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Nocturama Agosto presenta su cartel completo

Blas Fernández | 3 de junio de 2015 a las 14:13

Single / Foto:  Javier Bernal Belchí

Single / Foto: Javier Bernal Belchí

El veterano ciclo de conciertos estivales Nocturama Agosto había adelantado ya parte de su programación durante las últimas semanas, lanzando a su público anzuelos tan atractivos y dispares como el de la mexicana Julieta Venegas, Guadalupe Plata y Christina Rosenvinge, pero la incógnita en torno a la programación completa, que se extenderá desde el día 5 hasta el viernes 4 de septiembre, no se ha resuelto hasta este miércoles, día elegido por la promotora La Suite, encargada de la confección del cartel, para presentar oficialmente el listado de grupos y solistas que durante dicho mes procurarán hacer más llevaderas las calurosas noches que aguardan.

El ciclo, que volverá a plantar su escenario en el patio de acceso al Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, en el Monasterio de La Cartuja, ofrecerá un total de nueve fechas, todas con programa doble, bien en forma de sesión de DJ o, hasta en cuatro ocasiones, de segunda actuación, una fórmula ya explorada en ediciones anteriores que en este 2015 contará con el patrocinio específico de una SGAE definitivamente necesitada de un mayor número de acciones de este tipo. El apoyo por parte de la entidad de gestión de derechos de autor, con una imagen pública todavía afectada por los escándalos destapados años atrás, ha quedado escenificado con la presencia en la presentación del músico granadino José Ignacio Lapido, en la actualidad miembro del consejo territorial de SGAE en Andalucía. “Hacemos muchas cosas y creo que es de justicia que así se reconozca”, apunta Lapido, quien recuerda que la entidad ha firmado ya convenios similares en Andalucía con el Festival de Blues de Cazorla, el Monkey Week y el ciclo de cantautores Abril para vivir, que se celebra en Granada.

nocturama_2015_lvpTambién ha participado el pintor sevillano Manuel León, que el pasado 2014 protagonizaba en el CAC de Málaga su primera exposición individual. León, autor de parte de la iconografía del grupo Pony Bravo -incluida la portada de su tercer álbum, De palmas y cacería- es responsable en esta ocasión de la imagen gráfica del ciclo. Sobre su hermoso y llamativo cartel, apunta León, artista en alza, que con él “me saco la espina clavada con los últimos carteles oficiales de fiestas de Sevilla, que no están a la altura de lo que se está haciendo en la ciudad”.

Organizado tradicionalmente por dos empresas distintas -Green Ufos, que se encarga del cartel de julio, y La Suite, que como se ha apuntado ya confecciona el de agosto-, Nocturama vivirá este año por primera vez una inesperada prolongación durante el mes de septiembre a cargo de una tercera promotora, una decisión adoptada por el CAAC que no gusta a los organizadores.  “Nos parece mal -apunta Violeta Hernández, de La Suite-. Que haya tres empresas diferentes, con distintos presupuestos y modelos de gestión no es coherente. Crea confusión en el espectador y también inseguridad jurídica. Estamos en conversaciones para intentar solucionarlo”. Por su parte, David Linde, también socio de La Suite, añade que “hace diez años la mayoría de la gente no sabía ubicar en el mapa el Monasterio de La Cartuja. Y ahora suceden un montón de cosas”.

En cuanto a la programación, Nocturama Agosto arrancará, como ya se ha apuntado, el miércoles 5 con la actuación del explosivo trío ubetense de blues-rock Guadalupe Plata, todavía en plena gira de presentación de su homónimo tercer álbum. Tras su concierto, la velada continuará con el grupo sevillano de bluegrass Surrounders, debutante el pasado 2014 con el epé A Better Place.

