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‘Mercado Kid’ noquea a ‘Mantequilla Estado’

Tacho Rufino | 6 de agosto de 2011 a las 15:58

“Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió”. Ojalá estas palabras que Borges puso en boca del joven que fue a matar al monstruo se hicieran realidad, y el minotauro estuviera deseando calmarse e incluso morir a manos de quien supiera llegar al centro de su laberinto. El laberinto económico inextricable que quizá a ustedes, también, les provoque tanto hartazgo como temor. En la misma línea mitológica, una analista sueca tira esta semana de metáfora para ilustrar lo que está pasando: “[los mercados]…un dios enfurecido, que nosotros mismos hemos creado, y al que ahora vamos a tener que ofrecerle muchos sacrificios para que se calme”. El “nosotros mismos hemos creado” es sin duda un plural algo injusto: todos los “nosotros” no somos igual de “nosotros”, hay algunos que han contribuido mucho más a emponzoñar la situación económica global que otros. Probablemente, no pocos de ellos son los que ahora obtienen grandes beneficios de la extrema inestabilidad, que amenaza con llevarse por delante ese poliedro diverso y dispar en que se ha convertido la Unión Económica y Monetaria. Lo que llamamos el euro.

”El

El combate está bien avanzado, y un púgil rocoso y sin estilo, con excelente juego de piernas, que nunca descubre su rostro y cuya pegada siempre hace pupa vapulea a los puntos a su contrincante, un espigado y elegante boxeador blanco, de alta escuela y método, que no tumba a un pelele y que tiene el mentón tan frágil como castigado el hígado. Los mercados revientan a la política. Titulaba Joaquín Aurioles en estas páginas el jueves: “El gobierno de los mercados”. No se quedaba en el desencanto, sino que cuantificaba cuál es el déficit de tesorería que tiene y tendrá España, y recordaba que, por nuestra parte, no queda sino trabajar en los gastos y/o en los ingresos. Mejor rápido que tarde. Porque siendo desproporcionada -abusiva si quieren, criminal incluso- la acción algo carroñera de los más conspicuos agentes financieros contra España o Italia -y lo que vendrá-, nosotros tenemos muchas tareas por hacer.

Sigamos haciendo patria, y citemos a otro articulista de esta casa. Fede Durán, con tino y elocuencia, escribía ayer viernes acerca de los deberes por finalizar y pendientes de empezar a meterles el diente. Tenemos que: aclarar a Mercado Kid cómo se organiza fiscalmente este país autonómico; corregir una reciente reforma laboral que ha sido lo que los jóvenes llaman ahora un pa ná; acabar cuanto antes con la reforma del sistema financiero español; acercarse a los países grandes, sean blancos o amarillos; subir el IVA. Sobre esta última cuestión se habla poco. Es un tabú político anunciar que se van a subir los impuestos porque no queda otra. Nadie lo hace. Es más, algunos prometen lo contrario. “Sé cómo obtener la cuadratura del círculo: voy a bajar los impuestos”. No nos vale tampoco la alquimia rubalcábica, un candidato metido a Robin Hood tributario: “Más impuestos para los más ricos, obligar a los bancos a dar crédito”. Esa rata, ¿quién la mata? Hace mucho tiempo que muchos lo decimos: los impuestos -así, en su conjunto- seguirán subiendo, por mucho maquillaje efectista que se haga (bajo un poco por aquí, subo mucho por allá). A nivel local, vean cómo se comportan los policías locales de su ciudad. Auténticas máquinas recaudadoras. Un alcalde del PP contradice la doctrina de su partido: “Voy a subir los impuestos, me da igual loo que piense mi partido. Esto se hunde”. Las verdades del lugareño. Como puños.

  • MANCAR

    No hay que subir impuestos. Hay que bajar el Estado y, en general, las administraciones públicas. El Estado proveedor hasta de funciones de teatro, películas de cine o tranvías que no van a ninguna parte, se ha acabado. Las administraciones que colocan a los primos de los primos de los cuñados, y que mantienen plantillas que no sirven para hacer nada que no puedan hacer la mitad de la mitad de la otra mitad de todos esos primos, se ha acabado. El que haya una Universidad, lo siento, en cada provincia, se ha acabado. El que haya empresas públicas que tengan que ser financiadas “ad eternum” por los impuestos de todos, se hanacabado. El estado como las mujeres en su lozana juventud, cuánta menos ropa, mejor. Cuánto más desnudito, mejor. Lo que no puede haber es tanto trasero sentado en tanta mesa de oficina moviendo papeles como le manda tanto insolvente intelectual y moral, hablando en términos sociales. Lo que no puede ser es nos creamos que el dinero público no es de nadie y se gaste y gaste hasta en “setas mágicas”. Lo que no puede ser que matemos por inanición al único animal de la granja que nos da leche, la vaca (empresa), para que un montón de “parásitos” vivan del cuento del socialismo y las políticas sociales que, al final, a los únicos que le sirven es a los que viven y prosperan con ella, los políticos de izquierda que sólo saben abrir el “pico”, pero no dan golpe con él. Lo que no puede ser es que tengamos la deuda que tenemos, cuando el poco dinero que tenemos no lo sabemos INVERTIR en políticas que creen empleo: los empresarios de verdad. Lo que no puede ser es que el socialismo sociológico haya triunfado en España (ya no hablo entre los intelectuales, tan calladitos ellos ante el latrocinio del “invento”)y que casi todos piensen que lo mejor de la vida es ser funcionario. Lo que no puede ser es que trabajemos más de mitad del año para generar el dinero público que después sólo sirve para mantener a los que no hacen nada, porque ni saben ni están dispuesto a CREAR nada. Sólo a vivir a costa de…
    Si un economista está en eso, en que la única posibilidad de sortear la crisis y pagar la deuda está en subir, todavía, más los impuestos, entonces, apaga y vámonos, que tanto estudios no sirven nada más que para “colocarse” y seguir el curso de la corriente que nos va a despeñar a todos. Todos tenemos una gran responsabilidad en lo que está pasando, pero los que deberían ser conductores, se limitan a meterse en el maletero y decir lo que decía su papá, su abuelete y sus bisabuelete. ¡Enhorabuena! El vino sigue siendo el mismo que criaban nuestros antepasados. Nadie se ha “puesto las pilas” para adecuar el vino a los nuevos paladares. No hay yemas ni claras. Sólo oscuridad y seguidismo. Perdona, pero ni ideas nuevas, ni buenas ideas. Solo dejarnos llevar. El cerebro, de siesta permanente, antes, durante y después de la crisis que esta arruinando social, moral y económicamente a millones y millones de seres humanos.
    ¿Para qué servimos? ¿Para mirar y criticar? Vamos de “voyeur” o de juzgadores de gran hermano, pero de hacer cosas para cambiar nuestro entorno, poquito. Así nos va. Unos porque no saben. Otros, porque tampoco saben y todos los demás, mirando y dándole al “pico” y nunca, nunca, a la pala. Saludos y perdona la extensión, ¡compañero!…………..

  • T.R.

    Estimado Mancar, la entrada no pretende hacer una defensa de la subida de impuestos, sino constatar que suben y que seguirá subiendo la presión fiscal. Sobre la utilidad, el trabajo y el conocimiento de cada uno, felicidades por tenerlo tan claro. No es mi caso. Un saludo y escriba usted tanto y tan extensamente cuanto quiera. Gracias.

  • […] 6 de agosto, se publicó aquí esto para indignación de algún lector que consideraba que subir impuestos es lo […]