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Playa con wifi, parada ‘Pokémon Go’ y estación de recarga móvil

Tacho Rufino | 15 de agosto de 2016 a las 7:58

UN debate recurrente en estas fechas trata de las preferencias que cada persona tiene sobre cómo plantearse las vacaciones y sobre las mutaciones transitorias que los lugares experimentan con la afluencia concentrada de veraneantes y transeúntes. Varios colaboradores de este diario han dado su opinión o contado sus vivencias sobre, por ejemplo, las atestadas playas: para gustos, colores. Hay quienes hacen gran aprecio de la playa familiar y el descanso que les propicia y cómo ello estimula el cultivo del espíritu por medio de la buena lectura. A otros les repele la masa, el ruido y el exiguo ratio centímetros cuadrados per cápita y desconfían de la salubridad de las orillas calentitas o la de la propia arena que es sofá rotatorio de la legión turista. Otros más, en fin, opinan que esa actitud es no ya misántropa o claustrofóbica, sino narcisa e intelectualizada, y que lo democrático es un inmenso sembrado de sombrillas con hilo musical y socorristas macizorros. De hecho, por tal línea vamos: por la gestión de ese espacio, llamado playa, donde hay nutritivas oportunidades de mercadotecnia por explotar.
En una playa de Cádiz –no es la única– un acuerdo empresarial ha provisto de conexión wifi gratuita un día a la semana en la playa. Rentabilizando las llamadas ventajas del primer entrante, tal enriquecimineto del servicio ha sido muy comentado y difundido. Una playa con wifi es una aliada para que, por ejemplo, un adolescente tolere estar cerca de sus padres, y no digamos para que todos podamos encarnizarnos con el envío por whastapp de fotos propias o ajenas, sin consumir megas. Así el silencio en la arena será mucho mayor, y la playa más habitable. Embebidos en la red, cada uno será una roca y una isla, que cantaban Simon y Garfunkel. Y se obrará la síntesis, la fusión entre la comunidad y la individualidad… aunque ésta sea en conexión remota con otros que no están allí en la playa, sino en el Círculo Polar o en las Tierras Altas de Escocia buscando, quizá algo vanidosos y asociales, una experiencia más íntima. La wifi playera gratis o a euro diario abre las puertas a un mundo de sensaciones en grupo (aunque valdía también acuñar el término multigrupo poliaislado). Apuesten por paradas de Pokémon Go equidistantes de la silla alta del socorrista, la ducha comunitaria y su espuma de gel, el chiringuito y el rompeolas. Si no hay un verdadero movimiento disruptor en materia de Gestión de Playas en lo que queda de agosto, tal innovación de marcado carácter social se generalizará en julio del año próximo. No vemos la hora.

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