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Bienvenido a Arriquitown, Mr. Unesco

Blas Fernández | 17 de noviembre de 2010 a las 12:54

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Porque como consejero vuestro que soy, os debo una explicación, y esa explicación que os debo, os la voy a dar, como consejero vuestro que soy…

[aquí aplausos de una multitud engalanada: los caballeros, tocados con sombrero de ala ancha; las señoras, ataviadas con el pertinente traje de flamenca]

…lo hemos conseguido: hemos rebajado la categoría artística del flamenco -completo, complejo y rico universo sonoro con código propio- a la mismísima altura de puntuales manifestaciones identitarias. Porque como consejero vuestro que soy, os digo que ya estamos al nivel del silbo gomero, la cetrería, los castellers, la dieta mediterránea y hasta el canto de los uigures durante la recolección del trigo. Y como consejero vuestro que soy, os doy fe de que lo hemos logrado apenas gastando cien veces en gambas lo que todos ellos juntos…

[aquí ole, ole y ole, consehero, qué grande ere, miarma, qué arte tiene, ojú]

…y no nos vamos a parar aquí, porque como consejero vuestro que soy, os digo que igual que en Sevilla nos cepillamos el Espacio Iniciarte para convertirlo en sede suprema de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, iniciamos hoy una campaña cuyo objetivo será reconvertir cada espacio público andaluz en un tablao: un hombre, un flamenco…

[aquí ¡pero qué grasia tie er consehero! ¡viva la mare que te parió!]

…el Picasso de Málaga será a partir de ahora sede de la Facultad de Arte Jondo; la Alhambra, Escuela Superior de Juerga Flamenca; la Mezquita, Escuela Técnica de Quejío y, la Giralda, Instituto Nacional Andaluz de Palmeros…

[aquí vuelven a sucederse las ovaciones y algún que otro ¿qué hay de lo mío, consehero?]

Porque como consejero vuestro que soy, os digo que desde ahora caerán subvenciones del cielo, no maná, sino plata, para cada cabal. Preguntadle, si no, a los de Sevilla, que desde que la Unesco les otorgó el título de Ciudad de la Música están que se salen: han abierto 723 nuevas salas de conciertos; la Sinfónica y el Maestranza han triplicado su presupuesto; la Barroca no sabe en qué gastar el dinero; el South Pop dura un mes y Territorios cuatro; Rising Star se celebra en cada esquina y el ciclo de música de cámara de la sala Joquín Turina es ahora un programa de grandes orquestas internacionales…

[aquí ¡ere lo mejón der mundo consehero! ¡un monumento paette home!]

Porque como consejero vuestro que soy, os debo una explicación, y esa explicación que os debo, os la voy a dar, como consejero vuestro que soy…

[aquí pasa la caravana de la Unesco, a toda velocidad, sin detenerse. A los flamencos se les queda cara de ¿ein? y los farolillos, vencidos por la lluvia, bajan llevados por un reguero de vergüenza ajena rumbo al sumidero. Fin]

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“Subvencionar el flamenco es asimilarlo a la cultura dominante”

Blas Fernández | 21 de diciembre de 2009 a las 11:19

Foto: Jesús Ochando

Foto: Jesús Ochando

Con La leyenda del espacio (Sony-BMG, 2006) la banda granadina Los Planetas dio una inesperada vuelta de tuerca a su trayectoria realizando un singular acercamiento a la métrica y las armonías del flamenco desde la perspectiva de un grupo de indie-rock. Su nuevo disco, el epé Cuatro palos, persevera en esa misma línea y avanza la dirección de su nueva entrega larga, prevista para febrero de 2010. J responde.

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Un repaso al MUF 2008

Blas Fernández | 19 de mayo de 2008 a las 11:30

Disculpen que lleve algunos días sin actualizar el blog, pero es que el pasado jueves 15 me marché a Huelva para asistir al Músicas Urbanas Festival, MUF 2008, y me ha sido técnicamente imposible: olvidé en casa la fuente de alimentación de mi maltratado portátil, al que la batería apenas le dura ya quince minutos. Teniendo en cuenta que acaparé durante horas el ordenador a disposición pública del hotel donde me alojaba para terminar de preparar la charla que me tocaba dar el sábado 17 -menos mal que no me olvidé el pendrive con toda la documentación necesaria-, usarlo también para actualizar La Ventana Pop, ante la mirada impaciente de otros huéspedes, se me hacía de mala educación.

Hago un resumen de la segunda edición del festival, organizado por la Empresa Pública de Gestión de Programas Culturales (Epgpc), dependiente de la Consejería de Cultura, en colaboración con diversas instituciones y entidades, entre ellas la Universidad de Huelva.

Día 1, 19.30: Qué mal rollo da ver la sala de exposiciones de Cantero Cuadrado prácticamente vacía. Antes de los conciertos, al periodista y crítico musical Fermín Lobatón le llegaba el turno de hablar sobre Diálogos entre el jazz y el flamenco, y lo cierto es que le tocaba hacerlo ante apenas una docena de espectadores. En familia, pero con la misma dedicación que si hubiera un regimiento, Fermín desgranó la historia de los acercamientos del flamenco a otros géneros, desde el Rock Encounter de Sabicas y Joe Beck a la reconstrucción con un cierto toque jondo, todavía inédita, del Kind of Blue de Miles Davis que han grabado varios músicos de jazz gaditanos.

