Los chalecos de la vergüenza

fperez | 13 de marzo de 2015 a las 10:05

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En la fotografía aparecen tres agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) de Sevilla. Los tres llevan puesto sus chalecos antibalas, como corresponde al nivel 3 de alerta decretado por el Ministerio del Interior y como hacen habitualmente en todos sus controles e intervenciones. Las fundas están rotas y descosidas, tanto que dejan ver el interior, que es ese material de color rojo que asoma por la parte baja de las prendas, y que hace que los funcionarios de la foto parezcan más unos impostores de esos que ahora se hacen pasar por policías para robar a contrabandistas y narcos que unos agentes antidisturbios en toda regla.

Demasiado buenos han salido los chalecos, puesto que son de los años 1989 y 1990. Es decir, se fabricaron el año de la caída del Muro de Berlín, se entregaron antes de la Expo 92 y se estrenaron en una temporada en la que el Betis penaba sus males en Segunda (tampoco ha cambiado tanto la vida en 25 años) con un delantero llamado Pepe Mel. Imaginen la de manifestaciones, cargas y gomazos que han visto estos chalecos…

Los agentes han solicitado decenas de veces a la Dirección General de la Policía que solucione este problema de equipamiento y de imagen. Los policías ya no han pedido que se les den chalecos nuevos, como sí se está haciendo en otras unidades de la Jefatura de Sevilla, sino que por lo menos se les cambien las fundas a los que tienen para que no vayan con las ‘tripas’ al aire. Sindicatos como la Unión Federal de la Policía (UFP) han denunciado el problema en infinidad de ocasiones en los últimos años.

Anda el Ministerio del Interior inmerso en una renovación de los antidisturbios, que haría que Sevilla perdiera 55 policías. La reforma, que aún está en la fase de borrador, está planteada para enviar más agentes a Cataluña, el País Vasco y Navarra, pese a que en ambas comunidades las competencias de seguridad ciudadana están transferidas a las autonomías. Los agentes sólo irían para proteger los edificios oficiales del Estado en esas regiones, si bien lógicamente pueden desplazarse a aquellos puntos del país que requieran su presencia.

La reforma parece atender más a cuestiones políticas que verdaderamente operativas. Por supuesto, esta redistribución de los efectivos es menos urgente que renovar el material básico de protección de los funcionarios. Interior se gastó el año pasado unos tres millones de euros en renovar las divisas de la Policía Nacional, para darle una estética más militar a un cuerpo que es, y debe ser, civil. Con un mínimo porcentaje de ese dinero, no ya sólo se podrían comprar nuevos chalecos para los que se juegan el tipo en la calle (dos policías nacionales murieron el año pasado en acto de servicio en Málaga y Vigo), sino que se podría también arreglar algunas dependencias.

Una de las que pide a gritos una reforma es precisamente la sede de la Unidad de Intervención de Sevilla, en el cuartel del Cortijo de Cuarto. Hasta no hace mucho, los vestuarios de este cuartel eran infames, con termos y lavabos rotos y tirados por el suelo, agua filtrándose a chorros desde techos que amenazaban con desplomarse, humedades por todas partes y retretes que no pasarían una inspección de Sanidad ni de broma. Tras mucho insistir, Interior reformó los vestuarios y ahora presentan una imagen más decente, aunque tampoco es que aquello sea un spa. A este ritmo, igual lo que se les da a los policías es aguja e hilo para que se cosan ellos mismos las fundas de sus chalecos antibalas, esas prendas que ya pueden celebrar sus bodas de plata.