Al día siguiente, jueves 6, todavía a un par de semanas de publicar su séptimo álbum en estudio, Algo sucede, la mexicana Julieta Venegas protagonizará una de las citas más señaladas de Nocturama Agosto, que se apunta el tanto de ofrecer una de las dos únicas actuaciónes en Andalucía de la cantante -la otra será en el Festival Starlite de Marbella y con las entradas a precios considerablemente superiores a los de aquí-. Completará la noche una sesión a cargo de Música Prepost, el singular dúo de discjockeys integrado por el actor y músico Fran Torres y Pablo Peña, de Pony Bravo.

Guadalupe Plata / Foto: Nickie Divine

Guadalupe Plata / Foto: Nickie Divine

El miércoles 12 llegará el turno de Mi Capitán, banda barcelonesa comandada por Gonçal Planas, e integrada por miembros de Standstill, Egon Soda y Love of Lesbian, que a comienzos de año debutaba con el álbum Drenad el Sena. Luego, sesión a cargo Tony Love, alias del veterano músico local Antonio León, actualmente en Los Sentíos y a punto de lanzar disco propio como Tony Love & The Dirty Band.

El jueves 13 pasarán por el escenario de La Cartuja el torrencial cantautor asturiano Pablo García, alias Pablo Und Destruktion, en proyección creciente tras la reciente edición de su tercer disco, Vigorexia emocional, y el aguerrido grupo murciano Crudo Pimento, responsable de un título, en efecto, tan crudo como Fania Helvete, publicado este mismo año.

Otra cita señalada será la del dúo Hidrogenesse (miércoles 19), que vuelve a Sevilla con las canciones de su último disco hasta la fecha, Roma. Será ésta también una noche con dos actuaciones: tras su concierto, turno para Los Ganglios, el descacharrante, y a menudo también vitriólico, trío pacense de synth-pop. Justo un día después, con Lo nuestro bajo el brazo, la incombustible Christina Rosenvinge aterrizará en Nocturama Agosto el jueves 20. Cerrará la noche una sesión de Stereofan.

Auténtica fuerza de la naturaleza -¿cómo cabe tanta energia en un cuerpo tan enjuto?-, el jerezano Tomasito lleva dos años trasladando al directo las canciones de Azalvajao -aquí lo hará el miércoles 26-, aunque también ha tenido tiempo de colaborar estrechamente con Joe Crepúsculo en su último álbum, Nuevos misterios. Por cierto, éste le ha devuelto el favor remezclando a tumba abierta Rumba que tumba. Cerrará otra sesión, en esta ocasión a cargo de Skinnyfinger y Reyes Estrada.

El jueves 27 volverá a Nocturama el dúo donostiarra Single, aunque ahora lo hará para presentar en directo por primera vez en Sevilla las canciones de su celebrado cuarto álbum, Rea. El colofón lo pondrá un segundo concierto a cargo de los locales Trisexual Band.

El punto final, teñido de soul, el viernes 4 de septiembre, contará con dos actuaciones a cargo de Al Supersonic & The Teenagers y Freedonia, y una última sesión a cargo de Tali Carreto.

Todos los conciertos del ciclo tendrá un precio en taquilla de 10 euros, excepto el de Julieta Venegas, que ascenderá a 15 euros. En venta anticipada, a través de Ticketea, y también en la librería La Extravagante, las 300 entradas primeras entradas por jornada valdrán 7 euros más gastos de envío; a partir de esa cifra, 9 euros más gastos de envío. El concierto de Julieta Venegas, por su parte, tendrá en venta anticipada un precio de 12 euros más gastos de envío para las 300 primeras entradas y 14 euros más gastos de envío para el resto. La organización ha lanzado también un abono no nominativo para todo el ciclo -esto es, utilizable por diferentes espectadores- al precio de 55 euros.

