El Cecop y el esplendor perdido

fperez | 22 de junio de 2015 a las 5:51

0001865793_335x335_jpg000

Los cuatro años del mandato de Juan Ignacio Zoido han supuesto un profundo declive para el Centro de Coordinación Operativa (Cecop). El organismo creado tras los incidentes de la Madrugada del año 2000 ha sido despreciado una y otra vez durante los últimos cuatro años, y esto se ha traducido en una profunda crisis de una entidad que en su día dio resultados brillantes. La Semana Santa pasada reveló la inutilidad del Cecop, o al menos del Cecop actual: voluntarios de Protección Civil regulando el tráfico, dispositivos policiales mermados, calles cortadas directamente con vallas o cubos de basura, y, sobre todo, más incidentes en la Madrugada o cofradías que no podían avanzar por la bulla sin que se viera un policía en un kilómetro a la redonda. Los problemas no dieron la cara antes porque en las semanas santas anteriores llovió.

La lluvia de las ediciones anteriores le vino bien al gobierno local. Tapó las carencias del Cecop, aunque alguna vez también hizo que se revelara como un órgano incapaz para resolver los problemas. Por ejemplo, el roce entre Los Panaderos y La Lanzada en la plaza de Villasís nunca se habría producido con un Cecop fuerte, de otros tiempos. Aun así, justo es decir que alguien en el Cecop supo ver que los horarios de la Madrugada de 2015, la que estaba prevista en principio, no coincidían, lo que posteriormente evitó que los incidentes de aquella noche tuvieran unos efectos aún más graves.

El Cecop no ha sabido atajar el problema de las sillitas en Semana Santa ni el de la botellona en la Feria. Ni ha puesto orden en las miles de procesiones que se celebran cada año en Sevilla. El primer delegado de Movilidad y Seguridad de la era Zoido, Demetrio Cabello, quiso eliminar el Cecop, pero el alcalde optó por no asumir una decisión que podía revelarse como impopular. La mayor prueba de que el Cecop no le interesaba al PP lo más mínimo fue que primero nombró director a un intendente mayor de la Policía que estaba a punto de jubilarse, Ángel Rico, y cuando éste cumplió los 65 años, puso en su puesto a un voluntario de Protección Civil del Estado, Juan Francisco Lebrero, cuyo mayor mérito había sido prestarle una furgoneta a la Policía para que hicieran sus vigilancias.

El nuevo gobierno local quiere devolverle al Cecop el lustre que tuvo y para ello pretende incorporar de nuevo a un clásico: Rafael Pérez. El que fuera portavoz de la Guardia Civil de Sevilla ya dirigió este órgano durante varios años, en la última etapa de Alfredo Sánchez Monteseirín. Pérez puso orden en las salidas extraordinarias. Les dijo a los hermanos mayores que, si llovía y se refugiaban en un templo, volverían el día que el Ayuntamiento dijera y no cuando cada hermandad quisiera. Les instaló GPS a los pasos y montó un equipo competente para atender cualquier posible imprevisto.

Esto no garantiza que no vaya a haber incidentes en la Semana Santa de 2016 -de hecho, con Pérez al frente del Cecop, hubo peleas a navajazos y carreritas la Madrugada de 2009-, pero es evidente que el Cecop incorpora de nuevo a un profesional cualificado y con experiencia. Sabe, además, tratar con la prensa y no ver a los periodistas como enemigos, que siempre será una ayuda a la hora de transmitir su gestión.

Lo que no está demasiado claro aún es el modelo de Policía Local que quiere el PSOE de Juan Espadas. En teoría, el director del Cecop no manda sobre la Policía, pero nadie impide que pueda ser uno de los asesores de confianza del delegado de Seguridad, Juan Carlos Cabrera. Éste ya ha anunciado que no habrá director general de Seguridad y que llevará los asuntos de la Policía directamente, junto con el jefe del cuerpo, que tampoco está claro quién será.

En la visita que el pasado martes hizo Juan Espadas a la Jefatura de la Ranilla, quien salió a recibirlo fue el superintendente, Juan José García. No deja de ser un gesto revelador, pero tampoco hay que olvidar que es la persona de más alto rango en el cuerpo. Por el momento lo único que ha cambiado es que el director de Seguridad, José Antonio de la Rosa, ya ha pedido su vuelta a la Policía Nacional. En la Local se mantiene la bicefalia impuesta por el PP, con García como jefe ejecutivo y el intendente mayor Gabriel Nevado como jefe operativo.

Marta del Castillo, ¿hora de un cambio?

fperez | 18 de junio de 2015 a las 5:00

COMIENZA LA TERCERA JORNADA DE BÚSQUEDA DE MARTA DEL CASTILLO EN LA RINCONADA

Salió Antonio del Castillo contento de la reunión que mantuvo el martes con el delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz. Quizás temía que el delegado le dijera que la Policía iba a interrumpir la búsqueda de Marta, que iba a disolver el equipo que busca sin éxito los restos de su hija desde hace más de seis años y que hasta aquí hemos llegado, que “todo en la vida tiene un límite”, como dijo el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, precisamente en referencia a uno de los últimos rastreos. Ya el jefe superior de Policía, Francisco Perea, le insinuó una vez que no podía mantener la búsqueda eternamente.