El Cuervo. Primer resbalón de Sanz

fperez | 12 de marzo de 2015 a las 6:00

El SEVILLA,11/03/2015.de El Cuervo ha sido el primer crimen del año 2015 en la provincia de Sevilla. Un suceso dramático protagonizado por Visitación Sánchez, una vecina con depresión por la muerte traumática en accidente laboral de su marido en el año 1981. Nunca superó aquello y, pese a que rehízo su vida, volvió a recaer. Esta mujer degolló la noche del martes al miércoles a su compañero sentimental, Juan Suárez, con el que vivió más de 25 años, mató a su perro y se quitó la vida después. Una historia que ha conmocionado a este pequeño pueblo limítrofe con la provincia de Cádiz, pero que policialmente está prácticamente resuelta. Al estar muerta la presunta autora del crimen, se cierra el caso. Quizás haya en El Cuervo quien piense que mejor que no haya detención ni juicio porque eso ahondaría en la herida de una familia destrozada por lo ocurrido.

El crimen deja también la primera metedura de pata de Antonio Sanz como delegado del Gobierno en Andalucía. Es muy habitual que, cuando se produce un suceso de estas características, los periodistas pregunten por el asunto al delegado (como máximo responsable político de la Policía y de la Guardia Civil que es en la comunidad). Los políticos generalmente suelen decir poco o nada, y salir del paso con frases hechas del tipo “la investigación continúa abierta”, “el caso está en manos del juzgado” o “sólo se puede confirmar que hay indicios de violencia”. Dignas todas del mismísimo Perogrullo. En esto era un auténtico maestro Juan José López Garzón, que era capaz de pasarse minutos hablando sin decir gran cosa.

Los informadores ya saben que estas preguntas poco aportan a la hora de elaborar su información, y que mucho más rico es desplazarse al pueblo y hablar con testigos, familiares o vecinos, pero una declaración del político suele venir muy bien a las cadenas de televisión y, por qué no, la esperanza en que alguna vez se dé información relevante es lo último que se pierde.

No fue el caso del estreno de Antonio Sanz en estas lides. El nuevo delegado del Gobierno dijo a los periodistas que los primeros indicios recogidos por la Guardia Civil apuntaban a un “posible caso de violencia doméstica”. Luego matizó que no estaba confirmado que se tratara de un crimen machista, para terminar diciendo que “pudiera ser”. Sanz debió darse cuenta del jardín en el que se estaba metiendo y añadió una frase más para concluir su declaración: “Los estudios forenses están determinando qué ha podido ocurrir, mientras se investigan las circunstancias familiares y de convivencia de este matrimonio”. Es decir, una obviedad.

Sanz no ha tenido suerte en su estreno a la hora de informar de los sucesos. En la pareja de El Cuervo no hay ningún antecedente de violencia doméstica, al menos que los juzgados y las Fuerzas de Seguridad conozcan. Tampoco la escena del crimen indicaba un homicidio de este tipo, aunque nunca está de más recordar que los investigadores no descartan ninguna hipótesis y que siempre hay que tener la precaución de esperar a que lleguen los resultados de las autopsias. Sanz quiso tirar de manual en su respuesta y terminó diciendo justo lo contrario de lo que había sucedido, esto es, que en este caso fue la mujer la que mató al hombre.

Parece que el nuevo delegado sigue, con declaraciones de este tipo, el camino marcado por su predecesora, Carmen Crespo. La almeriense destacó en su paso por la sede de la Plaza de España por unos cuantos patinazos parecidos. Por ejemplo, achacó a causas naturales la muerte de una menor en una atracción de feria en Maribáñez, una pedanía de Los Palacios, cuando la Guardia Civil ya tenía confirmado que sufrió una descarga eléctrica. O mostró su deseo de que los huesos aparecidos en Camas pertenecieran a Marta del Castillo, cuando ella ya debería saber (se supone que la Policía informa primero a sus responsables) que había más de 200 piezas y que todas ellas eran muy antiguas. O prometió novedades inmediatas en la investigación del crimen del agricultor de La Rinconada, que no se resolvería hasta varios meses después con la detención del hermano de la víctima. En estos casos, quizás sea mejor no decir nada.