“Los que igual se merecen los aplausos son los viejos”

Blas Fernández | 5 de marzo de 2015 a las 5:00

Genís Segarra y Carlos Ballesteros, Hidrogenesse. / Foto: Alicia Aguilera

Genís Segarra y Carlos Ballesteros, Hidrogenesse. / Foto: Alicia Aguilera

Durante un tiempo, Astrud e Hidrogenesse convivieron en la escena nacional como sendas muestras atípicas de un pop facturado desde parámetros insobornablemente artísticos. Integrante de ambas formaciones barcelonesas, Genís Segarra acabó decantándose por la segunda, en la que comparte ideas, gustos y protagonismo con su pareja, Carlos Ballesteros. Juntos ya habían facturado otros discos tan notables como inclasificables -en esa lista figuran títulos como Animalitos (2007) y Bestiola (2008)-, pero en 2012 dieron la campanada con Un dígito binario dudoso. Recital para Alan Turing, un álbum creado con motivo del centenario del nacimiento del matemático inglés, padre de la computación electrónica. Fue aquél un encargo directo del entonces director del Centro de las Artes de Sevilla, Jesús Alcaide, como parte de un proyecto mayor que nunca vio la luz. A Alcaide se lo llevaron de Sevilla los vaivenes políticos, pero a Hidrogenesse los trae su nuevo disco, Roma.

-Parece que el de Roma fue un proceso accidentado: se mezclan canciones escritas a lo largo de seis años que nunca llegaban a grabar…

-Pasó que, a veces, desde que tienes una idea hasta que la llevas a cabo, es todo muy fluido y fácil. Y otras veces, no. En este caso, desde que empezamos a pensar en la canciones y comenzamos a escribirlas ya las veíamos. Pero luego viene lo demás: terminarlas y grabarlas. En ocasiones no encontrábamos la manera de hacerlas sonar, de darles la forma que imaginábamos o deseábamos. Pero también nos salían otros proyectos y compromisos. Así que siempre terminábamos aplazándolo. No descartándolo, pero sí pensando bueno, ya lo haremos. Aunque nunca nos olvidábamos de esas canciones y, de hecho, llegamos a tocarlas en directo durante esos años. También en los ensayos, para ver si seguían gustándonos. Así que no es que estuvieran guardadas en un cajón.

-¿De ahí el carácter caótico del disco que ustedes mismos apuntan?

-No lo sé. Ese carácter es algo buscado. Queríamos que sonara como esa impresión que nos dio Roma cuando la visitamos juntos por primera vez: un collage en tres dimensiones, una ciudad caótica no sólo por la cantidad de gente, por la locura del tráfico, por los ruidos… Sino también porque al lado o encima de un edificio del siglo I te encuentras otro del XII y otro de los años 50. Todo como amalgamado en ese poco espacio, en una ciudad pequeña. Nos daba la impresión de estar caminando por un collage en 3D hecho con diferentes partes del mundo y de la Historia. Y queríamos que el disco fuese así de caótico. No creo que eso sea fruto de que las canciones hayan sufrido cambios a lo largo del tiempo, que quizás también, sino de nuestra voluntad de hacer un disco así, que no fuera plano, lineal.

-En cierto modo, resulta paradójico. Venían de hacer un disco conceptual sobre la vida de Alan Turing y, huyendo del concepto, adoptaron la idea de Roma como eje.

-Pero en Roma las canciones no parten de ningún concepto previo. Cada una es una historia diferente. Roma era la idea que las agrupaba y les daba sentido, inspirando incluso qué tipo de sonido queríamos. Es el paraguas que las cubre a todas. En el caso de Un dígito binario dudoso era al revés: las canciones iban saliendo de la biografía de Alan Turing. Aunque, en el fondo, da igual el tema, es cómo lo enfocas y lo que consigues hacer lo que da sentido y valor a una canción. Puedes hacer canciones maravillosas sobre temas sin importancia ni para ti ni para los demás o canciones aburridísimas sobre temas de relevancia mundial.

-Creo que les sorprendió la proyección que llegó a cobrar Un dígito binario dudoso. En un texto introductorio a Roma en su web llegan a calificar su acogida como exagerada

-Es que la vivimos como exagerada, sí. Hicimos este disco para un proyecto que se cayó, un proyecto que se iba a hacer en el Centro de la Artes de Sevilla y que finalmente no salió. Pero a nosotros nos apeteció llevarlo a cabo aunque ya nadie nos lo pedía. Y lo hicimos bastante rápido.

