Archivos para el tag ‘Irlanda’

Españoles por el mundo chino

Tacho Rufino | 8 de enero de 2012 a las 13:17

EN un autobús de Dublín uno podía preguntar si iba bien para Drumcondra a una chica que ocupa el asiento de al lado, convencido de que su cabello rojo y sus ojos azules la identificaban como irlandesa. La chica hará un tímido aspaviento de manos, indicando que no sabe dónde está Drumcondra. Resultará ser lituana o polaca. Su inglés será suficiente para trabajar en una guardería, de recepcionista o de enfermera. Su periplo laboral por la isla del fugaz milagro celta responde a lo que se dio en llamar ciclo virtuoso de fuga de cerebros. Cerebros medianamente cualificados: salen de su país, se mimetizan bien por su aspecto y costumbres, son responsables y productivos, mandan remesas a su tierra, establecen contactos profesionales en su destino… y vuelven a su país a asentarse definitivamente. Todos ganan. Cuando -hace nada- éramos receptores netos, añorar para España tal inmigración y no sólo la menos cualificada era tenida por actitud xenófoba, con ese torquemadismo progresista que tanto nos ha adornado con las vacas gordas. Exigir conocer el idioma de destino -español o catalán- era una medida intolerable para los relativistas culturales, ésos que apoyaban la construcción de mezquitas descomunales en barrios (ajenos) sin población musulmana. Tal papanatismo muestra ahora su otra cara, cuando la tortilla ha dado una vuelta que más bien es doble mortal sin manos. A ver cómo respiramos ahora que nos toca ser emigrantes. Quizá a China, con o sin ciclo virtuoso.

Esta semana hemos sabido que China se plantea exigir a sus inmigrantes que sepan chino. Pero resulta que tampoco eso garantiza gran cosa. Dispuesto a irte al quinto pino chino, lo que te espera con una titulación en arquitectura son 700 euros para sobrevivir en Pekín, según cuenta un español. Mejores sueldos se pagan a los propios chinos en la diáspora que regresan, que conocen dos o tres idiomas, incluido el materno, claro. Puede que incluso tengan una titulación universitaria y un MBA. ¿Quién quiere europeos y estadounidenses, habiendo chinos como claveles, y a manojos? China se prepara para la llegada masiva de occidentales en busca de trabajo. Los emprendedores tendrán que lidiar con el trilerismo institucional comucapitalista; los que buscan un empleo lo tienen peor. Las autoridades dictatoriales del país más capitalista del mundo no se andarán con chiquitas, y a quien no cumpla las normas le podrán caer multas severas y semanitas en el trullo. Para coberturas y garantías, vaya usted a su consulado cuando le soltemos. Eso sí: si usted es el number one en los suyo, no tendrá problema. Incluso se podrá permitir no hablar mandarín ni cantonés. Con un inglés apañado podrá trabajar en el país que pasó de tener selladas las fronteras a abrirlas con todas las estrictas condiciones que no se le pusieron a sus emigrantes. La doble baraja, y las cartas marcadas. Marcando el paso, ¡al!

Nosotros, ‘okupas’ del futuro

Tacho Rufino | 22 de abril de 2011 a las 9:27

LEO a Daniel Innerarity describiendo (2008) con gran simbolismo ciertas situaciones que, de seguir así, son insostenibles: no tienen futuro. Ofreciendo alternativas a la expresión “estafa generacional” (la que se perpetra sobre los cotizantes eternos que no tienen garantizada su pensión), el filósofo habla de “colonialismo temporal”, practicado por los hoy vivos respecto a las generaciones jóvenes y por nacer. Colonizar el tiempo frente a la tradicional colonización del espacio. Mientras lo normal solía ser trabajar para los hijos y en general para el porvenir, hoy se consume y se vive en detrimento de las cohortes venideras. Una rapiña del futuro perpetrada por okupas del futuro… nosotros. El futuro es hoy “un basurero del presente”, dice Innerarity. No sólo el sistema de pensiones es insostenible, sino que por supuesto lo es el legado de residuos y daños a la naturaleza. Y también lo es la deuda pública presente y por venir, venga ésta de parto natural -colocaciones aceptadas por los mercados a precios normales-, con fórceps -pagando un sobreprecio con respecto al bund alemán-, o por cesárea -el rescate-.