Consideraciones sobre el cierre del Central

fperez | 10 de marzo de 2015 a las 17:56

El cierre del café Central, uno de los bares más conocidos de la Alameda de Hércules, por parte de la Policía Local de Sevilla requiere un cierto análisis. La Policía precintó el establecimiento por exceso de aforo la noche del sábado al domingo. En el interior del bar caben 83 personas según licencia. En el momento de la inspección había 144. Cierto es que eran más de la una de la madrugada, hora a la que tiene fijado su cierre, y que el bar continuaba abierto (sus dueños aseguran que ya habían dejado de servir consumiciones), pero el incumplimiento de horarios se castiga con una multa y el motivo por el que se clausura es el exceso de personas en el interior del negocio.

Los dueños del bar afirman que fue la propia Policía la que obligó a la gente que estaba en la calle a entrar en el negocio, bajo amenaza de una multa de cien euros por hacer botellona en la calle. Cuentan que el agente que estaba al mando del dispositivo municipal rompió varios vasos arrojándolos a los pies de las personas que allí estaban, que ordenó a los trabajadores de Lipasam que utilizaran las máquinas sopladoras en la puerta del bar para molestar a la gente y forzarla a entrar y que, una vez lleno el bar, se impidió al público que saliera para hacer un recuento de personas. Esto, lógicamente, no figura en el informe policial, que se limita a exponer que había más personas de las permitidas dentro del bar, sin entrar en más detalles.

Los responsables del café Central ya han anunciado que se querellarán contra el mando policial que dirigía el dispositivo. Los empresarios aportarán una grabación de las cámaras de videovigilancia del local que, si bien no registra lo que ocurre en la puerta del mismo porque no está permitido tener equipos de filmación orientados hacia la calle, sí registra lo que pasa dentro. El vídeo recoge que el bar se llena por completo en cinco minutos, coincidiendo con la llegada de la Policía a la puerta del mismo. A continuación reproducimos tres capturas del vídeo de las cámaras de seguridad del café Central durante la inspección de la Policía.

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Esta primera imagen está capturada a la 1:26. En el bar puede haber en ese momento unas 40 personas aproximadamente. Es a la hora en la que llega la Policía a la puerta. En el vídeo se reconoce el momento porque reflejan las luces azules de los patrulleros y se ve el chaquetón amarillo de uno de los agentes en una de las ventanas.

 

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Cinco minutos después, a la 1:31, el interior del negocio está bastante lleno.

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Otros cinco minutos más tarde, a la 1:36, el local presenta esta imagen.En la zona de la puerta se aprecia bastante aglomeración de público. En los siguientes minutos el establecimiento se desaloja y la Policía entra a inspeccionar los diferentes elementos del local.

Si los agentes consideraron que quienes estaban fuera eran clientes del bar y los obligaron a entrar para luego proceder a la inspección por exceso de aforo, o si por el contrario el establecimiento se llenó en cuestión de minutos y superaba por tanto su aforo permitido tendrá que decidirlo la delegación municipal de Medio Ambiente, que ya estudia el caso y decidirá si multa o no al local. Mientras tanto, los propietarios han solicitado ya que se levante el precinto y están a la espera de la decisión municipal para poder reabrir.

A la ‘mafia’ se le multa menos

fperez | 8 de marzo de 2015 a las 18:56

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El Ayuntamiento de Sevilla ha impuesto una multa de 1.380 euros a un taxista que no presentó una vida laboral actualizada ante el Instituto del Taxi. Sin ese documento, no superó la revisión anual de la licencia, y fue sorprendido por la Policía Local, que lógicamente lo denunció. La conducta debe ser sancionada como infracción que es. Más discutible es el importe de la multa. Casi 1.400 euros por no llevar un papel actualizado parece una cuantía más que desproporcionada. Máxime cuando el conductor tiene acreditadas 85 visitas al médico y tres operaciones en el plazo de un año y medio, que sin embargo, responde el Ayuntamiento, no le impidieron prestar servicio en el taxi.

