And the winners are…

Blas Fernández | 22 de mayo de 2008 a las 9:37

Los ganadores de las entradas para el concierto de Tote King en la sala Microlibre de Sevilla mañana viernes día 23 son:

1.- Miguel Parias Cruz

2.- Iñaki García Sánchez

3.- Pedro Jiménez Álvarez

4.- José Luis Ortiz Díaz

5.- José Daniel Durán Salgado

6.- Juan Manuel Durán Caballero

7.- Pablo Antúnez Infante

8.- Antonio Granados Cabrera

9.- David Ruiz Rosa

10.- Bruno Padilla del Valle

11.- Marcos Padilla del Valle

12.- María Isabel Rodríguez Morón

13.- Borja Moreno Gutiérrez

14.- María José García Gómez

15.- Pablo Fernández Fuentes

16.- Eduardo Fernández León

17.- Joel Lozano Sánchez

18.- Antonio Luis Fabero Carrasco

19.- Joaquín González Morillo

20.- Benigno Carpio Rubiales

Recordad que podéis recogerlas, previa presentación del DNI, en la taquilla de la propia sala (Herramientas 35, Polígono Navisa) antes del concierto, que comienza a las 21.30. Que lo disfrutéis.

No es un tipo cualquiera

Blas Fernández | 20 de mayo de 2008 a las 23:25

Tote King

Foto: José Ángel García

Manuel González, alias Tote King, marca diferencias. Con Música para enfermos (2004), dejó claro que su lírica se apartaba de los patrones más trillados del rap español buscando la voz propia. Si ya entonces no resultó aventurado incluirlo en un hipotético triángulo dorado del género -completado por Sólo Los Solo, y sus ramificaciones, y Mala Rodríguez-, con Un tipo cualquiera (2006) superó cualquier expectativa textual y musical echando mano del rock para nutrir el sampler. Ahora ha ido más lejos, montando una banda de acompañamiento que incluye a ilustres del rock independiente sevillano: el versátil músico y productor Jordi Gil (batería), el guitarrista Israel Diezma (guitarra) y el bajista de Maga, Javier Vega, todos ellos a su vez miembros del actual grupo de Sr. Chinarro. Tras haber girado ya por varias ciudades andaluzas, Tote presentará su proyecto el próximo viernes 23, a las 21:30, en la sala Microlibre de Sevilla (Herramientas 35, Polígono Navisa) y el sábado 24, a las 22:00, en la sala Industrial Copera de Granada.

-¿Qué te ha llevado a montar una banda?

-Llevaba ya tiempo detrás de esa idea. Crecí con el rock y es música que siempre he seguido escuchando. Con el tiempo me he hecho fan de grupos como The Roots y he visto conciertos de gente como Common, Erikah Badu, Mos Def… Son raperos que me gustan y que han mezclado el rap con instrumentos. Así que era algo que veía venir. Lo que me faltaba era encontrar a la gente apropiada.

-¿Y cómo fue?

-Conocí a Javier Vega, que es de mi barrio. Estaba paseando a su hijo al lado de mi casa. Habíamos coincidido en otras ocasiones, en bolos. Incluso él había ido a verme en directo alguna vez. Me dijo: cuando tengas ganas de hacerlo con músicos dame un toque. Y lo hice. No había escuchado a Sr. Chinarro, pero inmediatamente me dieron muy buena sensación como personas. Lo más increíble fue cuando apareció Israel, al que no conocía: cuando llegó al local de ensayo resultó ser un tío con el que había ido al Instituo Velázquez. Eso ya fue perfecto. Es gente increíble, tocan muy bien y el rollo que tenemos es estupendo. Además, son muy abiertos y están aprediendo mucho de hip hop, igual que yo, gracias a ellos, estoy descubriendo muchos grupos nuevos.

-¿Por qué guitarra, bajo y batería cuando en las experiencias de rap con instrumentos reales suelen incluirse metales y teclados?

