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Ráfagas 3

Blas Fernández | 16 de septiembre de 2008 a las 10:51

CHEMICAL CHORDS. Stereolab. 4AD. CD / LP. Pop / Rock

Superado el bache, relativo, del cambio de siglo, la banda encabezada por Tim Gane y Laetitia Sadier cogió aire con Margerine Eclipse (2004) e impulso con Fab Four Suture (2006). Chemical Chords revalida una confianza ganada a pulso, en las que las innovaciones formales –más allá del uso recurrente de metales, los elementos esenciales manejados siguen siendo, a la postre, los de siempre: estética op-art, retrofuturismo, serialismo aplicado al pop…– pesan menos que algunas de las enormes canciones que el álbum atesora. Valga de ejemplo la canción del vídeo de ahí arriba, Three Woman, inmensa.

WHERE YOU GO I GO TOO. Lindstrøm. Smalltown Supersound. CD. Electrónica / Disco / Ambient

Sí, puede dar pereza enfrentarse, respectivamente, a tres piezas de 29, 10 y 16 minutos, sobre todo si éstas van asociadas a la etiqueta cosmic-disco, de nuevo tan en boga. Claro que, si se trata del noruego Hans-Peter Lindstrøm, con el precedente de sus remezclas –busque, si no la conoce, la de Tribulations de LCD Soundsystem– y, sobre todo, del álbum It’s a Feedelity Affair, las iniciales reticencias pierden importancia. Y sí, puede que estas ideas no sean grandes ideas, al menos en lo que respecta a su originalidad, pero es entrar en su tobogán y perderse en el espacio.

THE BLUE GOD. Martina Topley Bird. Independiente. CD. Pop / Electrónica

Martina Topley Bird fue la voz atormentada de aquel disco estremecedor, Maxinquaye (1995), con el que el salvaje Tricky reclamó un espacio propio con el tiempo condenado a vaciarse. Trece años y algún disco semivisible después, ese tiempo tampoco parece haberla tratado mejor a ella. The Blue God, pese a ocasionales pasajes de cierta oscuridad –April Grove–, queda más cerca de esa versión del triphop amable y para todos los públicos –Morcheeba– que de aquella otra tenebrosa densidad de la que salió catapultada. Lástima. (El vídeo de ahí arriba es de Carnies.)

THE FELICE BROTHERS. The Felice Brothers. Loose Music. CD / LP. Rock / Folk

Frankie’s Gun!, Wonderful Life, Love Me Tenderly y varias más te sitúan entre el escepticismo y la fascinación. ¿Cómo se puede uno inspirar, por decirlo de manera suave, de forma tan descarada en Bob Dylan y conseguir canciones que superarían con holgura los tests de fiabilidad de los dylanitas más recalcitrantes? Ésa es la pregunta que gravita sobre la discografía de la banda comandada por Ian Felice y secundada por sus hermanos de sangre, un aún corto listado que viene ganando consistencia por encima de las similitudes. Las canciones, claro, otra vez.

  • Vidal

    Es verdad que lo de Lindstrom es revivalista. Pero, vamos, en un mercado en el que a los discos de rock se les mide por raseros como “melodías”, “letras” o “canciones”, y el hecho de “sonar a Dylan” es una virtud, eso tampoco debería ser tan importante…
    Vamos, que lo de Lindstrom es un discazo. Period.

  • Blas Fernández

    No sé si llego a entenderlo, pues el caso es que estoy de acuerdo con usted.

  • Tim

    Bueno muchachos, cansa ya la comparación de Felice Brothers con Dylan.

    Muchos antes que Dylan -ante todo uno de los mejores intérpretes de la canción popular- han empleado esa voz impostada para alegrarnos la vida con sus tonadas. Porque tengo claro que la cosa es que este tío canta con la nariz como Dylan y todo el mundo corriendo a hacer la comparación más fácil.

    Ni que decir tiene que el primero en robar -tal cual vamos- de otros es el propio Dylan; sus dos últimos discos lo dejan muy claro: desde obviedades de Muddy Waters o Maceo Parker hasta otras referencias más rebuscadas en buena parte de la discografía de Bing Crosby, Albert King y hasta Captain Beefheart.

    Decía un grande como Randy Newman que los tres últimos discos de Dylan no decían nada, estaban demasiado hinchados. A mí sí que me gustan, no comparto la opinión del genio este, pero sí lleva razón en que se ha sobredimensionado la exploración que hay en los mismos.

    A lo que vengo es que los Felice Brothers suenan mucho más a Ronnie Lane, Gene Clark, Van Morrison, Love e incluso al folklore más primitivo de Rolling Stones que a las Basement Tapes de Dylan y The Band -esto por citar las más obvias y no ponernos pedantes con Jim Croce, Phil Ochs, Townes Van Zandt o Tim Hardin al frente.

    Cierto es que comparte con Dylan/Band la sensación orgíastica, de celebración, pero pisan terrenos desconocidos para Dylan en ocasiones, y que The Band ni siquiera se plantearon transitar.

    En fin, que sí, que es influencia directa, pero a lo que voy es que, a) por falta de sentido histórico, o b) por comodidad, se les empareja con Dylan y The Band SIEMPRE -dejemos de leer la Mojo, Wire y demás medios seguidistas de estas (ejem ejem… TODOS LOS DEMÁS, salvo Ruta tal vez, y cada vez peor por pretender no descolgarse) veréis cómo aprendemos cosas nuevas.

    Lo que quiero decir, y va por Vidal, es que no se mosqueé porque comparen a alguien con Dylan -que tampoco tiene nada malo pero entiendo que ya cansa. El problema no es la banda comparada, que te aseguro que siempre mama de fuentes más cultas o al menos más a desmano para el “crítico” que el judío, el problema es la pereza o falta de conocimientos de la cada día más prepotente e inofensiva prensa musical española.

    Existe vida antes de los 80, y no me refiero a la ridícula línea trazada que empieza por Velvet Underground y termina con la última machada tecnológica. Tampoco me vale que en unas listas que se hagan aparezca Louis Armstrong, Davis, Coltrane o Sinatra, discos que, a tenor de lo que lee uno, no son de cabecera para aquellos de los que comentan.

    Seamos serios: ¿veis las páginas de reediciones de Rockdelux, qué falta de rigor, qué desconocimiento de la historia de la música popular, no ya solo anglosajona?

    Por otro lado, los chicos estos llevan dos discos muy bonitos. Era una forma de charlar de otras cosas más importantes.

    Un saludo,
    disculpen la parrafada, prometo no repetirla.