Otro monólogo interior

Blas Fernández | 22 de febrero de 2012 a las 8:10

Un apunte personal: en una hipotética lista de, pongamos por caso, mis diez discos favoritos de la historia del pop español, incluiría sin dudarlo el Pío Pío de Single.

Aquel fantástico álbum, por tantas y tantas razones, supuso la gozosa y palpable demostración de que Teresa Iturrioz e Ibon Errazkin habían conseguido revitalizar de forma esplendorosa una trayectoria con origen, allá mediados los 80, en Aventuras de Kirlian y mucha mayor proyección y peso después, con personal e intransferible sello, bajo otro nombre impreso con letras doradas en esa misma historia: Le Mans.

¿Podía superarse el legado de la recordada formación donostiarra? Podía. Podía mantenerse la misma altura y, en cierto modo, crecer. Porque Pío Pío (2006) crecía en la misma medida en que lo habían hecho sus artífices, madurando las experiencias que Teresa entonaba y ampliando el equipaje sonoro, tan rabiosamente contemporáneo como conocedor del pasado, que había acompañado a Ibon, entre otros proyectos, en sus dos discos en solitario, aquel homónimo de 2000 y Escuela de arte (2003).

En Pío Pío cada canción tendía al equilibrio, a la perfección, y el álbum al completo constituía una propuesta de tintes tan inéditos en nuestra o cualquier otra escena que, vaya, sólo podían buscarse antecedentes en la trayectoria anterior de sus protagonistas. O sea, otra vez Le Mans.

Monólogo interior (2010), su segundo trabajo largo, me dejó estupefacto; fascinado e incómodo; entregado y reticente. En definitiva, en un extraño estado de contradicción entre la inteligencia de lo que observaba y el indefinible efecto que me provocaba.

Las experiencias seguían ahí, en esas mismas letras, pero Single había mudado el equipaje. Ahora viajaban guiñando un ojo a Nino Rota y parando de cuando en cuando a echar un trago en cualquier cabaret a tiro. Seguían creciendo, eso estaba claro. Y sí en el neceser de Pío Pío cabía una sorprendente versión del Recuerdo escolar de Lole y Manuel, aquí, como un dulce hachazo, se colaba una iconoclasta versión del Gracias a la vida de Violeta Parra. La conmoción estaba servida…

Tardé en pillarle el punto. Y sé que aún hoy dudaría mucho antes de incluirlo en esa hipotética -y puedo confesarlo, imposible- lista antes mencionada: queda al margen, en un limbo de deliciosas anomalías.

Al fin y al cabo, como los propios Single, los mismos que esta noche vuelven a Sevilla con una actuación, a las 21:00, en la Sala Cero (c/Sol, 5).  Las entradas cuestan 10 euros en venta anticipada y 14 en taquilla. Huelga recomendarle que acuda, si puede.


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