-El teclado quizás sería otro instrumento que vendría bien, porque le da mucha vida al hip hop y los propios productores de rap lo usan mucho para componer. Los metales, por otro lado, es que quedan bien en cualquier sitio. Pero opté por el trío porque es lo más básico para empezar. Y además, porque me gusta esa formación clásica de rock’n’roll. Mi idea era que en caso de que quedáramos contentos nos plantearíamos otras cosas. Y la verdad es que está yendo muy bien, así que si sigue así quizás me plantee incluir más instrumentos en la gira del año que viene.

-¿Cómo ha reaccionado el público de rap ante este cambio?

-Muy bien. Hemos hecho siete conciertos, ocho con el festival Viña Rock, y la reacción del público ha sido estupenda. Lo han flipado.

-Pero creo que tu DJ habitual, DJ Uni, prefirió cambiar de aires…

-Bueno, no nos separamos por ese motivo. Es cierto que el rock no le interesa demasiado y me lo dejó claro. Pero no ha habido ningún problema en ese sentido. Él se ha ido con mi hermano Shotta y seguimos siendo buenos amigos, como siempre. Conmigo viene ahora DJ Randy, que era el DJ del grupo en el que empecé, La Alta Escuela. No hacíamos nada juntos desde el 98, pero recuperamos el contacto, volvimos a vernos y surgió la idea.

-¿Y has observado algún incremento de público no estrictamente rap en tus últimos conciertos?

-Sí, pero eso lo vengo notando desde el último disco. Hay mucho alternativo y hasta padres con sus hijos… Hay más variedad [risas].

-Supongo que en el concierto del viernes escucharemos temas nuevos…

-Sí, en esta serie de conciertos, que es como una minigira de transición entre el disco Un tipo cualquiera, que hemos presentado ya en todos sitios, y el nuevo, que quiero que esté listo para Navidad, hacemos canciones nuevas. Ya tengo diez listas y de ésas hago tres en directo.

-¿Contarás en el nuevo disco con instrumentistas?

-No. Lo intentamos, pero ésa es una movida que requiere más tiempo. El directo es otra cosa. Los musicos llegan, se aprenden el tema y lo tocan. Y en algunos casos lo mejoran. Pero cuando se trata de hacer instrumentales para rapear, eso requiere más tiempo. El último disco lo hice sólo con Hozone, pero esta vez estoy trabajando con varios productores, casi todos de fuera. MySpace es un invento, estoy haciendo contactos increíbles. Cinco canciones me las ha hecho un tío de Australia, M-Phazes, unas bases increíbles. Conoces gente por ahí fuera que tiene un sonido distinto y que cobra lo mismo que un productor de aquí, pero con otro toque. No sé qué es, el clima, el sitio, la música, los aparatos, la manera de trabajar… Y se nota. Así que estoy recolectando la música de la gente que he conocido por internet y que me gusta, y que a su vez les mola lo que yo hago, y estamos haciendo buenos tratos.

ATENCIÓN, REGALO DE ENTRADAS: El diario Granada Hoy regalará hoy miércoles entradas para el concierto en Granada a los veinte primeros lectores que se presenten en la redacción con el correspondiente cupón para tal fin que incluye su ejemplar.

En La Ventana Pop disponemos desde este momento de otras veinte entradas para el concierto de Sevilla. El mecanismo es simple: primero, debes dejar un comentario a esta entrada, no hace falta escribir una tesis, respondiendo a la pregunta “¿Qué opinas del uso de instrumentos reales en el rap?” (sólo se admitirá un comentario por cada dirección IP); segundo, debes enviar un correo a bfernandez@grupojoly.com (enlace directo al final de esta página en contacto) especificando tu nombre, apellidos y DNI. Los autores de los veinte primeros comentarios serán los ganadores de las entradas, que podrán retirar en la taquilla de la sala Microlibre el viernes, antes del concierto, y previa presentación del DNI.

