Archivos para el tag ‘Davos’

Ponemos nerviosa a Europa

Tacho Rufino | 1 de febrero de 2010 a las 13:26

ZAPATERO se ha debido tragar unos cuantos sapos en su puesta de largo presidencial en Davos, y ha acabado pidiendo “fe” en España a los mandatarios allí reunidos, que están nerviosos con nuestros pésimos números económicos y no han parado de exigir explicaciones y, sobre todo, medidas drásticas. España, su economía, empieza a ser un problema no sólo para España, sino también para la Unión Europea, y así lo manifiesta esta semana tanto la agencia Reuters como el diario Der Spiegel, ambos alemanes. Nuestra deuda pública, nuestro déficit fiscal, nuestra tasa de desempleo y ciertos rasgos de nuestro sistema financiero dan mucho susto a los países de más peso de la Unión.

Der Spiegel teme que, después de Grecia y quizá Portugal, el siguiente fallido del club sea España. El “riesgo español” es, empero, más temible: nuestra población más que duplica a la suma de griegos y portugueses, y nuestra economía, medida en PIB, es casi tres veces superior a la de los otros dos rezagados juntos. Jan Strupczewsky, de Reuters, explicaba el miércoles la filtración a Der Spiegel de un informe de la D. G. de Economía y Finanzas de la UE, “sólo para los ojos” de los ministros de Economía del Eurogrupo. Según dicho informe secreto, el tipo de cambio subyacente de España está sobrevalorado en más de un 10%, mientras que los grandes hombros alemanes están infravalorados en un 5%. Se trata de estimaciones, ya que no existe tipo de cambio oficial alguno entre las economías comunitarias: todos estamos bajo el cielo protector del euro. Un paraguas que puede desequilibrares gravemente, cosa que los alemanes y el resto de países verdaderamente competitivos no tolerarán: quieren una moneda de referencia internacional y no una convulsa lavadora de miserias de algunos. Curiosamente, los británicos tampoco paran de arrearnos cera, con intenciones no muy claras, ya que ellos mantienen su libra: quizá están pensando cambiar de divisa y quieren que la Eurozona esté saneadita para entonces.

Sea como sea, y más allá de la interpretación técnica del tipo de cambio implícito, lo que subyace es una enorme divergencia de competitividad. En la última década, mientras Alemania y Finlandia han sido cada vez más competitivos como países, nosotros -y Grecia, Portugal o Irlanda- hemos ido empeorando nuestros indicadores. Ahora se nos piden cirugía: reducir el gasto público a lo bestia -adiós, Keynes-; reestructurar de verdad las cajas de aquí a seis meses y otras medidas que, a la postre, supondrán una reducción dolorosa de nuestros salarios y nuestros precios: también se llama empobrecimiento. El Gobierno ya está actuando. Algo es algo.

Davos no vende bálsamo de Fierabrás

Tacho Rufino | 28 de febrero de 2009 a las 20:05

EL enfriamiento, si no llega al grado de congelación, puede tener efectos positivos. Lo mismo para una gripe que para un repentino colapso tras una desmesurada fase de crecimiento sin fundamento: la economía financiera -sin base física o productiva en sentido clásico- perdió su papel de soporte de la actividad real, se independizó de forma metastásica y llegó a ser diez veces superior a la economía real “globalizada”. En esa vacua e irreal hinchazón hubo lugar para tempranillos y cantos de sirena, que acabaron dejando pelados a muchos poco pudientes, y heridos a muchos grandes patrimonios que mordieron el anzuelo de la exclusividad, cuya caña manejaba Madoff  u otro gestor de aquello que se llamó “banca privada”. Ciertas cosas, a pesar de los pesares, vuelven a su amor. Dejamos atrás la era de los doctorados honoris causa para estafadores con gemelos de diamante y colmillo  acerado, o la hipervaloración pública del enriquecimiento rápido, y empezamos a hablar sobre asuntos como la “refundación del modelo económico”, o como la necesidad de replantearse la forma de hacer negocios. Y de valores, esa palabra que fue condenada al ostracismo por rancia y gagá. En la mayoría de los casos, la rueda estaba inventada, y se trata de volver a hacer las cosas con decencia y sentido común. Porque las varitas mágicas, desafortunadamente, están sin pilas.

