“Yo no hago música pensando en la edad o el género”

Blas Fernández | 5 de mayo de 2016 a las 5:05

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“¿Oyes esas campanas? Soy de Vic y salgo de aquí”, bromea Núria Graham al otro lado del teléfono. La cantante catalana no puede ni necesita ir más allá para explicar su currículo musical. Con 16 años grabó una maqueta, First Tracks, que tras un pequeño revuelo le abrió las puertas del sello discográfico del Primavera Sound, El Segell del Primavera. “Todavía flipo con lo que pasó con la maqueta. Se acabaron todas las copias. Fue bastante impresionante, porque ahora tampoco se venden tantos discos, pero las llevábamos a los conciertos y volaban. Era algo fuera de lo normal. Nunca antes había enseñado mis canciones ni había tenido ningún grupo y, de repente, todo fue muy rápido. Desde entonces no he parado ni un momento”, comenta.

Pero lo mejor estaba por llegar. Los siete cortes de First Tracks, reeditados el pasado año, mostraban a una solvente guitarrista de voz dulce apuntando formas de rock de autor que podrían entenderse impropias de su edad. Sin embargo, la primera referencia para El Segell, Birds Eyes (2015), iba ya algunos pasos más adelante. Las texturas oníricas y el hábil manejo del clímax ganaron peso; el resultado mutó de notable a sobresaliente. “Quise grabarlo sin prisas –recuerda–. No tenía expectativas de petarlo, se trataba de hacerlo con calma y luego ir tocando por aquí… Pero todo ha ido muy bien. Ahora ya estoy pensando en el próximo disco, como si Bird Eyes fuera de hace muchos años”.

El tocar por aquí pronto se convirtió en tocar por allí. Bird Eyes no sólo proporcionó a Núria conciertos en España; también en Portugal, Inglaterra y Holanda. Y además, ahí es nada, un papel como telonera de St. Vincent y Unknown Mortal Orchestra. “Estoy muy contenta, claro, aunque todavía no me he parado a pensar lo guay que ha sido –reconoce–. Cuando me dijeron que telonearía a St. Vincent no me lo creía, porque hace tres años la veía en YouTube y pensaba Uau… Qué guay. Y después te dicen que vas a tocar con ella… Estoy disfrutando mucho. Lo bueno es esto: poder tocar con gente a la que admiras y aprender de todas estas experiencias”.

nuria_graham_lvp_n2De padre irlandés, madre catalana y abuelos maternos cordobeses –“Y también tengo por ahí un apellido vasco… Es un cóctel espectacular, bastante potente”–, Graham subió otro peldaño a comienzos de año con la edición del EP In The Cave, cuatro canciones –incluida una sorprendente y cruda versión de Toxic, de Britney Spears– que certifican la rapidez de su proceso de maduración artística. “Los 20 no los hago hasta junio. Todavía soy una teenager –vuelve a bromear–. Tenía por ahí estas canciones salteadas, que no llegamos a grabar en Bird Eyes pero que sí tocábamos en directo. Para el próximo disco quiero hacer cosas completamente nuevas, así que quería dejarlas grabadas para que no se perdieran. Es un poco el directo llevado al estudio”.

Cualquiera diría que eran descartes… En efecto, todo en la carrera de Núria Graham sucede con tanta celeridad que provoca cierto vértigo especular con lo que aún vendrá. “Es muy pronto para pensar en el futuro –considera–. ¿Qué haré de aquí a diez años o veinte años? Lo que tengo ganas de hacer ahora es tocar, grabar discos… Que quizás no me pueda dedicar siempre a esto tampoco me deprime. Hay más cosas que me gustan, la docencia, por ejemplo. Quizás de aquí a unos años quiera ser profesora”. ¿Se forma en ese sentido? “No. Jajaja… El año pasado empecé Musicología, pero lo tuve que dejar porque no podía compaginarlo con las grabaciones y los bolos. Lo estoy posponiendo”, dice.

Bird Eyes e In The Cave son títulos que desembarcan en el panorama nacional en un momento particularmente dulce para la música hecha por mujeres, una incontestable realidad en cuanto a producción discográfica que quizás no encuentra aún justa equivalencia en otros ámbitos, como el de los festivales. Aunque lejos de abonarse al discurso de cuotas, Núria Graham aboga por otros méritos. “De hecho, creo que en España hay un boom de chicas haciendo música, pero aún nos quedan cosas por solucionar –apunta–. Por ejemplo, que nos metan a todas en el mismo saco, aunque tengamos estilos muy distintos, sólo por ser chicas. Creo que debemos pensar en todo esto desde un punto de vista musical. A mí me da igual ver a un grupo de chicas o de chicos si lo que hacen me gusta. Yo no hago música pensando en la edad o el género. Por supuesto que es cierto que en los festivales tendrían que tocar más chicas, pero no creo que tengan que hacerlo sólo por el hecho de ser chicas. Para mí igualdad es que se valore la música que haces sin tener en cuenta si la hace un chico o una chica”.

Núria Graham actúa este jueves 5 en Velvet Club de Málaga; mañana viernes 6 lo hace en la sala La Calle de Sevilla junto a Borneo e Iseo, dentro del Ciclo Cardioide, y el sábado 7 en la sala Planta Baja de Granada.

Las fotos que ilustran esta entrevista son obra de Alba Yruela.

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