Y para completar la entrada, ahí les dejo el vídeo de Mentiras

Dos cadáveres exquisitos

Blas Fernández | 20 de mayo de 2008 a las 10:14

Nick Drake segundo intento

Que la edición de literatura musical en España vive uno de los mejores momentos de su historia, si no el mejor, parece un hecho evidente atendiendo a las publicaciones de sellos como Robinbook, Global Rhythm Press o Ediciones Lenoir, entre otros. A esa constelación de editoriales especializadas se ha sumado recientemente Metropolitan Ediciones, nacida al amparo de la discográfica independiente Mushroom Pillow –casa de grupos como Sr. Chinarro, Tarik y La Fábrica de Colores, Travolta y Triángulo de Amor Bizarro– y estrenada con sendas biografías de dos personajes de hechuras monumentales, al menos si reparamos en la fundamental influencia que su legado ha dejado en el tiempo, Nick Drake e Ian Curtis.

Más allá de sus respectivas herencias –cortas en cuanto al número de referencias discográficas, enormes en su repercusión–, ambos comparten además destino trágico: muerte prematura y autoinducida, aunque en el caso de Drake, Trevor Dann, autor de Más oscuro que el más profundo mar, vuelva a dejar en el aire las dudas razonables sobre si su fallecimiento fue consecuencia o no del suicidio.

Sólo los hechos
Bio Nick Drake

Pese a llevar en activo desde 1974, empleando buena parte de esos años como director de programas de la BBC, y de haber trabajado para diversos medios impresos –The Times, The Guardian, Mojo…–, Más oscuro que el profundo mar. En busca de Nick Drake, publicado originalmente en Gran Bretaña el pasado 2006 y bien traducido al español por Miguel Serrano Larraz, es el primer libro de Trevor Dann, quien parece haber encontrado en una más que evidente pasión por la figura y obra de Drake (Rangún, Birmania, 1948-Tanworth-in-Arden, Inglaterra, 1974) el vehículo idóneo para armar su ópera prima.

Dann no se anda por las ramas y, lejos de trazar el recorrido cronológico habitual, arranca su obra con la llegada del biografiado a Cambridge en 1967 –de hecho, no comenzará a explorar los antecedentes familiares y la infancia del personaje hasta pasadas más de cincuenta páginas–, punto de partida de la extraña y en su día ignorada carrera discográfica de Drake.

Voluntariamente ajeno a la intrepretación de unos hechos no siempre comprobados o divergentes según qué versión de la historia, el periodista prefiere reunir una vastísima documentación, procedente tanto de incontables entrevistas directas con allegados al músico como de otras fuentes solventes –programas de radio, publicaciones, documentales televisivos y radiofónicos…–, para montar un relato de encomiable pulcritud quizás sólo sutilmente personalizado en un aspecto discutible, la percepción, reiteradamente insinuada, que Trevor Dann tiene del productor Joe Boyd, elemento esencial en el devenir de Drake, como un personaje cuanto menos oscuro. Para equilibrar esa visión resulta muy recomendable conocer la versión del propio Boyd, recogida en el ineludible volumen Blancas bicicletas (Global Rhythm Press, 2007). Completa la obra, que se interroga a fondo sobre la influencia que el músico ha tenido en generaciones posteriores, una pormenorizada revisión de la discografía de Nick Drake.

PD: Ésta es una buena web sobre Nick Drake en español.

La mujer dolida

Bio Ian Curtis

Prescindible en cuanto a su errático estilo, su mala traducción y hasta lo descuidado de su edición, pero altamente recomendable como documento de primera mano, Touching from a distance. La vida de Ian Curtis y Joy Division, libro publicado por primera vez en Gran Bretaña en 1995, es el descarnado retrato que Deborah Curtis, viuda del líder de la célebre banda, hace de su marido (1956-1980), personaje, qué duda cabe, de compleja y atormentada psicología.

Sin embargo, parece inevitable reseñar que sobre ese relato gravita por momentos la sensación de asistir a un cierto ajuste de cuentas por parte de una esposa despechada, dolida no sólo por la infidelidad de su pareja, sino también por su carácter caprichoso, desdeñoso y cruel. En este sentido, y haciendo un inciso, hay que apuntar que ése es precisamente el matiz que el realizador Anton Corbijn ha sabido filtrar con acierto en su algo más que correcta película Control, todavía inédita en nuestras pantallas, que toma precisamente el libro de Deborah Curtis como base de su guión.

Acompaña a la narración un amplio repaso a la discografía, las letras de todas las canciones grabadas y algunas inéditas –desgraciadamente, sólo traducidas al español– y diversos escritos inconclusos.

Ahí les dejo de postre el enigmático e inolvidable vídeo de Atmosphere, dirigido en su día por el propio Corbijn…

¿En qué manos estamos?

Blas Fernández | 20 de mayo de 2008 a las 9:18

Un apunte breve que da para pensar largo. Enrique Rodríguez es el inspector jefe de la Brigada de Investigación Tecnológica (BIT) de la Policía Nacional. Ayer mantuvo un encuentro digital con los lectores de El País acerca de los ciberdelitos y otros asuntos diversos relacionados con la red y la Ley. Un internauta le preguntó lo siguiente: “¿Que opina sobre el canon digital y el llamado freeware o software libre?“. Y el buen hombre le contestó así: “El canon digital es algo que ha establecido el Gobierno para beneficiar los derechos de autor y ahí está. No podemos opinar. En cuanto al software libre, está muy bien siempre y cuando se respeten los derechos adquiridos por parte de autores y editores, ya que para hacer películas o crear música alguien tiene que pagar finalmente por ese producto.”

Paso por alto el “no podemos opinar” porque supongo que no se refiere al conjunto de la ciudadanía, sino a él mismo, quien en su condición de funcionario del Estado quizás se siente obligado a acatar la Ley sin cuestionarla. Ahora bien, la segunda parte de la respuesta sí que me deja noqueado. ¿Qué tiene que ver el software libre con los derechos adquiridos por parte de autores y editores, con la creación de películas o música, con la remuneración de ese producto? Es más, ¿sabe Enrique Rodríguez lo que es el software libre? Atendiendo a su contestación se diría que no; sin embargo, en función de su cargo, estoy convencido de que debe de saberlo. Entonces, ¿a qué la digresión?

Un repaso al MUF 2008

Blas Fernández | 19 de mayo de 2008 a las 11:30

Disculpen que lleve algunos días sin actualizar el blog, pero es que el pasado jueves 15 me marché a Huelva para asistir al Músicas Urbanas Festival, MUF 2008, y me ha sido técnicamente imposible: olvidé en casa la fuente de alimentación de mi maltratado portátil, al que la batería apenas le dura ya quince minutos. Teniendo en cuenta que acaparé durante horas el ordenador a disposición pública del hotel donde me alojaba para terminar de preparar la charla que me tocaba dar el sábado 17 -menos mal que no me olvidé el pendrive con toda la documentación necesaria-, usarlo también para actualizar La Ventana Pop, ante la mirada impaciente de otros huéspedes, se me hacía de mala educación.

Hago un resumen de la segunda edición del festival, organizado por la Empresa Pública de Gestión de Programas Culturales (Epgpc), dependiente de la Consejería de Cultura, en colaboración con diversas instituciones y entidades, entre ellas la Universidad de Huelva.

Día 1, 19.30: Qué mal rollo da ver la sala de exposiciones de Cantero Cuadrado prácticamente vacía. Antes de los conciertos, al periodista y crítico musical Fermín Lobatón le llegaba el turno de hablar sobre Diálogos entre el jazz y el flamenco, y lo cierto es que le tocaba hacerlo ante apenas una docena de espectadores. En familia, pero con la misma dedicación que si hubiera un regimiento, Fermín desgranó la historia de los acercamientos del flamenco a otros géneros, desde el Rock Encounter de Sabicas y Joe Beck a la reconstrucción con un cierto toque jondo, todavía inédita, del Kind of Blue de Miles Davis que han grabado varios músicos de jazz gaditanos.