Esta semana he recibido de una compañera una síntesis del reciente encuentro de la intelligentsia planetaria en Davos. Davos no es un club de ricos y poderosos, como nos quieren hacer ver los reventadores de este tipo de cumbres (por cierto, Davos es un pueblecito suizo entre cumbres montañosas, un refugio contra los profesionales transhumantes del pasamontañas y el cóctel molotov). En Davos, además de los malos de la película -que los hay-, se congregan también las mejores neuronas de la cada vez más pequeña Tierra. Y las soluciones que emanan de esas cabecitas son, a qué negarlo, pocas y consabidas. A pesar de lo que afirma Michele Boldrin en la entrevista que le hace Federico Durán en el periódico de hoy -“conocer las causas del problema es conocer sus soluciones”-, pienso más bien que las recomendaciones de Davos, como veremos, responden más a aquello que decía un amigo del autodestructivo Sebastian Flyte en Retorno a Brideshead: “Entenderlo todo es perdonarlo todo”. Debemos entenderlo todo, y podremos así perdonarlo -si eso sirve de algo-, pero, en cualquier caso, hay enfermedades que no tienen solución. Se impone la refundación, aunque la palabra sea fea con avaricia.

El paisaje después de la batalla que dibujan desde Davos es que esta primera crisis global destruirá 50 millones de puestos de trabajo, drenará casi la mitad de la riqueza mundial, y supone ya un severo parón en el comercio internacional y un colapso del sistema bancario, así como un mazazo en la confianza de todos los agentes económicos. A esto último no ayudan cierto tipo de actitudes que denotan la calaña de no pocas de las estrellas estrelladas, como sir Fred Goodwin, ex jefe máximo del Royal Bank of Scotland -entidad salvada con fondos del Estado británico- quien dice que no piensa devolver “ni un un penique” de la pensión de 800.000 euros al año que le pagan los contribuyentes. Un premio por haber conseguido mandar a la basura a una gloria bancaria nacional. Probablemente deberá abandonar la isla… no sin su botín.

A pesar de que, según Davos, la travesía del desierto se alargará por el hecho de que los consumidores ahorrarán y no consumirán, los bancos atesorarán capital y no prestarán y los Estados atesorarán reservas y no invertirán, y a pesar de que el proteccionismo crecerá al ritmo del tam-tam,  el surgimiento de un Nuevo Orden Económico reforzará el multilateralismo, nos traerá “mejores valores” y -eso dicen- supondrá un “revival verde”. No hablan de solución, sino de supervivencia. Para ello, prescriben: rediseñe su estrategia, concéntrese en sus áreas más seguras a medio plazo, no planee vender nada a británicos y estadounidenses, piénseselo mucho antes de aumentar su deuda, así como obviedades del tipo “controle sus costes”. No hay purga de Benito ni bálsamo de Fierabrás que valgan.

Fuera cerdos del paraíso euro (o Quítate tú pa ponerme yo)

