Ni plasma ni taquígrafos

fperez | 11 de noviembre de 2016 a las 5:00

LINCE PHOTO AGENCY

EL Ayuntamiento de Sevilla se unió ayer a la moda de celebrar actos públicos sin convocar a la prensa y despachar el asunto mandando una fotografía hecha por un miembro de la plantilla municipal y un escueto comunicado. Quizás el alcalde, Juan Espadas, quiso parecerse al presidente del Fútbol Club Barcelona, que hace una semana informó de que sus futbolistas sólo hablarían para los medios oficiales del club. O quizás pretendió emular al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que para evitar preguntas incómodas comparece a menudo a través de un televisor de plasma. En la toma de posesión del nuevo jefe de la Policía Local, el teniente coronel de la Guardia Civil Pablo Mariano Ruiz-Berdejo Ferrari, no hubo ni siquiera un plasma. Tampoco hubo taquígrafos. Sí hubo luz, eso sí, aunque tampoco mucha, a juzgar por el grano que tiene la fotografía oficial.

Así que a un servidor le gustaría contar hoy cómo es Pablo Mariano Ruiz-Berdejo Ferrari, qué piensa de la Policía Local, qué necesidades cree que tiene el cuerpo y qué cambios pretende hacer, si es que lo pretende. Le gustaría haber escrito una crónica en la que incluyera alguna declaración pública del nuevo superintendente, aunque probablemente ésta estuviera llena de los topicazos con los que las personas que acceden a un cargo público se presentan en sociedad. O simplemente describir el acto y quiénes estaban presentes. Es posible que algún periodista le hiciera alguna pregunta molesta, que es algo que el jefe de la Policía Local debe llevar en el sueldo, al igual que también va en ello esquivarla de la mejor manera posible.

Pero el Ayuntamiento de Sevilla decidió que era mejor que no hubiera periodistas en la toma de posesión, no fuera a ser que le preguntaran al nuevo jefe qué piensa hacer con los casi cuarenta agentes imputados –y procesados y a la espera de juicio– por el presunto amaño de las oposiciones de acceso al cuerpo. No convocó a la prensa y después lo resolvió con una nota y dos fotos, porque igual algún periodista se enteraba y preguntaba después por qué no hubo convocatoria. “Era mala hora y un acto breve de presentación ante otros cuerpos, administraciones y la corporación”, fue la respuesta del Consistorio, al que a partir de ahora habrá que agradecerle también que vele por los horarios de la prensa y sus siempre esforzados trabajadores.

Tan mala hora debía ser que el nuevo jefe compareció con los galones de superintendente y no de superintendente jefe, que incluye un bastón de mando que los suyos de ayer no llevaban; que lo hizo con el uniforme de calle que debe llevar el arma reglamentaria, que él no portaba; y que –esto lo aseguran quienes estuvieron en el acto, porque ni ampliando la foto al 1000% uno es capaz de darse cuenta– llevaba un cinturón con el escudo de la Guardia Civil y no el de la Policía Local, que tiene el escudo de España.

Eso sí, el Ayuntamiento volvió a recordar el currículum de Pablo Mariano Ruiz-Berdejo Ferrari, que es brillante y extenso, pero que ya está más que contado. Por si algún lector faltara a la cita con el periódico cuando se contó, el Consistorio se encargó ayer de recordarle en su comunicado que el nuevo jefe es sevillano, tiene 45 años y “está especializado en tráfico y movilidad, así como en la gestión de unidades de gran volumen de personas”. Ha sido hasta ahora jefe del sector de Tráfico de Castilla y León, entre otros muchos destinos en la Guardia Civil, y cuenta con tres condecoraciones al Mérito de la Guardia Civil, una al Mérito Militar, otra de la Orden de San Hermenegildo y otra al Mérito de la Seguridad Vial otorgada por la Dirección General de Tráfico.

Es decir, un profesional con una hoja de servicios brillante y destacada, que a buen seguro dirigirá con éxito la Policía Local de Sevilla, y que probablemente nada tenga que ver con la decisión de no invitar a la prensa a su toma de posesión. Habrá que esperar, sin embargo, para poder conocer sus opiniones sobre la plantilla a la que dirigirá y sus sensaciones en los primeros días de trabajo al frente de su nuevo destino. Quizás en el día de San Clemente, patrón de la Policía Local, que está a la vuelta de la esquina, haya ocasión de preguntarle algo, si el Ayuntamiento no decide volver a aplicar esta política de comunicación que ni Mourinho, cuando perdía un partido, seguía. El portugués, al menos, mandaba a Karanka a la sala de prensa.

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