Archivos para el tag ‘policía nacional’

Una comisaría convertida en piscina

fperez | 11 de mayo de 2016 a las 18:54

 

Quien esto escribe ha publicado, a lo largo de los años, no pocas informaciones sobre el estado de las instalaciones del cuartel de la Policía Nacional en el Cortijo de Cuarto. Y de muchas otras, pero centrémonos en ésas, que son las que aparecen en el vídeo. Los aseos están destrozados, los vestuarios tienen goteras, los termos están rotos y el gimnasio no reúne las mínimas condiciones para ser considerado como tal. Muy pocas de las dependencias oficiales que allí tienen su sede pasarían una inspección de prevención de riesgos laborales. Este cuartel situado muy cerca de Bellavista alberga las unidades especiales de la Policía Nacional (Caballería, Subsuelo, Tedax, Goes y Guías Caninos, entre otras), así como las unidades de intervención. Sirva este corto vídeo, grabado el pasado lunes, como ejemplo de la falta de inversión del Estado en la Policía y sus infraestructuras. Lo que se aprecia es la sede de la unidad de Caballería y el agua, ya lo verán, cae como si no hubiera techo. De poco sirve el cubito que alguien ha puesto debajo, quizás con la idea de recoger la clásica gotera de cada vez que llueve. Claro que la lluvia esta vez ya se está pasando. Como siga así muchos días más, pronto podrá inaugurarse la nueva piscina de la Policía Nacional. El chorro de agua para el spa ya lo tienen.

¿Habrá sanción para uno de Asuntos Internos?

fperez | 5 de agosto de 2015 a las 5:00

Hay cierta curiosidad entre los policías de Sevilla por saber cómo se cerrará el expediente disciplinario que se le ha abierto al inspector jefe de Asuntos Internos al que le robaron un revólver reglamentario en los aparcamientos del Carrefour San Pablo. Si hubo negligencia por su parte o no en la custodia de su arma oficial es algo que el instructor del expediente tendrá que decidir estudiando la versión del policía y las distintas pruebas que se puedan reunir durante la instrucción.

Según la denuncia del inspector jefe, éste admite que suelta el bolso con el arma en el asiento trasero de su vehículo, que además deja abierto y con el motor encendido porque había un familiar (que en ningún momento se identifica en la denuncia). Se trata de un instante, el que transcurre entre dejar la compra en el maletero del coche y devolver el carro a su anclaje, pero lo cierto es que se desentiende del revólver. Unos segundos sí, pero lo suficiente para que alguien pudiera hacerse con el arma –que estaba cargada con cinco cartuchos– sin que ni él ni su familiar que estaba dentro del coche pudieran identificarlo, ni siquiera aportar una mínima descripción de su aspecto o de su ropa.

Por esta conducta, cualquier policía nacional sería sancionado con una suspensión de empleo y sueldo casi de manera inmediata. Máxime teniendo en cuenta que en Sevilla se castiga habitualmente a funcionarios de este cuerpo por cuestiones mucho más nimias, como no llevar puesta la gorra, por ejemplo. Ocurre que la Unidad de CoordinaciónOperativa Territorial (UCOT), a la que pertenece el inspector jefe, es, junto con Régimen Disciplinario, la herramienta de la Jefatura y de la Dirección General de la Policía para sancionar las faltas cometidas por el resto de agentes del cuerpo.

De ahí que sean muchos los que duden de que al final del expediente haya una sanción justa, o al menos similar a la que sufriría cualquier otro agente en su misma situación. El caso recuerda a aquel episodio de la tercera temporada de The Wire en el que desaparece la pistola de un detective y los jefes ponen a todo el departamento a buscarla, por delante incluso de la investigación de homicidios. Afortunadamente el revólver fue robado por un ladrón habitual que posiblemente ni sabría que se llevaba el bolso de un policía. Eso le convertía en el hombre más buscado de Sevilla.

Una persecución de película

fperez | 8 de mayo de 2015 a las 11:24

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((((EL VÍDEO DE ESTA ENTRADA HA SIDO RETIRADO POR PETICIÓN EXPRESA DEL AUTOR))))

Una furgoneta Renault Trafic entra en Sevilla a toda velocidad, en ocasiones se llega a poner a 180 kilómetros por hora. Le siguen varios patrulleros de la Guardia Civil, a los que luego se incorporan varios vehículos más de la Policía Local de Sevilla y de la Policía Nacional. En total se juntan al final más de 25 coches. La furgoneta entra en la ciudad por el Patrocinio, tras bajar la cuesta de Castilleja sorteando el tráfico. El conductor muestra una pericia envidiable. Varios patrulleros se le colocan a la altura y se plantean incluso cerrarle el paso, pero hay demasiado tráfico y quizás pueda haber consecuencias fatales. La furgoneta llega al Patrocinio, sigue por el puente de la Expiración, gira a la izquierda en Plaza de Armas. Aquí se le echa encima un coche de la Guardia Civil pero el conductor logra encontrar un hueco para pasar y continua por Torneo, donde finalmente es interceptada. En todo este trayecto se saltan nueve semáforos en rojo y tres en ámbar.