Uno de los pocos versos que uno recuerda viene al hilo de la cuestión. “En Nueva York no hay más que un millón de herreros forjando cadenas para los niños que van a venir”, afirmaba un hipersensible Lorca en Poeta en Nueva York. Si la hecatombe económica en curso tiene su detonante en Wall Street, cabe aplicar tan oscuro aforismo a los daños diferidos provocados por la Gran Crisis. De acuerdo; lo nuestro tiene ingredientes derivados de la enorme deuda familiar y empresarial made in Spain pero, sea como sea, la deuda española no hace más que atraer a los depredadores financieros. Éstos actúan en parte con fundados motivos, y en parte con una apuesta a la ruina de nuestras arcas públicas. Los presupuestos públicos y uno de sus nutrientes de tesorería -la periódica emisión de deuda- se ven afectados por una cadena perversa que percibe el olfato de los agentes más poderosos de los mercados: la deuda privada de dudoso cobro es un activo dudoso en los balances bancarios. Si decidimos socializar las pérdidas de la banca -he ahí el quid de la cuestión- con dinero público, nuestro sector público está tocado de muerte. La banca, eso sí, sobreviviría más o menos indemne.

Van al menos tres crisis que nos han puesto al borde de la bancarrota, sobre todo la de mayo del año pasado, y aquí están otra vez los pelos del lobo enganchados en nuestra valla. Si hay que salvar a la banca, habrá que condenar a las generaciones futuras -y no tan futuras- a pagar las debacles patrimoniales de quienes dieron crédito sin ton ni son (a muchos que los asumían sin ton ni son, cierto es). En Irlanda se socializaron las pérdidas de los bancos, y otro tanto se hizo en Islandia. ¿Quién pagará los agujeros contables de las entidades financieras? Los irlandeses y los islandeses de a pie durante años y años. ¿Pasará lo mismo en España, como ya podemos afirmar que pasa en Portugal? En Estados Unidos, Obama admite la necesidad de la reducción drástica del déficit (déficit público no es igual deuda pública, pero es carburante de ella), precisamente con el lema “la solución no puede cargarse sobre la espalda de los ciudadanos”. China, el mayor inversor en deuda pública estadounidense, dice que hay que proteger sus derechos como acreedor. Apuesten por el recorte de la sanidad, educación y protección del medio ambiente USA. Aquí, nuestra capacidad de recortar es más limitada a estas alturas: los deberes no han servido para mucho. La patada a seguir supondrá sacrificios para los hogares más que para los bancos ineficaces. Salvo que la mansedumbre que la crisis inocula en los corazones se transforme en indignada insumisión. Cuando no haya mucho que perder, y los perjudicados no sean sólo los habitantes del futuro, sino los propios colonos del presente.

A todo tigre (y toro) le llega su San Martín

Tacho Rufino | 18 de julio de 2008 a las 18:03

rugby-irlanda.jpg

Consolémonos: al deslumbrante tigre celta también le salen pulgas. Algunas, de la misma especie que aquejan al toro español, las de un sector inmobiliario paralizado tras años de enorme crecimiento, creación de empleo y riqueza. Y, a la postre, excesivo. Irlanda es un caso excepcional. Leí una escena muy ilustrativa de lo que podía ser Irlanda hace poco más de veinte años. La describe León Lasa en su libro Por el Oeste de Irlanda, sobrecogido por la visión de pedigüeñas madres jóvenes y rubias rodeadas de niños pelirrojos, desarrapados y mocosos en un céntrico puente de Dublín. ¡Mendigos rubios y pelirrojos! ¿Existe esto? Dos décadas años después, un sistema fiscal que es sumamente atractivo para los inversores extranjeros y los constructores, la excelente educación de sus escolares y la condición de anglohablante de los irlandeses, además de la divisa única, un marco político estable y la afluencia masiva de fondos europeos obraron el milagro. El milagro celta: la renta per capita más alta de Europa -tras Luxemburgo, ese país- en un abrir y cerrar de ojos; adiós al paro, adiós a la monodieta de la patata. Y venga a construir segundas viviendas y viviendas para invertir los excedentes de una clase ejecutiva y profesional -dublinesa sobre todo-; casas salpicando y amenazando cualquier maravillosa slope verde donde pastan vacas y ovejas y corren libres los caballos.

green-ireland-lg.jpg247_horses2.jpg

Pero el tigre no es ajeno a los vaivenes económicos mundiales, y está muy mustio. Los centenares de multinacionales americanas -que emplean más de cien mil irlandeses- sufren la crisis financiera USA que contagia a todo el mundo. El paro ha comenzado a trotar. Los ingresos por impuestos descienden peligrosamente (la política de bajos impuestos es de alto riesgo en estas circunstancias, porque no alimentan suficientemente las arcas públicas que deben hacer frente a los malos momentos). El hipertrófico sector inmobiliario se enfría y hace tambalearse a uno de los pilares del boom irlandés.

A todo tigre le llega su San Martín. Aunque, dadas sus fortalezas educativas y tecnológicas, sus ventajas lingüisticas naturales y el amor del lobby irlandés americano, se espera que su crsisis sea más corta que otras.