Pero esta vez no fue así. Sanz le dijo a Del Castillo que la Policía dejará de buscar a su hija en Camas, sí, pero porque allí no ha aparecido nada que indique que esa inmensa escombrera pudo ser la tumba de Marta. El equipo se mantiene. Los policías que investigan el asesinato y la desaparición de esta adolescente de 17 años desde el 24 de enero de 2009 seguirán con el caso el tiempo que haga falta. Ha llegado la hora de revisarlo todo otra vez, una más. Volver a mirar el sumario, comprobar todas las llamadas telefónicas, la localización de los teléfonos móviles de los sospechosos, lo que dijo un testigo, lo que dijo otro, averiguar en qué tiempo se pudo el asesino cruzar la ciudad cargando con un cadáver… Saber, en definitiva, dónde se ha podido producir el error, uno más, que ha llevado a los investigadores a creer que la escombrera de Camas era el escenario definitivo de la búsqueda. Como lo fueron el río Guadalquivir, la planta de reciclaje de basura de Montemarta-Cónica, varias zanjas de la barriada de Caño Ronco donde vivía Carcaño, la finca Majaloba de La Rinconada y otras decenas de sitios en los que la Policía ha buscado pero no se han hecho públicos.

Ocurre que son los mismos policías los que vuelven a revisar el caso, una vez más. Son agentes duros, que se han pasado meses de sol a sol rastreando la tierra, que se han jurado encontrar a Marta aunque sea lo último que hagan en sus vidas, que han ido mucho más allá de lo que le exige cualquier código ético o profesional para hallar los restos de la joven asesinada y entregárselos a su familia para que tenga un sitio en el que venerarlos, al que llevarles flores. Ahora bien, es imposible que alguien que lleve seis años investigando el mismo asunto no esté quemado ni contaminado. Ni verlo todo con claridad.

A veces uno pasa mil veces por el mismo sitio y no se da cuenta de algo hasta que llega alguien que no ha pasado nunca y se fija en un detalle que ha pasado desapercibido. Con esta filosofía trabajan en varios departamentos de policía de EEUU las unidades de homicidios abiertos o no resueltos, los llamados casos fríos. Son aquellos asesinatos o desapariciones que ocurrieron hace años y siguen sin esclarecer. Los detectives de casos fríos se encargan de retomar el trabajo desde el principio con la mente limpia, con la distancia y los avances tecnológicos y científicos que les da el tiempo. Lo revisan todo desde el inicio, sin presión alguna, sin prisas y con calma, entrevistando otra vez a los testigos que haga falta, tratando de averiguar dónde se cometió el error que llevó la investigación primera por un camino equivocado y encauzarla hacia otras líneas que puedan dar sus frutos. Quizás habría que mantenerlo todo bajo secreto, sin revelar nada ni siquiera a la familia, y por tanto aguantar estoicamente las críticas de ésta si considera que la Policía ha dejado de buscar. O incluso dejar a los familiares que busquen por su cuenta, una imagen que ni la Policía ni el Gobierno han estado dispuestos nunca a asumir.

En España no hay unidades de este tipo, pero sí algunas experiencias positivas. Una ocurrió en Sevilla. Un agente del Grupo de Homicidios de la capital andaluza que estaba a punto de jubilarse se puso un día a investigar una desaparición ocurrida 18 años atrás, la de la funcionaria Carmen Espejo y su hijo menor de edad. Tras varios meses de trabajo, consiguió dar con una pista buena y descubrió que todo apuntaba a que había sido el novio de la mujer desaparecida el que había acabado con las vidas de ambos. Los dos cadáveres fueron descubiertos por la Policía, con la ayuda del georradar, en una finca de Almonaster la Real (Huelva), en septiembre del año 2011. Al ver que la Policía seguía sus pasos, el asesino, un profesor particular de matemáticas boliviano llamado Genaro Ramallo, huyó a Francia, donde fue finalmente detenido. Se esclareció así un caso que llevaba casi dos décadas sin resolver. ¿Por qué no intentar algo parecido con Marta?

 

 

 

Cabrera y el pin del Sppme

fperez | 17 de junio de 2015 a las 5:00

13/06/15 Investidura de Juan Espadas Alcalde de Sevilla.

