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Monkey Week: nos vemos en 2011

Blas Fernández | 12 de octubre de 2010 a las 18:47

En la imagen, Pájaro Jack.

En la imagen, Pájaro Jack.

La segunda edición del Monkey Week, Muestra Internacional de la Música Independiente, echó anoche el cierre en el Monasterio de la Victoria de El Puerto de Santa María con la tercera y última ronda de conciertos nocturnos, un cartel que, entre otros, contemplaba el retorno de The Buzzcocks o la siempre agradecida presencia de Triángulo de Amor Bizarro.

Como ya ocurriera el pasado año, y tras cuatro intensos días, el Monkey deja una mezcla de satisfacción y cansancio, certezas, incógnitas y esperanzas. Al menos, claro, en lo que atañe a profesionales vinculados al ámbito de la industria musical. Al otro público, al que abarrotó con ganas la gran mayoría de showcases en los distintos y numerosos escenarios de la localidad gaditana para ver un extenso y variado plantel de grupos, probablemente le quede el recuerdo de un festival al que la lluvia casi rindió, pero que supo poner al mal tiempo buena cara y reaccionar con solvencia. La rápida reubicación de los grupos participantes el domingo en la final del concurso Desencaja, afectados por una imponente tromba de agua, en otro escenario o incluso en otra fecha, da fe de ello.

Como encuentro profesional, como foro y lugar de intercambio, parece claro que el Monkey Week proporciona a músicos, representantes, promotores, propietarios de salas, programadores y un largo etcétera un espacio, hoy por hoy, sin parangón en el resto del país. Perdone la redundancia, pero los más de mil acreditados de esta edición, y su más de un centenar de grupos en cartel, así lo acreditan.

Queda claro que, en este sentido, hay aspectos que mejorar. No pocas de las mesas redondas programadas pecaron ya en origen, proponiendo difusos puntos de partida, o con posterioridad, esquivando las necesarias conclusiones de cualquier debate.

Un ejemplo: la mesa sobre patrocinios de marcas comerciales, celebrada el pasado viernes bajo el título Amigos en el infierno. Patrocinios marcas y espónsores, se antojaba lugar y momento idóneo para meter el dedo en la llaga, para indagar hasta dónde se puede llegar en el ámbito privado, sin poner en peligro la identidad y la integridad, en una época que ve retroceder con miedo y velocidad supersónica la inversión desde las administraciones públicas.

No faltaron ilustrativas reflexiones sobre el actual modus operandi- de varias de esas marcas, pero elegir como moderador a alguien vinculado a una de ellas, con todos mis respetos para Héctor Lendoiro, no parece la mejor forma de equilibrar pros y contras.

Esa misma mesa, por otro lado, confirmó un insistente rumor, quizás con mayor relevancia que la proporcionada por una primera lectura: la salida de Heineken del Festival Internacional de Benicàssim, donde hasta hace poco figuraba como principal patrocinador.

Las razones esgrimidas ya fueron apuntadas aquí -según la cervecera, el agotamiento del modelo de patrocinio de macrofestivales y la necesidad de seguir siendo pioneros en el sector- y apuntan hacia una pregunta quizás a partir de ahora interesante para muchos: ¿a dónde irá a parar ese dinero o, al menos, parte de él?

Junto a los eventos patrocinados por la propia marca -léase Heineken Music Selector, con parada ya en un representativo número de ciudades-, parece claro que a encuentros como el propio Monkey Week, que encontró este año en la cervecera un salvavidas conque seguir a flote tras el recorte de la inversión por parte de la administración autonómica.

A partir de ahí, cabe también realizar otras especulaciones. Por ejemplo, Heineken deja la asesoría musical de sus promociones en manos de la empresa Music2day, antigua Okapi Producciones. ¿Puede comprometer o alterar este mecenazgo la línea del Monkey, desplazando el componente profesional en favor del espectáculo? Veremos…

En la imagen, Tannhäuser.

En la imagen, Tannhäuser.