Tras su conferencia, servidor tuvo que elegir entre cenar algo o ver a Omar Sosa. Conclusión: vamos a tomarnos unas tapas (¡qué hallazgo el Garbanzo de Oro!). Eso sí, volví a tiempo de escuchar a Dave Holland con Pepe Habichuela, uno de esos curiosos cruces que Manolo Ferrand ha puesto en pie desde la Epgpc y que pronto quedará registrado en un disco. El concierto estuvo bien, aunque a mí no llegó a pellizcarme. ¿Por qué? Si reviso mis hitos personales de encuentros flamencos-lo que sea la lista queda así: La leyenda del tiempo, Veneno, Blues de la Frontera, Songhai, Omega, Melismas, Retorno al principio y La leyenda del espacio. Cada uno de esos discos, algunos con todo el reconocimiento merecido y otros sin apenas repercusión, me vapuleó o me llamó poderosamente la atención sobre qué direcciones podían seguir esos cruces. En definitiva, eran caminos por explorar, posibilidad de la que la hermosa música que en comandita crean Holland y Habichuela se aparta: eso ya lo hemos escuchado antes. Por cierto, fue el único día que el salón de actos de Cantero Cuadrado (179 localidades) se llenó.

Día 2, 19.30: El conferenciante de turno y yo como único espectador. 19.45: El conferenciante, un servidor y tres espectadores más. Lamentable, porque el conferenciante era y es un tipo muy, pero que muy interesante y también lo es el tema sobre el que iba a hablar, El nuevo rock en Iberoamérica. Félix Allueva es presidente de la Fundación Nuevas Bandas de Venezuela, escritor, investigador, profesor, locutor de radio, productor discográfico y promotor de conciertos y festivales -seguro que me dejo algo-. Su conferencia fue una delicia -se le notaban las tablas didácticas- salteada de muestras sonoras y videográficas que puso el dedo en la llaga: lo poco que a este lado del océano seguimos sabiendo de las escenas pop hispanoamericanas.

La intención de Félix era repasar la fértil historia del rock mexicano desde los 50 hasta nuestros días, ejemplar en el continente, y luego dar el salto a otras escenas locales, pero para cuando se dio cuenta llegaba la hora de los conciertos y tuvo que cortar. Una lástima.

Hago aquí un inciso para comentar que tanto Ferrand como Allueva están implicados ahora en la creación de una red de festivales musicales hispanoamericanos que facilite el intercambio de artistas en uno y otro sentido. La próxima reunión de vocales de esta asociación se celebrará en Sevilla los días 4, 5 y 6 de junio dentro del marco de Territorios Digitales y está previsto que acudan participantes de varios países, así que, aprovechen los músicos andaluces para hacerles llegar sus discos y maquetas, que de estos encuentros siempre salen contactos interesantes.

Vuelvo al MUF y a la pregunta que me asaltó tras cada conferencia: ¿alimento para el espíritu o para el cuerpo? Esa noche tocaban DJ Olive y VJ Mongo y el grupo que más me apetecía (volver a) ver de todo el festival, 12Twelve. “A ver Félix, nos tomamos unas tapas y regresamos a tiempo para 12Twelve. ¿Vale?”. Craso error: o nosotros nos enteramos mal o la organización decidió a última hora cambiar el orden de los grupos. El caso es que para cuando volvimos al salón de actos de Cantero Cuadrado 12Twelve estaba terminando su concierto ante ¡no más de veinte espectadores! Increíble, y triste. El par de temas que escuché, fenomenales.

Día 3, 19.30: Tres espectadores. “Esperemos unos minutos”. 19.45: Ocho. “Vamos allá”. Mi charla giraba en torno a El pop en la era digital y la dediqué a intentar desmontar algunas de las habituales falacias en torno a una supuesta crisis en la creatividad musical derivada de la actual crisis discográfica. De partida, cabe apuntar lo obvio: que industria musical e industria discográfica son dos cosas relacionadas, pero distintas; la primera es un todo del que la segunda forma parte, y la crisis en esta última no afecta en ninguna medida a la creatividad de los músicos. Bien al contrario, lo que han conseguido internet, el MP3 y en general las nuevas tecnologías digitales es poner a disposición de melómanos y músicos la gran biblioteca universal de la música, proporcionándoles herramientas para la formación de la escucha y del gusto inéditas, al menos en esta medida, a lo largo de la historia.

La guerra sucia de las grandes discográficas y entidades de gestión de derechos de autor contra sus potenciales clientes, el consecutivo incremento de los índices de asistencia a espectáculos en directo en España, el entramado de blogs y su incidencia en la transformación de la información musical en los medios de comunicación tradicionales, la incógnita sobre la viabilidad comercial de las licencias Creative Commons y el auge del mercado especializado y la revalorización del vinilo fueron otros de los temas que traté, confiado en no haber aburrido en exceso a mi exigua audiencia.

Los conciertos de la noche los protagonizaron Paul Collins -ni fu ni fa- y Lucas 15, ese proyecto con el que Nacho Vegas y Xel Pereda pretenden darle un aire de rockismo contemporáneo al folclore asturiano. A mí Nacho Vegas, francamente, no me ha interesado nunca demasiado -esta cuestión me ha costado algunas de las discusiones más acaloradas de los últimos años-; Lucas 15, tampoco. El aforo, regulín: media entrada.

Así que del MUF, más allá de la rabia de haberme perdido a 12Twelve, me traigo un recuerdo musical escaso, pero sobre todo una pregunta: ¿qué falló para que hubiera tan poco público en conciertos y conferencias? ¿El cartel? ¿La promoción? ¿Qué pasa en Huelva?