La toma de posesión de Juan Carlos Cabrera como concejal del Ayuntamiento de Sevilla dejó una imagen más que curiosa. Compareció el que será delegado de Seguridad con un pin del Sindicato Profesional de Policías Municipales de España (Sppme) en la solapa. Que  más o  menos viene a ser como si Rajoy jurara su cargo como presidente del Gobierno con un alfiler de CCOO. O como si Ollero presenta a Van der Vaart delante del busto de Lopera. El gesto no deja de ser un guiño y una mano tendida a unos agentes, los representantes del sindicato mayoritario, con los que tarde o temprano se tendrá que enfrentar.

Que Cabrera se pusiera el pin del grupo con el que tendrá que negociar duro en los próximos cuatro años no es una rendición anticipada ni significa nada rebuscado. Se lo colocó porque así se lo había prometido al presidente del Sppme, Manuel Bustelo, en la pasada Feria de Abril. En la recepción del Sppme, le vio a Bustelo la insignia y le pidió una. Éste se la dio pero no sin antes soltarle que quería verlo con ella puesta si su partido gobernaba. Cabrera le dijo que así lo haría y se ve que le faltó tiempo. En su primer acto público como concejal se lo puso.

Lo hizo además en una semana en la que el sindicato había sido noticia por las quejas del Defensor del Ciudadano, José Barranca, quien ha vuelto una vez más a afear el comportamiento de los agentes municipales recordándoles sus protestas vestidos de cobradores del frac para denunciar los impagos o subidos en un pollino para criticar el mal estado de los patrulleros. A Barranca no le falta razón en denunciar las conductas de determinados policías locales y el trato que dispensan a los ciudadanos, pero hay en la Policía quien piensa que ya se está ensañando demasiado con el colectivo y que el Defensor se debería limitar a recoger las quejas ciudadanas y no a exponer sus opiniones personales.

Cabrera podía haber aprovechado la polémica y haberse guardado el pin para otro día, pero con ese pequeño gesto se ha ganado a buena parte de la tropa. Probablemente nadie se acuerde de la solapa del delegado en el momento en que se acabe el dinero de las productividades o no se paguen otros complementos, pero de momento le sirve para aterrizar con buen pie en el área más conflictiva del gobierno local. El nuevo gobierno tiene un modelo de delegación en el que desaparece la dirección general de Seguridad y, con ella, José Antonio de la Rosa, que se vuelve a la Policía Nacional. Será el delegado quien asuma directamente las tareas con el jefe de la Policía Local, que todo apunta que será el superintendente Juan José García. Así al menos se escenificó ayer en la visita del alcalde a la Ranilla, cuando fue él quien salió a recibir a Espadas a la puerta de la Jefatura.

En esa visita, el nuevo regidor se dirigió a los agentes micrófono en mano, les ordenó que no multaran a quienes rebuscan en la basura y les explicó que no tendrán que ir a más desahucios. Espadas quiere potenciar los distritos, hacer realidad la figura del policía de barrio, que todos los políticos prometen y nadie sabe muy bien en qué consiste. Por ello, apuesta por destinar cargos con cierto peso, como son los intendentes, a los distritos. Pidió colaboración, asesoramiento y que se fiaran de una “buena persona” (así definió a su delegado) y luego departió con decenas de policías y bomberos. Todo en buena sintonía. Mostró incluso su deseo de visitar la sala de control. Lástima que nadie le avisara de que, cuatro años después de inaugurarse la Jefatura, la sala aún no está terminada.

La banda de los robos express

fperez | 20 de mayo de 2015 a las 5:00

En poco más de un minuto, estos cuatro ladrones que aparecen en el vídeo son capaces de arrancar una persiana metálica de seguridad, romper a patadas una puerta de cristal y acceder hasta el interior de la tienda, de donde se llevan varios teléfonos móviles de última generación. El vídeo corresponde a un robo con fuerza sufrido por un negocio de telefonía de un municipio próximo a Sevilla. Está grabado por una cámara de seguridad pocos minutos antes de las cinco de la mañana del 22 de abril. Los ladrones, encapuchados, aparcan en la puerta del comercio y disimulan cuando pasa algún vehículo cerca. Luego, haciendo uso de la fuerza bruta, arrancan la persiana. Uno de ellos propina varias patadas al cristal de la puerta hasta que éste cede. Los delincuentes entran en la tienda y sólo pasan unos segundos en su interior, buscan los teléfonos más caros y se van a la carrera.

Los autores de este robo han perpetrado, presuntamente, ochenta parecidos a éste en distintos puntos de las provincias de Sevilla y de Cádiz. Otro de ellos fue el que cometieron en la tienda de Movistar de la Ronda de Capcuchinos esquina con la carretera de Carmona, de donde se llevaron más de cien teléfonos móviles de última generación. Además, robaban en naves industriales y estancos, así como coches de alta gama que utilizaban para cometer estos delitos y huir a toda velocidad. Para ello tenían sistemas que les permitían codificar llaves de BMW. En alguna ocasión, como ocurrió tras el asalto a un estanco en Pilas, fueron perseguidos por la Policía y la Guardia Civil, que llegaron a detenerlos pero pronto fueron puestos en libertad.

