Archivos para el tag ‘deuda aelmania segunda guerra mundial’

Entre deudores también hay clases

Tacho Rufino | 6 de mayo de 2013 a las 15:30

ESTAR endeudado no gusta a nadie, aunque la mayoría lo estamos. En algunos afortunados casos, la deuda sirvió a quien la contrajo para invertir en cosas que daban más rentabilidad que el coste de la deuda: a eso se lo llama estrambóticamente en Finanzas “apalancarse”. No pocos alumnos nuevos de economía ponen cara de “otro profe con las ocurrencias” cuando se menciona en clase el apalancamiento, mientras piensan que te refieres a estar repantingado en tu sofá con tu smartphone tras una dura noche. La deuda no es en sí buena ni mala: te ayuda a gestionar tu economía o, alternativamente, te condena a no dormir bien. Hace un par de semanas supimos que los cálculos de dos economistas señeros de Harvard, Reinhardt y Rogoff, que creían identificar el gran punto en el que la deuda de un país alcanzaba un nivel que hacía imposible el crecimiento, estaban algo equivocados. Un fallito estadístico sin maldad ninguna, pero que inspiró y dio palanca a la política económica de la austeridad por la austeridad. La que ha hundido y despojado de soberanía alguna a países como Portugal o Grecia. La política económica que ha hecho que hasta los más irreductibles economistas de la ortodoxia antidéficit pronuncien las palabras “crecimiento” y “empleo”, y que Rajoy y Guindos contradigan su programa electoral en su dura negociación con Europa, pidiendo a la Europa en el machito que se abra a los estímulos gubernamentales: una cuestión de supervivencia, aunque esta semana Esperanza Aguirre haya vuelto, con su heráldica coherencia habitual, a hacer de pepitogrillo del PP: “Más recortes en la Administración Pública, desmemoriados compañeros, desde el mayor de los cariños y los respetos”. Con amigos como éstos… La deuda es algo muy denostado, pero países prósperos, incluso con economías muy distintas -como Estados Unidos y Suecia, por ejemplo-, están endeudados hasta las cejas y no pierden el sitio de privilegio ni nadie los condena a pan y agua.

La deuda es otro de los asuntos que enfrenta a los entendidos, y su frontal discrepancia en este y otros asuntos mueve al gran público a desconfiar de ellos. El bajón de la prima de riesgo de la deuda española esta semana también ha sido sorprendente y hasta esotérico, por mucho que muchos se hayan aprestado a dar las inevitables explicaciones técnicas. La deuda pública y la forma en que los acreedores tratan a sus deudores son también una fuente de asimetrías, y la Historia nos demuestra que, incluso entre los débiles, siempre ha habido clases. Unos datos. Cuando Alemania fue vencida en la guerra, su deuda externa era muy superior en términos absolutos y relativos a la de la rescatada Grecia en la actualidad, por ejemplo. La quita que le concedieron los acreedores vencedores fue también enorme: el 63%, bastante superior a la engañosa condonación aplicada a los griegos. En el acuerdo de Londres en 1953, los aliados vencedores pusieron unas condiciones a la ingente deuda República Federal de Alemania que pueden considerarse extraordinariamente generosas y radicalmente distintas de las aplicadas a Grecia. Se buscaba, más que reducir la deuda, estimular el crecimiento alemán, no condenar al paro a sus jóvenes, sino al contrario; no desequilibrar la economía del culpable alemán y mejorar aceleradamente las condiciones de vida de su pueblo (para más detalle acudir a los trabajos de Éric Toussaint). Grecia no es Alemania, claro es. Y por eso, al parecer, Grecia debe ser condenada a la exclusión y la subsidariedad. A ser un satélite lobotomizado. Si nosotros hubiéramos sido rescatados, estaríamos prácticamente en la misma senda hacia la muerte económica. Gracias a quien corresponda al menos por eso: por resistirse.