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Esa dulce agitación

Blas Fernández | 22 de diciembre de 2011 a las 8:27

Coco Beware. Caveman. Magic Man! / ORG Music. Rock. LP / CD

TV On The Radio –por supuesto–, Grizzly Bear, Yeasayer, The Shins, Arcade Fire, Animal Collective, Talking Heads… Los referentes, algunos obvios y otros más sutiles, se amontonan en la sorprendida atención del oyente durante la gozosa escucha de CoCo Beware, el largo relativo –poco más de media hora– que de golpe y porrazo pone a Caveman en un punto destacado del abigarrado mapa de Brooklyn. Y todo ello sin que el desfile de influencias reste crédito o un ápice de emoción a aquello que suena por los altavoces. Al contrario: es esa cara alquimia que consigue evocar sin llegar a identificar plenamente; ésa que concentra esencias reconocibles en un nuevo y embriagante destilado, la que sacude el entusiasmo y convierte el disco del quinteto neoyorquino en uno de los más descatados debuts del año que expira.

Con los Dirty Projectors de Bitte Orca comparte Caveman el gusto por las guitarras de inspiración africanista y las percusiones de corte tribal –ya vengan éstas de África o de la propia América–; con Fleet Foxes, entre tantos otros nombres de las últimas hornadas del indie rock norteamericano, la inclinación por las melodías angelicales a varias voces, siempre comandadas por la de Matthew Iwanusa, guitarrista y cantante principal.

Como buena parte de esa escena, Caveman también participa del inacabable ritual de invocación de espíritus del pasado –queda claro, igual que en el caso de Animal Collective, desde dónde llegan esas aludidas melodías, ¿no?–, pero sus resultados, filtrados por la óptica del presente, por sus modos y formas, debieran bastar para cerrar la boca a los cíclicos agoreros del todo está inventado ya –bastaría, claro, si tuvieran abiertos los oídos–.

http://vimeo.com/28809215

Desterrado de la fórmula aquel componente rarista que antaño parecía antojarse imprescindible, CoCo Beware –extraño guiño a la estrella de la lucha libre Koko B. Ware; vaya usted a saber el motivo– se despliega accesible y directo incluso al oyente situado más allá del impenitente círculo de rastreadores. Atención pues, porque canciones como Decide o My Time –las únicas que se permiten pisar algo el acelerador, con resultados conmovedores, en un terreno por lo general abonado a la atmósfera y el medio tiempo–; A Country’s King Of Dreams o Great LifeGreat life to live / Great life to live / It’s all you have to give / It’s all you have to give… Poco texto más requiere– bien pudieran pasar por ser el sonoro aviso de una gran aventura aún por contar. Mientras el tiempo lo decide, nos queda la dulce agitación ante el descubrimiento de un disco maravilloso.

http://vimeo.com/32613189