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El año 2016 en diez sucesos

fperez | 2 de enero de 2017 a las 5:00

EL año 2016 deparó algunos de los crímenes más brutales de la historia reciente de Sevilla. Aunque fue un ejercicio bueno para las estadísticas de seguridad ciudadana y bajaron en general los delitos pese a la falta de policías, algunas de las muertes violentas ocurridas en 2016 superaron con creces las historias inventadas por cualquier guionista de cine o escritor de novela negra. Lo que viene a continuación es una selección de diez sucesos destacados del año.

1) EL ASESINATO DEL PARQUE DE MARÍA LUISA

Es posiblemente el acto más bárbaro ocurrido en Sevilla desde que se tenga memoria. Ha habido crímenes muy violentos, jóvenes o niños desaparecidos a los que se sigue buscando sin éxito, víctimas torturadas, pero nunca se había dado el caso de que una chica fuera a quitarse la vida y terminara desangrara tras una brutal agresión sexual. Ocurrió el 23 de febrero en el Parque de María Luisa. La víctima, Sara L. M., de 30 años, había elegido la glorieta de Bécquer para suicidarse. Había elegido poner fin a su vida en un lugar con una especial carga romántica. Entró en el parque de noche y se tomó una gran cantidad de fármacos. Se encontraba inconsciente cuando fue abordada por Francisco Morillo, un mirón, uno de los tipos que frecuenta el parque para observar –y a veces participar en ellas– las prácticas sexuales que cuando cae la noche se mantienen en este recinto. Morillo violó a la chica moribunda de manera salvaje, causándole unas desgarradores lesiones que le provocaron la muerte por desangramiento. Luego se marchó y la dejó abandonada en un banco, donde la encontraron los empleados del parque a la mañana siguiente.

2) UN MUERTO CONGELADO EN UNA HELADERÍA 

Fue el primer homicidio del año. Sucedió el 8 de enero en una heladería de la calle Otoño, en la Macarena. La heladera, María del Carmen Quero Bernal, se presentó al día siguiente en la comisaría de la Policía Nacional de Dos Hermanas asegurando que había matado a un hombre y tenía el cuerpo en un congelador de su negocio. La Policía comprobó la veracidad de los hechos. La víctima era Manuel Martín Ojeda, un hombre de 62 años que frecuentaba los bares del barrio y con el que probablemente había acordado mantener relaciones sexuales. Aquel acuerdo terminó, por un motivo que aún ha de aclarar la investigación judicial, con una discusión entre ambos. En el curso de esta pelea, la mujer propinó al hombre un fuerte golpe en la cabeza con una estatuilla de Buda y lo estranguló con un cable de teléfono. Tras matarlo, limpió el local y guardó el cadáver en un congelador, oculto entre los helados. Lo hizo de tal manera que, al día siguiente, los agentes de la Policía Local que miraron en el interior de la heladería por petición de la familia del desaparecido –que lo buscaba por el barrio y sabía que había sido visto en compañía de la heladera– no fueron capaces de verlo. Unas horas después, la heladera confesó el crimen.

3) EL DESCUARTIZADOR DE DOS HERMANAS

El día bisiesto, el 29 de febrero, deparaba el tercer crimen brutal del año, una especie de cierre de la trilogía de los horrores iniciada en la heladería de la Macarena que tuvo su segundo episodio macabro en el Parque de María Luisa. Apenas unos días después de aquel caso, con la Policía aún investigando la violación y muerte de Sara L. M., aparecía un cadáver troceado en un piso de la calle Las Cabezas de San Juan de Dos Hermanas. Era lo que quedaba del cuerpo de Diego de Dios Ronda, un hombre de 54 años al que los dueños de una bodeguita que frecuentaba a diario echaron en falta después de que llevara tres días sin aparecer. Fueron a buscarlo a su casa y les abrió la puerta su sobrino, Francisco Javier Román de Dios, de 38 años, un toxicómano al que Diego había acogido en su casa después de que su madre lo echara por sus continuos problemas con las drogas. Le pagó de la peor manera posible. Los hosteleros vieron un comportamiento extraño del sobrino y llamaron a la Policía. El primer patrullero que llegó descubrió los trozos del cuerpo de Diego, al que su sobrino había descuartizado con cierta precisión. Lo había eviscerado y arrojado los órganos internos al retrete. Por eso no se pudo determinar con exactitud la fecha de la muerte, que se cree que fue entre la noche del 26 y la mañana del 27 de febrero. También le cortó las piernas, las envolvió y las enterró en un descampado a las afueras de la ciudad.

4) EL DOBLE PARRICIDIO DE ARAHAL

La droga también estuvo detrás del único doble crimen ocurrido este año. Fue el último homicidio de 2016 y ocurrió en una vivienda de Arahal. Un drogadicto, Juan Antonio Portillo Brenes, mató a su hermana y a su madre, a las que asestó decenas de puñaladas. Tras apuñalar hasta en cincuenta ocasiones a su hermana, Rosa María Portillo, salió de la casa y se gastó 750 euros en cocaína. Regresó a la vivienda y estuvo consumiendo toda la noche hasta que llegó su madre, Rosario Brenes, que se encontraba fuera trabajando como cuidadora. Cuando ésta regresó del trabajo, Juan Antonio la atacó con un cuchillo y le asestó unas cuarenta puñaladas. Después se autolesionó clavándose el arma blanca en el abdomen. No llegó a morir y lo encontró malherido otro hermano, que tuvo la desgracia de descubrir los cuerpos de su hermana y su madre.

5) EL ESTRANGULAMIENTO DEL AEROPUERTO

Hubo dos crímenes machistas en la provincia de Sevilla a lo largo de 2016. Las dos víctimas eran extranjeras. También lo eran los agresores. El primer caso ocurrió el 30 de mayo en un aparcamiento del aeropuerto de San Pablo. Una joven rumana, Jana Enache, fue estrangulada con un cable por su marido, Toader Ciprian Enache, después de que la pareja discutiera porque habían perdido un vuelo que iba a llevar a la mujer de regreso a Italia, donde trabajaba. Tras cometer el crimen, el agresor pasó la noche en el coche con el cadáver y, a la mañana siguiente, salió del aeropuerto haciendo autoestop. Quería ir a Huelva, donde su padre se encontraba trabajando en un circo. Así llegó hasta Bollullos Par del Condado, donde se entregó a la Policía Local.

6) OTRO ASESINATO MACHISTA EN OLIVARES

El segundo asesinato de una mujer a manos de su marido ocurrió el 16 de octubre en Olivares. La víctima fue una mujer dominicana, Stefany María González Escarraman, de 26 años, que recibió una única puñalada mortal en el corazón. El asesino fue su marido, un ex policía dominicano de 41 años que luego quiso darse a la fuga. Fue detenido en Salteras. La fotografía del criminal arrestado tendido en el suelo, con la ropa llena de sangre, dio la vuelta a España. El crimen generó una cierta polémica porque la mujer había denunciado un mes antes al marido y la juez no tomó ninguna medida cautelar porque la Guardia Civil no consideró que se tratara de un caso de riesgo.

7) EL CRIMEN DE LAS CUÑADAS

Ana Deza Vázquez apareció muerta en su casa de La Rinconada la tarde del 19 de abril. Tenía un fuerte golpe en la cabeza y numerosas puñaladas. A los tres días, la Guardia Civil detuvo a dos hermanas de su difunto marido y al novio de una de ellas como presuntos autores del crimen. Aunque todavía está bajo investigación, todo apunta a una venganza porque la familia del marido acusaba a Ana de estar detrás de la muerte de éste. Los presuntos asesinos tampoco toleraban una nueva relación sentimental que había iniciado la víctima.

8) UN CADÁVER EN EL MALETERO DE UN COCHE QUEMADO

El 10 de julio, los Bomberos acudían a sofocar el incendio de un coche en llamas a un descampado de Alcalá de Guadaíra. En el maletero había un cuerpo totalmente carbonizado. Era el de Joaquín Gómez Borrallo, un gestor autónomo que había desaparecido cinco días atrás de su domicilio de Rochelambert. El Grupo de Homicidios de la Policía Nacional logró esclarecer el caso tras una compleja investigación, en la que fue detenido el presunto autor del crimen y un cómplice. Una deuda de unos 5.000 euros fue el móvil de este brutal asesinato, cometido con un hacha en una vivienda de Palmete. El presunto autor fue Félix José Alba Peinado, un joven de 27 años dueño de un taller de motos de Su Eminencia, a quien la víctima llevaba las cuentas y se sentía estafado.

9) UNA FÁBRICA ARRASADA POR LAS LLAMAS

Un devastador incendio destruyó por completo la fábrica de Ybarra, ubicada en Dos Hermanas. Las llamas se iniciaron a primera hora de la tarde del 16 de julio y en cuestión de minutos se propagaron por todo el recinto. La fábrica quedó completamente calcinada y la nube de humo no sólo se vio desde toda la provincia de Sevilla y desde las playas de Huelva y Cádiz, sino también desde el espacio. La investigación posterior corroboró que el fuego había sido accidental y que se había generado por las altas temperaturas, las fuertes rachas de viento y la existencia de material inflamable. Ninguna de estas circunstancias aclara el origen del fuego, pero la juez decidió archivar el caso, teniendo en cuenta que no hubo víctimas. Ahora Ybarra trabaja en la construcción de una nueva planta.

10) LA VIOLACIÓN MÚLTIPLE DE PAMPLONA

No ocurrió en Sevilla pero lo protagonizaron cinco sevillanos. Probablemente sea el suceso del que más se ha hablado en los últimos meses en toda España, quizás junto con la desaparición de Diana Quer y el fraude del padre de la niña Nadia. Cinco jóvenes sevillanos, entre los que hay un guardia civil y un militar, permanecen acusados de una violación múltiple a una chica de 19 años cometida el 7 de julio en Pamplona, durante las fiestas de San Fermín. El grupo de whatsapp de los acusados y la declaración de uno de ellos, el Prenda, propiciaron jugosos titulares a las televisiones de todo el país.

2015 en diez sucesos

fperez | 4 de enero de 2016 a las 5:00

El año que acaba de terminar ha sido uno de los más violentos de los últimos ejercicios. En lo que va de década nunca se había cerrado un año natural con 16 homicidios en la provincia de Sevilla. Pocas veces la Policía sevillana se ha enfrentado con un violador en serie menor de edad, con un asesino de sólo 14 años o con un discapacitado que vivía encerrado por sus hermanos. Lo que viene a continuación es un repaso del top ten de los sucesos del año pasado.

 

CONCENTRACION EN EL HOSPITAL DE VALME

10. Las violaciones en serie de Valme

Violadores en serie ha habido varios en Sevilla. El peor de todos quizás fue el del Fremap, hace ya diez años. Antes hubo otro en Bellavista y recientemente uno en el centro. Pero nunca en la historia negra reciente de la ciudad hubo un agresor sexual en serie que fuera menor de edad. El violador, de 17 años, asaltaba a sus víctimas en un solar situado junto al Hospital Virgen de Valme, utilizado como aparcamiento tanto por los familiares de los pacientes como por los trabajadores del centro sanitario. Allí abusó, o intentó hacerlo, de al menos siete mujeres de distintas edades, a las que amenazaba con un cuchillo. Una prueba de ADN que una de las víctimas consiguió guardarse fue clave para su identificación y posterior detención.

 

Un muerto en el Pol¿gono Calonge junto a la gasolinera Saras

9.  El crimen de la gasolinera
Uno de los sucesos más extraños de los últimos años. Un muerto sin contexto. Un cadáver transportado por unos tipos que dicen no conocer de nada a la víctima, pero que lo llevan en un coche de su propiedad. Se lo habían encontrado con dos tiros en el pecho y, como no llegaban al hospital Virgen Macarena porque había tráfico en la SE-30, pararon en la gasolinera Saras, en el polígono Calonge, mientras el 061 les mandaba una ambulancia. El Grupo de Homicidios logró esclarecer en apenas una semana aquel rompecabezas. El muerto y los que le llevaban sí se conocían, claro que se conocían. Iban a cobrarle una deuda por droga a otro tipo en una parcela de Carmona, pero el guardés de la finca, un ex militar cubano que llegó a España hace veinte años como refugiado, se puso nervioso y los recibió a escopetazos. Luego huyó, se echó al campo y allí vivió una semana hasta que fue detneido.

 

8. El agujero de seguridad de la web municipal

No es un suceso propiamente dicho, pero revela la fragilidad de nuestros datos más confidenciales. De ahí que sea digno de figurar en una lista de noticias relacionadas con la seguridad. Hasta en dos ocasiones se filtraron datos fiscales de los sevillanos por fallos de la página web del Ayuntamiento. Cualquier persona, con una simple firma digital, podía contemplar lo que debía otra, dónde vivía, qué bienes tenía y qué impuestos pagaba.

 

7. El crimen del Pumarejo

SEVILLA,24/11/2015.Un caso en el que una mujer le pega un martillazo en la cabeza a su marido y luego le asesta 158 puñaladas por todo el cuerpo, todo ello antes de suicidarse colgándose con un pañuelo, revela un ensañamiento brutal y obliga a una reflexión sobre la violencia en la pareja, que no siempre la ejerce el hombre hacia la mujer.

 

entierro de María del Castillo Vargas Amaya, victima de un crimen machista en Lebrija6. El asesinato machista de lebrija

Un crimen con el mismo ensañamiento que el anterior, pero esta vez del hombre hacia la mujer. El asesino apuñaló a su ex mujer en la casa de ésta en Lebrija, luego forcejearon y se cayeron por un balcón. Una vez en la acera, quiso rematarla pasándole varias veces por encima su furgoneta. La víctima, que había denunciado a su ex marido y no gozó de la protección tantas veces anunciada por las autoridades para los casos de malos tratos, sí tuvo los homenajes, días de luto y minutos de silencio que nadie dedicó al muerto del Pumarejo.

 

5. El robo del siglo en la plaza nueva

El que sufrió la joyería Shaw la madrugada del 1 de enero. Aprovechando las campanadas y el jolgorio de la Nochevieja en la Plaza Nueva, unos ladrones entraron en el establecimiento practicando un butrón desde el edificio colindante. Antes cortaron la línea telefónica e inutilizaron las cámaras de videovigilancia. Un robo de película.

 

ASESINATO EN SAN DIEGO

4. El crimen de san diego

Otra salvajada protagonizada por un perturbado. Casos como éste vuelven a poner de manifiesto la necesidad de que personas con trastornos mentales severos y sin medicar no estén en libertad. El asesino se desplazó desde su pueblo, Villanueva del Río y Minas, en su moto para matar a su tía asestándole más de veinte puñaladas en el taller de cerámica que regentaba en la barriada de San Diego. El motivo: le había dejado uno de sus perros a su cuidado y el animal había muerto por una enfermedad en el tiempo que estuvo con su tía.

 

 

apuñalamiento. foto Juan Carlos muñoz

3. El asesinato del cura

El vicario de San Isidoro, Carlos Martínez, tampoco tuvo el homenaje público que precisaba, pese a que su muerte posiblemente evitara un nuevo caso de violencia de género. El sacerdote había convencido a su sobrina para que dejara a su marido. Éste, que había intentado suicidarse antes, se escapó del Hospital de San Juan de Dios de Bormujos y esperó al cura en la puerta de su casa. Cuando volvía de oficiar misa, le pegó cinco puñaladas. Luego se fue a Triana a buscar a su mujer, pero la Policía lo detuvo a tiempo.

 

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2. El Pataslargas de Dos Hermanas

El año se despidió con una de las historias más macabras, truculentas y crueles que se recuerdan. La Policía rescató a un hombre de 59 años, discapacitado y enfermo mental, que vivía encerrado en un palomar. Estaba desnudo, desnutrido y hacía sus necesidades en botellas y cubos. Sus hermanos eran quienes lo tenían así para cobrar la pensión de 1.000 euros que tenía. Hacía al menos seis años que los vecinos no veían a Carlos, al que conocían como el Pataslargas.

 

 

1. El crimen del Nervión Plaza

Concentración po la muerte de la trabajadora del comercial Nervión Plaza.Un asesinato absurdo cometido por un niño de 14 años que fue sorprendido robando por una limpiadora. En vez de huir, el menor propinó una brutal paliza a la trabajadora, a la que agredió con una barra de hierro para robarle el teléfono móvil y el bonobús. Luego se marchó y fue detenido al día siguiente, casi al mismo tiempo que su víctima moría en el hospital. En el peor de los casos, el chico pasará cinco años encerrado en un centro de menores. Todo un sinsentido.

Del agosto calmo al otoño del Cuco

fperez | 25 de septiembre de 2015 a las 12:16

Quien esto escribe es de tomarse vacaciones tardías, es decir, en septiembre. Suele hacerlo así porque agosto es habitualmente el mes estrella de los sucesos (y porque se viaja más barato y con menos gente, claro). Algunos dirán que la falta de temas de la agenda política hace que la crónica negra se magnifique ante la sequía informativa de otras áreas, pero si repasan los últimos agostos encontrarán crímenes bestiales que han marcado la lista de temas de la prensa local, y a veces de la nacional. El asesinato de una niña de 7 años alcanzada por una bala perdida en las Tres Mil Viviendas en 2013; el de un boliviano cuyo cuerpo fue envuelto en mantas y escondido en un armario en la calle Feria, en 2014; el de una profesora norteamericana que fue descuartizada y tirada al río en trozos, en 2010; o dos crímenes seguidos en menos de una semana en Su Eminencia, en 2012, son algunos buenos ejemplos de ello.

Aseguran los psiquiatras que el calor, o más bien los cambios bruscos de temperatura, inciden directamente en el aumento de los homicidios. Quizás por eso el agosto de 2015 ha sido tranquilo, porque hizo bastante menos calor que en julio, un mes habitualmente menos prolífico en truculencias. Fuera porque se superaban los cuarenta grados día sí y día también o simple coincidencia, lo cierto es que julio dejó un rosario de barbaridades dignas de entrar en la historia negra de Sevilla: el asesinato de una limpiadora de Nervión Plaza presuntamente por un menor de 14 años; las violaciones en serie cometidas presuntamente por otro menor de 17 años; el crimen de un cura en la puerta de su casa a manos del marido de su sobrina o la muerte de otro menor de edad por una pelea de fútbol en el Viso del Alcor. Todo eso concentrado en apenas diez días.

En agosto, en cambio, la ciudad estuvo en calma. Tampoco septiembre está siendo especialmente fuerte, aunque sí han llegado ya noticias propias del inicio del curso judicial. Verbigracia, el feo asunto de las oposiciones de la Policía Local, con 37 agentes procesados por presunto enchufismo y con el cuello del superintendente Juan José García esperando el hachazo del verdugo. ¿Que por qué no ha rodado ya su cabeza? Oficialmente por el respeto a la presunción de inocencia, pero vaya a saber si el castigo ha sido tan blando porque García, que era el presidente del tribunal, maneje cierta información comprometedora.

A falta de noticias actuales, las cadenas de televisión han recurrido de nuevo a un clásico que saben que nunca falla en las audiencias para empezar el otoño: el caso Marta del Castillo. Tanto da que hayan pasado ya seis años y medio y que ninguna de las informaciones sea relevante para lo único que importa ya, que es encontrar el cuerpo de la adolescente. Primero sacaron el testimonio de un supuesto infiltrado en la familia del Cuco y luego buscaron al que fuera menor condenado por encubrir el crimen por los veladores de Pino Montano hasta dar con él y hacer que se liara a mamporros con un periodista de Antena 3. El vídeo lo dice todo: el Cuco tapándose el rostro con un pañuelo, unas gafas de sol y una gorra, fuera de sí, lanzando puñetazos y patadas, gritando que se va a llevar a quien sea al “barrio de los pallá” y con la madre volando (y aterrizando) por intentar sujetarlo. Luego, más calmado, atendió a las preguntas de otra periodista de Telecinco y dio sus impresiones sobre el caso. Eso sí, sin quitarse el atuendo de bandolero. Que también es casualidad que, aún en verano, llevara consigo el pañuelo para taparse la cara ante las cámaras.

El Cuco es el niñato que aparece en el vídeo, un tipejo sin educación alguna criado en una familia capaz de llamar “la Penitas” a la madre de Marta (así salía en la grabación del supuesto infiltrado) y de decir que el abuelo de la víctima se merecía una paliza. Un ser despreciable, carne de cañón, que ya ha pasado por el reformatorio. Si sigue dándole hostias al primero que se encuentra por la calle, se admiten apuestas a cuánto tarda en pisar la cárcel, que ya es mayor de edad. Ahora bien, no ha de olvidarse que ese personaje ya ha cumplido su condena y tiene derecho, como cualquier otro ciudadano, a tomarse un café con su madre, o con quien quiera, en cualquier terraza de cualquier bar, sin que nadie tenga que recordarle su pasado. Eso sí, el vídeo ha reventado las audiencias.