Tras su conferencia, servidor tuvo que elegir entre cenar algo o ver a Omar Sosa. Conclusión: vamos a tomarnos unas tapas (¡qué hallazgo el Garbanzo de Oro!). Eso sí, volví a tiempo de escuchar a Dave Holland con Pepe Habichuela, uno de esos curiosos cruces que Manolo Ferrand ha puesto en pie desde la Epgpc y que pronto quedará registrado en un disco. El concierto estuvo bien, aunque a mí no llegó a pellizcarme. ¿Por qué? Si reviso mis hitos personales de encuentros flamencos-lo que sea la lista queda así: La leyenda del tiempo, Veneno, Blues de la Frontera, Songhai, Omega, Melismas, Retorno al principio y La leyenda del espacio. Cada uno de esos discos, algunos con todo el reconocimiento merecido y otros sin apenas repercusión, me vapuleó o me llamó poderosamente la atención sobre qué direcciones podían seguir esos cruces. En definitiva, eran caminos por explorar, posibilidad de la que la hermosa música que en comandita crean Holland y Habichuela se aparta: eso ya lo hemos escuchado antes. Por cierto, fue el único día que el salón de actos de Cantero Cuadrado (179 localidades) se llenó.

Día 2, 19.30: El conferenciante de turno y yo como único espectador. 19.45: El conferenciante, un servidor y tres espectadores más. Lamentable, porque el conferenciante era y es un tipo muy, pero que muy interesante y también lo es el tema sobre el que iba a hablar, El nuevo rock en Iberoamérica. Félix Allueva es presidente de la Fundación Nuevas Bandas de Venezuela, escritor, investigador, profesor, locutor de radio, productor discográfico y promotor de conciertos y festivales -seguro que me dejo algo-. Su conferencia fue una delicia -se le notaban las tablas didácticas- salteada de muestras sonoras y videográficas que puso el dedo en la llaga: lo poco que a este lado del océano seguimos sabiendo de las escenas pop hispanoamericanas.

La intención de Félix era repasar la fértil historia del rock mexicano desde los 50 hasta nuestros días, ejemplar en el continente, y luego dar el salto a otras escenas locales, pero para cuando se dio cuenta llegaba la hora de los conciertos y tuvo que cortar. Una lástima.

Hago aquí un inciso para comentar que tanto Ferrand como Allueva están implicados ahora en la creación de una red de festivales musicales hispanoamericanos que facilite el intercambio de artistas en uno y otro sentido. La próxima reunión de vocales de esta asociación se celebrará en Sevilla los días 4, 5 y 6 de junio dentro del marco de Territorios Digitales y está previsto que acudan participantes de varios países, así que, aprovechen los músicos andaluces para hacerles llegar sus discos y maquetas, que de estos encuentros siempre salen contactos interesantes.

Vuelvo al MUF y a la pregunta que me asaltó tras cada conferencia: ¿alimento para el espíritu o para el cuerpo? Esa noche tocaban DJ Olive y VJ Mongo y el grupo que más me apetecía (volver a) ver de todo el festival, 12Twelve. “A ver Félix, nos tomamos unas tapas y regresamos a tiempo para 12Twelve. ¿Vale?”. Craso error: o nosotros nos enteramos mal o la organización decidió a última hora cambiar el orden de los grupos. El caso es que para cuando volvimos al salón de actos de Cantero Cuadrado 12Twelve estaba terminando su concierto ante ¡no más de veinte espectadores! Increíble, y triste. El par de temas que escuché, fenomenales.

Día 3, 19.30: Tres espectadores. “Esperemos unos minutos”. 19.45: Ocho. “Vamos allá”. Mi charla giraba en torno a El pop en la era digital y la dediqué a intentar desmontar algunas de las habituales falacias en torno a una supuesta crisis en la creatividad musical derivada de la actual crisis discográfica. De partida, cabe apuntar lo obvio: que industria musical e industria discográfica son dos cosas relacionadas, pero distintas; la primera es un todo del que la segunda forma parte, y la crisis en esta última no afecta en ninguna medida a la creatividad de los músicos. Bien al contrario, lo que han conseguido internet, el MP3 y en general las nuevas tecnologías digitales es poner a disposición de melómanos y músicos la gran biblioteca universal de la música, proporcionándoles herramientas para la formación de la escucha y del gusto inéditas, al menos en esta medida, a lo largo de la historia.

La guerra sucia de las grandes discográficas y entidades de gestión de derechos de autor contra sus potenciales clientes, el consecutivo incremento de los índices de asistencia a espectáculos en directo en España, el entramado de blogs y su incidencia en la transformación de la información musical en los medios de comunicación tradicionales, la incógnita sobre la viabilidad comercial de las licencias Creative Commons y el auge del mercado especializado y la revalorización del vinilo fueron otros de los temas que traté, confiado en no haber aburrido en exceso a mi exigua audiencia.