Tras recibir decenas de denuncias, la Policía y la Guardia Civil llegaron a crear un grupo conjunto sólo para acabar con esta banda, que llegó a perpetrar hasta tres robos en la misma noche en municipios tan alejados como Rota y Estepa. Desde noviembre, estos delincuentes han sustraído decenas de coches, algunos de ellos valorados en 150.000 euros, han reventado naves industriales por toda la provincia, han desvalijado estancos y tiendas de telefonía móvil… La investigación conjunta de las Fuerzas de Seguridad del Estado dio sus frutos y fueron detenidas hace unas días once personas por su presunta participación en más de ochenta robos con fuerza.

Los once han quedado en libertad. Se demuestra una vez más que en España ningún juez envía a prisión preventiva a nadie por un robo con fuerza. Ni por uno (ya se vio tras el caso de Pilas), ni por ochenta. Hasta que no empiecen a acumular condenas, estos ladrones seguirán libres.

Una persecución de película

fperez | 8 de mayo de 2015 a las 11:24

pic-20150502064228S4565P4

((((EL VÍDEO DE ESTA ENTRADA HA SIDO RETIRADO POR PETICIÓN EXPRESA DEL AUTOR))))

Una furgoneta Renault Trafic entra en Sevilla a toda velocidad, en ocasiones se llega a poner a 180 kilómetros por hora. Le siguen varios patrulleros de la Guardia Civil, a los que luego se incorporan varios vehículos más de la Policía Local de Sevilla y de la Policía Nacional. En total se juntan al final más de 25 coches. La furgoneta entra en la ciudad por el Patrocinio, tras bajar la cuesta de Castilleja sorteando el tráfico. El conductor muestra una pericia envidiable. Varios patrulleros se le colocan a la altura y se plantean incluso cerrarle el paso, pero hay demasiado tráfico y quizás pueda haber consecuencias fatales. La furgoneta llega al Patrocinio, sigue por el puente de la Expiración, gira a la izquierda en Plaza de Armas. Aquí se le echa encima un coche de la Guardia Civil pero el conductor logra encontrar un hueco para pasar y continua por Torneo, donde finalmente es interceptada. En todo este trayecto se saltan nueve semáforos en rojo y tres en ámbar.

Es el relato de lo que ocurrió la noche del 30 de abril al 1 de mayo en Sevilla. La furgoneta había sido robada a un frutero la noche antes en Mercasevilla. Los ladrones iban a perpetrar un robo en Huelva cuando fueron detectados por la Guardia Civil. Desde Huelva los venían persiguiendo, en una fuga que se prolongó más de 90 kilómetros y terminó con los dos autores del robo detenidos en la calle Torneo. Todo salió bien en esta intervención policial: los dos sospechosos detenidos y ninguna persona herida, pese al grave riesgo que corrieron agentes, ladrones y las personas que circulaban con su coche a esa hora (eran poco más de las doce de la noche) por los lugares por donde transcurrió esta huida de película. Sirva el vídeo, grabado desde un patrullero y que ha corrido estos días por las redes sociales, como documento excepcional del trabajo de quienes la protagonizaron.

La caótica Semana Santa de la Policía Local

fperez | 7 de abril de 2015 a las 12:53

IMG-20150401-WA0021

Foto: Carolina García

 

El dispositivo de seguridad de la Semana Santa de Sevilla, en la parte que afecta a la Policía Local, ha sido un absoluto caos. Sólo hay que mirar las dos fotografías que se adjuntan a esta entrada para darse cuenta de que algo ha fallado si dos contenedores de basura y una valla son los que se encargan de cortar el tráfico en una calle. Donde no había policías, el Ayuntamiento recurrió a los chicos de Protección Civil, voluntariosos pero nada expertos en estas lides (por no sacar un debate sobre la legalidad del asunto), y si no, directamente al mobiliario urbano. Esa carencia de agentes obligó también a desmontar el dispositivo de seguridad previsto para la Madrugada en la zona de la Encarnación. Y, si queda alguien en el mundo que aún no lo sepa, fue allí donde se originó una pelea que derivó en hasta cuatro estampidas que destrozaron el cortejo del Silencio en las calles Cuna, Orfila y Javier Lasso de la Vega.

La clave del asunto pasa por el déficit de plantilla que sufre la Policía Local desde hace ya muchos años. Zoido se encargó de prometer que incrementaría la plantilla en 300 nuevos agentes (primero dijo 500 pero luego rebajó la cifra), pero el mandato se pasa y de momento el número de plazas que ha convocado en estos cuatro años ha sido cero. En años anteriores, para paliar la carencia de personal, el Ayuntamiento sacaba a toda la plantilla de la Policía Local a la calle en Semana Santa a base de productividades. Esto, evidentemente, tiene un coste bastante elevado, pero si no hay agentes, hay que recurrir a las horas extra de los que están disponibles. Porque dejar la ciudad con pocos efectivos es un riesgo, como este año ha vuelto a quedar demostrado.