Respecto a la salida de Benicàssim, parece que a la gente del FIB este asunto no le quita el sueño. O, al menos, eso reiteran, argumentando que el macrofestival castellonense podría ya, hoy mismo, vivir exclusivamente de la venta de sus entradas. ¿Valdría como prueba de poderío la hace un tiempo anunciada celebración de una edición paralela del FIB en Sevilla? No lo descarte, créame.

Lugar privilegiado para el intercambio de información off the record, el Monkey precisa también en cualquier caso de un panel de conclusiones oficiales, o si se prefiere, de directrices oficiosas que señalen el o los caminos a una industria a ratos optimista -ésa que constata con alegría la existencia de más música, más salas y más festivales que nunca, pero que se queja, y con toda la razón, de las trabas y cortapisas para poner en pie algo tan básico como un concierto- y en otras ocasiones hundida hasta el cuello en sus propias contradicciones -el proverbial y cansino lamento en torno a una cuestión que ya debería haber sido superada hace tiempo: internet y sus consecuencias sobre modelos de negocio concretos en lugar de internet y sus ventajas en la generalidad del ámbito de la creación musical y su consumo-.

Discúlpeme quien sea necesario si la sola mención del término descargas ilegales dispara en mi organismo un mecanismo automático que me lleva a preguntar en voz alta, sin esperar a que me pasen el micro, a que figura jurídica de la legislación española se refiere, al menos hoy por hoy, el ponente. Es, sin duda, un feo automatismo, fruto del cansancio acumulado.

Por último, al menos en lo que a mí respecta, no resta sino felicitar a la organización por su mayúsculo esfuerzo y por su demostrada capacidad para poner en pie un invento de las dimensiones de esta muestra de música independiente -mucho mayor, desde luego, que lo que inducen a pensar sus pequeños y cercanos escenarios-, felicitación extensible, además, a los ganadores de este año del concurso Desencaja, los granadinos Pájaro Jack y los sevillanos Tannhäuser, y a los otros cuatro grupos finalistas, que se dejaron la piel sobre el escenario. Nos vemos en el Monkey 2011.

  • Marcos

    Estimado Blas, se nota que te han tratado bien en el festival. No sé si además de la estancia y las dietas te habrán dado barra libre de alcohol, y a sus efectos se debe esta crónica, pero yo he estado allí, como profesional, y tu análisis dista muchísimo de la realidad. Si encuentras a alguien que haya estado complacido por pagar 700€ para tener un stand (mismo precio que WOMEX, oiga) en un marco donde las relaciones profesionales han sido escasas y donde se veía a familias paseando donde tendría que haber gente del sector, te alabo. Eso sí, el dinero daba derecho a dos showcases, pero no todos eran como los de la foto, de hecho ese era el único decente. Los otros cuatro, en bares donde la sonoridad daba pena, donde ni habían leído los requerimientos técnicos de los artistas, ni tan siquiera les ponían una tarima.

    Lo dicho, deleznable el festival (que solo tiene cabida al amparo de la Junta) y más deleznable es que os compren a los “periodistas especializados” con chucherías. Integridad, amigo Blas, integridad.

  • Pedro

    Amigo Marcos, tu concepción de Monkey Week dista bastante de la mía, también profesional acreditado en la Muestra, y la de bastante de mis compañeros con los que he charlado, debatido y aprovechado al máximo mi visita al Sur. Como punto de encuentro profesional, que es como al parecer lo llaman sus organizadores, puedo vaticinar que este Monkey Week tiene cuerda para rato. Y creeme, sé de lo que hablo.
    Creo que este año además había muchos más profesionales (bastaba darse una vuelta por las Jornadas, el Mercado o los Showcases para comprobarlo), no estuve el año pasado pero muchos amigos míos que sí habían repetido experiencia así me lo han comentado.
    No entiendo tu crítica, salvo que estés enfadado por alguna razón que desconozco. Por mi experiencia, no puedo estar más contento con el trato recibido y agradecido por poder participar en una muestra así, que además es la única de todo el territorio español que apuesta abiertamente por la música pop y rock, algo impensable hace años.
    Ademas una de las razones que argumentas no es solo erronea (el stand cuesta 708 euros, IVA incluido) si no sesgada, supongo que intencionadamente: nada dices de los 250 euros que la organización da como bolsa de viaje al artista, además del alojamiento durante 2 días al mismo.
    Sigo pensando que tu intención es más despotricar que realizar una crítica sincera.
    Y ofende además pensar que dudes de la integridad de un profesional como Blas. Es otro detalle que evidencia la escasa profesionalidad tuya.

