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Evocación sin nostalgia

Blas Fernández | 9 de junio de 2011 a las 7:23

Another Life. Southern Arts Society. Colectivo Karma / Clifford Records. Pop / Rock. LP / CD

No es por sí mismo un hecho positivo ni negativo, no afecta al intento de valoración con ánimo objetivo ni uno extrae por ello conclusiones firmes que pretenda sintomáticas de tal o cual estado de ánimo en el, afortunadamente, infatigable emisor. Es sólo una impresión personal, aunque sospecho que compartida por los conocedores del paño: cuando Another Life comienza a sonar, algo –al menos algo– de aquel Yili’s Party con el que Strange Fruit debutó en largo en el ya lejano 1993 vuelve del archivo de la memoria pidiendo a gritos que la aguja vuelva a caer sobre el vinilo para confirmar o, por contra, desterrar la sensación de que lo que aquí se cuece emparenta con aquel otro sabor.

Y hecha la cata, uno descubre que sí, que la nueva y tercera entrega de Southern Arts Society, la formación con la que el londinense Andy Jarman sigue dando cauce a esa irrefrenable pulsión por crear canciones, recuerda en mucho a su primer grupo español.

¿Es por la banda? Resulta plausible. El primer álbum de SAS fue un trabajo casero realizado casi en solitario y engalanado con múltiples voces invitadas. Sin embargo, ya en Burning Sand (2008), como el propio Andy señaló aquí en una entrevista, el hecho de volver contar con un grupo –especialmente solvente, además– trazaba inevitables paralelismos en cuanto al modus operandi.

Donde antaño estaban Julio de la Rosa –hoy de sobra conocido por todos–, Juan Aguilar y Juan Carlos Marín figuran ahora músicos como Jesús Bascón, Israel Diezma, Javi Mora y Manuel Martínez. Músicos que dan empaque a una propuesta con natural inclinación a las canciones mayúsculas, una a una, y al descarte del relleno, en el conjunto.

Es, en cierta medida, como si a aquel fantástico Yili’s Party se le restara el sello de época –en su caso, el eco del Madchester sound– y se le sumara la experiencia, el oficio y las ganas que el paso del tiempo no amortiguó.

La inicial Andalusian Morning o la dinámica Diamonds establecen la medida de un símil que, no obstante, piezas como Astronaut –aquí está ese Jarman creador de delicadas y ensoñadoras piezas pop, a la altura de aquel The Fall junto a Muni Camón– se afanan en desbaratar señalando que de revival nada y de nostalgia menos. Esto no es Strange Fruit, es Southern Arts Society, aunque el impulso que anima sus canciones no quede tan lejos de aquel otro, igual de brillante.