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11 de 2011

Blas Fernández | 30 de diciembre de 2011 a las 9:26

Ah, las listas… Parecen tan devaluadas que este año que termina apenas encuentro ninguna que no contenga una especie de disculpa previa del tipo sólo se trata de una elección personal. Me temo que resulta ya una acotación tan inevitable como las lógicas y previsibles divergencias entre los potenciales lectores.

La evidente dificultad, si no imposibilidad, de condensar en un escueto índice lo mejor de la producción del año crece ante una oferta tan inabarcable como definitivamente accesible. Ese tsunami, además, arrolla a su paso cualquier parcelación estilística o autolimitación genérica. Esto es, los practicantes del monocultivo sonoro están en su perfecto derecho, pero se pierden, otra vez, buena parte de la asombrosa cosecha.

¿Lo mejor? No, La Ventana Pop huyó hace tiempo de ese empeño, así que lo que sigue es sólo una propuesta, a modo de recordatorio, de algunos de esos discos de 2011 que se antojan inagotables en sus escuchas. Propuesta, ni que decir tiene, que aspira a verse enriquecida con su participación.


Kaputt.
Destroyer


James Blake.
James Blake


Let England Shake.
PJ Harvey


Space is Only Noise.
Nicolas Jaar


Ravedeath, 1972.
Tim Hecker


Smoke Ring for My Halo.
Kurt Vile


Presidente.
Sr. Chinarro


Days.
Real Estate


Nine Types of Light
. TV on The Radio


CoCo Beware.
Caveman


The English Riviera.
Metronomy

  • yo

    W de Planning to Rock….es lo mejor del año….Washed out tiene su punto…..y Radiohead….por motivos sentimentales….

  • Blas Fernández

    Gracias, Yo. Me apunto el de Planning to Rock, que no he escuchado, y le alabo el gusto con el ‘Within and Without’ de Washed Out, que es sin duda un buen disco. Respecto a The King of Limbs entiendo las razones sentimentales -cada uno tienes las suyas; yo también- y me permito recomendarle, si es que no se ha hecho ya con ellos, el directo ‘Live from the Basement The King of Limbs’ y el sencillo ‘The Daily Mail Staircase’. Saludos y feliz 2012.

  • Jose

    Hola Blas, buena lista. Como cada uno tiene la suya yo echo de menos a Fleet Foxes, The Horrors y Black Keys…. ya lo sé, muy convencional.

    Por cierto, estos tres, junto con PJ Harvey han sido los únicos discos actuales que me he comprado este año ¿No crees que la crisis discográfica también tiene que ver con que la producción es peor? Entiendo que esta es una reflexión de viejo cebolleta pero resulta muy obvio si simplemente se compara la producción actual con la de hace 20 años, el tan comentado 1991 (Achtung Baby, Loveless, Blood Sugar Sex Magic, Nevermind, Screamadelica…). Feliz Año!

  • Blas Fernández

    Hola José. ‘Helplessness Blues’ también me parece un disco destacable, pero me marqué el tope de once, de manera bastante aleatoria, y ahí me quedé. En cualquier caso, parece evidente que el año dio para otros muchos, pero que muchos títulos interesantes, así que me temo que no comparto tu apreciación de una “producción peor”.

    Al contrario, creo que en lo musical vivimos una época apasionante, abierta y diversa como nunca en la historia del pop, entendido éste en su acepción más amplia, y quizás dentro de veinte años no sean pocos los discos de estos días que sean considerados ‘clásicos’.

    Respecto a la crisis de la industria discográfica… Uf… No creo que exista una sola razón, sino varias relacionadas entre sí, desde la propia resistencia al cambio de la industria hasta la crisis económica global, pasando, claro, por cuestiones como la delocalización de los contenidos -todos están en la red, accesible de una u otra manera y a gusto del consumidor- o la obsolescencia de las ventanas de distribución. Un tema complejo, del que, por otro lado, por aquí hemos hablado bastante. Saludos y feliz 2012.

  • Jorge

    Suscribo totalmente lo que le dice Blas a José (aunque esté en desacuerdo, su punto de vista me resulta muy interesante e instructivo). Recuerdo que en los 90 (supongo que en los ochenta sería igual) muchos críticos de revistas y locutores de radio como Tomás Fernández Flores se quejaban de la vulgaridad musical de aquel año. A mí no me gusta saturarme con novedades (me gusta descubrir cosas de otros años y décadas), y soy muy poco moderno, pero me gusta capturar algo del zeitegeist musical y si bien me cuesta definir cuál es el sonido o personalidad de una época (por ejemplo, esta década o la anterior), termino descubriéndome a artistas de la personalidad de Caribou, El Guincho, The Knife, My Morning Jacket, Junior Boys o Sufjan Stevens por mencionar a algunos. Sin caer en el esnobismo de rendirme al presente, creo que el tiempo le dará la razón a estos últimos años. Saludos. Por cierto, he aquí mi lista: http://rateyourmusic.com/list/Kiriakov/kiriakov_goes_to_2011

