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Peajes pagados con gusto

Blas Fernández | 5 de mayo de 2011 a las 7:11

Nine Types of Light. TV On The Radio. Interscope. Rock. LP / CD

Al escuchar hoy Nine Types of Light, cuarto álbum oficial de TV On The Radio, resulta imposible abstraerse de la noticia de la muerte de su bajista, Gerard Smith, fallecido el pasado 20 de abril, apenas una semana después del lanzamiento del disco, a los 34 años de edad. El luctuoso hecho y sus futuras consecuencias condicionan la inmediata percepción del nuevo trabajo, sobre todo al tener en cuenta el papel jugado por el hasta ahora quinteto en la explosión sonora vivida en Brooklyn durante los últimos años y el largo recorrido de su onda expansiva en el panorama musical internacional.

¿Cómo encajará el grupo en su trayectoria tan duro golpe, sabiendo ya de las aventuras por cuenta propia de miembros tan destacados como David Andrew Sitek, con Maximum Balloon, o Kyp Malone, con Rain Machine? Veremos…

En ese escenario de inspiración y agitación, un Brooklyn ya idealizado en cierto inconsciente melómano colectivo, TV On The Radio ha sido un nombre clave, una banda capaz de aunar como pocas de su generación una meridiana percepción de la contemporaneidad –y la consiguiente, lógica y valiente vocación de ir siempre hacia adelante esquivando la trampa de la reiteración– con un conocimiento evidente del material tratado, su origen y desarrollo histórico.

Si Desperate Youth, Blood Thirsty Babes (2004) se convertía así en una inapelable carta de presentación y Return To Cookie Mountain (2006) refinaba y potenciaba las cualidades de su demoledora propuesta –ésa que bebía del jazz, el soul y el rock sin dejar de mirar por el rabillo del ojo al post-rock y la electrónica–, Dear Science (2008) constató ya una notable voluntad de trascender al propio y contundente sello de la banda introduciendo en la ecuación cierta inclinación hacia la accesibilidad, apoyada ésta entonces en guiños al funk de, digamos, ascendente cósmico y otras presuntas marcianadas (en cualquier caso, tan divertidas como efectivas).

Siendo un buen disco, Dear Science no alcanzaba sin embargo el estatus de obra maestra que sí adornó a su antecesor, un peaje pagado con gusto si lo que el oyente obtenía a cambio era la prueba palpable –y lo era, qué duda cabe– de la absoluta libertad del grupo para plantearse la exploración de otros terrenos en una irrenunciable apuesta por desechar cualquier tipo de encasillamiento. Y en ese mismo sentido, Nine Types of Light guarda no pocos parentescos con su predecesor.

No es, tampoco en este caso, un disco perfecto, pero amén de dejarnos un buen puñado de enormes canciones, en un listado, por cierto, menos irregular de lo que la primera impresión dicta, nos regala un interesante muestrario de bajos abisales –¿lo pilla?–, exuberantes arreglos de cuerda y metal y caudalosas melodías plenas de emoción. El radar, como antaño a su amigo Bowie, les sigue funcionando.

La fantástica Second Song, con Tunde Adebimpe desdoblando la gravedad de su tono en falsetes acrobáticos –recurso usado aquí con mayor profusión que en cualquiera de los discos precedentes–, abre la colección predisponiendo el ánimo a lo mejor. Keep Your Heart rebaja quizás la expectativa con su aire de balada convencional –es un decir, claro–, pero curiosamente, en un tempo similar, You tira de bases propias del rap y arreglos de gusto kitsch para sustentar una de las mejores, aun en su premeditada inocencia, melodías del álbum.

No Future Shock y New Cannonball Run permutan el elemento ruidista de las primeras entregas del quinteto por furia electrónica de última hornada –más funk la segunda, en cualquier caso–, mientras que Killer Crane adopta un tono de imposible pero cierto bucolismo urbano y Will Do, ya avanzada como sencillo, vuelve a patrones clásicos y en ellos pergeña una canción de peso.

El último tercio del disco arranca con otro descarga, en este caso eléctrica –Repetition–, toma aire en un nuevo medio tiempo –Forgotten, el más robusto– y despide la función con una abrupta bofetada, Caffeinated Consiousness, curiosamente detenida con uno de los estribillos más dulces en un disco pródigo en ellos.

Clásico y moderno, reconocible e inclasificable, Nine Types of Light, pese a abandonar la escucha con la sensación de que TV On The Radio no ha alcanzado aquí la plenitud de sus primeros discos, sigue en cualquier caso marcando distancias que se disfrutan, y de qué manera, en su condición de únicas.

Ahí les dejo el clip de Will Do.

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