Es el relato de lo que ocurrió la noche del 30 de abril al 1 de mayo en Sevilla. La furgoneta había sido robada a un frutero la noche antes en Mercasevilla. Los ladrones iban a perpetrar un robo en Huelva cuando fueron detectados por la Guardia Civil. Desde Huelva los venían persiguiendo, en una fuga que se prolongó más de 90 kilómetros y terminó con los dos autores del robo detenidos en la calle Torneo. Todo salió bien en esta intervención policial: los dos sospechosos detenidos y ninguna persona herida, pese al grave riesgo que corrieron agentes, ladrones y las personas que circulaban con su coche a esa hora (eran poco más de las doce de la noche) por los lugares por donde transcurrió esta huida de película. Sirva el vídeo, grabado desde un patrullero y que ha corrido estos días por las redes sociales, como documento excepcional del trabajo de quienes la protagonizaron.

Díaz ‘abandona’ a la Policía Autonómica

fperez | 24 de marzo de 2015 a las 7:00

Andaba preocupado durante la campaña electoral más de un agente con el futuro de la unidad de la Policía Nacional adscrita a la Junta, eso que todo el mundo llama Policía Autonómica sin serlo. Llegó a correr el rumor de que la presidenta, Susana Díaz, había anunciado en una entrevista con una cadena local (el rumor no aclaraba cuál de ellas) que, si salía elegida, suprimiría directamente la unidad adscrita. El hecho de que se retrasara la firma del acuerdo anual entre la Junta y el Ministerio del Interior para la cesión de agentes no hacía más que incrementar el nerviosismo. Evidentemente, el rumor era falso. Díaz no hizo referencia a la Policía Autonómica durante su campaña, y tampoco es que fuera a anunciar una decisión tan drástica en vísperas de unas elecciones, que los policías y sus familias también votan. El acuerdo se firmó días antes de las elecciones y volvió la tranquilidad. Díaz ha ganado y los agentes pueden estar tranquilos en sus puestos, de momento.

El caso es que, siendo un rumor infundado, un análisis de la situación que atraviesa esta unidad lleva a pensar que bien podría convertirse en una realidad en unos cuantos años. La Policía Autonómica tiene 600 agentes en toda la comunidad y unas competencias muy limitadas. La mayoría de sus policías son escoltas o se dedican a la vigilancia y la seguridad de los edificios de la Junta de Andalucía. Los que no lo hacen, se encargan del control del juego y de los espectáculos públicos, de las inspecciones de los talleres mecánicos ilegales, de los menores en situación de desamparo o de la reventa de entradas. Sólo hay que darse una vuelta por los estadios de fútbol y por la plaza de toros para ver que mucho empeño contra esto último no es que pongan. Y queda un amplio grupo que patrulla a diario por las Tres Mil Viviendas y que realiza una magnífica labor de presencia policial en una zona tan abandonada a su suerte durante años, que los vecinos agradecen enormemente porque ha servido para reducir los delitos más comunes y el trapicheo a plena luz del día.

Esto quizás sea poco para toda una Policía Autonómica y demasiado para un simple grupo más de la Policía Nacional. De momento la fórmula es la de una unidad adscrita, que no deja de ser un híbrido, con policías nacionales que pertenecen al Estado pero que trabajan para la Junta (menos mal que en esto sí se han puesto de acuerdo ambas administraciones). Pero esto deja a los funcionarios que la forman en una especie de limbo al que no llegan los medios materiales que tienen sus compañeros de la Policía Nacional, que tampoco es que dispongan de los más avanzados servicios pero al menos cuentan con los más básicos.

Por ejemplo, los agentes autonómicos no tienen emisora, por lo que se ven obligados a comunicarse a través de sus teléfonos móviles. Igual le da a la Junta que sus policías tengan que patrullar a diario por las Tres Mil Viviendas y puedan verse inmersos en una persecución o en un tiroteo, del que no tendrán ni idea porque sin radio nadie podrá avisarles. Y tiroteos, por mucho que los políticos premiaran al antiguo Comisionado dándole el puesto de Defensor del Pueblo, sigue habiendo en el Polígono Sur con bastante frecuencia.

Los policías de la unidad adscrita tampoco disponen de acceso a las bases de datos de la Policía Nacional o de la Guardia Civil. Es decir, si un día identifican a un tipo que les resulte sospechoso, no podrán saber sus antecedentes ni si tiene una orden de búsqueda y captura en vigor. Por no hablar de que los coches tienen más de 400.000 kilómetros y que los chalecos antibalas de los agentes que montan guardia en San Telmo se repartieron durante la Expo 92.

La Junta parece querer una policía autonómica a bajo coste, sin competencias y sin dotaciones, con policías pagados por el Estado. Mantener una policía propia requiere de algo más. A día de hoy, la Policía Autonómica parece más una cuestión de imagen que una apuesta decidida del Gobierno andaluz por crear su propia fuerza de seguridad. No puede compararse esta unidad con los Mossos d’Esquadra ni con la Ertzaintza, ni en sueldo ni en competencias. Cierto es que hay colas para entrar en ella porque, al menos antes de la crisis y los recortes, había unos pluses que en el resto de unidades del Cuerpo Nacional de Policía no existían. La presidenta ha tenido pocos detalles con su policía en los últimos años. Los ha tenido en privado, como cuando fue a visitar a la familia del agente que falleció de un tumor cerebral dos años después de que le dieran una paliza en el Metro. Pero en público nada. Ni siquiera un comentario cuando se desmanteló el mayor casino ilegal de Andalucía, que estaba en un chalé de Simón Verde, por citar su operación más destacada de los últimos años.