Friburgo recurrente

Tacho Rufino | 24 de julio de 2012 a las 19:49

Friburgo, 25 años más tarde“, León Lasa, marzo de 2010:

(…) “Durante todos estos años, en especial los que van desde 1994 hasta hace relativamente poco, y muy particularmente desde la entrada en la moneda común, hemos experimentado una suerte de estado de euforia evanescente que, tanto a título particular como nacional, nos ha llevado a creer, sin duda erróneamente, que habíamos dejado de ser ni siquiera la sombra de lo que siempre fuimos. Con la estulticia propia del nuevo rico, mirábamos casi con desdén a quienes nos sufragaban muchos de nuestros excesos. Nos hemos despertado de golpe y porrazo y al final, tras ese tránsito efímero por las sendas de la prosperidad, nos enfrentamos a una realidad que, como un bucle permanente, nos lleva de nuevo al principio, al estado en el que las cosas estaban cuando uno, cateto y juvenil, caminaba despreocupado con un cuarto de siglo menos por la Munsterplatz. Ahí me encontraba, saboreando una jarra de la cerveza local Ganter a un precio ajustado (en los últimos diez años la inflación española ha triplicado a la alemana… pero gozamos de su misma moneda; ¡qué listos somos!) cuando leí en el Badische Zeitung (www.badische-zeitung.de) la noticia de que, ya sin tapujos, tanto el ministro de economía alemán como la canciller Merkel declaraban que el socio que no fuera capaz de cumplir con las reglas del euro podría y debería ser expulsado. Miré la inmensa torre gótica que domina toda la plaza y me pregunté si en mi próxima visita a Friburgo, al cabo de unos años, no tendría que, como en aquellos días, acudir a una casa de cambio antes de comenzar el viaje. Añadiría entonces tristeza a la melancolía.”

Quien esto escribió hace dos años largos, León Lasa, se dispone a volver a Alemania, Friburfo incluida, aunque ahora acompaña en su calidad de consejero al Real Betis en su stage veraniego en ese país. Hace 27 años viajó a Friburgo con pocas pesetas que debía cambiar por unos carísimos marcos; hace apenas tres, se veía con una cerveza bastante asequible en una terraza de Friburgo, rodeado de turistas entre los que abundaban los españoles que no reparaban en gastos. Quién sabe si, con las estremecedoras y acongojantes noticias de hoy, no le pillará allí el rescate con intervención y suspensión de derechos políticos de los españoles. La antesala de la voladura del euro tal como se concibe hoy. El domingo, por cierto, pude leer cómo un analista –quizá político– alemán pronosticaba y hasta recomendaba la convivencia del euro –para devolver la deuda exterior griega sin merma para el acreedor alemán o francés– y el dracma –para pagar salarios y para las transacciones domésticas. Que España no es Grecia se ha dicho hasta la saciedad. Pero por mucho que se diga, las diferencias de tamaño y estructurales pueden muy bien no ser capaces de impedir que se nos trate de una manera casi idéntica. Prost!

Etiquetas: , , ,


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

El autor, en este espacio, se limita a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hace responsable de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber