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Bye bye Spotify?

Blas Fernández | 14 de abril de 2011 a las 13:32

spotify_blog

¿Alguien duda del motivo de la implantación, y al fin y al cabo del éxito, de Spotify? Supongo que no: su gratuidad.

El libre acceso a su considerable base de datos sonoros, a cambio de una molesta pero asumible escucha de publicidad, es lo que ha hecho del servicio de streaming musical una herramienta popular. Ni más ni menos.

Hoy Spotify anuncia que a partir del próximo mes de mayo extenderá la limitación de diez horas de escucha mensual, hasta ahora sólo aplicada a usuarios sin invitación, a todos sus usuarios free u open. Esto es: a aquellos que no se suscriben al servicio, con un coste de 10 euros al mes.

Según el comunicado de la empresa sueca, dicha limitación es “es de vital importancia” para continuar ofreciendo “un servicio de música a la carta de manera gratuita”, la única manera posible de “seguir adelante”. ¿Por qué? No se explica, de igual modo que, lógicamente, no se hace mención al origen de esta nueva estrategia. ¿Viene de dentro o de fuera de la empresa? ¿Quién quiere ganar más, Spotify o las discográficas que permiten al servicio on line la explotación de sus catálogos?

Puede que sea Spotify, claro. Puede que la empresa, animada por el revuelo legislativo en torno a los derechos de autor en internet, haya considerado que es éste el momento idóneo para dar el paso y captar a todos esos potenciales clientes que, tras escuchar un día sí y el otro también que la red se cierra, consideren una buena opción la suscripción. Total, sólo son 10 euros…

Pero puede también que no. Puede que haya sido la presión de las discográficas, tradicionalmente quejosas del escaso rédito del servicio, quienes hayan forzado la decisión. No lo sé, pero recuerdo con claridad de hemeroteca lo que hace menos de un año pregunté en una entrevista a Lutz Emmerich, director de Spotify España, y lo que éste contestó:

-Contratar la cuenta Premium libra al usuario de Spotify de la publicidad ¿Es proporcional el número de suscriptores al crecimiento experimentado por la plataforma?

-Sobre ocho millones de usuarios en toda Europa, hablamos de unos 320.000 suscriptores.

-O sea, que la gran mayoría no la contrata…

-En efecto, y creo que eso siempre va a ser así. Es lo normal en un modelo de negocio freemium, que combina la parte free con la parte premium.

¿Qué lleva ahora a Spotify a reducir de manera tan significativa la cuota freemium de su modelo de negocio? ¿Cómo influirá ese recorte en su cartera de anunciantes? Son cuestiones que confío en poder preguntar a Emmerich en una próxima entrevista, siempre que la empresa en la que trabaja siga adelante y no se pierda en el recuerdo.

Actualización (16.53). Copio y pego teletipo de Reuters / EP localizado en Nueva York:

Spotify reducirá el tiempo de escucha para las cuentas gratuitas

NUEVA YORK, 14 (Reuters/EP)

El servicio de música vía ‘streaming’ de Spotify ha asegurado a los sellos discográficos que reducirá el número de horas disponibles para los usuarios que no cuentan con una suscripción de pago del servicio, tal y como han asegurado fuentes próximas a la compañía, que hará saber a través de su blog oficial.

Spotify, que actualmente se encuentra en conversaciones con los principales sellos discográficos para poner en marcha el servicio en Estados Unidos, por lo general permite a los usuarios escuchar las diez millones de canciones que tiene alojadas en el servicio de forma gratuita intercaladas con la publicidad.

El tiempo de escucha que cada usuario de una cuenta gratuita dispone al mes es de unas 20 horas, pero según el nuevo plan de la compañía se verá reducido. En cambio, los paquetes de suscripción ‘premium’ ofrecen más música, que también está disponible en los teléfonos móviles, mediante el pago de 10 euros al mes. Los ejecutivos de Spotify no han hecho todavía ninguna declaración al respecto de este nuevo plan.

Esta decisión es vista como una medida para convertir a los usuarios de cuentas gratuitas en suscriptores de cuentas ‘Spotify Premium’ o ‘Spotify Unlimited’, ya que la empresa trata de cubrir los costes de las licencias de música de las discográficas. El riesgo es que Spotify podría ganarse la antipatía de los usuarios que se han acostumbrado a tener acceso a gran parte de su música favorita de forma gratuita a través del servicio.

Spotify fue fundada por el empresario sueco Daniel Ek y Lorentzon Martin en 2006 y ya cuenta con más de un millón de suscriptores de pago y 10 millones de usuarios registrados en países europeos como Reino Unido, Francia, España, Suecia, Noruega y los Países Bajos.

La compañía ha estado en conversaciones durante casi dos años con los principales sellos discográficos de Estados Unidos, quienes siguen preocupados por que el servicio gratuito de Spotify acabe con los servicios de pago como el de iTunes de Apple Inc., líder del mercado, así como con Rhapsody y Mog.

Hasta ahora, Spotify ha firmado acuerdos de EE.UU. con Sony Music Entertainment y EMI Music y está cerca de anunciar un acuerdo con el líder del mercado Universal Music Group. Todavía tiene que llegar a un acuerdo con Warner Music Group.

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  • Uno que pasaba...

    Verás tú cómo ahora, todos esos jipis que le gustan tanto las cosas gratis, van y se crean cinco cuentas gratuitas de modo que 5×10 = 50 horas de musica gratis al mes (u ocho, 8×10=80).
    Como son todos igual de sinverguenzas y además saben que esputifai no asocia IP+usuario ya tienen forma de saltarse esa limitación.

    :P

  • laura

    ¿¿¡¡10 horas al mes!!?? estaba claro que se iba a acabar más pronto que tarde, todo lo bueno se acaba…
    pd: me encanta tu cara en la foto!

  • A uno que pasaba

    Uno que pasaba… y no tenía otra cosa que hacer que insultar al resto. No sé si todos los hippies son unos sinvergûenzas sí puedo afirmar por tu comentario que tú lo eres

  • Blas Fernández

    Creo que no has entendido bien a Uno que pasaba…

  • yo también pasaba

    Gracias Uno que pasaba… no se me había ocurrido!!! ;-)

  • Uno que pasaba (y ha vuelto)

    Jajajaja….

    Efectivamente Blas, creo que no ha pillado la ironía. Spotify, de momento, no asocia usuario con localización específica (ni siquiera a una IP) por lo que puedes tener varios usuarios gratuitos e ir cambiándolo cuando agotes las diez horas. ¿Cuanto nos durará esto? Imagino que no demasiado, claro. Una rotación de conexiones cíclica es fácil de encontrar al mirar los logs de acceso pero al menos podremos alargarlo un tiempo.

  • Jose

    Esto me suena un poco. Retroceded en el tiempo ¿alguien se acuerda de Napster? en el momento en que quiso ser de pago empezaron a aparecer clones gratuitos.

    ¿Como es aquello…no se le pueden poner puertas al campo? Creo que las discográficas deberían darse cuenta de que el cambio es irreversible, de que han perdido la batalla… o que el negocio está en otro sitio (si no que se lo pregunten a U2 con su gira 360º).

    For those about to rock, i salute you. Felices ebrias noches

  • Napster v2.0

    En cuanto obliguen a tener una cuenta de pago para tener un servicio medio decente, caerán como cayó Napster en apenas unas semanas. Por suerte la tecnología está siempre por delante de las limitaciones de los gobiernos y de las empresas, y llegará en breve otra aplicación que sustituya a Spotify. Yo lo uso a diario y no pagaré un euro por consumir música ya que actualmente ya estoy aportando lo mío al consumir su publicidad.

  • Blas Fernández

    En efecto, el caso Napster se viene de inmediato a la cabeza, aunque con matices. A Napster la industria discográfica la sitió judicialmente, la venció, la absorbió y la hizo fracasar intentando importar a la red el mismo modelo de negocio que desde hace décadas impone en el mercado físico.

    Con Spotify la situación varía. Lo que tenemos es a un nuevo agente comercial -la empresa sueca- que se encuentra ante el muro de apariencia infranqueable que suponen los viejos agentes -la industria tradicional-. Y lo que le dice es “si quieres entrar, tienes que adaptarte a mis normas”.

    ¿Por qué? Porque esa industria considera que el modelo de Spotify es sumamente peligroso para ella; que devalúa el producto que nos vende al proveerlo en alguna de sus modalidades a cambio de publicidad. Y ante el tamaño de la tarta USA, los suecos claudican.

    Están en su derecho, desde luego, igual que lo estaría la industria tradicional al defender su presa. Sin embargo, lo que corre el riesgo de perderse por el camino en ese proceso es un modelo viable, una auténtica alternativa a aquello que la propia industria combate con encono y todas las armas que su poderío financiero -¿recuerdan cómo y dónde se fraguó la ‘Ley Sinde’?- le permite: las descargas no remuneradas.

    Como ayer comentaba en Twitter con @masymasgrillas, no creo que este asunto vaya de si vale la pena pagar o no a Spotify entre 5 y 10 euros, o si esa cantidad es mucho o poco -cualquier aficionado real a la música se gasta en ésta, directa o indirectamente, mucho más al cabo de un mes-, sino de cómo los viejos agentes ponen, y pondrán, toda la carne en el asador para mantener su posición.

    A todo esto, gracias por participar.

  • kurtpac

    ¿Cuánto te gastas al mes en, por ejemplo, cubatas? Joer, que son 5 euros al mes, creo que no está mal para todo lo que ofrece.

  • tor

    hay una suscripción por 5 euros muy apañada también. por 5 euros tienes acceso, sin límites y sin publicidad, a todo su catálogo. la de diez es para los que además quieren llevarse las canciones off-line en el móvil.
    pero claro, imagino que 5 euros al mes por spotify es un disparate…
    aunque, vaya, es oficial, estamos todos locos.

  • bizcochino

    Yo vengo pagando mensualmente una cuenta premium desde febrero de 2009, y me parece que ha sido un dinero empleado la mar de bien.

    Aparte de esto, flipo con la tacañería y la picaresca del personal:

    aquí somos todos muy de criticar y quejarnos de que la música está cara y tal y cual, pero cuando sale una alternativa cojonuda a un precio más que razonable, en vez de apoyarla nos ponemos a despotricar y a ver de qué modo seguir chupando de la teta.

    Ni pagar 5 miserables euros al mes puede acabar con la afición que muchos tienen al “todo gratis”. Manda cojones.

  • María

    Se ve que el autor no tiene demasiada idea de cómo funciona Spotify realmente y ha escrito el artículo de oídas. En primer lugar, la comparación con Napster es, al menos, desafortunada. Hay que tener en cuenta que Napster nunca fue un servicio legal, no al menos hasta que fue “comprado” por la industria. Fue entonces cuando fracasó, relativamente, ya que esa industria pensó que los usuarios migrarían sin reparos a esta nueva filosofía. Era un sitio de descarga ilegal de archivos desde sus comienzos. Spotify, en cambio, desde el principio ha basado su servicio en acuerdos con las productoras y distribuidoras musicales para disponer de sus catálogos, y esto no ha sido nunca un secreto al ser la base de su sistema. Lo que sí es claro es que la industria norteamericana ha debido presionar más para lograr más beneficios y por ello, es posible, que Spotify haya cedido. En cualquier caso las tarifas siguen siendo muy buenas (la más barata sale por 0,17 euros al día) y, los que dispongan de dinero, no se debería tener problemas para afrontar el gasto, siempre que sigan ofreciendo un servicio por el que merezca la pena pagar. Estaría bien que el autor se informase algo mejor de los temas que escribe.

  • Barbazul

    Ya queda menos para que salgan otros spotifies la mar de gratuitos y molones.

  • Blas Fernández

    Señor Bizcochino, como usuario premium de este blog y sus comentarios (bueno, si no premium, al menos sí habitual) me siento en la obligación, aun a riesgo de repetirme, de atenderlo como merece. Atención que extiendo, faltaría más, a kurtpac y tor en su igualmente valiosa condición de usuarios free.

    Me alegro de veras de que pagando por un servicio concreto se sienta usted satisfecho. Así debería ser siempre y desgraciadamente no es. Paga sus cinco euros, recibe justo lo que espera y aquí todos contentos. A eso no hay nada razonable que objetar.

    Sin embargo, y como ya he dicho antes, creo que el asunto va más allá. O cuanto menos tiene otras lecturas.

    Creo que la decisión que Spotify anunció ayer tiene en primera instancia una consecuencia obvia, que es el impacto directo sobre sus usuarios free. Estos calibrarán si les vale la pena o no, por un motivo o por otro, suscribir el servicio. Y cada cual lo hará o dejará de hacer por cuestiones que podrán ir desde la picaresca a los hábitos individuales de consumo musical.

    Que quienes no contraten ese servicio sean indefectiblemente unos tacaños, unos voraces piratas sin fundamentos éticos, unos perroflautas, unos raros que no encuentran allí lo que buscan o lo que usted quiera me resulta en este caso una cuestión secundaria. Lo que me parece relevante es la masa que dejará de usar el servicio y, presumiblemente, la consiguiente caída en los ingresos por publicidad.

    Y si me parece así, como usted comprenderá, no será porque yo sea accionista de Spotify -habrán echado sus cuentas, supongo-, sino porque sospecho que la maniobra, de fallar, puede salir realmente cara. Esto es: acabar con un modelo que se había mostrado alternativa efectiva a eso que, precisamente, tanto preocupa a la industria: las descargas no remuneradas. ¿De quién será la culpa? No de usted, desde luego.

    En cuanto a usted, señora Gámez, y ya que me acusa tan alegremente de ser un indocumentado, yo me permitiré recomendarle que preste mayor atención en sus lecturas para no incurrir así en apreciaciones erróneas, en el mejor de los casos, o fruto de su imaginación, en el peor.

    La comparación entre Napster y Spotify -que surge en los comentarios, y no en el texto de la entrada- no hace referencia en ningún caso al modelo de negocio que pudieran representar una y otra plataforma, ni tampoco al estatus jurídico de cada una de ellas o su relación contractual con la industria discográfica, sino al declive de la primera una vez absorbida por esa industria, y convertida en un servicio de pago, y la incógnita sobre el futuro de la segunda. Incluso en esos mismos comentarios explico que el símil sólo es pertinente con matices. ¿Lo pilla?

    Ya puesto, hasta me permitiré también enlazarle algunos textos míos en los que de una u otra manera aparece Napster. Son, como quien dice, de anteayer: Forrest Dhawn MP1, MP2, MP3, MP4… Lenin y los enanos del MP3 y La creciente añoranza de los viejos vinilos

    Desde entonces he escrito alguno más, pero no pretendo cansarla. Un cordial saludo.

  • bizcochino

    Sr. Fernández, gracias por la atención. Ya sabe usted que para mí es un placer visitar su blog :)

    En primer lugar, matizo el punto de partida de su argumentación. Spotify no ha sido un éxito por ser gratis. Lo ha sido porque ofrece algo espectacular e impensable hace unos años. Y además, gratuitamente.

    Oigo a gente decir que ahora se descargarán los discos como hacían antes, pero ¿quién quiere volver a bajarse mp3 mal ripeados, a rebuscar en blogs, a hacer cola en el Soulseek, a llenar el disco duro inútilmente? El streaming supone el cambio de paradigma, sí, pero además hay que hacerlo bien, y aquí los suecos se llevan la palma. Abundan los programas y webs que ofrecen música (Grooveshark, Deezer, Goear, last.fm…), pero ninguno de ellos alcanza a dar lo que ofrece Spotify: amplísimo, ordenado y creciente catálogo, facilidad de uso y navegación, inmediatez, calidad de sonido, listas de reproducción, etc. Y en la versión de pago, más cosas: mejor sonido, listas offline, versión para móviles… Encima, completamente legal. La leche. ¿Que me pase a Grooveshark? ¿Cómorrr?

    No digo que quien no acabe pagando la suscripción de 5 euros sea un tacaño (ni un perroflauta, ni sea un pirata por buscar el modo de saltarse las nuevas limitaciones). Pagar o no pagar depende del uso que cada cual haga del programa. Pero si a usted le parece claro que una importante masa dejará de usar el servicio, entonces siento decir que esa masa valora tan poco la música que ni es capaz de pagar por ella lo que vale una revista en el kiosko. Yo, en cambio, llevo casi desde el principio pagando mis 9,99 € al mes por muchas razones: por apoyar el invento y también (seré un raro) porque no quiero que un anuncio de McDonald’s se cuele entre “Plainsong” y “Pictures of you”.

    Saludos a todos.

  • Blas Fernández

    Estimado señor Bizcochino, permítame que discrepe: creo que la progresiva implantación de Spotify sí se ha debido a su relativa gratuidad (no olvidemos que los usuarios de cuenta free y open han pagado con la escucha de publicidad), lo cual no quita que si su interfaz fuese un churro y su catálogo escaso ni siquiera hubiera rozado el éxito del que hoy disfruta. Eso, es evidente, lo diferencia de los servicios que usted cita o incluso de otros como soundcloud y bandcamp, que sin ser en absoluto desechables no pueden, hoy por hoy, competir con las muchas virtudes técnicas del invento sueco.

    Pero insisto, creo que todas esas virtudes no le hubieran servido para lograr la implantación que hoy tiene si no hubiera sido porque todos frente al ordenador hemos podido acceder a él de manera fácil y gratuita.

    Y cuando digo todos me refiero exactamente al amplio abanico que va desde el melómano obsesivo-compulsivo al oyente de fondo, ése que entiende la música, no demasiado alta, por favor, como parte del mobiliario.

    Tampoco tengo dudas respecto a otro de los puntos que usted toca: un significativo porcentaje de la masa que dejará de usar el servicio valora poco o nada la música. Es más, creo que ese porcentaje es directamente proporcional al de la valoración de la música fuera de la red, en el grueso de la población. La música no importa tanto (o a tantos).

    Ahora bien, cuando los usuarios free bajen, y con ellos la cartera de anunciantes, ¿será rentable Spotify? ¿Por qué vía obtendrá beneficios? ¿Tendrá suficiente suscriptores para ello? ¿Forzará el volumen de la demanda un incremento en el coste de la suscripción, al artificial modo habitual de la gran industria discográfica?

    El tiempo nos lo dirá (y nos cogerá a usted y a mí escuchando música en nuestras plataformas o formatos favoritos).

    Un saludo.

  • Lui's

    No entiendo cómo se puede afirmar, con las cifras por delante, que Spotify es rentable en nuestro pais.
    Pues no Don Blas, Spotify no se mantiene por la publicidad, ahoramismo está perdiendo dinero, sí, cómo lo oye. Lo que lo está manteniendo son los inversionistas.

  • Blas Fernández

    Verá, Lui’s, ni yo tengo otras cifras por delante que las facilitadas por Lutz Emmerich en la entrevista arriba enlazada -320.000 suscriptores en 2010 sobre una base de ocho millones de usuarios- ni he afirmado en ningún momento que Spotify sea económicamente rentable en éste u otro país. No obstante, si usted dispone de datos fiables al respecto, le ruego que me los facilite.

    Lo que yo he dicho, y varias veces, es que Spotify sí es una alternativa viable a aquello que la industria discográfica lamenta, y que como usted ya habrá escuchado y leído, no es otro asunto que el de las descargas no remuneradas.

    Un saludo.

  • Pedro Jiménez

    Ya que el debate está calentito quería meter “‘palitos en candela”. Je, a mi no me gusta Spotify porque no encuentro la música que escucho, pero me parece que es un servicio de calidad. Así que aunque tengo cuenta podría regalar 9 de mis 10 horas mensuales porque apenas lo uso. Eso lo pongo encima de la mesa porque se me entienda.

    La pregunta que he lanzado en Twitter y que quizás alguno sepa responderme por aquí: ¿La música con licencias Creative Commons que consigue llegar a Spotify también tendrá las limitaciones de la música con copyright comercial? Si la respuesta es SÍ ¿tiene sentido, después de lo que cuesta llegar (leer este post de elena cabrera para más info sobre cómo aparecer en Spotify http://www.elenacabrera.com/weblog/la-dificultad-de-saltarse-a-los-intermediarios-en-la-industria-musical/) que tu música tenga una restricción que tu música en sí no tiene? Y si la respuesta es NO, es decir que podrás escuchar el catálogo de Spotify con música libre de manera ilimitada ¿no sería una buena forma de poner el modelo alternativo en donde se merece?