IMG-20150401-WA0017

¿Por qué la Semana Santa de 2015 ha sido diferente a la de otros años anteriores, si el número de policías era similar? Básicamente porque el Ayuntamiento lleva tiempo racaneando (dicen los policías, claro) el dinero de las productividades de la Policía Local y muchos de los agentes no han estado dispuestos a ‘vender’ sus días de descanso. A ello se le ha sumado el problema que existe desde hace año y medio en la unidad de Tráfico-Motoristas, la más numerosa del cuerpo. Estos agentes mantienen, desde la muerte en accidente de uno de ellos, un conflicto con el Consistorio, al que le reclaman una serie de complementos por el riesgo que implica el trabajo en moto. Al no encontrar respuesta por parte del Ayuntamiento, estos policías se han negado a hacer horas extraordinarias.

Esta decisión ha provocado que las labores de acompañamiento de cofradías que venían desde fuera del centro (que siempre eran traídas al casco histórico por agentes de Motoristas) las hayan tenido que hacer este año otras unidades, o directamente los de Protección Civil. Estos voluntarios iban a estar destinados en los pasillos de la carrera oficial, pero al ser enviados al extrarradio a acompañar a las hermandades, el Ayuntamiento tuvo que recurrir de nuevo a los policías locales para los pasillos. ¿Cómo lo hizo? Obviamente no podía fabricarse policías de la nada, así que tenía que quitarlos de un servicio previsto para poder llevarlos a la carrera oficial. La Jefatura decidió desmontar uno de los llamados niveles, concretamente el nivel 2. Estos niveles son un dispositivo preventivo compuesto por varios policías locales que recorren una zona del centro y comprueban que no hay coches mal aparcados en el itinerario de las cofradías, que no hay gente celebrando una botellona en estas calles o que no hay venta ambulante ilegal, entre otros asuntos.

El centro se divide en varias zonas (niveles) y cada una de ellas tiene un número. El nivel 2 es la Encarnación y su entorno. La tarde del Jueves Santo, el Ayuntamiento decidió desmontar el nivel 2. Así lo ha denunciado en rueda de prensa el presidente del Sindicato Profesional de Policías Municipales de España (Sppme) en Sevilla, Manuel Bustelo. Nadie impedía, por tanto, a decenas de jóvenes cargados con lotes reunirse a beber en la plaza mayor de las Setas. La versión municipal es bien distinta. El Ayuntamiento sostiene que había siete policías sólo para esta zona del centro, y que fueron precisamente éstos los que acudieron a la reyerta que originó las carreras. También niega que se desactivara ninguno de los servicios previstos, asegura que el nivel 2 al que se refiere el sindicato recoge todas las vías de evacuación del centro y no sólo el entorno de la Encarnación, y afirma que sólo hubo cuatro voluntarios de Protección Civil regulando el tráfico los primeros días de la semana.

En cualquier caso, los incidentes desbordaron a la Policía Local porque, además, todo ocurrió en menos de una hora. Entre las 3:49 y las 4:45 hubo una pelea en Gallos con avalancha hacia Matahacas, por donde pasaba los Gitanos; otra en el Capote, con dos personas arrojadas al río; la reyerta de las Setas, que causó cuatro estampidas y arrolló al Silencio, donde dos niños resultaron heridos y otros dos se perdieron; y un escape de gas en la calle Feria, con un trabajador herido que obligó a cambiar el recorrido de la Macarena.

A alguien le debió parecer que esto no era nada, puesto que el Sábado Santo se volvió a desmontar el nivel 2. Afortunadamente, el balance de la Madrugada (al que hay que sumar un nazareno del Silencio con la clavícula rota) es escaso para lo que podía haber ocurrido. Que el alcalde, Juan Ignacio Zoido, admita que hubo falta de prevención no deja de ser reconocer una evidencia pero al menos está bien que lo haga. Que el delegado de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano, anuncie que habrá más vigilancia el año que viene, si los ciudadanos revalidan su confianza en el gobierno actual en las urnas… Quizás también debería explicar cómo tiene pensado hacerlo, porque con los policías que hay es difícil.

Un ‘lobo’ anda suelto

fperez | 26 de marzo de 2015 a las 6:00

paseo junto al Guadaira,

Un juez de Sevilla ha dejado en libertad a un hombre de 50 años que fue detenido tras cometer, presuntamente, dos agresiones sexuales en Bellavista. El delincuente se apostaba en una zona verde próxima al Cortijo de Cuarto y abordaba a las mujeres que caminaban o corrían solas por este lugar. Actuaba a plena luz del día, se acercaba a las mujeres mostrándoles el pene y les realizaba, presuntamente, tocamientos obscenos. A una de las víctimas, que corría más que él, la persiguió con el coche, causándole lesiones. La Policía le ha imputado en principio dos casos, los de las dos mujeres que denunciaron los hechos, pero teme que, por el modus operandi del delincuente, pueda haber muchos más. De hecho, la Policía ha hecho un llamamiento para que toda mujer que haya sufrido estos tocamientos o agresiones se dirija a la Jefatura Superior a poner lo ocurrido en conocimiento de los investigadores, que pertenecen a una unidad llamada Servicio de Atención a la Familia (SAF).

