“Subvencionar el flamenco es asimilarlo a la cultura dominante”

Blas Fernández | 21 de diciembre de 2009 a las 11:19

Foto: Jesús Ochando

Foto: Jesús Ochando

Con La leyenda del espacio (Sony-BMG, 2006) la banda granadina Los Planetas dio una inesperada vuelta de tuerca a su trayectoria realizando un singular acercamiento a la métrica y las armonías del flamenco desde la perspectiva de un grupo de indie-rock. Su nuevo disco, el epé Cuatro palos, persevera en esa misma línea y avanza la dirección de su nueva entrega larga, prevista para febrero de 2010. J responde.

-¿Por qué flamenco?

-Creo que es una música andaluza con gran tradición que todos hemos escuchado desde pequeños, en cualquier sitio. Escuchaba flamenco mi abuelo, mis padres… Quizás porque uno casi siempre tiende a rebelarse contra lo que le gusta a sus padres yo opté por el rock’n’roll. Pero con el tiempo vuelves a tus orígenes, a las que cosas que te influyeron en la infancia. Las casualidades y el descubrimiento de algunos músicos flamencos, el impacto que me causaron, me llevaron a trabajar por este camino.

-Lo consideras entonces como una especie de huella inconsciente impresa en la memoria, ¿no?

-Claro. La música que escuchas cuando eres muy niño se te queda grabada. Y en la Granada de los 70 el flamenco era inevitable.

-¿Y cuál es el proceso consciente? ¿Cómo vuelve a elevarse esa huella hasta la superficie?

-Es difícil explicarlo. Por una parte, fue la consecuencia de darme cuenta de que la música independiente anglosajona, que tanto me ha gustado, estaba un poco estancada. Ese circuito, que ha dado artistas tan importantes, ya no estaba a la misma altura, o por lo menos no dando artistas de la misma talla con la misma frecuencia. Así que pensé que la música tradicional andaluza podría ser una buena fuente de inspiración. Y también existía una cierta demanda, que alguien hiciera, retomara esas músicas de raíces dentro del ámbito de la música independiente. Creo que esa demanda fue creándose a partir de Omega, el disco de Enrique Morente con Lagartija Nick, que en cierto sentido era como la continuación de toda esa historia de acercamientos al flamenco por parte del rock desde Smash, Kiko Veneno… Pienso que es una línea que no se ha explorado lo suficiente.

-Quizás porque tras ellos el acercamiento se abordó con mayor ahínco desde el ámbito jazzístico y del rock progresivo, tics de los que no había rastros en La leyenda del espacio.

-Sí, nosotros lo hicimos desde la música que más nos ha influido, la que nos ha formado, que no es otra que el rock independiente británico, norteamericano, australiano… Anglosajón, en definitiva.

-Resulta llamativo además comprobar que ese redescubrimiento de las raíces tiene algo de cíclico, incluso de generacional; que coincide en el tiempo, por ejemplo, con el uso de la copla que hace Pony Bravo.

-Sí, Pony Bravo también está haciendo algo parecido. Seguro que hay algo generacional y supongo que tiene que ver con la situación socioeconómica. Parece que el modelo anglosajón está un poco caduco y eso hace que la gente vuelva a sus raíces, a retomar lo suyo.

-Leía el otro día en un foro de internet que una letra como la del Romance de Juan de Osuna, con versos como con lo que mucho que yo la quería / se va sin volver la cara, podría pasar tuya.

-Bueno, sí. De hecho creo que la matemática de nuestras letras siempre ha sido muy jonda, muy sentida, muy exagerada. Y tiene mucho que ver con todo lo que hablábamos antes. En ese sentido, al empezar a investigar más a fondo en el flamenco, me sorprendieron mucho sus letras.

-¿Escuchas mucho flamenco?

-Sí, mucho. Llevo cinco o seis años haciéndolo intensamente. Empecé con Morente, Camarón, Fosforito, Mairena… Pero ahora escucho cosas más antiguas: Chacón, la Niña de los Peines, Manuel Vallejo… Los clásicos de principios del siglo XX.

-¿Y qué puede ocurrirle al flamenco con esta sobreexposición permanente, con esta apropiación por parte de las administraciones públicas? ¿Corre riesgo de asfixia?

-Sí, desde luego. Uno de los puntos en común que el flamenco tiene con el rock es que son músicas underground, hechas por gente que no está socialmente integrada por completo. Tanto el rock como el flamenco tienen esa vocación contracultural, que es lo que les da sentido. Subvencionar el flamenco es asimilarlo a la cultura dominante. No creo que esté teniendo una influencia muy positiva. La generación de Morente, Meneses, Camarón, etcétera, es para mí la última gran generación de cantaores. Lo que ha venido después no ha sido tan interesante, puede que sea por eso o no, pero es posible que el hecho de haber sido una música tan marginal, tan infravalorada, fuera lo que la convirtió en tan valiosa.

