Hippaly (rewind)

Blas Fernández | 26 de octubre de 2011 a las 7:40

Foto: Antonio Pizarro.

La mera mención a Hippaly en la recientemente publicada entrevista con Shotta provocó un curioso efecto en las estadísticas del blog: un significativo número de lectores hizo click sobre el enlace que llevaba a la breve reseña del grupo en Wikipedia. Supongo que a la curiosidad se une la escasa información disponible sobre aquel cuarteto sevillano de hip-hop instrumental, autor de dos discos tan notables como El SURco responde al silencio (1997) y H2000: Una odisea en el surco (2000).

Con motivo de la edición del segundo les hice la entrevista que sigue, publicada hace hoy exactamente once años, ya es casualidad, en el desaparecido, y añorado, suplemento Culturas de los periódicos del Grupo Joly (.pdf). Confío en que sirva tanto para aportar algunos datos como para despertar nuevas curiosidades sobre tan singular formación. Que las merece de sobra.

Hippaly, el surco responde de nuevo

Su primer álbum constituyó una gran sorpresa: hip-hop instrumental facturado desde España y a la altura de los colegas europeos y norteamericanos. Tres años después, el surco habla…

La edición en 1997 de El SURco responde al silencio cogió por sorpresa tanto a los atentos a la escena del hip-hop nacional como a los interesados por los sonidos electrónicos. Al hecho de irrumpir en una escena virgen por estos pagos –ningún grupo o solista español se había introducido hasta entonces en los territorios del hip-hop instrumental; abstracto, lo llaman otros–, los autores de aquel álbum sumaban el pasmo producido entre la crítica por su procedencia: Sevilla.

En realidad Hippaly no era más que la punta del iceberg de una sólida y veterana escena local de hip-hop, tan ignorada en el resto del país como lo son, por lo general, las escenas de otros géneros. Sólo que El SURco responde al silencio era un disco de una calidad tan incontestable, y apareció en un momento tan oportuno, que barrió de un plumazo aquella situación de aislamiento, sirviendo además de puente hacia la distribución estatal de otros nombres locales. Más aún: su buena acogida nacional e internacional –gran parte de la tirada del álbum fue vendida en Estados Unidos, Canadá, Bélgica, Japón y Gran Bretaña– hizo que su editora, la ahora potente independiente Superego, abriera el abanico estilístico hacia posturas no estrictamente hip-hop. “No nos esperábamos todo aquello –dice Paco Benítez, uno de los componentes del cuarteto–, ni mucho menos que después de tres años todavía nos encontremos gente hablando maravillas de aquel disco. Es cuando pasa el tiempo cuando te das cuenta de eso: te has convertido en una especie de referencia”.

“Hombre, y eso de que tu disco haya sonado en la BBC1 está muy bien”, apostilla Jesús Carmona.

La atmósfera y el ánimo

Tres años depués Hippaly retorna con H2000: Una odisea en el surco, un disco a todas luces menos asequible que su predecesor, más denso y oscuro, opresivo en ocasiones hasta el límite de la intimidación y, al mismo tiempo, soberbio: una experiencia sonora en toda regla que traspasa límites génericos hasta argumentar su propio título. “Está claro que la música refleja un estado de ánimo concreto –vuelve a decir Paco–. Si te encuentras en una etapa determinada… Es evidente que hay espesura, atmósferas cargadas, temas muy lúgubres, tétricos, pero es que el ánimo nos llevaba hasta ahí”.

Algunas nociones básicas para no iniciados, necesarias a la hora de entender lo que sigue: el hip-hop basa buena parte de su armazón musical en la reutilización de música ya grabada. Las muestras tomadas de otros discos se manipulan mediante el ordenador, el sampler o –como en su origen– directamente con el giradiscos hasta crear frases y líneas nuevas. En su primer elepé, Hippaly llevaba a cabo un concienzudo y exhaustivo trabajo de collage, de ensamblaje de piezas sueltas hasta la construcción de un discurso distinto y coherente; en H2000… van más lejos. “Bueno, tiene la misma cantidad de samples que El SURco… –otra vez Paco–, lo que ocurría entonces era que las muestras resultaban más obvias, podías identificar líneas completas, mientras que en este elepé nos hemos centrado en el muestreo de notas sueltas para luego trabajarlas a distintas octavas, componiendo más. Creo que es la mayor diferencia entre ambos discos. Pero el número de samples es el mismo: una media de diez por tema”.

Llamará tambien la atención el uso recurrente, y poco frecuente en el género, de extensos fraseados de piano clásico. “El piano es muy elástico a la hora de samplearlo”, dice Sergio Cano. “Y como instrumento, es único”, añade Jorge Silva.

Otras hierbas

“Los patrones que marcan nuestra música pueden ir desde el flamenco al rock o desde la electrónica al easy listening pasando por la clásica”, explica Paco. El identificativo, y significativo, integrismo hip-hop se resquebraja frente a Hippaly. El pasado año participaban en Sónar, el festival barcelonés de música avanzadas; ahora otros manipuladores electrónicos que partieron del mismo género, The Herbaliser –una de las muchas aristas cortantes de la escudería Ninja Tune–, remezclan  uno de los cortes de H2000…, el titulado A Dreamer’s Dream (J.L.’s Song). “La compañía nos ofreció esa posibilidad, entre otras. Aunque no teníamos preferencia alguna, el The Herbaliser era el nombre más cercano a nosotros. A ellos les había gustado nuestro primer disco, así que decidimos que adelante”, aclara Paco. “La verdad es que nos sorprendió –apostilla Jesús–, porque no nos esperábamos una mezcla tan limpia y clara”. “Yo creo que lo que más nos llama la atención de The Herbaliser –continúa Paco– es su apertura musical. Pero también existen otros puntos de conexión. Como nosotros, son blancos europeos haciendo una música de raíz negra y americana. Eso marca un acento diferente”.

Se barajaron otros invitados, pero… “Tuvimos la posibilidad de incluir una colaboración vocal de B-Real, de Cypress Hill, pero meter a un mc hubiera supuesto romper nuestra línea instrumental. Corríamos el riesgo de que quedara como un pegote”, dice Jorge.

Con la misma tranquilidad con la que desestiman una participación que hubiera aumentado la presencia mediática de su trabajo, Hippaly enfrentó la grabación de H2000: Una odisea en el surco. Ajenos a la repercusión precedente y a las expectativas, sin más objetivo que la libre creación de la propia música: “Creo que hemos sido ajenos a esa presión. No pensamos vamos a hacerlo así o de otra manera para que guste más, para no decepcionar las expectativas de la gente”, dice Jesús. Escuchando el disco, el término sinceridad recupera su significado.

Hasta aquí la entrevista. Y ahora, un corte del primer álbum: Con (+ o -) trabajo…

  • Vidal

    Recuerdo que por aquella época les entrevisté en mi programa de radio y me dijeron que había “una chica en el barrio que va a pegar fuerte. Se llama Mala Rodríguez y ahora saca su primer maxi”…

  • […] gente que, como Carlos, se preguntaba qué pasaría sí… “Le tengo un enorme respeto a Hippaly, que estaban haciendo cosas maravillosas cuando yo todavía me comía los mocos -apunta del grupo […]