Pero más desmesurada parece esta cantidad aún si se compara con las sanciones que se imponen en Sevilla por cobros abusivos. La última de la que se tiene conocimiento es de hace dos años, cuando el Instituto del Taxi impuso una multa de 700 euros a un taxista que cobró 30 euros (ocho más de lo que marca la tarifa establecida) a un cliente por una carrera entre el aeropuerto de San Pablo y el hotel Zenit, en Triana. Aquel taxista también fue castigado por insultar a la persona que lo contrató y por entregar un recibo no oficial, es decir, sin el escudo del Ayuntamiento ni la licencia troquelada. Para el Instituto del Taxi, estas conductas suponen una falta grave, mientras que la del taxista que no presentó su vida laboral en tiempo y forma es una infracción muy grave, y por tanto, se castiga con el doble de multa.

Por qué el Ayuntamiento aplica este doble rasero es una pregunta para la que quien esto escribe no tiene respuesta. Como tampoco la encuentra a la de por qué el gobierno local, sea quien sea su alcalde, no quiere acabar con el problema del taxi en el aeropuerto. En la terminal de San Pablo un grupo de conductores lleva años imponiendo un monopolio que defienden con prácticas mafiosas. Así llamo el Defensor del Ciudadano en uno de sus informes a las amenazas y coacciones que sufren los taxistas que no pertenecen a la asociación mayoritaria en el aeropuerto cuando rinden arriba, como el sector llama a la parada de la terminal aérea.

Los profesionales del sector han sufrido pinchazos en las ruedas (véase la foto), lanzamiento de huevos y pintadas en sus vehículos, además de todo tipo de insultos. Hay conductores que han decidido afiliarse a la asociación del aeródromo porque la cuota les cuesta 60 euros al mes y cambiar las ruedas rajadas les supone un coste superior a los 400 euros cada vez que van a recoger a un cliente. Los taxistas del aeropuerto (insistimos en que no son todos, sino un grupo reducido) no sólo atacan a sus compañeros de Sevilla, puesto que también impiden prestar servicio a los de otras ciudades. Incluso han apedreado alguna vez el autobús público que hace la ruta entre el centro de la ciudad y el aeropuerto.

El Consistorio tolera estas prácticas. Ni Zoido en estos cuatro años ni Monteseirín en sus tres mandatos han hecho nada por acabar con los insultos, la extorsión y las amenazas. Es cierto que se impuso una tarifa única, pero no siempre se respeta. También lo es que a veces se refuerza la presencia policial en la terminal, pero esto termina suponiendo mayores controles a la salida de la misma y no se acaba con la violencia que hay dentro. Quizás se aplaca un poco y vuelve a resurgir tiempo después.

El perjudicado de todo esto no sólo es el sector sino también la clientela y, por ende, la ciudad. Quien firma esto entrevistó una vez a una estudiante Erasmus francesa que esperaba el autobús de línea porque cada vez que volvía a Sevilla le cobraban entre 40 y 60 euros desde el aeropuerto hasta la Macarena. En otra ocasión, cubrió un accidente de tráfico con un muerto en la Cartuja, en el que chocaron dos coches y una pieza de uno de ellos impactó contra un taxi que llevaba a unos viajeros. Cuando el juez que fue a levantar el cadáver tomó declaración a los clientes como testigos del siniestro, éstos le manifestaron que habían tomado el taxi en el aeropuerto y se dirigían a la estación de Santa Justa. Iban por la avenida de Carlos III, que según Google Maps está a ocho kilómetros de la terminal ferroviaria y a catorce del aeródromo. El juez quiso abrir diligencias al taxista por estafa pero no lo hizo porque causaría un perjuicio mayor a los afectados, al tener que obligarlos a venir a Sevilla para declarar.

