Música para imaginar olas

Blas Fernández | 3 de febrero de 2016 a las 7:54

Foto: Juan A. Romero

“La leí hace mucho tiempo –cuenta David Cordero cuando se le pregunta por aquella novela de Yukio Mishima, El rumor del oleaje–. Estaba buscando un título para el disco que fuera corto, bonito, y que plasmara ese concepto de grabaciones de campo del agua. Andaba dándole vueltas en casa y… ¡resultaba que tenía el libro enfrente! ¡Era ése! Me vino perfecto, aunque el disco no tenga nada que ver con la novela”.

Así que, además de uno de los más celebrados textos del polifacético artista japonés, El rumor del oleaje es ahora también el nuevo álbum del músico de San Fernando, afincado en Sevilla desde hace años, el primero firmado con nombre propio tras múltiples registros como Úrsula o en proyectos compartidos. Son ocho delicadas piezas de ambient music, con ocasionales pinceladas neoclasicistas, hilvanadas por una misma idea: la contemplación del mar desde la playa. “Surgió de manera un poco casual –evoca Cordero–. 2014 fue para mí un año un tanto complicado. Aunque sea de San Fernando nunca he sido muy de ir a la playa. Sin embargo, ese verano, mi amigo Juan y yo fuimos mucho. A hablar de nuestras cosas, a meditar, a mirar el agua… Fue en Conil, en Río Salado, donde me quedé como dos horas escuchando las olas. Me di cuenta de lo bien que me sentía con ese sonido y ahí me hizo click¿Por qué no lo grabo e intento hacer música con el agua? Si sólo el agua ya me produce esa paz, esa relajación, ¿por qué no lo llevo a mi terreno? A partir de ahí, y después de hablar mucho con Juan, empezó a desarrollarse la idea”.

Juan es Juan Antonio Romero, un amigo de la infancia que se embarcó junto a Cordero en un viaje por diversas playas de las costas de Cádiz y el País Vasco con el objetivo de realizar grabaciones de campo del oleaje, tomar fotografías y filmar vídeos. “La idea principal era recoger el sonido del agua, grabarlo en las playas. Llegamos a ir a quince diferentes, aunque al final en el disco sólo están ocho. Una vez en casa empecé a seleccionar. Puedes pensar que el agua siempre suena igual, pero dependiendo del día, de las mareas, de la climatología, de la zona geográfica, suena de maneras muy diferentes –explica el músico–. Primero filtré las que realmente me llamaban la atención, las que podían resultar más interesantes. Una vez seleccionadas comencé con el proceso digital: pasar las grabaciones por pedales, por el ordenador, meterle reverb, bajarle los pitch… Todos los ambientes que suenan son el agua”.

¿Y por qué concretamente playas de Cádiz y el País Vasco? “Las de Cádiz porque soy de allí y me evocan recuerdos muy personales, tienen un significado para mí; las del País Vasco porque eran la excusa para hacer un viaje –reconoce Cordero–. Me apetecía centrarme en el proyecto durante una semana sin mezclarlo con nada, ni trabajo ni otras cosas. Allí tengo muchos amigos que me ayudaron: ven aquí, tienes que ir a este sitio... Conocí zonas del País Vasco brutales. Son conceptos de agua y de playas muy diferentes. En Cádiz, desiertos y kilómetros de arena clara y blanca; en el País Vasco, más norte, más piedra, más salvaje. Eso me ayudó mucho a la hora de diferenciar las canciones. Te das cuenta de que las del País Vasco tienen más fuerza, mientras que las de Cádiz son más pausadas, más lineales”.

Foto: José Ángel García

Foto: José Ángel García

El rumor del oleaje cuenta con una cuidada edición en CD que deja pruebas del carácter conceptual del proyecto. El libreto recoge ilustraciones de cada una de las ocho playas que inspiraron las piezas. Y éstas, a su vez, incluyen las coordenadas cartográficas que permiten contemplarlas mediante Google Earth –“Para que desde el ordenador puedas darte un paseo por los sitios exactos”, dice Cordero–. El resultado es un bonito artefacto publicado internacionalmente por el sello japonés especializado en ambient Home Normal. “Este disco no tenía destinatario cerrado –explica David–. Empecé con el proyecto por cuenta propia y cuando ya tuve suficiente material para enseñarlo comencé a enviarlo a sellos de fuera. El panorama de la música ambient en España es… nulo. Hay gente haciendo cosas, pero pocos espacios, sellos o medios que apoyen este tipo de música, como sí ocurre fuera. Hace años que soy amigo del músico argentino Federico Durán. Le comenté lo que estaba haciendo y él me sugirió que le escribiera a la gente de Home Normal, porque pensaba que podía gustarles. Y lo hice. Es curioso, cuando las cosas vienen de fuera parecen más interesantes. El disco está teniendo unas críticas increíbles, se está vendiendo muy bien… Intentarlo fuera era dar un paso más. Si grabas para un sello extranjero llegas a más gente. Yo no vivo de esto ni tampoco me lo planteo, pero sí me gusta que pueda llegar a todo el que tenga interés”.

Habituado a las colaboraciones –de la amistad con los guechotarras McEnroe surgió otro proyecto paralelo, Viento Smith–, Cordero también invita a participar en el álbum a diversos músicos sevillanos o residente en la ciudad, entre ellos Marco Serrato (Orthodox) y Niño de Elche. “Con ellos hice el mismo proceso que con el agua –comenta David–. Con este disco no he tenido prisas. La primera parte, la estructura básica de las canciones, la hice en casa con mucha tranquilidad. Después, en los Estudios La Mina, grabamos todos los elementos acústicos. Pero no era algo cerrado, sino que íbamos probando: tira por aquí, tira por allí… Luego volví a llevarme esas pistas a casa y comencé a montarlo todo otra vez. Por ejemplo, hay gente a la que le cuesta localizar la voz de Paco [Niño de Elche], que es como una sirena, ahí de fondo… Está muy procesada, muy integrada en el agua. A veces parecía más que estaba con el Autocad dibujando un edificio que haciendo música. Es un disco de orfebrería digital. Todo muy integrado”.

Con varios de esos músicos –Serrato al contrabajo, el clarinetista Gustavo Domínguez, el trompista Moisés Alcántara y el teclista Nacho García– prepara ahora el estreno en directo del disco, el próximo viernes 11 de marzo dentro del ciclo ShowCASe, en el Centro de las Artes de Sevilla. “Va a ser algo especial, sólo para 60 espectadores y con el mar de fondo: un plano secuencia del oleaje en San Fernando que filmé el 1 de enero a primera hora de la mañana”, avanza.

Y en breve, nuevas aventuras, entre ellas Nanas, un sencillo en vinilo grabado junto a Niño de Elche que publicará el sello Acuarela. Por esta vez, será mejor dejar a un lado su papel como uno de los artífices del sello Knockturne Records, que tantas y tan enjundiosas sorpresas está deparando a la escena independiente nacional… “Empezó como un hobby y ahora me quita muchísimo tiempo –apunta– Parecía una locura, pero está funcionando bien. Nuestra mentalidad no es de empresa, sino de familia y puente. Nuestra única preocupación es apostar por bandas con algo que decir y que lleguen al mayor público posible”.

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