Con esta detención, el sospechoso, de 50 años y vecino de Dos Hermanas, suma ya cinco arrestos por agresiones sexuales, más otros dos por un robo con fuerza y por una reclamación judicial. Parece claro, por tanto, que es un tipo que no ha conseguido reinsertarse ni curarse de la enfermedad o mal que le lleva a cometer estas presuntas agresiones. Cualquier experto podrá acreditar la dificultad para la rehabilitación que tienen los delincuentes sexuales. Por mucho que asuman que tienen un problema del que necesitan tratarse, por muchos consejos que los propios policías puedan darle durante su estancia en los calabozos, por mucha terapia que hagan, la mayoría de ellos termina reincidiendo.

Cierto es que este hombre, que se sepa, no había llegado a cometer una violación. Cierto es que parece conformarse con tocar a sus víctimas y no las fuerza a nada más, aunque sí ha declarado que tenía intención de mantener con ellas relaciones sexuales. Estando en la calle siempre va a existir el riesgo de que dé un paso más. Ya lo hizo con la mujer a la que no pudo alcanzar a pie, a la que persiguió en un coche y atropelló. ¿Y si en vez de causarle lesiones leves la derriba y le da un mal golpe?

Ni siquiera por estas lesiones el juez ha decidido enviarlo a prisión, aunque sólo sea por una temporada. Una de las primeras entradas de este casi recién nacido blog iba precisamente de unos ladrones a los que un juez había dejado en libertad pese a que se había probado su participación en varios delitos. Decíamos entonces que la sensación que estas decisiones judicales deja en los policías y guardias civiles era similar a la de quien intenta vaciar el mar con un colador. El protagonista del caso de hoy no es ningún ladrón, o al menos no lo es ahora (tiene una detención anterior por robo), pero su puesta en libertad es, si cabe, una decisión más difícil de comprender.

Quien esto firma duda mucho de que la cárcel sea la solución para este tipo de delincuentes sexuales, pero desde luego la libertad tampoco lo es. Donde no puede estar nunca un tipo como este es en la calle. No es la integridad de las mujeres la única que corre peligro. Nadie puede garantizar tampoco la suya propia. Ambos conceptos parecen más que suficientes para justificar una orden de prisión preventiva.

Díaz ‘abandona’ a la Policía Autonómica

fperez | 24 de marzo de 2015 a las 7:00

Andaba preocupado durante la campaña electoral más de un agente con el futuro de la unidad de la Policía Nacional adscrita a la Junta, eso que todo el mundo llama Policía Autonómica sin serlo. Llegó a correr el rumor de que la presidenta, Susana Díaz, había anunciado en una entrevista con una cadena local (el rumor no aclaraba cuál de ellas) que, si salía elegida, suprimiría directamente la unidad adscrita. El hecho de que se retrasara la firma del acuerdo anual entre la Junta y el Ministerio del Interior para la cesión de agentes no hacía más que incrementar el nerviosismo. Evidentemente, el rumor era falso. Díaz no hizo referencia a la Policía Autonómica durante su campaña, y tampoco es que fuera a anunciar una decisión tan drástica en vísperas de unas elecciones, que los policías y sus familias también votan. El acuerdo se firmó días antes de las elecciones y volvió la tranquilidad. Díaz ha ganado y los agentes pueden estar tranquilos en sus puestos, de momento.

El caso es que, siendo un rumor infundado, un análisis de la situación que atraviesa esta unidad lleva a pensar que bien podría convertirse en una realidad en unos cuantos años. La Policía Autonómica tiene 600 agentes en toda la comunidad y unas competencias muy limitadas. La mayoría de sus policías son escoltas o se dedican a la vigilancia y la seguridad de los edificios de la Junta de Andalucía. Los que no lo hacen, se encargan del control del juego y de los espectáculos públicos, de las inspecciones de los talleres mecánicos ilegales, de los menores en situación de desamparo o de la reventa de entradas. Sólo hay que darse una vuelta por los estadios de fútbol y por la plaza de toros para ver que mucho empeño contra esto último no es que pongan. Y queda un amplio grupo que patrulla a diario por las Tres Mil Viviendas y que realiza una magnífica labor de presencia policial en una zona tan abandonada a su suerte durante años, que los vecinos agradecen enormemente porque ha servido para reducir los delitos más comunes y el trapicheo a plena luz del día.

