Por qué se habla de ‘corralito’ español

Tacho Rufino | 15 de mayo de 2012 a las 20:27

Si nuestro país hubiera tenido moneda propia, en circunstancias similares a la que nos agobian desde hace cuatro años España se habría visto obligada a prácticar una o más devaluaciones de su divisa, probablemente hasta un 20% como mínimo. Los problemas de financiación se habrían aliviado, aunque la devolución de sus deudas (que permanecería en dólares u otra moneda de referencia global) estaría en entredicho al ser más cara. En cualquier caso, tal devaluación no era ni es posible, así que España tiene un serio problema de financiación, que no va a ser indefinidamente parcheado por el Banco Central Europeo, como estamos viendo.

El calvario de nuestra gestión financiera pública –que se traslada a empresas y familias como si de un cordón umbilical se tratara— se nota en la caída de la bolsa y en la prima de riesgo. Veamos. Uno. Si la bolsa cae como está cayendo mes a mes y año tras año, es porque los inversores –españoles y extranjeros, como los grandes fondos de inversión—venden acciones de la bolsa española, se deshacen de ellas, en mayor proporción que las órdenes de compra en el llamado parqué. Muchos retirarán su dinero del país, y lo invertirán en otros sitios. Dos. Cuando, por su parte, España paga mucho por colocar su deuda pública (es decir, la prima de riesgo es grande con respecto a lo que paga Alemania, que no paga casi nada por endeudarse para gestionar su tesorería nacional), quiere decir que muchos inversores no renuevan sus inversiones en títulos de deuda españoles, y ha que ofrecer mucha carnaza a los inversores para que el Estado español  no entre en default, en bancarrota, o sea, que no pueda pagar sus gastos corrientes y financieros, más las amortizaciones de la deuda del Tesoro que llega a su vencimiento. Los bancos españoles ya no pueden ser obligados a ser los paganinis que sustentan dichas emisiones, comprándolas masivamente de forma quasi-obligatoria. Directamente, porque ya no pueden, y menos estando en el ojo del huracán por sus tremendas bolsas de dudoso cobro. Tres. Un aclaración: los inversores –que no siempre son ocultos facinerosos sin alma y con demasiado poder, qué va: quizá sea usted uno– no quieren correr el riesgo de que un país en el que han invertido sea expulsado del euro, asuma una nueva moneda menos valiosa, y ese menor valor se traslade a sus inversiones. ¿Qué haría usted?

Sumen a esto el pánico de muchos depositantes de Bankia –y las orejas que le ven al lobo otros depositantes de otros bancos españoles–, azuzados por justicieros de ocasión que juegan a atacar al sistema financiero, cuando en el camino ayudan a hacer que los ahorros de sus propios padres se volatilicen (hablo de algunos grupos del 15-M, sí: la multiformidad y la indefinición de grandes masas de gente produce también monstruos, o simple papanatismo). Sumen también a esto que el augur económico más granado del mundo, Paul Krugman, afirma que España puede estar en una situación de corralito (hace años que Krugman aplica tal posibilidad a España) ¿Cuál es el resultado? La  aceleración en la fuga de capitales de nuestro país: salen muchos más dólares y euros que entran desde hace más de un año. Muchísimo más. Como si la botella de oxígeno se vaciara y el paciente no tuviera con qué rellenarla. Asfixia.

Algunos datos (vean las tablas abajo, para corroborar). La inversión financiera neta en España tocó techo en 2006. Desde entonces ha caído estrepitosamente, hasta ser negativa (o sea, se invierte fuera más de lo que se invierte aquí desde afuera). Más palmario aún: el BCE sigue la pista de los flujos de capitales de la eurozona, y la fuga legal de capitales en España es la que más crece de la Unión Europea, desbancando a Italia, que tiene el mayor volumen de fuga (en Grecia y Portugal quedaba ya poco por fugar en el último año). Aunque los datos de la tabla finalizan en febrero de 2012, es de temer con fundamento que la cosa no ha hecho sino empeorar en marzo y abril. ¿Adónde ha ido ese dinero? Lo diremos con un dato: en los siete últimos meses de 2012, la liquidez de los bancos alemanes y holandeses ha crecido en casi 400.000 millones de euros: poco cabe explicar. Para parar la sangría de la fuga de capitales, el corralito (o sea: no dejar que la gente disponga libremente de sus depósitos bancarios) es una salida desesperada. Para aquellos que buscan soluciones ya y se las exigen a políticos y economistas: buenas, buenas, no hay ninguna. De ellas hablaremos en la próxima entrada.

