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Elecciones aparte, subirán los impuestos

Tacho Rufino | 25 de octubre de 2011 a las 18:29

Hace ya unos meses, un lector reaccionó indignado ante una ‘profecía’ lanzada desde aquí que, en el fondo, estaba cantada aunque ningún político la reconociera (ni la reconocerá): los impuestos van a subir. Van a seguir subiendo, mejor dicho. “¿Para eso están los economistas? ¿Para recomendar que la vía de reducir el déficit es aumentar la presión fiscal?”, se lamentaba él. En realidad, no se trata de recomendar, se trata de que la cuadratura del círculo sigue siendo un empeño vano: si los ingresos bajan más que proporcionalmente a los gastos, el déficit se incrementa. Otra cosa son las declaraciones de los políticos, contumaces e impenitentes en su preelectoral tarea de agradar a diestro y siniestro. Porque, siendo grandes, los recortes de gasto no han sido tan grandes –por suerte, diría yo, disintiendo de los podadores públicos vocacionales— como para compensar la gran caída de los ingresos (básicamente, ingresos por impuestos), sea para el Estado, sea para las autonomías, sea para las corporaciones locales. Ahí están los presupuestos que van saliendo, y eso que en no pocos casos se trata de desideratums poco realistas, de voluntaristas aplicaciones de porcentajes con respecto al presupuesto del año anterior.

Esta semana ha sido Merkel quien ha dicho que los impuestos –no sólo en España—tendrán que subir. Ella ya da por perdidas las elecciones, o casi, y no tiene que regalar la oreja a nadie. Mientras, Rajoy intenta mantener la coherencia formal de su discurso y anuncia que bajará el tipo del Impuesto de Sociedades, el que pagan las empresas por sus beneficios. Se lo bajará, dice, a las pequeñas empresas, sin contrapartidas de creación o mantenimiento del empleo por parte de las pymes. Manga ancha, a la espera que tal medida dinamice la economía. Olvida Rajoy que ya el año pasado –por primera vez en la historia fiscal de España– las empresas pagaron por Sociedades un tipo efectivo inferior a las rentas personales, las que pagan por IRPF los de a pie (sobre todo aquellos de a pie que viven de un sueldo con su nómina y todo: esos no se escapan). ¿Adivinan ustedes quién va a pagar los impuestos necesarios para apuntalar la casa común? Los de a pie, de nuevo, muy probablemente, es lo más fácil. Y eso significa aumentar los impuestos indirectos: aquellos que nada tienen que ver con el nivel de renta, de beneficios o de ingresos por plusvalías. Los que pagamos por consumir. El IVA y los impuestos sobre el tabaco, el alcohol y la gasolina. Si alguien cree que no van a subir, es un iluso. No se trata de uno u otro: se trata de la presión fiscal resultante. Hagan más caso a Merkel en estas cosas que a Rubalcaba o a Rajoy. Curiosamente –por la coincidencia improbable con la canciller alemana–, el exlíder de Greenpeace ahora candidato señero de la alternativa ecologista Equo para el 20-N, Juan López de Uralde, se declara partidario de subir los impuestos en función de la renta y de la contaminación que se provoque. Los impuestos, ya se sabe, no son ni de izquierdas ni de derecha, son instrumentales y todos los usan, aunque se los quiera teñir de rojo (“paga más, rico”) o de azul (“los bajamos, los bajamos… pero no”). Se trata de medir la presión y el esfuerzo fiscal, no el tipo concreto de un impuesto u otro. Y, canina la renta nacional, esas magnitudes crecen. Claro que crecen.

Miren este cuadro con datos no demasiado viejos. España está por debajo de la media de la UE en presión fiscal:

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