-Ésa es otra paradoja: de un encargo surge el que para muchos, y sin demérito de los demás, es su mejor disco.

-Pero nosotros, desde dentro, nunca lo vimos así. De hecho, pensábamos que iba a ser un disco menor, algo que habíamos creado ex profeso para una cosa concreta. Sí que quedamos muy contentos con el resultado, nos dio mucho trabajo y éramos conscientes de que iba a quedar algo muy chulo, pero vivimos todo aquello como exagerado.

-¿Y a qué tipo de reflexión les lleva eso? Me refiero, claro, al hecho de que de un encargo nazca un disco tan valorado.

-Podemos reflexionar muchas cosas, pero el artista siempre tiene la razón. Y si te digo que ése no es nuestro mejor disco, puedes creerme o no, pero yo tengo la razón [risas]. Creo que lo puedo valorar con más criterio que los demás. Pero sí, estamos muy contentos con Un dígito binario dudoso, tanto por el disco mismo como por los conciertos que nos proporcionó, las críticas, los premios, la reacción del público… De hecho, creo que ahora que hemos sacado Roma estamos rentabilizando lo mucho que gustó el anterior disco. Los medios nos prestáis más atención, viene más gente a los conciertos, y creo que en parte es mérito de este nuevo disco, pero también de que la fama nos precede, por decirlo de alguna manera. Así que no tengo nada en contra de ese disco, me encantan sus canciones y las seguimos haciendo en directo, pero pusimos ahí la palabra exagerada porque la reacción de la gente nos pareció eso, exagerada.

-Me sorprende cómo en ocasiones el ámbito de la música pop se anticipa al reconocimiento de la oficialidad cultural. En su día, Lagartija Nick dedicó un disco a Val del Omar cuando casi nadie recordaba la obra del artista granadino. Ustedes hicieron lo mismo con Alan Turing.

-Y en nuestro caso, ni siquiera se trataba de un artista, sino de un científico. A la cultura no parecía interesarle Alan Turing porque no era de su mundo, así que resultaba aún más raro llevar al terreno de las canciones, de la música, a una figura así. Pero, qué sé yo, funcionó. Turing era un nombre muy desconocido, pero andábamos tan metidos en el tema del centenario de su nacimiento que nos parecía que éramos unos más de los que trabajábamos en ello, ya fuera con una exposición, un libro, un cuadro…

-Tras Val del Omar, Antonio Arias, de Lagartija Nick, ha grabado dos discos en solitario adaptando textos de poesía científica. Quizás ciencia y arte no estén tan lejos…

-Eso es lo que también descubrimos nosotros al hacer Un dígito binario dudoso. Parte de la sorpresa fue actuar en simposios de divulgación científica o que nos entrevistaran en medios especializados en ciencia. Ese público, más que de científicos, era de gente dedicada a la divulgación. Y estaban encantados: les parecía una manera fácil, agradable y acertada de explicar cuestiones científicas que a ellos, como divulgadores, les cuesta hacer llegar a la gente.

-Volvamos a Roma, origen y final del nuevo disco. El detonante fue un viaje y, años después, cerraron allí el círculo…

-Yo recordaba haber ido a Roma de pequeño, pero Carlos no había estado nunca. Hay muchas ciudades bonitas en el mundo, pero Roma es otra cosa. Fuimos en 2009 o 2010, no recuerdo, y nos dio mucha energía. De hecho, creo que cuando estamos de viaje, fuera de Barcelona, siempre estamos componiendo. Es de viaje cuando se nos ocurren ideas, letras, títulos… Canciones que tenemos que grabar algún día. Cuando fuimos juntos la primera vez ya teníamos escritas algunas de estas canciones, Elizabeth Taylor, Dos tontos muy tontos, Moix… Pero allí fue donde decidimos que eso se tenía que llamar Roma, que tenía que ser un disco muy ambicioso, que nos diera mucho trabajo, un proyecto de largo recorrido. Cuando ya habíamos publicado y girado el disco de Turing por todos lados, en ese momento nos dijimos que ya no había excusas y que había que ponerse con él.