-¿Hasta dónde pensáis llegar por este nuevo camino?

-Éste es sólo un paso más. No es que nos hayamos olvidado de lo que hicimos antes, sino que incorporamos una nueva visión. Y lo que está claro es que después de haber incorporado todo esto no lo vamos a olvidar. Este epé, Cuatro palos, sigue la línea de La leyenda del espacio, pero el nuevo disco abre vías a otros espacios, no sólo al flamenco.

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  • artista

    Me cae como una patada en los cojones el tipo este.

  • Jotero

    Palabra de Jota, palabra de Planetas, palabra de Dios.

  • Joaquín

    Has dicho una verdad indiscutible, no oigo a Los Planetas porque el tipo éste es insufrible.

  • De Mairena

    Reconozco que soy de Los Planetas de antes, como dice el tipo, por cultura musical anglosajona, pero esta investigación del flamenco resulta de interesante. Aunque forme parte de su mística espero que cuando vuelva a verlos en directo sean, cuando menos profesionales, y no como el Chinarro, cuyos conciertos suelen ser de verbena de feria, con esa actitud que confude lo “indie” con lo cutre.

  • Antonio

    No estoy de acuerdo con algo de lo que dice J: que el flamenco y, en general lo underground deben mantener su carácter contracultural, supuestamente porque eso es lo que les hizo de calidad. Yo creo que la calidad les viene o venía del talento innato y de currárselo, claro (como en otros muchos campos) y habría resultado igual en un entorno underground que en otro más oficial. Los mejores arquitectos de nuestros días no han salido del underground sino de escuelas (de mayor o menor prestigio eso es otro cantar). Incluso algunos de los mejores artistas actuales han recibido una formación académica. No sé hasta cuando hay que aguantar o esperar para que el músico (sobretodo el músico popular moderno (ahí entran los jazzistas, los rockeros, los flamencos, etc.)) pueda integrarse plenamente en la sociedad e incluso con la categoría que realmente merece. Vivimos ya en el siglo XXI, no podemos seguir con esa visión tan romántica del héroe underground marginado de la sociedad, en mi opinión.

    En lo que sí coincido es en lo de dirigir la mirada hacia nuestras raíces, pero no creo que se deba a ningún fenómeno cíclico o a que haya una crisis de calidad en la música de origen anglosajón. Creo que se debe más al propio crecimiento personal de cada una de nuestras generaciones de artistas. No se puede mantener uno ajeno eternamente a nuestras raíces que nos rodean y en las que hemos crecido (para eso más valdría trasladarse a uno de los países anglosajones e integrarse allí) sobretodo para los más abiertos y talentosos de dichas generaciones. En mi opinión estaba catado que los Planetas darían ese paso, y más siendo granaínos, de hecho yo lo esperaba ya para el disco de Encuentro con Entidades. Y lo esperaba porque ha habido en mi opinión otra cosa que ha influido bastante en esta generación de músicos a la hora de fijarse en nuestra tradición; y es la publicación de los mejores discos nacionales del siglo XX por una conocida revista musical. Yo creo que eso influyó aunque sólo lo veo como un elemento de apoyo más. Hubiera surgido igualmente sin ella, sólo por puro crecimiento de dicha generación. Al menos así lo creo. Saludos!

  • […] Hoy se da por hecho que Omega es la obra maestra que en fondo y forma sin duda es, pero quienes veníamos escarmentados de anteriores aventuras con el flamenco y el rock como protagonistas -qué desdén tan propio del punk, ¿verdad?-, albergábamos nuestras lógicas prevenciones. Omega no sólo no era un disco fácil -¿y qué?, siempre me han gustado ese tipo de retos-, sino que además se formulaba en un lenguaje nuevo, se cifraba en un código inédito para formular ese encuentro desde una perspectiva desconocida. Había que escucharlo muchas veces para entenderlo, para darse cuenta de que suponía el punto y aparte tras el que empezaba a escribirse un nuevo canon, justo como había pasado con Veneno, como había sucedido con La leyenda del tiempo, como en cierto modo volvería a pasar después a la inversa -con colaboración también del propio Morente- en La leyenda del espacio de Los Planetas. […]

  • […] y rock, se revela como un capítulo nuevo: Omega, y lo que vendrá (incluido el descubrimiento de una nueva devoción que servirá a J para reinventar a Los Planetas en La leyenda del espacio), ha pasado página y destapa una dirección inédita, una lectura […]