  • losmierdas

    un mínimo seguimiento de los resultados que arrojan las numerosas listas de preferencias discográficas que inundan esta salida de curso, nos advierte de dos fenómenos interesantes, que ofrecen un paisaje en claroscuros… en primer ligar, observamos que la oferta musical crece exponencialmente, se proyecta explosivamente en todas las direcciones estilísticas y ofrece unos resultados artísticos mas que aceptables (creatividad y solvencia)… la pastelería ofrece un escaparates rebosante
    .
    la segunda observación nos presenta la enorme dispersión de las preferencias personales de cada uno de los que acudimos a la pastelería, en las que todas las bandejas aparecen picoteadas, pero ninguna se retira para su reposición… las listas arrojan la sensación de que se acabaron los tiempos del dirigismo mediático-industrial hacia determinados productos predeterminados para el éxito (se acabaron las grandes cuentas), lo que redunda en el escaso retorno económico a unas creaciones, que aún despojadas de las enormes estructuras de producción y distribución de antaño, requieren una mínima inversión…
    .
    de lo anterior, podríamos sacar múltiples conclusiones… las mías coinciden en lo fundamental con el autor del artículo y en cualquier caso, una prospectiva de lo que viene arroja sombras alargadas, demasiado inquietantes para dejar de manifestarlas… ya han pasado demasiados años desde la demolición del viejo edificio, cuando en el solar resultante apenas protegido por una débil empalizada, los niños acudimos a jugar… pasan los años y nadie se ocupa de construir en él, los niños crecemos y quizás vayamos necesitando que nos construyan allí algo nuevo, mas acogedor para todos, incluyendo a los que aspiran a vivir (aunque sea modestamente) de la música
    .
    saludos y feliz entrada de año!

  • David Linde

    Como es cuestión de gusto, añado (gustoso) :

    Remate, Superluve
    The Felice Brothers, Celebration Florida
    Ryan Adams, Ashes & Fire

    Feliz año, señor Blas. A usted y a los suyos!

  • Blas Fernández

    Hola, Jorge. Gracias por tu lista y por tu comentario, que me parece desvela otra práctica cada vez más común en el universo de internet: el ejercicio de permanente arqueología sonora. Eso sí que es interesante e instructivo.

    Señor Losmi, creo que la suya es una excelente observación, pero no comparto en su totalidad la conclusión final. La atomización de la audiencia sin duda responde a la variedad y disponibilidad de la oferta. ¿Eso es intrínsecamente negativo? No lo creo, pero podemos seguir comentándolo tras las uvas.

    Don David, gracias por el apunte, sensato, como siempre.

    Y a los tres, huelga decirlo, pero se dice, saludos y feliz 2012.

  • losmierdas

    “La atomización de la audiencia sin duda responde a la variedad y disponibilidad de la oferta. ¿Eso es intrínsecamente negativo?”

    Señor Blas, su certera y esclarecedora conclusión no nos impide observar con una cierta inquietud algunos aspectos del status quo actual, que a mi modo de ver arrojan sombras mas o menos inquietantes…

    estamos de acuerdo en que se edita mas música que nunca, pero la enorme reducción en costos de las nuevas tecnologías de grabación no compensa la caída en los ingresos obtenidos de su comercialización, cuyo perjuicio ha recaído directamente sobre los músicos y lo que es peor, sobre los presupuestos de producción…

    es un síntoma de lo anterior la excesiva profusión de música acústica en clave de mínimos, amparándose arteramente en los gustos de un público indie que aparentemente asimila el renacimiento de los géneros folkies como una circunstancia absolutamente espontánea?

    y el auge de la moderna música electrónica en sus formatos para pista o diván, no responde asimismo a sus ajustadísimos costos de producción mas que a la demanda de un público aparentemente adepto a la causa?

    de la difusión de registros sonoros ni los creadores pueden vivir ni los editores tienen alicientes para grabar… los recursos han acabado canalizándose a la interpretación escénica de la música, en detrimento del registro de piezas sonoras que respondan a los máximos estándares de calidad artística (por ejemplo, los aplicados en las grabaciones de los 60s y 70s)…

    observamos asimismo otro sombrío aspecto de la situación actual… la condena a muerte de tantos músicos cuyo talento no se completa con la vocación escénica y ven truncadas todas sus posibilidades de comunicación con un público que sería receptivo a su creación registrada

    a mi juicio son dos los principales asuntos que estan sin resolver… de que viven los artistas y cual debe ser el valor asignado por la sociedad a la creación artística (o lo que es lo mismo abrir de una puñetera vez el necesario debate social sobre la autoría y su remuneración justa, que redunde en el definitivo cambio de paradigma)… han transcurrido quince años desde la difusión generalizada de cultura en internet sin posibilidad de control industrial y las estructuras de producción de cultura ejerciendo el tancredismo… hasta cuando?

    gracias por su acogedor blog y un afectuoso saludo

  • diego

    Pues muy buena la selección (me apunto los discos de Caveman y Nicolas Jaar para darles un tiento después de estas fiestas). Para mí, además de algunos de los que citas, hay dos que he escuchado mucho y que pintan que la cosa seguirá igual en un futuro, el ‘Apocalypse’ de Bill Callahan (que ojalá vuelva a pasarse más pronto que tarde por Sevilla) y, de aquí, ‘Peores cosas pasan en el mar’ de The Secret Society.
    Saludos y feliz 2012 para todos!