Los conciertos de la noche los protagonizaron Paul Collins -ni fu ni fa- y Lucas 15, ese proyecto con el que Nacho Vegas y Xel Pereda pretenden darle un aire de rockismo contemporáneo al folclore asturiano. A mí Nacho Vegas, francamente, no me ha interesado nunca demasiado -esta cuestión me ha costado algunas de las discusiones más acaloradas de los últimos años-; Lucas 15, tampoco. El aforo, regulín: media entrada.

Así que del MUF, más allá de la rabia de haberme perdido a 12Twelve, me traigo un recuerdo musical escaso, pero sobre todo una pregunta: ¿qué falló para que hubiera tan poco público en conciertos y conferencias? ¿El cartel? ¿La promoción? ¿Qué pasa en Huelva?

Hablando de la revolución digital

Blas Fernández | 14 de mayo de 2008 a las 10:07

Muf08

Tras varios conciertos previos y un ciclo de documentales musicales, la segunda edición del Músicas Urbanas Festival de Huelva entra mañana en su fin de semana grande con una serie de actuaciones de diverso pelaje y un ciclo de conferencias en el que, miren por dónde, participará un servidor.

El tema de mi charla (llamarla conferencia se me hace un poco cuesta arriba) será El pop en la era digital, y en ella pretendo abordar los cambios que para el bien general, y para el mal particular, han deparado al panorama musical internet y la popularización de las herramientas digitales. Voy a procurar hacerlo partiendo de cuatro escenarios muy concretos: ¿cómo ha afectado esta revolución a los músicos, al público, a la industria discográfica y a los medios de comunicación?

Mi charla será la tercera de una terna que incluye a Fermín Lobatón (Diálogos entre el jazz y el flamenco; jueves 15) y Félix Allueva (El nuevo rock en Iberoamérica; viernes 16). La mía será el sábado 17. Todas se celebran a las 19.30 en la Sala de Exposiciones de Cantero Cuadrado (Doctor Cantero Cuadrado nº 6) y la entrada es libre hasta completar aforo.

Organizado por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, en colaboración con Cajasol, la Diputación de Huelva, la Universidad de Huelva y el Instituto Andaluz de la Juventud, el MUF ofrecerá los siguientes conciertos:

Jueves 15: Omar Sosa y Dave Holland & Pepe Habichuela.

Viernes 16: Dj Olive & Vj Mongo y 12Twelve.

Sábado 17: Lucas 15 y Paul Colllins Beat.

Todos las actuaciones se celebrarán en la Sala Cantero Cuadrado (Universidad de Huelva) a partir de las 21.00. Las entradas diarias cuestan 10 euros.

Off-topic: Los del equipo de mantenimiento de blogs del Grupo Joly me comunican que están implementado un nuevo filtro anti-spam y que esta medida está provocando que algunos de vuestros comentarios no puedan ser enviados, que no entren en las correspondientes entradas o que no queden reflejados en el contador de Últimos comentarios. Están trabajando en ello. Paciencia.

Marchando una de ‘videotapas’ variadas

Blas Fernández | 13 de mayo de 2008 a las 10:17

Videotapas

Entre otras muchas aventuras, Sergio Silva fue, junto a Mae Molina, el director de Minutos musicales con Sr. Chinarro (2004), aquel documental maldito sobre Antonio Luque que apenas pudo verse, que yo sepa, en el CCCB de Barcelona, el Teatro Central de Sevilla y alguna pantalla más. Pese a las negociaciones con distintas discográficas -Acuarela primero y Mushroom Pillow después-, la anunciada edición en DVD de aquella estupenda película, que revisaba la trayectoria del grupo desde sus primeros pasos a través de múltiples entrevistas-entre otros, con un servidor- y sacaba a la luz un buen puñado de imágenes inéditas, nunca llegó a producirse. Incluso parece que el propio Luque prefirió dejar el proyecto aparcado, haciendo borrón y cuenta nueva con cierta parte de su pasado. Incomprensiblemente, la película no ha llegado nunca a la red, aunque no me cabe duda de que tarde o temprano lo hará.

