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Bajan los intereses… la banca gana

Tacho Rufino | 13 de agosto de 2012 a las 17:59

EN el mundo occidental, quien más y quien menos tiene una hipoteca, y en España en mayor proporción que la media del todavía llamado mundo desarrollado (otro término que decae penosamente y va resultando patético, como el de Estado de bienestar): un español es un aspirante a propietario de su casa desde la tierna infancia. Los hipotecados tienen algún motivo para estar contentos, incluso los que ven cómo por su segunda o tercera casita “para inversión” deben más de lo que valdría si pudiera venderse. Pero los intereses van bajando. Aunque con sus picos, la tendencia descendente de los tipos desde los primeros años 90 es clara, hasta llegar a unos niveles realmente bajos, alrededor del 1% en el interés de referencia para calcular el Euríbor (breve rabillo de pasa: usted paga mensualmente intereses al “Euríbor más algo”; el Euríbor es el interés al que se prestan los bancos unos a otros; el Euríbor se va calculando en función del interés oficial del BCE). Uno, en un alarde de lógica, puede decirse a este respecto: si el precio de lo que venden los bancos (dinero a crédito) va bajando, los bancos cada vez ganarán menos por las hipotecas, ¿no? Pues va a ser que no.


Excluyendo del cálculo el lamentablemente típico caso español de hipotecado fallido por perder el empleo o los ingresos, la banca está ganando más (casi) que nunca por las hipotecas. Por ejemplo, en Estados Unidos, según informaba el New York Times el pasado miércoles, los tipos actuales le pueden ahorrar a una familia prestataria unos 30.000 dólares por una hipoteca de 300.000 a 20 años. Ganancia para el deudor. Pero también gana el acreedor. Porque ellos, los bancos, lo toman a un precio aun más barato que antes, cosa que compensa los mayores costes de establecimiento de hipotecas por mayores garantías y exigencias regulatorias. Claro que ese problema no lo tenemos aquí. No firmando hipotecas nuevas… problema resuelto, bien mirado. Y aquí no se firman, de momento.

Europa, en el fondo, mira por nosotros, aunque con más miedo que compasión: si los tipos suben -como al populismo alemán le gustaría en sus bucles melancólicos de superioridad e histórico trauma inflacionario-, nuestra economía comatosa fallecería, y no conviene perder clientes ni mucho menos desencadenar el pánico. Desde que le dimos la política económica a las autoridades del euro, o sea a Alemania; perdón, qué digo, al Banco Central Europeo, los intereses han sido desconocida e inusitadamente bajos para los españoles. Lo cual, no lo olvidemos, fue uno de los motivos de nuestro gaseoso boom inmobiliario y nuestro plus de crisis. Pero si embargo, ahora, los tipos bajos alivian a las economías domésticas. La banca gana, claro.

  • lebrijano

    Tacho, buenos días. Sólo como propuesta humilde de lector-seguidor (y porque en estas cosas hacen falta opiniones esclarecedoras profesionales como la tuya, por encima de la confrontación politica), a ver si nos puedes explicar en lenguaje sencillo, el conflicto en cuanto a la capacidad de endeudamiento, capacidad de emitir deuda por Andalucía(y el cambio en las cifras creo desde Mayo en relación al “techo de endeudamiento” a la última reunión con Montoro en Julio) entre Andalucía y España (y si puede ser y sin querer abusar, una comparativa con otras Comunidades Autónomas)¿Es equitativo el sistema aplicado?¿Hay alternativas?¿Es posible un acuerdo razonable, teniendo en cuenta que vendrá otro “tajo” en las nóminas el próximo año? Un saludo verdiblanco de ismael-cástulo-jamaica-heliópolis (ya queda menos).

  • Tacho Rufino

    Ismael, en este crucial asunto de la finanicación autonómica hay, como en casi todo, dos visiones de la jugada: la del Gobierno y la de la Junta. Pero también hay dos asuntos implícitos: la penuria fiscal (o presupuestaria, en este caso son sinónimos), sobre todo por la caída en picado de los ingresos impositivos, y la voluntad del Gobierno más o menos declarada central de empezar a quitar competencias a las autonomías, más pronto que rápido, más fuerte que flojo. Por eso, cuando la Junta dice que Andalucía está menos endeudada per cápita y con respecto al PIB regional, tiene razón (ojo: también tienen razón los catalanes cuando dicen que nuestros superávits y nuestra menor deuda tiene mucho que ver con el tajo que ellos tienen que aportar a la solidaridad interregional, creo recordar que algo menos de un 10% de su PIB para regiones más pobres: por eso quieren ser como los vascos, “lo que me da el Estado le devuelvo al Estado, y ni un duro más”, eso es el llamado Cupo dicho en corto). A todo esto se une la mal disimulada voluntad de Montoro de arrear a Andalucía –comunidad ‘desafecta’ donde las haya– más que porporcionalmente. De forma que si nos quitan esa capacidad de endeudarnos (a los andaluces, digo), le joden el presupuesto a Griñán, pero bien. La Europa central, el ‘hard-core’ comunitario, está con Montoro, no lo dudes. Y Griñán nos asusta con que “si nos hacen esta putadita, tendremos que cerrar todos los hospitales del SAS”. No, hombre, noooo, dice Montoro: hay otras partidas de gasto que se pueden tocar. Hay empresas (incluida RTVA) y agencias públicas, entre otras cosas. Pero eso él no lo menciona: ahí el PSOE tiene muchos intereses de partido y particulares dentro del partido. El acuerdo es, sin duda, ni pa ti ni pa mí. “Tú ve aligerando, Griñán, que nosotros abriremos la mano una mijita”. Sé que no me defino, pero es que no puedo. O no sé. ¡Negociar! Saludos verdiblancos forever.