El Ayuntamiento y el resto de instituciones no se cansan de intentar atraer turistas a Sevilla, pero se olvidan de que la primera imagen de la ciudad que tienen los que la visitan puede ser determinante. A veces esa primera impresión es la de un taxista desaseado, que conduce un vehículo poco limpio que le da un rodeo, que le cobra más de lo que marca la tarifa o que directamente le deja a unos cuantos kilómetros de su destino final. Ya dijimos que el nombre de este blog era una especie de homenaje a quienes se jugaban la vida en la calle, pero también podría servir de advertencia para aquellos turistas incautos que pisan por primera vez el aeropuerto de San Pablo y quieren subirse a un taxi.

Un milagro en Valencina

fperez | 6 de marzo de 2015 a las 18:24

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El incendio que se declaró la noche de este jueves en Valencina de la Concepción pudo haber sido una tragedia mayúscula. Sobre las diez de la noche se generó un fuego en la cocina de una vivienda del municipio. Los Bomberos llegaron rápidamente y en cuestión de minutos sofocaron las llamas. Todo parecía un servicio más, sin mayores dimensiones, hasta que los agentes descubrieron que había más de una decena de bombonas de butano y propano apiladas en la cocina, a escasos metros de las llamas. Como puede apreciarse en la foto, tomada cuando ya se sacaron al patio de la casa, algunas de las bombonas están incluso tiznadas de hollín, prueba de lo cerca que estuvieron del fuego.

Afortunadamente no ocurrió nada, pero el suceso revela que el peligro puede estar en cualquier parte, que un bombero puede entrar en una casa creyendo que simplemente está ardiendo una freidora y encontrarse luego con una amenaza que pone en riesgo su vida, la de sus compañeros y, en un caso como el de Valencina, la de los vecinos de la casa y de las viviendas cercanas. Parece de sentido común que no deben apilarse más de diez bombonas en un lugar en el que pueden saltar chispas o se puede declarar un incendio, como es una cocina. Y menos aún colocarlas cerca de productos inflamables, como los botes de disolvente que había cerca.

No está de más recordar que este invierno está siendo el más trágico de los últimos años, que desde principios de noviembre de 2014 hasta hoy han muerto 15 personas, seis de ellas menores de edad, y más de 60 han resultado heridas en incendios en viviendas en la provincia de Sevilla. Por ello es bueno siempre tener en mente dónde puede estar la amenaza y minimizar riesgos. Los consejos que los Bomberos dan no dejan de ser básicos por repetidos: no sobrecargar regletas eléctricas, comprarlas siempre homologadas y de buena calidad, no dejar ordenadores o teléfonos móviles cargándose de noche, no colocar objetos que se calienten sobre superficies inflamables, no encender braseros de resistencia cerca de telas o sofás, y disponer de detectores de humos para que, en caso de incendio, avise a los inquilinos y éstos puedan apagar el fuego o abandonar la vivienda a tiempo. No siempre habrá un milagro como el de Valencina.

Vaciar el mar con un colador

fperez | 4 de marzo de 2015 a las 10:00

 

IMG-20150303-WA0005Lo que aparece en la foto es una centralita de arranque de coches BMW. Sirve para poner en marcha vehículos de esta marca sin necesidad de utilizar la llave de contacto. Se la incautó la Policía la madrugada del lunes en Dos Hermanas a cinco tipos que probablemente no tenían la intención de abrir un concesionario a deshoras. Los sospechosos se deshicieron de ella antes de ser detenidos, cuando vieron que la Policía los perseguía, precisamente después de que uno de ellos se bajara de un BMW cuyo robo acababa de ser denunciado en Santiponce.

Si además los detenidos llevaban consigo toda una serie de herramientas como extractores de bombines, llaves fijas, llaves allen o punzones, si además entre los cinco suman medio centenar de detenciones anteriores, y si además resulta que en las últimas semanas se han sustraído unos cuantos coches de esta marca en la provincia de Sevilla, el último precisamente minutos antes en Santiponce… todo apunta a que estamos ante una banda organizada de ladrones de vehículos de alta gama.

