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La noche perfecta

Blas Fernández | 8 de junio de 2008 a las 17:43

David Johansen

David Johansen. Foto: Juan Carlos Muñoz.

Media hora para Caribou, tres cuartos para Sr. Chinarro, Yo La Tengo entero y lo demás en función de cómo se porten New York Dolls. Ése era el plan, uno de los tantos posibles, y acabó revelándose idóneo en una noche, la última en la XI edición de Territorios, que pasa a la historia como una de las más completas y atractivas del festival. El sacrificio de Murcof, lástima, valió la pena.

En el escenario ICAS del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo era Dan Snaith el encargado de poner a rodar la bola. La curiosidad por ver cómo defendía en vivo el pop psicodélico de factura electrónica que articula los discos de Caribou quedó saldada con notable alto: dos guitarras, bajo y dos baterías -una de ellas aporreada de cuando en cuando por el propio Snaith- más bases electrónicas ocasionales. Fue directo al grano y a poco de empezar ya estaba sonando Melody Day, esa gloriosa canción que llevó a Andorra (2007), su último álbum hasta la fecha, más allá de los círculos habituales de la escena independiente. Quizá padeció una sonorización deficiente -cuando aparecían, las bases se comían el resto de la instrumentación-, pero aún así fue todo un espectáculo, una estupenda combinación de dulzura -esas melodías, umh…- y contundencia que nos dejó momentos hermosos e intensos -la interpretación de After Hours, sin ir más lejos, coreografía a las baquetas incluida-.

Había que ver a Sr. Chinarro y así lo entendió buena parte del público, pues a la hora señalada el escenario Cruzcampo registraba buena entrada. ¿Con qué nos encontramos? Otra vez con una mala sonorización, ésta aún más incomprensible, pues era el único grupo de la noche sobre esas tablas -Shir Khan vs. Sick Girls y Kavinsky ofrecerían sesiones de DJ-. Más allá del hecho de que Antonio Luque rescatara bastantes canciones antiguas -bastantes más de las que sus recientes declaraciones pronosticaban-, su concierto resultó marcado por esos problemas técnicos, a la postre derivados en una cierta sensación de impotencia. La banda tardó su tiempo en sentirse a gusto -“sospecho que nunca del todo- y al menos para cuando llegó el turno de Los amores reñidos -que grandísima canción- aquello ya sonaba medio qué. No obstante, una reflexión se hace inevitable: pasar de tocar ante 50 ó 100 personas a hacerlo delante de mil conlleva también otro tipo de responsabilidad, la de no dejarse amilanar por los acontecimientos, por muy particular que sea la plaza, hacer de tripas corazón y salir airoso.

El concierto de Yo La Tengo fue, por decirlo pronto, monumental. Por muchos años que lleven en activo, por larga que sea su discografía, por tantas veces que uno los haya visto en directo, contemplarlos poniendo toda la carne el asador tal que acabaran de sacar su primer álbum es una experiencia gozosa y demoledora. Entre sus ya legendarias explosiones de noise-rock -uno esperaba ver salir llamas de un momento a otro de la guitarra de Ira Kaplan-“ y esa otra vertiente melódica y rítmica felizmente ejemplarizada tanto en canciones de aires soul -qué momento el de Mr. Tough, con toda la audiencia contoneándose- o deliciosamente pop, fueron trazando su memorable actuación, que hizo preguntarse a más de uno cómo es posible semejante presencia escénica, semejante muro de sonido, por parte de un trío. ¿Se echaron de menos los arreglos de cuerda y metales que salpican su último título, esa fantasía titulada I Am Not Afraid of You and I Will Beat Your Ass? Pues no, ni siquiera la segunda guitarra que mantiene la tensión psicodélica de un corte como Pass The Hatchet, I Think I’m Goodkind, desarrollado aquí a lo largo de casi 15 minutos, era necesaria en medio de tan enorme despliegue de talento y fuerza. Kaplan, Georgia Hubley y James McNew se bastan. Qué grandes.

Servidor tenía sus dudas respecto a New York Dolls, la histórica banda que allá por la primera mitad de los 70 registró dos discos emblemáticos y, a la postre, seminales de lo que estaba por llegar. Qué podía quedar de aquel irresistible proto-punk en una formación refundada sobre sólo dos de los cinco componentes originales -los que quedan vivos, vaya: el cantante David Johansen y el guitarrista Sylvain Sylvain- fue una pregunta ya contestada parcialmente con su disco de retorno a un estudio de grabación tras varios y desiguales registrados en vivo, el estimable One Day It Will Please Us to Remember Even This (2006), pero que quizás no terminaba de despejar la incógnita respecto a la sinceridad de la operación. Lo cierto es que éstas -las dudas, digo- no tardaron demasiado en evaporarse ante la arrolladora presencia del grupo, que no tardó ni diez minutos en meterse al personal en el bolsillo picando de una tan escueta como incendiaria discografía o echando mano, incluso, de una estupenda versión del Piece of my Heart de Janis Joplin.

Que el factor emotivo era clave para la excitación del respetable resultaba evidente, pero que New York Dolls no necesitó de éste para convertir su concierto en una fiesta del rock’n’roll, también. Y claro, cuando en el primer bis llegó Personality Crisis, aquello ya fue el desmelene absoluto. En definitiva, un excelente colofón para esta undécima edición de Territorios, festival al que no cabe sino felicitar por su organización -hay inconvenientes y problemas, claro, como el de los horarios excesivamente dilatados o el de la idoneidad de determinados escenarios, pero también voluntad de buscar soluciones y escuchar a su público- y desearle que siga creciendo como hasta la fecha. Lo veremos el año que viene.