Sergio, mientras tanto, ha seguido implicado en el audiovisual a través de diferentes proyectos. El último de ellos se llama Videotapas, y pretende, a la manera de los parisinos Concerts a emporter de La Blogotheque o las londinenses Black Cab Sessions, ubicar a músicos residentes en Barcelona o de paso por allí en distintos puntos de la ciudad para ofrecer interpretaciones acústicas de sus canciones, que quedan registradas en vídeo y a disposición del espectador. Se trata tanto, explica Sergio, de “compartir la música de las bandas que nos gustan y contribuir a difundir sus propuestas” como de “promover la música en directo y de paso, muy modestamente, reivindicar la calle como espacio de encuentro, creación y libertad”.

Videotapas acaba de echar a andar y ya cuenta con clips de Árbol, Lonely Drifter Karen y First Aid Kit. No dejen de visitarlos.

Ejercicio de estilo (orquestado)

Blas Fernández | 12 de mayo de 2008 a las 10:21

The Last Shadow Puppets

The Age Of The Understatement

The Last Shadow Puppets. Domino. Pop. LP / CD

The Last Shadow Puppets

Me temo que, como en el caso del disco de Jamie Lidell, reseñado hace unos días, a la hora de escribir sobre The Age of the Understatement, primer álbum de The Last Shadow Puppets, la banda paralela puesta en pie por Alex Turner (Arctic Monkeys) y Miles Kane (The Rascals), utilizar el término revival resulta tan inevitable como volver a citar la larga influencia que sobre el pop británico sigue proyectando el primer Scott Walker. El objeto del rescate es en esta ocasión aquel pop orquestado, y a menudo de tono melodramático, de los 60, del que Turner y Kane, fascinados, se han empapado a conciencia. La London Metropolitan Orchestra es aquí un elemento primordial que dota a las canciones, algunas enormes –menudo arranque el del título homónimo–, de un empuje y profundidad hoy prácticamente inéditos.

Ahí les dejo el vídeo de The Age of Understatement

La nueva piel del alma

Blas Fernández | 9 de mayo de 2008 a las 10:13

Jim Cover

Jim

Jamie Lidell. Warp. Soul. LP / CD

Jamie Lidell

Foto: Nicole Nodland

Ex integrante junto a Cristian Vogel de aquel celebrado dúo de techno experimental llamado Super_Collider, al británico Jamie Lidell le bastó un disco en solitario, Muddlin Gear (2000), para cambiar de dirección, sacudirse la etiqueta de músico electrónico y enfilar su carrera como compositor y cantante de… ¡soul!

En una maniobra sorprendente por inesperada, Multiply (2005) lo devolvía al panorama despojado de su anterior identidad y reconvertido en singular soulman, rol en el que parece sentirse a gusto y en el que reincide con esta nueva entrega.

Jim, conviene decirlo cuanto antes, corre el riesgo de quedar encuadrado en el actual revival que el género experimenta, aunque afortunadamente Lidell se distancia en él del mero revisionismo no sólo gracias a la decena de espléndidas canciones que nos regala –lo cual siempre contribuye a que el revival resulte menos irritante–, sino porque además tantea territorios colindantes –el funk sofisticado a lo Stevie Wonder en la brillante Figured Me Out; el rhythm&blues rockerizado en la arrolladora Hurricane…– y enfrenta la producción esquivando lugares comunes –en All I Wanna Do, baladón soul en toda regla, el protagonismo instrumental recae en una guitarra acústica–.

Rodeado de amigos –Peaches, Gonzales, Nikka Costa…– y contento en su nueva piel, lo cierto es que a Jamie Lidell le ha salido un disco verdaderamente disfrutable por los nuevos y viejos seguidores del género.