  • Blas Fernández

    Marcos, puesto que me pones a caer de un burro y dudas de mi integridad profesional de manera tan gratuita, deduzco que el tratamiento de “estimado” con que encabezas tu comentario es puro formalismo. No obstante, intentaré contestarte sin asomo de ese sarcasmo del que tú haces gala.

    Desconozco el volumen de negocio generado en esta edición por los expositores, ya que he dispuesto de escaso tiempo para otra cosa que no fuera cubrir las mesas redondas, seguir a los grupos del concurso ‘Desencaja’ y escribir una crónica diaria al respecto para este blog y varios de los periódicos del Grupo Joly.

    Esto es, no les he prestado la atención que sí les dediqué en la primera edición del Monkey, a la que acudí, además de como periodista, invitado por la organización en calidad de moderador de una de las mesas redondas. Por cierto, entonces no cobré ni dietas ni desplazamiento.

    Sí he observado esta vez, en mis constante subidas y bajadas hacia la zona de prensa, que algunos de los expositores del pasado año no repetían éste. Supongo que no les resultó rentable y decidieron no repetir. Si tan mal te ha ido, lo lógico, seguro que ya has tomado tu decisión, es que hagas lo mismo. Ahora, de ahí a afirmar que en el Monkey “las relaciones profesionales han sido escasas” dista un mundo. Lo habrán sido las tuyas, amigo.

    Sin embargo, y aun pudiendo ser éste de los expositores uno de los aspectos mejorables a los que aludo en la crónica, no creo que su mejor o peor funcionamiento invalide la totalidad del encuentro de 2010, valioso por tantos otros de los motivos ya expuestos.

    ¿Los showcases en los bares te han parecido cutres? Vaya. A mí no. Me encantan los conciertos en bares pequeños.

    Otra cosa, de ésas que se agrandan como una bola de nieve. Decir que un festival así “sólo tiene cabida al amparo de la Junta” es desconocer la realidad del paquidérmico organismo y del propio Monkey, otro de los muchos, muchos proyectos culturales andaluces en peligro de extinción a consecuencia, precisamente, del considerable recorte en la inversión por parte de la administración autonómica. El encuentro, sencillamente, ha salido adelante gracias al esfuerzo de sus organizadores y al patrocinio de una marca comercial que no hace falta volver a citar.

    Tienes razón en algo, pero sólo a medias. Como jurado del concurso he asistido al festival con gastos pagados, cosa, por otro lado, absolutamente normal en éste o cualquier otro certamen. Ahora, de ahí a insinuar que esa “chuchería” basta para comprar mi profesionalidad denota el escaso conocimiento de mi trabajo como redactor de Cultura. No tienes por qué conocerlo -aunque te bastaría con acudir a cualquier hemeroteca-, pero en ese caso sería mejor, más íntegro, que te ahorraras las acusaciones sin fundamento. Nunca -ni antes, ni ahora ni espero que después- me he mostrado complaciente con ésta o ninguna otra administración. Insisto: ahí están las hemerotecas, esas grandes desconocidas.

    Y no. No había barra libre. Ni en el teatro, ni en el monasterio, ni en los bares, ni en la Plaza del Castillo. Cosa que a mí, francamente, me da igual, porque no bebo.

  • Blas Fernández

    Señor Tagua, como sospecho que usted también desconoce el uso de la hemeroteca, me permito añadirle un enlace (este: http://www.diariodesevilla.es/article/ocio/93946/reves/para/la/musica/vivo/sevilla/con/cierre/la/sala/q.html) para que compruebe quién fue de los primeros, si no el primero, en denunciar los efectos del cierre de la sala a la que se refiere sobre el panorama musical de la ciudad de Sevilla.

