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Así en la bici como en el coche

Tacho Rufino | 18 de noviembre de 2013 a las 17:47

HACE años, ir en bici por esta ciudad era como una especie de símbolo de progresismo o, visto desde la otra parte, una actitud de irritante pedantería de izquierdas. “¿Tú eres de los de carrilito-bici-ya? Qué grande eres”, podían decirte con sevillana sorna tus allegados, tan reluctantes por entonces tanto al uso del velocípedo como de cualquier transporte público: el exagerado estatus del coche y la preponderancia de éste con respecto a otros medios de transporte no es un rasgo precisamente de desarrollo. Los guasones se referían al cartelito que llevaban en el transportín de atrás algunos pioneros que reclamaban un carril propio y seguro para las ruedas sin motor: “¡Carril-bici, ya!”.

En esta ciudad cuyo clima parece perfecto para ir en bicicleta, hace veinte años no circulaba en bici prácticamente ninguna mujer, y por supuesto ningún hombre con corbata ni tampoco ningún estudiante de camino al instituto. Era tanto por costumbre como por aprecio a la propia integridad física. Ahora, Sevilla es un ejemplo de “movilidad sostenible”, dos palabras entonces pendientes de ser acuñadas con sus sentidos actuales, tan políticamente correctos. A día de hoy, miles de personas de toda apariencia y condición laboral circulan sobre dos ruedas desde las siete de la mañana hasta la noche por los muchísimos kilómetros de vías de asfalto verde específicamente creadas para cualquier persona que quiera desplazarse sin tener problemas de aparcamiento ni atascos. Ya nadie duda aquí que ir en bici es bueno para uno y para todos. Sevilla es un ejemplo de éxito en el fomento de la circulación urbana menos agresiva y costosa. Figuramos con ciudades danesas y alemanas en la parte alta de los rankings de eso, la movilidad sostenible. Da igual en este momento que el cambio haya sido ilustrado y político más que producto de una demanda popular, que se limitaba a unos cuantos adelantados. La realidad es que cientos de bicicletas transportan a estudiantes de cualquier edad, a empleados que acuden al trabajo con cualquier atuendo y a jubilados o parados que hacen ejercicio sin temor a ser arrollados por un vehículo motorizado. Olvidada en la indulgencia de las hemerotecas, más de una columna de opinión de la prensa local queda enterrada junto con su sarcasmo contra el carril-bici. Un éxito político que este sitio autocomplaciente no merecía, pero aun así goza. Bien está, si bien acaba.

Sin embargo, como en todas las intervenciones “para el pueblo, pero sin el pueblo”, la adaptación de las costumbres a las ventajas sociales depende mucho de la educación de las personas, que en general tarda en acompasarse a la nueva realidad propiciada por sus gobernantes. Los sevillanos no nos comportamos circulando en la bici de forma muy distinta a como nos comportamos al volante de los coches. Aunque hay en ambos casos una mayoría de gente cívica y respetuosa con los demás, hay un porcentaje, minoritario pero demasiado alto, que practica el narcisicismo conductor que nos adorna no sólo como ciudad, sino en general como país (según un estudio de la Comisión Europea de hace varios años, España es el país cuyos conductores son más “narcisos” e infantiles de toda la Unión Europea).

Gente que va más rápido de la cuenta, otros que invaden los territorios peatonales sin dar la prioridad a los viandantes o se meten en contramano por el sitio de los coches. Convertidos a la fe de las dos ruedas sin motor que exigen que un coche respete igual en un paso de cebra a un peatón a cinco por hora que a un ciclista a veinte, y quizá acaben atropellados. Ciclistas que hacen sonar su timbre despóticamente para exigir que se aparte todo ser humano de su trayectoria, incluso mayores atribulados o madres con carritos de bebé; algunos por autoritarismo egocéntrico, otros por su condición de novato inseguro. Olímpicos improbables, tan equipados con sus cascos y sus burras de Decathlón, que abroncan a niñas que patinan, porque ignoran que el carril verde no es sólo para las bicicletas. Kamikazes del equipo Sevici entre los veladores donde hay mayores y niños. Exhibicionistas y gansos, amedrentados diletantes. Y gente normal. Una fauna que reproduce los vicios del tráfico a motor. Estamos urbana y ciclísticamente por cocer. Crudos. ¿Que hay mucho peatón que invade los carriles-bici? Voy a diario en bicicleta, y creo tener credibilidad cuando digo que la mayoría de ellos son despistados todavía no hechos al nuevo medio. Pero hay quien piensa justo lo contrario, que lo hacen para fastidiar. En este preciso instante que escribo esto leo a una chica de unos 25 años en el Facebook decirle a una sobrina mía que comentaba esto mismo: “Yo optaría por llevarme palante a to los palurdos que van por donde no tienen que ir y su ego es más grande que su educación”. Anecdótico, quizá, pero creo que ésta es una visión de la jugada bastante sintomática. Parece que dos nuevos bandos se conforman, en este caso a favor o en contra del uso de la bici.