Si además pasa que uno de los cinco detenidos fue arrestado sólo cinco días antes por su presunta participación en un robo con fuerza en un estanco de Pilas, si además después de ese golpe mantuvo, junto con otros tres ladrones, una persecución durante más de 50 kilómetros con la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Policía Local de este municipio, en la que se saltaron varios semáforos en rojo a toda velocidad y no pararon hasta que se les cruzó un coche camuflado de la Policía en mitad de la carretera… todo apunta a que estos delincuentes pueden resultar en ocasiones peligrosos, porque en una de estas fugas igual provocan un accidente y hay víctimas inocentes.

Por todo ello, no se entiende demasiado que un juez de Sevilla los haya puesto en libertad provisional, como también es difícil de comprender que otro juez dejara libres a los cuatro que desvalijaron el estanco de Pilas la semana pasada. La sensación que estas decisiones judiciales provocan entre los miembros de las Fuerzas de Seguridad es de hastío, de que difícilmente así se puede acabar con la delincuencia y de que su trabajo no vale para nada. Cierto es que no cometieron delitos de sangre, pero que se lo cuenten a la estanquera o al que le han robado el coche. Al menos el de Santiponce ha podido recuperar el suyo, pero, ¿y los otros?

Habrá agentes que se pregunten para qué diablos cruzar un coche en mitad de la carretera para frenar la huida de unos prófugos, para qué jugarse el tipo si luego los delincuentes sólo van a estar encerrados los dos días que se pasen en los calabozos de la comisaría, si tal como los lleven esposados a los juzgados saldrán libres por la otra puerta. La sensación debe ser la de quien intenta vaciar el mar con un colador. Si al menos les dieran un cazo…

Yoni el inconformista

fperez | 2 de marzo de 2015 a las 14:35

JUICIO YONI EL PRESTAMISTA

Esta primera entrada del blog (la del viernes sólo fue una mera declaración de intenciones) estaba destinada a relatar lo ocurrido durante el juicio de Jonathan Silva Bruno, alias Yoni el Prestamista, acusado del asesinato de Francisco Javier Gómez, el Muñeco. No sólo lo que sucedía en la sala, sino aquellos detalles que trascienden de la pura crónica informativa y casi siempre se quedan fuera del papel. Gestos, miradas, comentarios, reacciones de los miembros del jurado…

Tenía cierto interés porque se enjuiciaba el primero de los tres crímenes ocurridos en Sevilla capital el año pasado. El acusado es un prestamista de Torreblanca, con algunos antecedentes policiales, pero no considerado demasiado violento. En determinados barrios de la ciudad es habitual encontrarse con la figura del usurero, gente que vive de prestar dinero a quien el banco no se lo da y cobrar luego la deuda con intereses, en la mayoría de los casos abusivos.

En Sevilla, concretamente en el Polígono Sur, ha habido casos de usureros que han llegado a presionar tanto a sus deudores que éstos han terminado quitándose la vida. No era el caso de Yoni, al que, que se sepa, nunca se le vio mandando un matón al que no podía pagarle. De él aseguran que ofrecía incluso facilidades de pago. Gestionaba su negocio desde un pequeño bar que había montado en Torreblanca unos años atrás.

Pero Yoni no se sienta en el banquillo por usura, sino por verse mezclado en una absurda pelea de discoteca que acabó en asesinato. Se enfrenta a veinte años de cárcel por, presuntamente, atropellar al Muñeco tras una pelea en un bar de copas de la avenida de Montesierra. El Muñeco, puesto de todo según la Fiscalía, empezó a liarla en el bar y fue expulsado del mismo. Regresó a los dos minutos armado con una botella de cristal con la que aporreó la puerta del negocio para que le abrieran. En uno de esos golpes le dio a Yoni, a quien le provocó un corte.

Aquello molestó al Prestamista y sus acompañantes, que se enzarzaron en una pelea con el Muñeco. Éste, al ver que los otros eran más, intentó huir. Pero Yoni se subió al coche y fue detrás de su enemigo. Recorrió, siempre según el escrito de la fiscal, 26 metros por encima de la acera hasta atropellar al Muñeco, que murió sólo tres minutos después del golpe con el coche.

