La ventana pop » Archivo » Primer mandamiento

Primer mandamiento

Blas Fernández | 19 de noviembre de 2009 a las 10:46

Foto: Bjarni Grims

Foto: Bjarni Grims

by_the_throat

By The Throat. Ben Frost. Bedroom Community. CD

By The Throat es de ese tipo de discos muy capaces de hacer salir por piernas al oyente desprevenido, al no predispuesto a experimentar la escucha como un ejercicio sensorial desprejuiciado y necesariamente abierto del que, también, puede formar parte la agresión.

Pero By The Throat es, además y ante todo, una contradictoria bendición, al menos para el explorador sonoro, que vuelve a descubrir cómo un material tan aparentemente incómodo, difícil, violento, inquietante, extenuante, anguloso y desafiante le provoca un impredecible placer y un inopinado deslumbramiento.

Australiano residente en Islandia, Ben Frost encaja quizás en el pequeño colectivo Bedroom Community -ya sabe, completado por Valgeir Sigurðsson, Nico Muhly y Sam Amidon- porque su obra ha llegado a ser tan inclasificable como el propio sello, apenas articulado en torno a la amistad de sus artífices-partícipes y al convencimiento de que la música experimental tiene en el siglo XXI suficiente perspectiva para desechar los dogmatismos de épocas pasadas y saberse ajena a las verdades absolutas. Por eso, cada integrante del colectivo, desde su flanco, se muestra tan abierto como el oyente predispuesto y, al tiempo, se siente libre para usar, y superponer, cualquier estilo entre los incontables que pueblan la inevitable Babel multilingüe que es la música de nuestros días.

Así, tras un acercamiento canónico a la electrónica desde la vertiente ambient -Steel Wound, 2003- y una productiva y convincente toma de contacto con Bedroom Community -el demoledor Theory of Machines, 2006-, By The Throat perfila en apenas tres movimientos las hechuras de un experimentador nato que se niega a perder de vista ese objetivo último del hecho musical, aún hoy denostado por buena parte del sector académico-onanista de la composición: emocionar, conmover, comunicar, transmitir.

Las sensaciones que Frost nos provoca, ya se ha dicho, distan de ser cómodas -en este sentido, baste apuntar que el álbum bien pudiera evocar la banda sonora de un mundo desolado sobre el que los últimos humanos expían arrepentidos sus culpas-, pero resultan conmovedoras. Y si en el plano sensorial ya tiene el terreno ganado, es en el técnico -desde hábiles modulaciones de capas de ruido a la utilización precisa de pasajes con orquesta de cámara- donde, repito, termina de deslumbrar.

Puede escuchar, y comprar, el álbum completo en la web del músico.