La bici ha provocado una creciente polarización, que en algunos casos llega a una verdadera tirria recíproca -rayana en el odio- entre ciclistas fundamentalistas y no pocos viandantes o conductores a motor. En realidad, pasará tiempo antes de que exista un equilibrio respetuoso entre las personas que se desplazan por las aceras, plazas, zonas peatonales y calzadas con distintos medios. Pero mucho me temo que pasará como pasa con tantos otros asuntos por estos andurriales: al final, la norma crecerá, el papeleo se exigirá, la multa vendrá, el casco se impondrá. Y creo que este innecesario corsé externo -que proviene de falta de corsé interno- será inevitable, y será tanto culpa de esa abultada minoría de abusivos usuarios de la bicicleta como de aquellos que, frustrados por el éxito del carrilito-bisi, piden más y más cortapisas a una forma de transporte, la bicicleta, que desde que existe no ha tenido obligaciones reglamentarias o administrativas… porque no es lógico que las tenga. Sevilla tiene una normativa al respecto. Como sucede con casi cualquier ley, los ciudadanos no la conocen. El sentido común debería imperar, se supone, y la ley responde a ese sentido común. Pero aquí la palabra común está muy en desuso, y el sentido común, demasiadas veces, también.

  • Servando

    Contentarse con castigar a algún ciclista díscolo es una catetada más de la gente rancia de una Sevilla rancia,que vive en el siglo XIX,
    Además, la crítica contra los ciclistas es cuando no falaz sí desproporcionadasa- Advirtamos a las sevillanos que la gamberrada de un ciclista puede originar un golpe o alguna herida menos grave, mientras que un vehículo que pesa 1.200 kilos y que circula a 50 ó más kms./hora es posilñe que deje lisiado si no muerto a su víctima. Publliquense los accidentes y sus resultados tamto de los ciclistas como de los automoviliustas; así saldremos de duda de la realidad. Tacho Rufino no da la talla de un pendolista serio cuando trata con saña los a los que usan bicicletas para transitar por la ciudad.

  • del cerro

    Tacho, demonizar asi a las bicis no es justo. Si se tiene en cuenta las toneladas de CO2 que estan ahorrando a la ciudad y los pulmones de sus habitantes, la ausencia de ruido (contaminacion acustica) y por que no decirlo su viaje en bici quita un coche o una moto o una plaza de bus: descongestion del trafico, y ahora vas tú y la cascas….
    Porque no te metes con los coches?

  • José

    Hay gente que no es capaz de aceptar una crítica, tan seguros de que únicamente ellos están en posesión de la verdad – es el origen, y la base de los fundamentalísimos-, como Servando, que en de lugar de exponer sus razones solo sabe insultar: “cateada, rancia… Etc”
    El carril bici de Sevilla es el diseño más demencial y menos inteligente de una vía en la que se puede circular con un vehículo a más de 30 o 40 km/h que discurre, invade y se cruza por dónde circulan personas a pie, eso no se le ocurre a nadie que tenga un mínimo de capacidad de pensar, y la causa de que hayan ocurrido varios accidentes mortales de ciclistas , y los que no hemos sabido de peatones

  • Civismo

    Excelente comentario, que suscribo de faro a transportín. Siempre digo que el problema no reside en vehículo –coche invasor, moto ruidosa–, sino en el conductor. Y, claro, los ciclistas abusan ahora sobre los peatones como siempre lo han hecho los conductores motorizados sobre los ciclistas. Cuestión de civismo, de cultura. No hay más.

  • Ramón

    Yo soy de los que usa la bici a diario para ir a trabajar y para hacer deporte. En mi opinión, estoy completamente de acuerdo con el artículo. Hay una minoría de ciclistas que se creen que los carriles bici son circuitos de velocidad y no tienen problemas en pasar a 30 km/h a escasos cm de una persona. Creo que la solución pasara por la sanción. Quizás cuando esto ocurra y se conozca, los demás se apliquen el cuento y sean más cívicos

  • Beltrán

    No coincido en absoluto con la tu opinión, Servando. Pienso que el ciclista que no respete debe ser penalizado, ya que aunque su vehículo no pese la centésima parte de lo que pudiera pesar un automóvil, sí que puede causar heridas graves si se realiza un uso inapropiado.
    Mi reflexión sobre el texto va enfocada a generar una autocrítica sobre el uso que le damos y cómo nos comportamos sobre las dos ruedas, invitándonos a mirar las cosas desde otro punto de vista y previniéndonos de la posible “tragedia” que sería meter el papeleo de por medio; en ningún momento creo que se ensañe con el ciclista común, con el que hoy en día todos nos podemos identificar.
    Bravo, Tacho.

  • Victor

    Estimado Servando: yo coincido completamente con Tacho. No solo no trata con saña a los ciclistas, ni mucho menos, sino que describe la realidad con mucha precisión. No nos hagamos los ciclistas ahora los victimistas y aceptemos las críticas. Y sería una pena lo que concluye, aunque bastante problable, que por culpa de descerebrados que ignoran al resto de la humanidad y no ven más allá de su ombligo, llegarán las multas y las normativas restrictivas. A ver si algo cambia en esta ciudad y no terminamos como siempre.