Esta mañana, un año y una semana después del crimen, estaba Yoni en el calabozo esperando para ser subido a la sala donde iba a ser juzgado, cuando se le ocurrió que no estaba conforme con lo que le pedía la Fiscalía. Ya podría haberlo pensado antes, pero aún estaba a tiempo, debió decirse. Así que le comentó a los policías que lo custodiaban que renunciaba a su abogado. Todo esto mientras el proceso de selección del jurado iba ya avanzado, con los jueces entrevistando al segundo de los candidatos a formar parte del tribunal popular.

Subió uno de los policías a comunicar la decisión del reo y los jueces, extrañados, ordenaron que lo trajeran. Allí, el Prestamista comentó lo que había pensado unos minutos antes. El tribunal no tuvo más remedio que suspender el juicio, mandar los jurados a su casa, previo pago de media dieta, y a Yoni de vuelta a la cárcel. Él quizás no lo sepa, pero su decisión es histórica: nunca antes en los juzgados de Sevilla se había suspendido un juicio con jurado el mismo día que arrancaba porque un acusado quiso cambiar de abogado.

Alerta, cambia el tiempo

fperez | 27 de febrero de 2015 a las 17:42

Escribo estas primeras líneas un viernes por la tarde de esos en los que ya parece que la primavera le gana el pulso al invierno. La primera frase ha quedado un tanto poética, sí, pero ojo, que está demostrado que cuando cambia el tiempo es cuando más sucesos se registran. Los cambios de tiempo, y la luna llena, claro, son los periodos más propensos a las noticias más trágicas.
Nadie le encuentra una explicación lógica, pero forenses, psiquiatras, policías y demás expertos en criminología coinciden en que el clima influye mucho en las reacciones violentas de las personas. Esos días los plumillas de la crónica negra estamos con las orejas tiesas, a la espera de la llamada que acabe con el periodo de calma, y de cierto letargo que deja un invierno tan frío como el que se está acabando.
 Hill Street Blues Esterhaus
Sevilla es una ciudad tranquila, con unos índices de delincuencia relativamente bajos, con muy pocos homicidios en relación con su número de habitantes. Eso sí, los que hay tienen una trascendencia mayúscula, como ocurrió con Marta del Castillo, o son hechos inéditos en la historia negra de España, como el caso de la mujer que congeló a dos bebés en Pilas.
Aquí los delitos más comunes son más de baja estofa, de carteristas, estafadores y tipos que te la intentan pegar sin que te des cuenta, abrirte la puerta de tu casa en medio minuto y llevarse lo que pillen, reventarte la puerta del coche con una palanqueta, de robar un kilómetro de hilo de cobre y dejar sin luz un tramo de autovía…
Los sevillanos estamos cada vez más precavidos. Los turistas, en cambio, son potenciales víctimas. A veces con la mala suerte que les puede jugar un destino tan retorcido que ni el más cruel de los guionistas de Hollywood habría concebido. ¿Recuerdan el caso del finlandés que se quitó la vida arrojándose desde la Torre del Oro? Sus padres vinieron para identificarlo y llevarse las cenizas de vuelta a su país. Cuando esperaban un tren en Santa Justa, un delincuente se llevó la mochila con los restos. La Policía lo detuvo, pero las cenizas se perdieron, quizás para siempre.
Con este blog que hoy nace pretendemos analizar, criticar, comentar y tratar cualquier noticia relacionada con los sucesos, los servicios de emergencia y las Fuerzas de Seguridad. Su título es un pequeño homenaje a todo el que se la juega en la calle a diario. ¿Hace falta explicarle a los más jóvenes que “tengan cuidado ahí fuera” era la frase que pronunciaba cada noche aquel sargento canoso, Esterhaus, a sus hombres en Canción Triste de Hill Street?