Por qué Europa “nos dio tanto”: una píldora interpretativa

Tacho Rufino | 28 de agosto de 2012 a las 13:15

El departamento de estudios de UBS, un banco suizo de inversión de primer orden, ha realizado un informe (dirigido por Paul Donovan) que viene a concluir –hablando mal y pronto—que las familias más beneficiadas por el euro son las griegas, las españolas y las portuguesas, economías mediterráneas que partieron con un gran desfase renta con respecto al núcleo duro europeo, básicamente de cultura protestante y poderosamente abanderados a su vez por Alemania. Ah, Finlandia, el gran protestante –en el sentido de quejarse, en este caso— de la Unión Europea, se ha beneficiado incluso más que España, pero como la realidad no te puede estropear un buen titular, ha quedado tal detalle para el interior de la noticia (véase cómo la daba Expansión, de forma idéntica Financial Times: “Las familias de Grecia, Portugal y España, las que más se han beneficiado con el euro”). Los PIGS, qué gente más mala… A este respecto, debemos hacer notar que, con el enfoque de este estudio en concreto, las familias italianas e irlandesas –pigs ellas también– han perdido renta en el periodo considerado. Pero el titular es el titular…

Sin ánimo de desentrañar la metodología de la investigación de UBS de manera pormenorizada, lo que el estudio ha medido es la variación de la renta disponible de las familias en el periodo 2000-2010 (sería muy interesante ampliar el periodo considerado hasta 2012, próximamente). Otros factores que pudieran ser relevantes quedan fuera. Esa condición epistemológica llamada ceteris paribus (“permaneciendo constantes el resto de los factores”, es decir, ignorándolos), hace que no se tenga en cuenta la balanza comercial entre los distintos países, o sea, cuánto compro yo a tal país y cuánto me compra a mí tal otro país. Tampoco la llamada balanza financiera, o sea, cuántos de mis ahorros van a financiar inversiones en otras tierras, y cuántos de mis préstamos son concedidos por territorios diferentes del mío. Evidentemente, estudiarlo todo “con todos sus avíos” es una pretensión megalómana que puede originar que las conclusiones sean un gazpacho intragable y sin significación para interpretar la economía agregada y poder plantear políticas públicas. Pero interpretar como cierto las conculsiones de un dato parcial, ensombreciendo datos relevantes (como el de Finlandia, o los de Italia e Irlanda), está todavía más feo.

También hay que tener en cuenta –o habría que tenerlo— que la Unión Monetaria, o sea, el euro, se crea precisamente como un instrumento necesario para la convergencia en renta entre los países del euro. Cosa que todavía España ha hecho sin llegar al objetivo a pesar de las conclusiones del estudio de UBS. Converger realmente significa acercar paulatinamente la renta por habitante de un país con respecto a la media comunitaria. Y no hemos llegado a la media auqí, tdavía (siempre en visión agregada: no es lo mismo San Sebastián que Cádiz). ¿Por qué los países más ricos podrían querer que converjamos en renta con ellos, es decir, que nos acerquemos en riqueza material a ellos? ¿Por qué pagan más a las arcas comunes? ¿Por qué hemos recibido, dicho por pasiva, más fondos los países “por debajo de la media”, más fondos para crecimiento y desarrollo? ¿Es por filantropía? ¿Por paneuropeísmo ideológico? No, claro que no: se pone más en la balanza fiscal común para asegurar territorios comerciales y estabilidad en la balanza por cuenta corriente, por controlar el sistema financiero, y por asegurar una posición de predominio en las actividades de alto valor añadido, o sea y sin ser exhaustivos, en aquellas de alta aplicación tecnológica e industrial, en los suministros militares y su mantenimiento, en las actividades financieras mismas.

Coda: Los datos necesariamente parciales del estudio de UBS, echados a pelear estadísticamente, concluyen que la Unión europea ha hecho en parte sus deberes. Tendría derecho a quejarse Italia; mucho más que Finlandia, por ejemplo.

Coda 2: El mal uso de los fondos comunitarios es otro pecado muy grave, claro que lo es.

  • Ana MO

    Sabio consejo el de esa lectora…

  • Tacho Rufino

    Debe ser una rottenmeier, pero sí que es sabia, digo yo.


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