  • Pasoslargos

    Que un ciclista vaya por la acera montado en su bicicleta y pasando de los viandantes no es una gamberrada, es una falta de civismo muy típica de los ciclistas, van por la acera montados y les importa quien vaya por la acera, sean críos o ancianos, uno mas o menos joven aún tiene que esquivarlo y no les digas nadas a estos paletos endiosados,
    En referencia al comentario anterior , un accidente puede producir una lesión leve, depende a que persona se la ocasione, si es un anciano lo va a tener muy claro, y por cierto sabes que se produce la muerte por caída, al igual que precipitación.

  • Cateto rancio

    Por sí quedara alguna duda de la razón que asiste al comentarista, no ha habido que esperar mucho para confirmar la realidad: Un tal Servando, a falta de argumentos recurre al insulto al que disiente: Catetada de gente rancia es querer hacer cumplir la ley. Y para que no haya duda, justifica hasta el atropello del peatón ; total, como sólo puede originar un golpe o una herida menos grave. ¡Más corná dan los coches¡ piensa el intrépido Servando. Sólo que los automóviles y motocicletas y sus conductores están identificados, han superado pruebas de capacitación, pagan un impuesto de circulación y un seguro.Cuando los ciclistas cumplan con los mismos requisitos podremos establecer analogías.

  • Hernán

    La aparición del carril bici supone un brusco cambio en la convivencia ciudadana que requiere de un tiempo para que nuestras mentes y nuestros hábitos se adapten a ella. Ni los peatones ni los nuevos ciclistas pueden, de un día para otro, actuar con el debido respeto, no por falta de interés, sino por inexperiencia. Los beneficios de la existencia del carril bici son, para todos, creo, indiscutibles.
    No encuentro por ninguna parte la saña a la que hace referencia Servando sino más bien un razonable llamamiento a la prudencia a fin de evitar normas que encorseten el saludable hábito de la bici. Peatones, coches y bicis pueden convivir en armonía, hay sitio para todos. Consiste, básicamente, en no considerar a los demás como rivales, algo también tristemente habitual.

  • Tacho Rufino

    Hola a todos los que leáis esto. En el artículo está dicho, pero recuerdo dios o tres cosas que creo que ahí se expresan claramente: 1. El carril-bici es un avance indiscutible. 2. LA mayoría de los ciclistas son gente normal, como la mayoría de los conductores. 3. Hay demasiado ciclista incívico, no obstante. 4. Yo voy en bici por el c-b a diario. 5. Si crece la tensión cilcistas-peatones, estamos abocados a la multa y la regulación que debería ser innecesaria.
    Por otra parte, cuando este artículo se publicó en la edición del día de DiariodeSevilla, llegaron dos comentarios interesantes aunque discrepantes de gente estudiosa del fenómeno. Aquí van:

    1. Movilidad-activa 18.11.2013, 12:28
    http://movilidad-activa.blogspot.com.es/

    Es muy de agradecer que el necesario debate acerca de la integración de la bicicleta en la movilidad ciudadana comience a hacerse sin descalificar a todo el colectivo ciclista. Vamos avanzando

    1 Acera Peatonal 18.11.2013, 11:52
    acerapeatonal.blogspot.com

    Gracias por esta magnífica reflexión sosegada. Cuesta que el ciclista de acera entienda que ese no es su sitio, porque lo ve como suyo. Ve la acera como un carril bici que el Ayuntamiento quería pintar pero aún no lo ha hecho. Entre todos conseguiremos que el uso urbano de la bicicleta respete de verdad al peatón, al ciclista y al cochebus. PEDALEA POR LA CALZADA O CARRIL BICI. CAMINA POR LA ACERA

  • raul

    eso no es narcisismo, eso es confusion en torno al significado de la palabra libertad, la vemos como ilimitada,en vez de un equilibrio con la libertad de todos los vecinos y eso causa numerosos problemas en la sociedad actual española,en muchos aspectos,no solo en el de la bici, sino tambien en los conductores en los peatones, y otras miles de actitudes sociales mas.es problema decivismo y del error de querer separar este del concepto de la libertad amplia,resultado de erroreseducativos en las decadas de los años 80 y 90.los politicos no se preocuparan nunca en enseñar esto, porque saben muy bien, que no estan legitimados para hacerlo.

  • Manolo

    Tacho, en lo fundamental estoy de acuerdo con tu artículo. Me sorprenden algunos comentarios por agresivos. Tal vez sea que no lo han entendido… Yo también uso la bici y el c-b casi todos los días para ir a mi trabajo y creo que nadie puede negar que falta sentido cívico entre algunos ciclistas (y también entre algunos peatones).

  • Juan Antonio

    bicicletas en Sevilla es la única opción de salir adelante…
    dejemos ya los coches aparcado en el garaje, sacarlo solo en verano para ir a la playa y disfrutar de la ciudad tan bella que tenemos y sus olores !!!
    espero que poco a poco se acaben concienciando los sevillanos que la bicicleta trae mas cuenta que los coches, por lo menos para andar por dentro de la ciudad.