    Se le envío también en pdf, con un artículo un tanto más completo que el aparecido en su día en la edición digital (confío en que la dirección de correo que adjunta sea operativa).

    No le apruebo su despectivo e insidioso comentario porque éste es mi blog y soy yo quien establece las normas de discusión. Los insultos y las acusaciones sin pies ni cabeza no tienen cabida aquí. No obstante, si se expresa en otros términos -sin ir más lejos, los habituales en cualquier conversación civilizada-, igual llegamos a alguna conclusión. No es que tire cohetes, pero tampoco pierdo la esperanza.

    Marcos, lo mismo vale para usted.

  • Blas Fernández

    Vaya, como me temía, la dirección es falsa. Una lástima.

  • tagua

    bueno sr blas me guataria que me comentara, cuantas veces a disfrutado de conciertos en la sala ,que luego plasme en articulo y que como critico no es mi critica que las e leido habitualmente y me parecen estupendas

  • elena

    Marcos: Tambien he estado en el monkey y quizá el ir a hacer negocio tipo maquina de tabacos no es lo que se debe esperar del monkey (gracias a diossss save the queen !). Creo que ir beneficia a la industria musical en todos los aspectos y quizás en tu terreno no. por eso en vez de criticar podrias dar ideas para mejorar el festival. Te aseguro que yo las escucho

  • tagua

    bueno sr blas,quizas mi comentario sobre su persona a sido desmesurado e inapropiado le pido disculpa
    pero la sala q es la realidad de la musica en directo en andalucia
    despues de 6 años 60millones de inversion,el segundo año cerrado por organizar un promotor el concierto de sociedadhalcolica ,por cierto con un gobierno socialista
    la sala cierra definitivamente nos vamos a despedir con mas de 150 bandas 100 dias de conciertos
    la mayorias de las bandas lo van a hacer desinteresadamente y otras bajando su cache para ayudar a recuperar algo del dinero invertido,6 años de penurias economicas y montones de quebradero de cabeza hemos decidido tira la toalla definitivamente
    todabia estamos esperando alguna visita del alcalde o de la delegada de cultura hecho que nunca a sucedido o de canalsur
    bueno en definitiva esto es todo

  • Marcos

    Señor Fernández (ya que equivocadamente no me acepta lo de estimado), aclaremos unas cuantas cosas:

    Que a los periodistas se les mima en los eventos para que se lleven un buen recuerdo y hablen bien del mismo es un hecho. Ello, a mi parecer, no tiene nada malo al igual que no lo tiene el que uno si se lleva una buena impresión la refleje en sus escritos. Hasta ahí todo bien señor Fernández. Lo que me enerva y me saca de mis casillas es que extienda esa buena impresión hacia cosas que o bien no se conocen o bien distan mucho de la realidad. Me explico; que la programación indie del monkey es buenísima nadie lo puede negar, pero por el contrario afirmar que como encuentro profesional es “no tiene parangón en el país”… es hacerle un flaco favor a la verdad.

    Se queja usted de mi sarcasmo, pero el suyo con las hemerotecas no tiene desperdicio. Déjeme aclararle que sí, las conozco, aunque normalmente no reviso todos los artículos de todos los periódicos de todos los días cuando voy. Lamentablemente no tengo tanto tiempo libre, que ya me gustaría.

    Por último, permítame que le cuente, a título personal, que valoro y conozco su trabajo más de lo usted pueda pensar, por eso me duelen profundamente las afirmaciones antes citadas.

    Si he sido irrespetuoso, espero sepa disculparme.

    Un saludo.

    PD: a la tal “Elena”, no se a que vienen esas memeces del tabaco, pero como huele a organización, le aconsejaría que estructurase un poco mejor su discurso, por aquello de hacerlo comprensible.

