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Cuando el rey era el DJ

Blas Fernández | 7 de junio de 2008 a las 18:07

Cut Chemist

Foto: Juan Carlos Muñoz.

En Scratch (2001), el magnífico documental de Doug Pray sobre los orígenes y posterior desarrollo del turntablismo, los paladines del género (Q-Bert, DJ Shadow, Cut Chemist…) pasan de puntillas sobre una las evidencias que el realizador resalta -que el origen del rap, más allá de su ascendente jamaicano, parte de la figura del DJ antes que de la del MC- y prefieren ir a lo suyo: mostrar esas increíbles habilidades que les permiten crear un nuevo y sorprendente discurso sonoro a partir del material original de otros.

Quizás sea un símil traído por los pelos, pero en cierta medida la figura del DJ de hip-hop se asemeja a la del guitarrista de flamenco. Ha sido en buena medida de éstos, mucho antes que de los cantaores, de donde han partido las últimas y más señaladas evoluciones históricas de lo jondo, hasta el punto de hacer dudar a los aficionados de que lo estuvieran escuchando fuera tal. En el rap se viene dando esa situación prácticamente desde sus inicios: discjockeys con una colosal cultura musical, a menudo fruto de la búsqueda permanente del vinilo perdido, terminan por desbordar los cauces habituales del género. Está claro que también existen MC’s rupturistas, aunque en nuestra escena, salvo contadas excepciones, brillen por su ausencia.

Lo dicho se ejemplarizó el pasado viernes en la penúltima jornada de Territorios, por cierto, con una entrada considerablemente inferior que la registrada el pasado año en la noche también dedicada al rap. Uno no sabe si bien alegrarse por tener la posibilidad de escuchar a uno de los mejores turntablistas del mundo, Cut Chemist, en semejantes condiciones de comodidad -una veintena de espectadores al comienzo de su actuación en el escenario Cruzcampo del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo- o lamentar el aparentemente escaso interés de la parroquia por disfrutar de la que, ya a priori, se intuía como una de las actuaciones más señaladas del festival.

Arropado por unos divertidísimos y muy apropiados visuales -imágenes documentales, películas de serie B, animaciones…- manipulados en tiempo real por un VJ de cuyo nombre no conseguí enterarme, Lucas MacFaden, alias Cut Chemist, no sólo nos dio una asombrosa lección de turntablismo, sino también de historia de la música pop, entendida ésta en el sentido más amplio y apropiado: del blues a la MPB, del rock al electro y cualquier otra cosa que se le ponga por delante. Al frente de dos platos de vinilos y uno de cedés, MacFaden, cumpliendo con el agradecido precepto de instruir deleitando, jugó con el personal a su antojo -lo que comenzaron siendo dos decenas de espectadores terminaran convirtiéndose en varios cientos- llevándolo por una montaña rusa de breaks incendiarios, insinuaciones localistas -de los aires cariocas al músculo funk- y scratches físicamente imposibles. Su set duró poco más de una hora -por más que le implorara a la organización five minutes, five minutes-, pero dejó tan buen sabor de boca, tantas caderas contoneantes y cervicales castigadas que su paso por Territorios queda ya en la memoria de un servidor como uno de los mejores conciertos ofrecidos por el festival en sus once ediciones.

Es una opinión estrictamente personal, claro, pero de lo visto antes o después nada llegó a rozar el nivel de intensidad por él alcanzado. Poco antes de que iniciara su sesión, Shotta abría la noche en el escenario ICAS -sí, el de las medallas- calentando poco a poco el ambiente, aunque le costara arrancar -me contaron que luego subió con él su hermano, Tote King- y cediendo más tarde el testigo a otro jugador local, Juaninacka -con Zatu, de SFDK, también como invitado ocasional-. De lo que escuche de ambos puedo deducir que estuvieron correctos, pero lejos de la originalidad que hace unos años convirtió a Sevilla en enclave del rap en español.

Onur Özer se peleaba en el Cruzcampo con unos técnicos que no le dejaban el escenario como él quería, mientras que en la capilla, espacio de sonorización dificultosa, Kode 9 & The Space Ape veía cómo su insinuante y oscuro dub quedaba reducido a una bola de sonido (lástima). Al veterano Guru se le notaron las tablas (tantas que no parece muy dispuesto a reivindicar su papel de pionero). A Violadores del Verso, simplemente, no llegué.

  • sergio

    Me da la sensacion de que cada vez que leo una cronica de un evento musical en SVQ, siempre sale el tema de la mala sonorizacion, problemas con los tecnicos, organizacion, eccenario inadecuado,…
    Quizas deberian pararse a analizar este aspecto, xk a veces un problema de estas caracteristicas, te puede tirar por tierra hasta el mejor de los carteles programados!!

    Me hubiese gustado ver a Caribou!, lastima! otra vez sera!

    Blas, la semana que viene voy para alla, te llamo, nos tomamos unas cañitas y aprovecho para darte el famoso dvd!!

    Saludosmusicales!!!

  • […] no se me ha ido de la cabeza la actuación de Cut Chemist en la pasada edición de Territorios y ya tenemos a la vuelta de la esquina, en […]