Música para tardes grises

Blas Fernández | 23 de diciembre de 2010 a las 8:35

Optimistas por naturaleza, los tipos de Trisfe. / Foto: Rosa Ponce

Optimistas por naturaleza, los tipos de Trisfe. / Foto: Rosa Ponce

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Quema cosas. Trisfe. Sello Salvaje. Rock / Post-Rock. LP / CD / Descarga Creative Commons

La inicial Lago negro, lago blanco predispone con acierto la audición reubicando la concentración del oyente allá por 1994… ¿Suena esto al monumental Hex de Bark Psychosis? Desde luego, algo hay, si no bastante: el gusto por estirar en juegos previos los desarrollos instrumentales antes de que irrumpa la voz -cuando no el placer por los instrumentales mismos-; el uso de una instrumentación comedida -que en ocasiones se permite pinceladas a las teclas de un piano, la cuerdas de un chelo u otro artefacto al margen del esquema guitarra-bajo-batería- de manera tan simple como expansiva…

El brumoso ideario que impulsa el código estético de Trisfe -quinteto sevillano en activo desde 2006, integrado por músicos con bagaje previo y con varias referencias anteriores en formato corto, por fin debutante en largo- quedó configurado hace tiempo, diríase que en el periodo que dista entre la reinvención de Talk Talk con Spirit of Eden (1988) y el mencionado y deudor aldabonazo propiciado por la banda de Graham Sutton.

Esto es, el post-rock cuando aún no tenía nombre y antes de que todos abjurasen de tan sobada y ocurrente etiqueta; el vaporoso e ¿inexistente? género que perfilaría también aquellas líneas maestras que luego derivarían en el slowcore, con el Spiderland (1991) de Slint como acta fundacional.

¿Demasiadas referencias? La contextualización las merece, aunque la música, en el plano emocional, debe explicarse sola. Y la contenida de manera tan impecable en Quema cosas -disponible tanto en una golosa edición en vinilo como en CD y en descarga gratuita a través de la web de la compañía Sello Salvaje- cumple con esa máxima a rajatabla: emociona y, en su abstracción, habla de aquello que quien escucha quiera imaginar.

Quema cosas habla en función de la disposición del oyente. Se reserva la opción de clavarlo en coordenadas concretas evitando el desvarío -lo hace con cortes más físicos, si se me permite el término, como Ohio, Noche americana, Soldaditos de plomo o A estas horas y sin dormir-, pero en el grueso de la propuesta lo deja a su albedrío vagando por un encapotado páramo donde la desolación, se intuye, puede suponer el principio de algo hermoso -eso, en mi disposición, claro-.

Más allá de bordar un ejercicio de estilo, que también, Trisfe consigue con este debut algo bastante más interesante que recrear los modos y formas de su estilo favorito: conmover. Y eso vale su peso en oro.

  • AMALIA

    Pues a mí este disco me parece anacrónico y aburre hasta decir basta.

  • Sofia Castro

    Los anonimos y mensajes no constructivos si que aburren.

    Ultimamente parece que todos somos opinadores, demasiada paja.

    Yo opto por otro tipo de musica Amalia , por eso no entro a valorar gratuitamente y si lo hiciera al menos intaria aportar algo mas, ¿ porque es anacronico ? porque TE aburre a ti.

    Gracias Blas por tu entrada, y seguir apoyando a gente que esta empezando a salir.

    Lo peor es que al final es gente de Sevilla, vamos a tirarnos piedras los unos a los otros.

  • […] son viejos conocidos de este blog, donde ya reseñamos las virtudes de su debut en largo, Quema cosas. En su actual gira andaluza comparten escenario con Soledad Vélez, chilena afincada en Valencia y […]