    Me temo que la respuesta de Spotify es la actual que no diferencia entre ccmusic y no-ccmusic (y no será por una cuestión técnica, obvio) y por lo tanto si quieres escuchar, por ejemplo, las referencias del Sello Salvaje… tienes unas limitaciones que son del todo absurdas para la música libre.

    Sé que esto a lo mejor descentra el debate pero a lo mejor el señor Blas Fernández tiene interés de plantearle esta pregunta a Spotify cuando pueda hacerlo :)

    Salutis

  • Blas Fernández

    Estimado don Pedro, creo que, como ya le contestó ayer @masymasgrillas en Twitter, estar en Spotify implica aceptar sus condiciones de uso. Y puesto que Spotify no discrimina entre licencias copyright y copyleft, la restricción de horas de escucha en cuentas free u open afecta a todo lo almacenado y servido por la plataforma sueca.

    Ahora bien, si me pregunta si a mí me parece bien, mal o regular, le diré que me resulta irrelevante.

    Puede parecer una paradoja que música CC se vea limitada en su acceso, justo lo contrario del espíritu que alienta sus licencias, pero no olvidemos que en el caso de Spotify estaría servida por un servicio comercial, que lo aloja y distribuye.

    Queda pues en el ánimo y la disposición de cada cual, de cada sello que licencie con CC, subir o no su catálogo a Spotify una vez superadas todas las dificultades. Estar en el mayor número de sitios posibles, como le decía el hombre de Sello Salvaje, me parece una opción de lo más respetable.

    Por último, creo que el debate ya está descentrado, viciado en origen. Nos enredamos en discutir si contratar la cuenta premium sale caro o barato -comprensible: al fin y al cabo es la traslación directa al consumidor de la limitación anunciada-; si es más o menos ético descargar sin remunerar -al autor, al sello, a la cadena de intermediarios…-, y pasamos por alto el fondo de la cuestión: la restricción a 10 horas de escuchas mensuales para usuarios no suscritos no es otra cosa que el peaje que Spotify paga a las multinacionales del disco para poder entrar en el mercado estadounidense.

    En definitiva: los viejos agentes imponiendo las normas para mantener el control.

    Un abrazo.

  • Pedro Jiménez

    Don Blas, es irrelevante en el debate, claro está. Por eso decía lo de “meter palitos en candela” porque lo estaba llevando al terreno que me interesaba. De todos modos si el mundo 2.0 fuera tan 2.0 como dice y al final esto no fuera, como comentas y estoy de acuerdo, una presión más de los lobbys y de las grandes empresas, habría que reclamar a Spotify que entendiera un poco de licencias creative commons. A ellos les da igual pero si yo tuviera un sello, que es lo que le decía a Alejandro ayer, me pensaría si tiene sentido estar en el escaparate a toda costa ¿o es que publicar con creative commons no es una actitud frente al mercado?

    Bueno, el caso es que esta foto aún me seguía dando vueltas en la cabeza http://alt1040.com/2011/02/cronica-de-la-operacion-goya-historia-de-un-incredulo/operacion-goya_0044 cuando escribía anoche el comentario y quizás por eso mezclé a la cultura libre en un escaparate de la música mainstream. :)

  • Blas Fernández

    Don Pedro, disculpe que haya tardado tanto en contestarle, pero es que ayer estuve liado con otros asuntos.

    Verá, creo que publicar contenidos culturales con licencias Creative Commons no sólo supone una actitud crítica frente al mercado, sino que de hecho entronca y supone, como usted bien sabe, una postura política. Ahora bien, no creo que a estas alturas signifique exclusivamente eso.

    Creative Commons también puede entenderse como una poderosa herramienta estratégica dentro de ese mismo mercado. En el caso de la música -como en el de la literatura, hasta el momento aún más apegado al objeto- permite y facilita el acceso a elementos de juicio que el consumidor sopesa antes de invertir su dinero en ésta u otra adquisición. Por no hablar de otros beneficios derivados (en la música, la asistencia a conciertos).

    La foto que enlaza me parece muy bien traída. Netflix funciona (en USA… ¿Hace falta recordar por qué no pudo entrar en su día en el mercado español?); Spotify también. ¿Lo seguirá haciendo si opta por los modos de la gran industria discográfica convencional? Ésa es mi pregunta.

    Un abrazo (y disfrute de los días de asueto).

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