¡Ay si vistieran de verde!

fperez | 29 de septiembre de 2015 a las 6:00

Cada vez que aparece una noticia relacionada con el presunto fraude en las oposiciones de la Policía Local de Sevilla, es inevitable preguntarse a qué espera el Ayuntamiento para tomar una decisión acorde con la magnitud del caso. Que haya 37 policías locales esperando para sentarse en el banquillo de los acusados, y a los que la Fiscalía pide ya penas de entre 4 y 13 años de inhabilitación, es una vergüenza más para un cuerpo que ya arrastraba su imagen por los suelos tras numerosos casos de presunta corrupción en los últimos años.

La trama de los motoristas, con 13 agentes imputados; la operaciónPájaro, con un policía condenado a dos años por colaborar con una banda de narcotraficantes; y el asunto de los sellos falsificados en los juzgados, con otros cuatro policías más imputados, no han ayudado a mejorar la imagen de un cuerpo en el que hasta el superintendente, Juan José García, está salpicado.

A día de hoy, García es el único policía local sancionado por el Ayuntamiento de Sevilla, que no es que lo haya suspendido de empleo y sueldo, no, sino que simplemente lo ha apartado de su cargo. Es decir, le han podido hacer hasta un favor. Los otros 36 agentes imputados por acceder al cuerpo de manera irregular siguen en sus puestos. Técnicamente no podrían ser suspendidos ni apartados porque cometieron la irregularidad –si se demuestra– antes de entrar oficialmente en la Policía, por lo que aún no se les puede aplicar el régimen disciplinario. Y cierto es que retirar 37 policías de las calles debe ser un problema para cuadrar los turnos, pero… ¡ay si estos muchachos vistieran de verde y no de amarillo!

  • menacho

    Es posible que estuvieran traficando con drogas en Galicia o con personas en Melilla, o Algeciras ¿o no?

  • elquetrajoelaguaacapua

    jajajajajajajaja, si vistieran de verde:
    con 16 años me presenté a ese cuerpo (para hacer la mili por la guardia civil y, poder hacer carrera). Un mojón pa mí, cuando fui al cuartel para preguntar por los resultados, me dijo el guardia de puerta:”para qué quiere saberla, aquí tan sólo entra los hijos del cuerpo”. Le contesté un poco alterado que no seran los hijos de los guardias que hicieron el examen conmigo en el cerro muriano, porque por no saber no sabian ni lo que era la constitución española,pues resulta que uno de ellos era su hijo, al poco tiempo detenido por trafico de tabaco. Con todo ello quiero decir que no sólo son los de color amarillo, los otros dos cuerpos lo hacen a lo grande y no pasa nada ellos son intocables, soy testigo presencial sufrido en mis carnes…