Esto quizás sea poco para toda una Policía Autonómica y demasiado para un simple grupo más de la Policía Nacional. De momento la fórmula es la de una unidad adscrita, que no deja de ser un híbrido, con policías nacionales que pertenecen al Estado pero que trabajan para la Junta (menos mal que en esto sí se han puesto de acuerdo ambas administraciones). Pero esto deja a los funcionarios que la forman en una especie de limbo al que no llegan los medios materiales que tienen sus compañeros de la Policía Nacional, que tampoco es que dispongan de los más avanzados servicios pero al menos cuentan con los más básicos.

Por ejemplo, los agentes autonómicos no tienen emisora, por lo que se ven obligados a comunicarse a través de sus teléfonos móviles. Igual le da a la Junta que sus policías tengan que patrullar a diario por las Tres Mil Viviendas y puedan verse inmersos en una persecución o en un tiroteo, del que no tendrán ni idea porque sin radio nadie podrá avisarles. Y tiroteos, por mucho que los políticos premiaran al antiguo Comisionado dándole el puesto de Defensor del Pueblo, sigue habiendo en el Polígono Sur con bastante frecuencia.

Los policías de la unidad adscrita tampoco disponen de acceso a las bases de datos de la Policía Nacional o de la Guardia Civil. Es decir, si un día identifican a un tipo que les resulte sospechoso, no podrán saber sus antecedentes ni si tiene una orden de búsqueda y captura en vigor. Por no hablar de que los coches tienen más de 400.000 kilómetros y que los chalecos antibalas de los agentes que montan guardia en San Telmo se repartieron durante la Expo 92.

La Junta parece querer una policía autonómica a bajo coste, sin competencias y sin dotaciones, con policías pagados por el Estado. Mantener una policía propia requiere de algo más. A día de hoy, la Policía Autonómica parece más una cuestión de imagen que una apuesta decidida del Gobierno andaluz por crear su propia fuerza de seguridad. No puede compararse esta unidad con los Mossos d’Esquadra ni con la Ertzaintza, ni en sueldo ni en competencias. Cierto es que hay colas para entrar en ella porque, al menos antes de la crisis y los recortes, había unos pluses que en el resto de unidades del Cuerpo Nacional de Policía no existían. La presidenta ha tenido pocos detalles con su policía en los últimos años. Los ha tenido en privado, como cuando fue a visitar a la familia del agente que falleció de un tumor cerebral dos años después de que le dieran una paliza en el Metro. Pero en público nada. Ni siquiera un comentario cuando se desmanteló el mayor casino ilegal de Andalucía, que estaba en un chalé de Simón Verde, por citar su operación más destacada de los últimos años.

La Madrugada de Berlanga

fperez | 19 de marzo de 2015 a las 10:59

_MG_0106

Mucho se ha debido contener esta mañana Juan Ignacio Zoido cuando ha presentado el dispositivo de seguridad de Semana Santa. Si llega a decir lo que piensa, igual era ahora trending topic mundial. No debe ser muy agradable ir a una reunión que debería ser un mero trámite (se supone que hay un trabajo de meses detrás) y encontrarse con que los horarios de la Madrugada que le ha enviado el Consejo de Cofradías al Cecop no cuadran. Zoido ha mantenido el tipo, no ha sido excesivamente crítico y ha instado al Consejo a que encuentre cuanto antes una solución porque, de lo contrario, ni la Policía ni el Ayuntamiento pueden hacer nada por evitar el lío en la Madrugada. Lo del lío, obviamente, no lo ha dicho así.

Anoche, los responsables del Cecop se debieron frotar los ojos cuando, al analizar los cronogramas de paso de cada cofradía, vieron que la cruz de guía del Silencio tenía previsto llegar a las 4:14 horas al cruce de San Miguel con Trajano, y que el palio de la Macarena no pasaba por allí hasta las 4:35. Es decir, un parón de 21 minutos como mínimo, con el problema añadido de que el Gran Poder viene este año detrás del Silencio e impide a la Macarena correr más. Valga el topicazo de la pescadilla que se muerde la cola para definir el tapón monumental que puede formarse. Por no hablar del riesgo para la seguridad que puede suponer que miles de nazarenos tengan que constreñirse en un círculo de unos dos kilómetros, por el que el público difícilmente tendrá posibilidades de cruzar las tres cofradías.

Lo peor es que todo esto se sabía, que de nada han servido acuerdos previos entre hermandades ni inútiles cabildos de tomas de hora. Se sabía que se ampliaba el tiempo de paso de la Macarena y se sabía, porque todos los años pasa, que el Silencio ha de esperar algunos minutos en Lasso de la Vega a que pase la Macarena. Y si alguien no lo sabía, los periódicos locales llevan semanas llenando sus páginas con el asunto y a quienes corresponda les ha dado tiempo de sobra de informarse. Es increíble que nadie del Consejo le haya preguntado a la Policía o al Ayuntamiento qué pensaba del cambio de recorrido del Gran Poder en todos estos meses. Como no es serio que ahora, con los programas de mano ya impresos y los inviables horarios ya aprobados por el Consejo, se esté estudiando volver al modelo del año pasado.

