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Don Emilio, por favor

Tacho Rufino | 19 de octubre de 2011 a las 14:31

Él no es ni bueno ni malo. Él es que lo tiene muy claro. Y no deja de tener razón, su razón, al modo de aquella “mi verdad” a la que cantaban Los Chunguitos. Emilio Botín tiene su razón cuando afirma que la recapitalización indiscriminada de la banca es hacer pagar a justos por pecadores o, si prefieren, a quienes son pecadores por quienes son churrasco del infierno con toda la razón. Recapitalizar: tapar los agujeros negros de la banca, aunque no toda la banca tenga el mismo tipo de agujero ni de la misma dimensión.

El boquete bancario hispánico crece con dos martillos percutores. Uno, el del deterioro de los títulos de deuda pública o soberana –en concreto, bonos y otros valores del Tesoro español, que abundan mucho en los activos de nuestros bancos, en buena parte porque están forzados a adquirirlos. Segundo berbiquí, la caída en picado del precio de los activos inmobiliarios que también sobreabundan en los balances de los bancos, sea porque se le quedaron sin promover y vender, sea porque los hipotecados han resultado fallidos y las casas han vuelto a casa: al activo del banco. Los activos bancarios inmobiliarios valen cada vez menos, y su venta por parte de los bancos, con grandes descuentos y a la desesperada, está acabañado de destrozar el patrimonio inmueble de los españoles y el mismo sector de la construcción. La banca no siempre gana, pero siempre perderá menos que un currito metido a inversor en ladrillo. Hasta ahí podría llegar la cosa.

Botín, ok, hará bien en erigirse en defensor de la industria bancaria y, con mayor intensidad, en defensor de su propia entidad, el Santander. Pero no tiene razón –y, además, mete hiel en la herida de muchos paisanos— al decir que “tanta intervención” a la actividad bancaria es muy nociva para el sistema y para la economía. Ahora nos viene don Emilio defendiendo a la pyme: “Como nos pongáis corsés, el crédito no fluye. Ustedes verán…”. Déjense de amenazas veladas, y sean socialmente responsables. Au  a riesgo de resultar demagógico, lo diré: menos millonadas para Alonso y los cochecitos, y más luchar por resucitar una economía de la cual no sólo han acaparado ustedes una grandísima parte de las rentas y el “valor añadido” (término para echarle de comer aparte en otra entrada), sino que aún a día de hoy les genera muchos más beneficios que a cualquier otros sector, o casi. Y no digamos a las pobres pymes pagadoras de todo pato.

Haga usted el favor, usted que puede.

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