-Y terminaron de cuadrarlo durante una estancia en la Real Academia de España…

-Lo de la Real Academia de España en Roma es una cosa como muy del XIX: todos los artista de la época tenían que ir allí, ver las ruinas, las antigüedades, el arte… Y eso, de algún modo, se ha mantenido. Roma sigue siendo útil para ellos aunque los artistas de ahora hagan vídeo, cómics o performance. Uno de los artistas que entonces estaba allí, Aníbal Santaella, un chico sevillano que crea universos virtuales en el ordenador, nos invitó. Él estaba en Roma replicando ruinas y dándoles una nueva vida, y nos pidió que pusiéramos música a ese trabajo. Aprovechamos la invitación para cerrar el ciclo y terminar Roma, para dejar fijadas todas las canciones y grabarlas al volver.

-Cita términos como antigüedad, ruinas… Hay una hermosa canción en Roma titulada A los viejos. ¿Es un sincero reconocimiento al legado que nos precede o un guiño a la lejanía de la juventud?

-Es lo primero. Nos encanta que pase el tiempo. Si a una cosa que nos gusta le echas diez años encima, nos gusta más. Y si le echas cien, nos gusta más aún siendo la misma cosa. No tenemos ningún problema con hacernos mayores, con envejecer. El tema no es envejecer nosotros, sino celebrar que los pioneros que han hecho cosas importantes, interesantes, relevantes, entretenidas o bonitas siguen vivos en sus obras. Puede que veas a los viejos como una versión decadente de ti mismo, como el final de algo, así que pensamos en hacer una canción para que la gente los viera como algo maravilloso, como estrellas del pop a las que hay que seguir y admirar, gastarse el dinero en ellas y hacerles ofrendas.

-Ésa es una percepción que rara vez casa con la juventud. No digo que sea imposible, pero sí rara.

-Sí, pero no sólo le ocurre a la gente joven, también a la mayor. Parece que todo lo joven es siempre más interesante. Siempre tiene más éxito lo nuevo. También fue como una rabieta que nos dio cuando hace unos años se puso muy de moda hacer conciertos de música pop para niños. Algo que ocurría simplemente porque nuestra generación, la del indie, había crecido y tenido hijos, y quería llevar a sus hijos a conciertos. A la tercera vez que nos propusieron participar en un concierto para niños se nos ocurrió hacer lo contrario. Dejemos tranquilos a los niños, que todavía tienen toda la vida para disfrutar. Los que igual se merecen los aplausos son los viejos.

-Pronto parten de gira hacia América. ¿Están los grupos españoles intentando descubrir allí otra vez El Dorado?

-Creo que en parte es porque nosotros, en España, estamos en un momento económico bajo, mientras que algunos países hispanoamericanos están en un momento de bonanza económica. Eso hace que a ellos les resulte viable y rentable tener allí a bandas españolas. Hace años que estamos en esto y siempre era como imposible o muy difícil que alguien se atreviera a llevarte. Aunque parece que eso está cambiando. Igual es un espejismo, algo puntual, y no nos vuelve a pasar más. Pero, bueno, ya hemos ido dos veces a México y este año vamos a Argentina, a Chile, a Perú y, quizás también, a Uruguay y Colombia.

-Lo extraño, quizás, es que no haya existido una mayor conexión histórica entre las dos escenas con el mismo idioma a uno y otro lado del Atlántico.