  • Blas Fernández

    Señor Losmi, las suyas son preguntas más que pertinentes y de una u otra manera, espero, motivo de reflexión para cualquier aficionado a la música con cierta perspectiva histórica.

    Si el elástico punto de partida es esta última, servidor no encuentra argumentos para la preocupación. Bien al contrario, observa fascinado el devenir de los acontecimientos con la curiosidad de quien intenta descubrir y entender los procesos y sus consecuencias.

    La música, y usted lo sabe bien, nunca ha sido ajena a la tecnología que definía su época. Es más, la ha configurado de manera inevitable, reescribiendo tanto su propio ADN como, claro está, redefiniendo las vías de acceso a la misma por parte de las audiencias.

    Un ejemplo evidente es la aparición misma del fonograma, reciente en esos aludidos términos históricos, aunque tan consustancial a nuestro modo de entender la escucha que por lo general tendamos a ubicarla en un lugar no ya preeminiente, sino directamente insustituible.

    Pero el fonograma no sólo alteró las vías de acceso a la música, sino la música misma. Lo que con anterioridad requería de amplios espacios temporales para su sedimentación experimentó una suerte de cataclismo: ya no había que viajar a zonas glaciales para escuchar el canto de los esquimales, ni a las selvas amazónicas para oír al chaman, ni a Bali para perderse en la desbordada polirritmia del gamelán. Y ni siquiera éstos intérpretes tenían que viajar ya a Occidente para dejar la impronta de la huella sonora en nuestros compositores. Era su música misma la que viajaba a lomos del fonograma esparciendo la tradición allá a donde llegaba y dando pie a mixturas inimaginables poco tiempo atrás.

    Supongo que, hasta ahí, todos de acuerdo. En un hecho consumado, aceptado y descrito por la antropología y la musicología.

    Creo que lo que ha inducido internet, y sospecho que en eso también coincidimos, es una magnificación de ese proceso, una amplificación y aceleración del mismo. ¿A dónde nos lleva? Disfruto, y espero seguir disfrutando -que la curiosidad no decaiga-, de cada minuto posible en ese empeño.

    Como usted bien indica, es posible que determinadas corrientes súbitamente revitalizadas respondan en origen a razones de intendencia, pero ¿y qué? ¿Cuándo ha estado desligado el rock de las prácticas industriales que lo definen?

    Insisto, no veo motivo de preocupación más allá de cuestiones tan concretas como ésas a las que usted alude en su último párrafo, y que no son otras que las referentes a la remuneración. Pero, francamente, tampoco pienso que la situación sea tan irremediablemente letal como algunos la pintan, tan definitivamente irresoluble.

    Como siempre, señor Losmi, un placer.

    Don Diego, coincido con usted en el ‘Apocalypse’ del tito Callahan. Por no hablar de ese esplendoroso concierto con el que nos obsequió en Sevilla. Saludos y feliz 2012.

  • Solaris

    Yo incluiría discos como los M83, Panda Bear (aunque ha bajado mucho el nivel de este disco), The field, Fleet Foxes y John Mauss, para mí sorpreson del 2011. Igualmente me han decepcionado un poco los discos de Washed Out (yo creo que aún le falta un poco a este chico) y menos el de Neon Indian. Y no le he cogido la onda a los discos de Girls y Atlas sound.

  • losmierdas

    Señor BF, gracias por su extensa respuesta, en la que incluye reflexiones con las que me muestro completamente de acuerdo… hay un antes y un después en la historia de la música, que coincide con la aparición del registro sonoro y que modificó la percepción del oyente y sobre todo, al igual que ocurrió con la imprenta en su día, permitió fijar las características artísticas de las piezas musicales de una forma objetiva, tal y como el creador las expuso… Internet acelera esta circunstancia y elimina cualquier barrera entre el autor y el oyente, con la enorme amplitud de formación y conocimiento que a este último se le ofrece… al final, el problema se reduce al factor tiempo (el lienzo donde se pinta la música)… tiempo para escuchar y digerir en condiciones tanta música, cuando deseamos disfrutarla extrayendo todos los matices que atesora y que en la mayoría de los casos, quedan entre los pliegues de una primera escucha, no siempre satisfactoria… tiempo… mas tiempo!

    un cordial saludo!

  • Blas Fernández

    Gracias por su aportación, señor Solaris, aunque he de confesarle que con el disco de M83 no puedo. Los de The Field, Neon Indian y Fleet Foxes, por contra, me gustan (y mucho).

    ¡Tiempo, señor Losmi, minutos! ¡Más minutos para seguir disfrutando! Un fuerte abrazo.

  • Yo

    El mejor disco del año y con diferencia es El Camino, de The Black Keys.