  • Pedro Jiménez

    Murcof es mucho mejor sin visuales, alguien me comentaba que su música era muy cinematográfica y no le pegaba el digitalismo en 3D, a mi me sonaba un poco a salvapantallas currado pero salvapantallas en el sentido de que no casaba bien con el hecho sonoro. Raro porque se supone que estaban “tocando” un proyecto audiovisual.

    La noche en el escenario CAAC continuaba con Byetone que empezó a lo bestia y que terminó excesivamente discotequero. Aún así uno de los pupilos de raster-noton hizo gala de una sincronización sonoro.visual excelente y supo salir el blanco y negro habitual de los alemanes. En lo global creo que fue el mejor concierto de la noche. Con BIS “desagradable” incluido.

    Signal (¿estos tipos no han venido ya a Sevilla con proyectos similares? :p) lo mejor que tuvieron fue el principio y el final, es decir, cuando haciendo honor a su nombre se olvidaron de los beats y jugaron con las frecuencias. Ya el año pasado en el Sónar tuvieron un público difícil (teloneros de Beaties Boys en el Sónar de Noche), ayer, la gente, no terminó de arrancarse en el baile…

    Kavinsky creo que al final se cayó del cartel ¿no?. Shir Khan vs. Sick Girls estuvieron bien, los visuales del colectivo aleman de diseño, Pfinderei, también. Correctos.

    Ea! ahí te dejo el resto de la noche :p

  • Blas Fernández

    ¡Gracias, Pedro! Eres un monstruo (digital).

  • manolo

    coincido tanto en sr. chinarro como en caribou (aunque el hecho de que las baterías se comieran a las melodías no tengo claro de si era un problema de sonorización o algo premeditado), pero, para mí, yo la tengo fueron la decepción de la noche. un sonido apaguídisimo que yo achaqué a la mala situación que cogí tras el concierto de chinarro hasta que, minutos después, aparecieron los new york dolls para confirmarme que lo de yo la tengo no era problema sino de ellos.

    no sé si mejor situado la cosa hubiera cambiado, pero para mí fue un auténtico chof porque le tenía muchas ganas al concierto.

  • perrapolaca

    Yo La Tengo, Champions.
    Caribou, UEFA.
    New York Dolls,… Promoción, y justita.

    Y el orden de actuaciones no me convenció, qué bonito hubiese sido terminar la noche con Yo La Tengo alejándose en el horizonte… ;)

  • Juan Antonio

    Estoy de acuerdo contigo en todo. Gran concierto de Yo La Tengo, no esperaba menos y tocaron las dos canciones de más de 10 minutos de su último disco. Y como bien dices una pena los acoples de sonido de Señor Chinarro, pero he visto 5 conciertos de él en Sevilla y tres por lo menos tenían peor sonido. Ojalá Jordi Gil y Javier Vega estuvieran siempre a su lado. Una pena que Kavinsky se cayera del cartel, ese sonido ochentero y la estética Out Run tenía muy buena pinta.

  • arantxa

    definitivamente, yo cuando tenga 60 años quiero mover la cintura como él…

  • mangasverdes

    Yo La Tengo dieron un conciertazo. Desde mi posición, centrado y relativamente cerca, se escucharon de maravilla y los únicos que molestaban eran los típicos que van a un concierto a hablar de sus cosas. Está bien que despues de tanto tiempo de conocer a un grupo cuando lo ves por primera vez sea como siempre te lo has imaginado (hasta la “clásica” forma de vestir de Ira Kaplan).

  • orbite

    Tenía ya ganas de ver a Yo La Tengo y me metí en el centro de la masa (cosa a la que no acostumbro) para tener un mejor sonido y visión que diría el señor Bowie.

    Mi posición en la trinchera humana era avanzada (no de las más aventajadas pero bastante por delante de la mesa de sonido) y no daba crédito cuando me vi rodeado de cinco! y repito cinco porqué las conté, animadas conversaciones de diferentes motivos y laxitudes.
    Llegué a momentos realmente hilarantes cuando al termino de las canciones, los diferentes tertulianos interrumpían sus peroratas y aplaudían con entusiasmo al trío de músicos.
    Al comienzo del tema siguiente, volvía la animada tertulia múltiple a impedir mi disfrute del concierto.

    Luego de varios cambios de posición a lo largo y ancho del aforo (salvo en la vanguardia, copada por los más acérrimos fans) me replegué a mi espacio natural que suele ser la barra del bar.

    Curiosamente, allí el respetable hablaba con más cuidado de molestar y con un tono más calmado, estando muchos de ellos, realmente atentos al concierto.

    Sevilla eterna y ole. (solo que yo no me entero)

    Un saludo señor Blas.

  • mbarea

    Yo La tengo. Muy grandes. Big Day Coming!!!!
    New York Dolls: de acuerdo totalmente contigo Blas. Tuve que meterme mis sospechas y dudas ahí mismo. Menudo lifting. Me quitaron unos cuantos años de encima.
    Y suscribo las quejas contra los charlatanes. ¡Quedaros en la Alameda!