Ni Berlanga lo habría filmado mejor. El Consejo de Cofradías queda a la altura del betún mandando a deshoras una propuesta imposible al Cecop, que se creó precisamente para coordinar todos los servicios de seguridad después de la noche de las carreritas del año 2000. Desde entonces, a las autoridades se les había llenado la boca hablando de la coordinación, del trabajo en equipo y de lo engrasada que estaba la maquinaria de la seguridad en la Semana Santa. Hoy se ha tirado por la borda el trabajo de tantos años.

 

 

El Gallo Negro, ¿un precedente?

fperez | 18 de marzo de 2015 a las 12:54

Bar El Gallo Negro

La Justicia ha dado la razón a los dueños del bar El Gallo Negro, que fue precintado por la Policía Local la pasada Navidad por permitir el consumo de bebidas alcohólicas en la calle, incumpliendo así la ley antibotellón. El negocio, ubicado en la esquina de las calles Arfe y García de Vinuesa, fue sancionado con dos meses de cierre y una multa de 6.000 euros. Los propietarios del establecimiento llevaron el caso a los tribunales, que acaban de fallar a su favor. En un auto fechado el 6 de marzo, un juez de lo Contencioso Administrativo entiende que el cierre del bar fue una medida “ejemplarizante” por parte del Ayuntamiento de Sevilla, que ni razonó ni explicó por qué había tomado tal decisión.

Cierto es que es sólo un auto que levanta las medidas cautelares mientras se resuelve el pleito, pero la decisión judicial pone de manifiesto que el camino emprendido por el Ayuntamiento, el de cerrar cuantos más bares mejor escudándose en la lucha contra la botellona, no es el más idóneo. Ya lo dijeron por aquellos días los propios policías locales, quienes tienen que encargarse de ejecutar las órdenes de los responsables municipales. A través del sindicato mayoritario, el Sppme, los agentes denunciaron las presiones que sufrían para cerrar los locales y lamentaban que el Ayuntamiento recurriera desde el principio a una medida tan severa, la del cierre, que sólo debería aplicarse como último extremo.

El Consistorio llegó a cerrar doce bares en uno de los fines de semana de más negocio del año, el del 20 y el 21 de diciembre, cuando las calles del centro soportaban a diario auténticas bullas similares a las de Semana Santa. Todos eran establecimientos del Arenal y de la Alameda de Hércules. Los de la Alfalfa ya habían sufrido el mismo castigo semanas atrás. La cruzada contra los bares de copas llevó a los hosteleros a asociarse en una plataforma para luchar juntos contra lo que consideraban una presión policial y municipal excesiva.

El auto del Gallo Negro sienta un precedente. Si todos los negocios que fueron multados y/o clausurados decidieran recurrir a la Justicia, posiblemente los jueces dejarían al Ayuntamiento sin armas para luchar contra los bares de copas, que tampoco es que todos ellos cumplan escrupulosamente la legalidad, todo sea dicho. La Policía queda en una situación complicada. Los agentes se ven obligados a cerrar bares por órdenes de superiores a sabiendas que luego la Justicia anulará su trabajo. Y lo peor no es que la labor policial caiga en saco roto, sino que los hosteleros no sólo vayan contra el Ayuntamiento, sino contra los policías como agentes de la autoridad que son. Ya hace unos días los responsables del Café Central, en la Alameda de Hércules, anunciaron que se querellarán contra el inspector que les clausuró el local por exceso de aforo.

Pero, sobre todo, el auto deja en entredicho al Ayuntamiento. El juez reconoce el perjuicio que el precinto causó al negocio en una de las épocas más rentables del año, habla de lo que supone dejar sin trabajo a unas cuantas familias en una época de crisis económica como la actual y no sólo impone el pago de las costas del proceso judicial al Consistorio, sino que le enseña el camino a los dueños del Gallo Negro para que reclamen una indemnización por el lucro cesante. Esto es, el dinero que ha dejado de percibir el establecimiento por los dos meses que el bar ha estado cerrado, soportando gastos y sin ningún ingreso. El bar aún no ha cuantificado cuánto supone esto, pero no es nada descabellado pensar que serán unos cuantos miles de euros.

El cierre tan a la ligera de un negocio ya va a acarrear al Ayuntamiento (es decir, a todos los sevillanos) el pago de las costas del procedimiento judicial. Si encima se reclamara el lucro cesante, y si más bares se animaran a recurrir a los tribunales (ya está tardando el que no lo haya hecho, a la vista de este auto), la medida “ejemplarizante” de la delegación de Medio Ambiente saldrá por un pico a la ciudad. Para que el que decreta el cierre “sin explicarlo ni razonarlo” (juez de lo Contencioso dixit) quizás se lo piense mejor la próxima vez.