Tacho Rufino | 29 de enero de 2009 a las 19:25

Escudados en su supuesta esencia irónica y distanciadamente hiriente, los británicos llaman a ciertos países de la Unión Europea PIGS. Literalmente, PIGS significa cerdos, aunque el faltón juego de letras representa las iniciales en inglés de Portugal, Italia, Grecia y España (Spain). No hace mucho tiempo, en ese mismo saco estaba Irlanda, pero éstos, si bien son para aquéllos unos cerdos de toda la vida y viceversa, lo son por otros motivos que no son del caso. Ahora, el foro de Davos -un ‘think tank‘ ultraliberal reconvertido a marchas forzadas en responsablemente keynesiano- dice que España lo tiene muy crudo, que ha crecido con escoliosis severa, que hemos tirado la casa y los fondos europeos por la ventana y que nos queda sólo una alternativa: recortar drásticamente los salarios y el gasto público. Imagino a Zapatero mirando hacia otro lado ante tales cursos de acción para afrontar la crisis. De momento, nadie nos sacará tarjeta por incrementar nuestro déficit público para dar árnica al sufrimiento del pueblo, aunque las futuras generaciones deberán pagar dicho tratamiento y aunque, también de  momento, los límites de Maastricht estén arrinconados en algún cajón. Pero todo se andará.

El euro ha sido un colchón y un paraguas para una economía poco competitiva en el exterior como la española. Por otra parte, ha anulado el recurso a la devaluación de la moneda nacional -que tras la peseta ya no es tal- como recurso de urgencia para hacer nuestros productos más baratos y venderlos mejor fuera, consiguiendo así equilibrar nuestra desastrosa balanza comercial. Según un experto presente ayer en Davos -inglés, of course-,“si España no controla su desempleo, sus niveles de actividad y sus presupuestos y finanzas públicas, se verá forzada a abanadonar el euro”. Gran pelotazo informativo, no me dirán.

Mientras digerimos esta noticia que seguramente va a ser recurrente a partir de ahora, cabe apuntar que dicho aviso de expulsión coincide con el debate interno británico acerca del abandono de la libra y su integración en el euro. Como cantaba un conjunto salsero, quítate tú pa ponerme yo. Nada es fijo ni cierto en estos tiempos de tribulación.

Si España sale del euro -por su propio pie o con una carta que traiga el motorista de Bruselas-, el corralito financiero está asegurado, la banca se colapsaría por la huida de depositantes y acreedores y la financiación externa del país se vería enormemente dificultada, entre otras consecuencias (ver aquí una lista de pros y contras). Por contra, si volvemos a la peseta podremos manejar nuestro tipo de cambio, como hemos dicho antes. En ese caso, olvidémonos de ir a las rebajas de Nueva York, de cruceros caribeños a los que van hasta los jovenzuelos en pandilla y, en general, de llegar mucho más allá en vacaciones de la casa de los parientes del pueblo. O nos sacamos el Interrail con al mochila llena de latas de atún. Sé que la cosa no está para bromas, pero agoto los cartuchos de la risa antes de darme al ponche definitivamente.

Pintan bastos

Tacho Rufino | 11 de enero de 2008 a las 11:08

Entre el miércoles y el jueves, tres “think tank” han advertido de un porvenir económico nada halagüeño, que nos afecta global, nacional y regionalmente:

– El Foro Mundial de Davos dice que la economía estadounidenense podría entrar en recesión en los próximos doce meses, y que su hegemonía económica planetaria se va a traspasar paulatinamente a países (asiáticos) emergentes. Creo que esto no es en absoluto bueno para los países occidentales, como el nuestro. Cuando las barbas de tu vecino veas cortar…

Financial Times  publica que debido al nivel de endeudamiento de España -cuyo crecimiento, afirma, se ha basado en el crédito- nuestro país va a sufrir más que el resto las turbulencias financieras.

Citigroup, megagrupo financiero, afirma que los países del arco mediterráneo serán los más afectados por la “crisis” bancaria, y dentro de España, las regiones de Murcia… y Andalucía, que depende en mayor grado de las cajas de ahorro, que están peor posicionadas que la banca pura en este escenario.

Cuando los diagnósticos coinciden, llega la hora de abandonar la autocomplacencia -“mejor periodo económico de la historia de la democracia”, “crecemos más que el resto de países desarrollados”, “no hay crisis económica y la Ley de Dependencia nos va a echar un capote creando cientos de miles de empleos” (más o menos sic)- y prepararse para las vacas flacas.