Ahí les dejo el vídeo de Another Day

Rewind

Blas Fernández | 8 de mayo de 2008 a las 10:25

Leyendo hoy este interesante artículo de Iker Seisdedos en El País, he recordado una columna que escribí hace casi un año, once meses para ser exactos, en la antigua web de La Ventana Pop. La combinación MP3-vinilo se perfilaba ya entonces como una alternativa de lo más razonable para la supervivencia de los sellos discográficos que se dedican a la música (esto puede parecer una obviedad o una perogrullada, pero no lo es); hoy resulta una realidad incontestable. Les dejo con aquel texto.

El finado, el enterrador y el espectador socarrón

“Como en cualquier otro ámbito, los cambios tecnológicos afectan a la base de la economía de la empresa discográfica. La remuneración de los artistas dejará de proceder de la venta de discos –ahora compactos– para pasar a depender de la suscripción a una pequeña cuota que dará derecho a conseguir cualquier disco, en cualquier lengua, en cualquier momento y en cualquier lugar. La tendencia ya ha empezado, y sólo es cuestión de unos pocos años para que cope todo el mercado. Estoy convencido de que ello cambiará por completo la pauta de supervivencia de empresas y bandas, y las características de las mismas”.

El responsable de estas palabras no es ningún peligroso ciberpunk empeñado en hundir la industria discográfica convencional; tampoco ningún activista procopyleft preocupado por la libre difusión, o al menos por la difusión a precios ajustados, de los bienes culturales intangibles. Bien al contrario, se trata de un liberal de tomo y lomo, defensor acérrimo del británico gobierno de Margaret Thatcher; un antieuropeísta convencido inmerso en la macroeconomía desde los años 60. Es el Príncipe Rupert Loewenstein, encargado en 1970 de sanear la entonces maltrecha economía de The Rolling Stones y gestor financiero de la banda hasta bien poco, cuando, tras 37 años amasando ingentes cantidades de pasta para el incombustible grupo –en torno a 2.000 millones de dólares, se calcula– decidió que había llegado el momento de jubilarse.

Su reflexión en torno al futuro cercano de esa industria que se mueve con la lentitud de un mastodonte apareció publicada hace ya algunos años, en 2003, en According to The Rolling Stones, aquel divertido mamotreto, editado en España por Planeta, en el que Jagger, Richards, Watts y Wood no se cansaban de hablar bien, en primera persona, de sí mismos.

Salteados entre interminables entrevistas –en las que, por lo general, uno acaba con la sensación de que los entrevistadores han evitado los aspectos, digamos, más problemáticos de la historia del grupo–, se ensartaban artículos de personajes vinculados a la historia de los Stones, entre ellos, el mencionado Loewenstein, de una clarividencia, quizás, cuestionable, pero de un olfato financiero irrefutable.

Que el modelo de negocio discográfico está cambiando es algo que ya no duda nadie, ni siquiera quienes queman sus últimos cartuchos estructurando imponentes lobbies de presión y judicializando cualquier actitud disidente. Lo que no deja de ser un interesante ejercicio de anticipación es hacia dónde. Para Loewenstein, suscripción mediante, se dirige a la descarga digital y a la desaparición del soporte físico. Hasta aquí, desde luego, nada nuevo, y puede que hasta equívoco.

¿Es el mercado de coleccionistas meramente testimonial? Bueno, no es nada en comparación con el macromercado, pero sí que es lo suficientemente activo, además de entregado, como para reportar beneficios a quien los sepa ver. Basta fijarse en algunos irreductibles sellos independientes, o incluso en las cuidadas colecciones de algunas multinacionales, que o bien nunca han abandonado la edición en vinilo o bien han decidido recuperarla. En este sentido, resulta muy significativa una última tendencia detectada cada vez con mayor fuerza: la de los vinilos que incluyen, de regalo, la versión en CD.

Es el caso por ejemplo del –para mí brillante, aunque me temo que también incomprendido– Sky Blue Sky de Wilco, entre cuyas dos magras rodajas negras de 180 gramos se encuentra uno, entre incrédulo y sonriente, con esa mínima expresión de plástico plateado. No deja de tener su gracia. Llegamos a pensar que el CD había matado al vinilo y ahora resulta que no, que, a diferencia de lo previsto, es éste el espectador socarrón de un funeral en el que el MP3 ejerce de enterrador.