia. Y posiblemente la calidad de vida media de sus habitantes… si no lo remedian sus tumultuosas y ortopédicas instituciones. Y algunas de ellas están en ello.

La gran diferencia de aquel entonces con este ahora es que el euro ha ido maquillando y difiriendo la toma de conciencia de la complicada situación italiana (algo similar cabe decir sobre la crisis de deuda española, larvada durante años de exuberancia crediticia). Su deuda sigue creciendo, y –no menos importante para excitar los ataques de los leones a los ñúes que muestran síntomas de debilidad– la crisis institucional es más que seria. Berlusconi está acabado, y el equilibrio de alianzas que lo mantiene en el poder se ha deshecho. Aunque el delito está prescrito, ha sido condenado por lo que todo el mundo sabía pero il Cavaliere consiguió parar hasta ahora, evitando su debacle y la cárcel: su imperio mediático está cimentado en la corrupción. En concreto, en la compra de una sentencia pagada a un juez por 400 millones de aquellas liras (menos unos 200.000 euros, calculo, si actualizamos los valores a día de hoy). Italia no tiene perspectivas de crecer, ni de crear empleo, sino al contrario. Su señera y poderosa industria del norte y su gran capacidad exportadora no lo son todo.

El precio de ahuyentar a los especuladores de Italia es de 40.000 millones de euros, la cifra en que se valora su reequilibrio presupuestario en el plazo de tres años; su déficit publico, en definitiva. Para ello, como le ha sucedido a España, debe contener los gastos y/o aumentar los ingresos de los presupuestos públicos. Nunca en la historia de Italia se había ideado y aprobado en el Parlamento en una sola semana un proyecto de consolidación fiscal –ni de nada, realmente–. Ha ocurrido ahora: miracoloso (ver video para reír). Si cierto es que la sincopada y lenta solución –o patada a seguir— de la bancarrota griega ha acelerado las dudas sobre Italia –sobre su liquidez y su solvencia– y ha estimulado los jugos gástricos de las fieras financieras globales, también es cierto que la situación italiana debe meterse en cintura. Italia no es un país pequeño como Irlanda, Grecia o Portugal: su capacidad de originar daños colaterales en su desplome en muchísimo mayor. Bofetada tras bofetada, el euro tal como está compuesto, compartido y concebido a día de hoy tiene menos futuro que Berlusconi como primer ministro italiano. El inefable papi Silvio estorba tanto a su país como Zapatero al nuestro, e incluso más. Si Berlusconi se largara, los ataques se calmarían y la prima de riesgo se reduciría enormemente, según opinan sus detractores. Un consuelo: el asedio podría trasladarse un poco al Este y un poco al Norte. Desde España a Italia. De momento, no es así.

Como decía Tonino Carotone, español que tuvo gran éxito en Italia, “è un mondo difficile”…

  • Pep

    È…la comedia e finitta.