  • elena

    Sr Marcos:

    Usted huela lo que desee o lo que su olfato le permita. Si no entiende mis memeces lo siento por usted pero desde luego no tengo ninguna necesidad de estructurame mejor. Sin duda se lo pasa usted bien. Me alegro

  • Blas Fernández

    Señor Tagua, la Sala Q no es “la realidad de la música en Andalucía”, sino parte de ella junto a tantas otras repartidas por toda la región. Si finalmente cierra, y espero sinceramente que no, será una dura pérdida, como lo es la desaparición de cualquier espacio cultural, pero sobre todo en un sector tan maltratado como el de la música en vivo. De eso también se habló, y mucho, en el Monkey. Pasen por la próxima edición y acudan a las mesas redondas. Puede que la tormenta de ideas les sea de ayuda.

    No esperen la visita del alcalde o de la delegada; están en otras cosas. Busquen patrocinios fuera de la administración. Me temo que, hoy por hoy, es la única iniciativa viable. Aunque con la experiencia acumulada y la agenda de contactos ya hecha, no descarten tampoco la posibilidad de programar en otros espacios. ¿Me pilla?

    Señor Marcos, claro que le acepto lo de estimado, de la misma manera que espero que usted acepte que también yo intente aclararle algunos asuntos. Me parece que tiene una idea bastante distorsionada del trato deparado a los periodistas musicales, así, en general, y a los que pasamos por el Monkey en particular.

    Para que se haga una idea, de los tres organizadores que como cabezas visibles ponen en pie el encuentro, yo sólo pude en esta ocasión saludar a uno, de manera breve, un par de veces. Justo las que le dejaron los escasos segundos en que no tenía el móvil pegado a la oreja. Créame, hacen un esfuerzo sobrehumano.

    Por otro lado, le pido que no sólo sea respetuoso conmigo, sino con cualquier partícipe de este foro. Simplemente, no es de recibo que alguien que a usted le “huele” a organización (y yo no sé si es así) se ofrezca a escucharle y usted tilde sus palabras de “memeces”. Así, desde luego, sí que no se hace negocio.

  • Francis

    Está claro que el Monkey Week no es la panacea y muchos son los puntos en los que se queda corto, amén de eso me parece que bajo todo esto hay un trabajo y un esfuerzo descomunal sustentado en la creencia absoluta de un proyecto y que bajo esa palpable honestidad fluye el certamen y repercute en la posterior involucración y apoyo de los profesionales en el evento.

    Lo más probable es que esos críticos que no hacen más que ver lo favorable y no cebarse en lo fallos lo hagan porque han sido contagiados del espíritu de búsqueda y puesta en común tan positiva que transmite el encuentro.

    En este país hay que tener mucho valor para atreverse a combinar “Negocio” y “Rock” y conseguir hacerlo de forma constructiva.

    Esta claro que en estos tiempos, todo está cambiando demasiado rápido y que para sobrevivir la clave no está en establecer tu modelo de negocio, sino en hacerlo evolucionar continuamente adaptándose al incierto presente y en esto, la intuición y las relaciones juegan un papel fundamental.

    Ante esta situación de incertidumbre y cambios, Monkey Week es un jóven y floreciente proyecto en el que los profesionales parecen sentirse cómodos para compartir y construir.

    Hasta el próximo año, buen trabajo.

  • ecetera

    Como siempre tener proyecto, iniciativa, novedad, frescura equivale a críticas miles y malintencionadas… El Monkey Week ha nacido de la inquietud de unas personas (pocas como siempre) convencidos de que hay escena, que hay que dinamizar el mercado cultural, que desde El Puerto de Santa Maria se puede montar el pollo que montan… Hay ganas, ideas y lo han sacado adelante, asi que mi enhorabuena para los organizadores.

    Evidentemente hay apoyo institucional, que menos, organizan un evento que tiene o quiere tener proyección internacional lo cual equivale a potenciar la imagen de Andalucia. De todos modos sin duda el proyecto lo sustentan en el patrocinio privado, ¿porque tienen enchufes en marcas importantes? No, seguramente porque han sabido elaborar un proyecto novedoso, con más alcance que traer un grupo a una sala de conciertos.