”BCE

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  • Andrés

    ¿Qué fué antes la gallina o el huevo?. ¿Es la gestión financiera pública la que lastra a las empresas y familias? o ¿ha sido la gestión financiera privada, especialmente de los sectores “productivos” más boyantes hace cinco años (bancos e inmobiliarias) las que han lastrado a la primera?.

    Creo que ya es el momento de ser más productivo. Es decir “producir de verdad”. A mi modesta opinión una economía dónde todos los “sectores productivos” van ligados al tercer sector depende sólo de lo que le pueda sobrar a las demás economías (ingreso por turismo). Si a éstas economías no les sobra nada, eso se obtendrá. Con un sector primario muy limitado, hay que apostar por el sector industrial (I+D+I). Con el panorama de recortes actual, ésto último no es posible. Consecuencia: Bancarrota.

  • Hernán

    Espero anhelante tu próxima entrada, con la “zona neuro” absolutamente desatada.

  • Conde Moore

    La Zona Neuro, qué bueno, la jaula de grillos comunitaria, un proyecto que hace más aguas que el Titanic, de donde nadie puede escapar por las buenas y sin daño.

  • Carlos

    Hay un dato que se puede soslayar y es la deuda pública de España cuando se inició la crisis era muy modesta. En 2007 fue de un 36,10 % del PIB y en 2008 del 39,8%. En 2011, 68,5%. En Austria: 2007: 60,70%. 2008: 63,8. 2011: 72,2%. Reino Unido: 2007: 44,50%. 2008: 54,40. 2011: 81,2%. Alemania: 2007: 64,90%. 2008: 66,30. 2011: 85,70%. Porcentajes todos más elevados que los nuestros. Parece entonces que el porblema no es tanto la deuda pública, sino la privada y especialmente la situación de los bancos. Así que es el “calvario” de la gestión financiera privada el que se ha trasladado a la cuentas públicas. El “diganóstico” del gobierno y sus medidas son equivocadas: ahogan el crecimiento y reducen la posibilidad de pagar. Eso es lo que ven los mercados. Los datos tan desalentadores y peligrosos confirman que el efecto de dichas medidas es el contrario al teórico perseguido. Si no se cambia de politica, el futuro al que os dirigimos es, sencillamente, terrible.

  • mcar

    Que los del 15M con algunas de sus propuestas puedan llegar a ser unos temerarios, unos inconscientes y no sepan el alcance de sus recomendaciones lo puedo entender, lo que no entiendo es la crítica a Krugman, a mí, que no sé nada, más me sonaba a advertencia, a llamada de atención a Europa, a la Merkel, a los de los recortes, que a pura inconsciencia, no sé, no creo que por sus artículos se vuelvan histéricos los mercados, los ahorradores, la histeria está instalada desde que esto empezó, no ha hecho más que ir a pique, pero se veía venir, yo, que soy muy ignorante, lo veía venir, como todos, hace ya mucho, pero mucho, más de dos años, que oigo decir a gente que tiene ahorros que los iba a sacar y que los metería así fuera bajo una losa, así que puedo imaginar en qué pensaban los grandes inversores (quizá mezclo todo, espero que se me entienda) Saludos.

  • Anónimo

    Este fin de semana hemos asistido al primer corralito en Europa. En Chipre llevan ya 4 días sin poder retirar los depósitos que tienen en su banco.

    Esto da a pensar si en España se puede dar un corralito como el de Chipre, para ello hemos creado http://www.corralitoespañol.com, para intentar dar algo de luz a este hecho y dar más detalles sobre el tema.

  • Tacho Rufino

    Un artículo de hoy sobre este asunto del corralito español http://www.diariodesevilla.es/article/opinion/1485148/i/nimaginable/corralito/espanol.html

  • Hernán

    Suceda lo que suceda está claro que el ahorrador europeo desconfiará de las supuestas garantías que el sistema otorgaba. No era posible, tratándose de una economía “menor” como la chipriota, una solución que no terminara por destrozar la ya de por sí escasa confianza en nuestros dirigentes? Me cuesta creer que no hayan calculado este “efecto colateral”.


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