¿Quién da la vez? » Archivo » Arrinconado en un balcón por la insaciable Angela

Arrinconado en un balcón por la insaciable Angela

Tacho Rufino | 14 de abril de 2012 a las 21:07

En la noticia, el pollo, de 43 años, había salido “a donne” que dicen los italianos: a la caza, a ver lo que cae, a meter cuello que se dice ahora. Y lo había triunfado, como también se dice ahora. Conoció a una pava algo mayor que él, se les dilataron las pupilas y se les hizo pesada la sístole y también la diástole. Charlaron lo justo y se fueron a disfrutarse a casa de ella. Él lo debió de hacer medianamente bien –en la noticia puede leerse que lo malo vino “tras una larga noche de pasión”–, porque a ella le pareció poco. O quién sabe, quizá lo hizo demasiado mal, como suele suceder en los primeros encuentros, y más tras la ingesta copiosa de alcohol, y ella se rebrincó teutónicamente. Sea como sea, él acabó pidiendo socorro desde el balcón de la casa hasta el que ella lo había arrinconado exigiéndole más y más. La policía acudió, lo rescató y lo liberó, y la detuvo a ella por privación de libertad y acoso sexual. La noticia dice que ella era ninfómana, de lo cual no se aporta diagnóstico pericial alguno. Si lo de querer más o querer siempre es ninfomanía, conozco unos pocos de ninfómanos, al menos a tenor de sus declaraciones y el peso estadístico del monotema –junto con el fútbol, en muchos casos, y no tirará quien suscribe la primera piedra– en las conversaciones de masculino-pandillares. Pero la palabra ninfómano no existe, y me da a mí que quien redactó la noticia no ha podido resistir la tentación de utilizar el sí existente término femenino, y se ha lanzado a la piscina sin mayor contrastación. (¿Recuerdan a la Volpina (Zorrita) del Amarcord de Fellini? A mí esa ninfómana –bueno, su recuerdo solo, lamentablemente– me enturbió más de un rato en mi juventud. Mucho me temo que no soy la única víctima del genio italiano y sus expresionistas y húmedos personajes, la Gradisca y hasta la estanquera incluidas.)

Eso de que una mujer atractiva te acose sexualmente es una fantasía masculina habitual –según cuentan–, pero en la práctica debe de ser un absoluto horror. Según cuentan, digo, el “quiero más, lo hacemos poco” es cosa muy masculina, y cuando te roban ese papel la sensación debe de ser estresante, inquietante y repelente. Y muy poco excitante. El caso es que el muniqués que reculó en braslis –por compensar la terminología con un toque setentero— hasta el balcón pudo haber muerto de éxito, víctima de un edema pulmonar o un infarto causado por exceso de mueve-mueve, como le courrió a algún expresidente del Madrid y a algún espigado ejecutivo olímpico. O con una cadera rota al estilo tardía luna de miel nobiliaria o –máxima actualidad– a la manera de los monarcas cazaelefantes.

Pero esto es un blog con vocación económica, así que (copyright de Juanma Marqués) es pertinente extrapolar la noticia a la situación de una España contra las cuerdas, machacada en la bolsa y otros mercados financieros por un útil fantasma llamado intervención (si España no está intervenida, que venga Dios y lo vea), mientras el árbitro llamado UE-BCE actúa como los de pressing catch: secándose, ajeno a la cosa, el sudor en una esquina mientras nos vapulean a modo. Pues vamos a la rica metáfora, oiga. Atención pregunta:

Si la noticia que viene de Alemania habla de un generoso amante que da todo lo que tiene dentro, una insaciable y rigurosa señora y un montón de polvos que supieron a poco, ¿quiénes serían en la actualidad económica esos personajes y hechos?

a)      Dinio, la Bermúdez, seis casquetes

b)      Pipi Estrada, Lucía Lapiedra, 4 caliqueños de una hora la pieza

c)       Rajoy, Merkel, los recortes que no cesan

 

 

Los comentarios están cerrados.