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El Podcast de La Ventana Pop (Programa 2)

Blas Fernández | 6 de febrero de 2014 a las 5:00

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En esta ocasión rescatamos a The Church con motivo del anuncio de un próximo doble álbum de versiones de canciones de la banda australiana a cargo de grupos españoles. Además, presentamos el EP del parisino John Fitzgerald y escuchamos a Bill Callahan al natural y en clave de remezclas dub. También suenan las californianas Dum Dum Girls, los barceloneses April Fool’s Day y los sevillanos Sundae. The Parrots y León Benavente (estos últimos, con conciertos inminentes en Málaga y Sevilla) nos dan pie para hablar del concurso de videoclips Monkey Clips. Por último, como despedida, recuperamos a Golpes Bajos a propósito del concierto de homenaje al desaparecido Germán Coppini que se celebrará en Granada el próximo mes de abril.

Puede escuchar el programa en el reproductor situado bajo estas líneas o en la web de ScannerFM.

scannerfm_logo

ATENCIÓN: El concierto de León Benavente en Sevilla (Sábado 15) se traslada de la Sala Fanatic a Malandar. En Málaga (Viernes 14) sigue siendo en Velvet Club.

Tracklist

1.-The Church: Tantalized

2.-Dum Dum Girls: Rimbaud Eyess

3.-Sundae: Sólido-Líquido

4.-April Fool’s Day: They Call Me John

5.-Bill Callahan: Spring

6.-Bill Callahan: Ride My Dub

7.-John Fitzgerald: Helen

8.-John Fitzgerald:  Summertime Heroes

9.-The Parrots: I Did Something Wrong

10.-León Benavente: Ánimo, valiente

11.-León Benavente: Europa ha muerto

12.-Golpes Bajos: No mires a los ojos de la gente

Algunos enlaces más…

Los días veloces

Sello Salvaje

Happy Place Records

Los misterios del ‘dub’

Blas Fernández | 2 de febrero de 2014 a las 5:00

Bill Callahan, durante una gira española en 2009. / Nacho Gallego (Efe)

Bill Callahan, durante una gira española en 2009. / Nacho Gallego (Efe)

have_fun_coverHave Fun With God. Bill Callahan. Drag City. Rock / Dub. CD / LP / DD

“El dub es una cosa espiritual, abstracta, visceral, mística. Finita e infinita al mismo tiempo. Profundamente enraizada en la tierra y en el espacio exterior”, reflexionaba Bill Callahan (Maryland, 1966) cuando el periodista Chad Parkhill lo interrogaba en una interesante entrevista para The Quietus sobre su inesperado interés por los procesos y resultados del dub, aquellas técnicas de grabación desarrolladas en Jamaica en los 70 por magos como Lee Scratch Perry que terminarían deviniendo en un género en sí mismo. Leer el resto del artículo »

El apocalipsis según Bill Callahan

Blas Fernández | 25 de mayo de 2011 a las 7:24

Foto: Kirstie Shanley

Tras publicar 2010 el álbum en directo Rough Travel for a Rare Thing, Bill Callahan ponía en circulación a comienzos del pasado mes de abril Apocalypse, un disco aparentemente corto en su duración –sólo siete canciones– pero con la intensidad emocional habitual a la que nos tiene acostumbrados el músico de Maryland. La gira de presentación de ese álbum es la que hoy lo trae a Sevilla, donde ofrecerá un concierto en formato de trío y en el que contará como telonera con Sophia Knapp, compañera suya en la veterana escudería Drag City.

Crecido y curtido en la escena lo-fi de finales de los 80, aquella que hizo del menos es más tecnólogico una intrínseca cuestión estética, Callahan recorrió una larga y fructífera trayectoria discográfica bajo el nombre de Smog, alias con el que facturó desde comienzos de los 90 una docena larga de trabajos cada vez más deudores de sus indudables raíces folkies. Si slowcore o hasta sadcore fueron apelativos habitualmente asociados a su música durante aquella etapa, a partir de mediados de la pasada década dejaron de tener sentido. En paralelo a otras figuras similares del panorama folk estadounidense –Bonnie Prince Billy es en este caso una comparación recurrente, pero certera–, Callahan revindicaba un cierto clasicismo que lo llevaba, más que a reinventarse, a incardinarse en la tradición sin renunciar de manera ocasional a pertinentes ataques de rarismo.

Firmando ya con nombre propio desde 2005, el punto culminante de aquel natural viraje llegó en 2009 con Sometimes I Wish We Were an Eagle, un disco hermoso, doliente y hasta exuberante en su apuesta por los arreglos orquestados. Apocalypse sacrifica gran parte de ese ropaje armónico, aunque no del todo, en aras de la cercanía. Sus canciones se muestran más desnudas, más directas. En cualquier caso, enormes incluso cuando la apuesta formal es más arriesgada –el tour de force de America!–. En medio permanecen esos remansos de comedido lirismo, subrayados por la gravedad del personaje y su voz.

Ahí les dejo el clip de Riding for The Feeling…

Y recuerden: Bill Callahan, con Sophía Knapp como telonera, actúa hoy a las 21:00 en la sala Cosmos de Sevilla (Carlos Cepeda, 2. Zona Nervión). Las entradas cuestan 20 euros, pero por aquí tengo dos que regalaré a los autores de los dos primeros comentarios a este post. El mecanismo es el de siempre: hacen el comentario con su nombre real y luego envían un correo con sus datos personales (nombre completo y DNI) a bfernandezarrobagrupojoly.com

Bill Callahan presentará ‘Apocalypse’ en Sevilla

Blas Fernández | 13 de abril de 2011 a las 11:09

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Servidor es de esos que, habiendo disfrutado de la discografía de Smog y, ocasionalmente, de su directo, aumentó su aprecio por Bill Callahan cuando éste comenzó a firmar sus discos con nombre propio, una operación pareja a la adopción de formas, digamos, clásicas a la hora de facturar sus nuevas canciones.

En esa otra dirección, hasta la fecha, su obra cumbre bien pudiera ser Sometimes I Wish We Were an Eagle, paradigmática colección de canciones en las que el norteamericano arropaba y arreglaba su propuesta con un acompañamiento (casi) inédito a lo largo de su carrera.

Hasta la fecha, claro, porque Apocalypse, su nuevo álbum, hace méritos para auparse a ese puesto al tiempo que reconcilia a Callahan con los adictos a Smog, a su gravedad.

La buena noticia es doble: por un lado, por el disco en sí mismo; por el otro, porque Bill Callahan lo estará presentando en directo en Sevilla el próximo 25 de mayo.

Apunten: será en la Sala Cosmos (c/Carlos Cepeda, 2) a las 21:30 y teloneado por Sophia Knapp. Las entradas cuestan 18 euros en venta anticipada y pueden adquirirse en www.ticketea.com, Records Sevilla y Librería La Fuga.

Seguiremos informando…

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El alto vuelo del águila

Blas Fernández | 28 de abril de 2009 a las 11:26

Foto: Aubrey Edwards

Bill Callahan. Sometimes I Wish We Were an Eagle. Drag City. Rock. LP / CD

Permanecen la voz grave y esa métrica telegráfica, de entonación narrativa, que enmarca la habitual y cercana misantropía de su discurso vital, pero, casi veinte años y trece discos después de su debut como Smog, algo ha cambiado en la música de Bill Callahan.

Pudiera parecer que la mudanza se inició, precisamente, con el abandono del alias con que firmó aquella discografía que hoy le sirve para figurar como abanderado del lo-fi y, más allá, pionero en la reivindicación y reinvención del folk-rock norteamericano -en esa empresa su trayectoria va pareja a la de ese otro gigante, Bonnie Prince Billy-, justo cuando en 2007, también en abril, editó Woke on a Whaleheart. Algo hay, claro, aunque rastreando entre su fértil listado de títulos no cuesta identificar trabajos con decidida vocación de regatear las previsiones -los arreglos camerísticos o las inmersiones ruidistas de algunos de los cortes Knock Knock (1999), uno de sus discos más celebrados-.

No obstante, es a partir de la asunción del nombre propio -o quizás a la inversa: lo asume por ello-, cuando el personaje se sacude el corsé -maldito corsé o corsé de maldito- y se lanza sin miedo al vasto vacío. Así, Woke on a Whaleheart podía escucharse en clave de acercamiento pop con referentes gospel, mientras que el presente Sometimes I Wish We Were an Eagle retoma el camino de un folk orquestado que trae a la memoria, ¡ay!, a Nick Drake -decía Silvia Grijalba en Palabra de Rock que si los familiares de Drake recibieran una moneda cada vez que la crítica lo citara como referente sin duda se harían de oro; tal es su descomunal influencia-.

Desde la inicial Jim Cain hasta la postrera Faith / Void, la nueva entrega de Callahan se llena así de canciones tan delicadas como simples en su concepción inicial, a las que una comedida exuberancia en los arreglos de cuerdas, y hasta metales, dotan de una corporeidad, de una carnalidad definitivamente alejada ya de los comienzos de aquel tipo que grababa cintas de cassette en su dormitorio. Éste es el nuevo Bill Callahan, volando tan alto, como el águila que añora en el título, que casi todo el humo queda ya por debajo.