-Porque América está muy lejos. Ahora que todo el mundo tiene internet y las generaciones más jóvenes ni siquiera usan discos, todo le llega a la vez a todo el mundo. Es un poco caótico. El público de allí pueden poner a Hidrogenesse al lado de un grupo que ya ha desparecido y al lado de otro con un éxito masivo. Pero para ellos es lo mismo. Son grupos españoles que me gustan. No distinguen si son indies o mainstream; si son actuales o han desparecidos; si la canción que les gusta es de este año o de hace quince. Todo es presente y accesible en el momento. Igual eso es lo que hace que de repente ahora haya más público allí. Ya no depende de que nadie esté promocionando un disco, de que haya allí una discográfica apostando por ti. Igual es un público que te confunde con grupos masivos o desaparecidos, o al que le gusta de ti algo que pasó hace veinte años. Da igual, vas mañana y no hay ninguna diferencia, porque no fue hace veinte años: lo han escuchado hoy.

Hidrogenesse presenta Roma este viernes 6 en la sala Farándula de Algeciras y el sábado 7 en la sala Obbio de Sevilla.

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El Podcast de La Ventana Pop (Programa 25)

Blas Fernández | 26 de febrero de 2015 a las 5:00

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En esta entrega, El Podcast de La Ventana Pop avanza dos canciones de Delacruz, nuevo proyecto de los ex integrantes de Maga Miguel Rivera y César Díaz. Además, seguimos buceando en el tercer y homónimo álbum de Guadalupe Plata y en Vestiges & Claws, de José González. En el apartado de conciertos, suenan Aurora, The Royal Landscaping Society, Manos de Topo, El Imperio del Perro, Hidrogenesse y BBBang. Y dos llamativos cabos sueltos: el debut de Detergente Líquido y Reina Republicana, estos últimos con una canción firmada por Manu Ferrón.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Delacruz: Vivo

2.-Delacruz: Y ver llover

3.-Guadalupe Plata: El paso del gato

4.-Guadalupe Plata: Hoy como perro

5.-José González: Leaf Off / The Cave

6.-José González: What Will

7.-Aurora: Arena en los ojos

8.-The Royal Landscaping Society: Frost

9.-Manos de Topo: Ingeniería nupcial

10.-El Imperio del Perro: Monos al espacio

11.-Detergente Líquido: En todos los polígonos hay un bar

12.-Reina Republicana: Ahora que hace bueno

13.-Hidrogenesse: Siglo XIX

14.-BBBang: Lay Low (Do You Wanna Kiss)

Canciones de amor y otros clásicos instantáneos

Blas Fernández | 11 de mayo de 2014 a las 5:00

rea_cover_blogRea. Single. Elefant Records. Pop. DD / CD / LP

Como ya se ha apuntado en otras ocasiones, no hay paralelismo posible en la escena del pop español a la hora de ubicar a Single. A no ser, claro, que recurramos a la propia génesis del dúo donostiarra, ésa que retrocede hasta los últimos 80 con Aventuras de Kirlian y gana peso específico durante los 90 con Le Mans y su incombustible discografía.

Cuando finalmente Teresa Iturrioz e Ibon Errazkin se decidieron a volver a la carga con un proyecto conjunto –el segundo facturó entre medias un par de recomendables títulos: el homónimo Ibon Errazkin (2000) y Escuela de arte (2003)–, quedó claro desde los primeros compases de Pío Pío (2006) que su apuesta por la originalidad insobornable seguía intacta; que la singularidad seguía siendo bandera y la pareja (artística) mantenía incólume su talento para producir piezas pop de deslumbrante imaginería sonora, alérgica a los lugares comunes, y deliciosas letras siempre a medio camino entre la ternura y la ironía, la melancolía y una sana consciencia autoparódica.

Foto: Javier Bernal Belchí

Foto: Javier Bernal Belchí

Cuatro años después, Monólogo interior ejemplificaba esa búsqueda constante con un arriesgado viraje hacia un formato de canción en el que, sólo en apariencia, la electrónica perdía el protagonismo armónico que ganaban el piano y la guitarra. Intemporal en su premeditado aroma camp –ese aire de cabaret de entreguerras o la cierta cercanía con la obra de Nino Rota– aquel disco, que crece con los años y las escuchas, prolongó y hasta destiló su esencia en un Anexo (2012) con el que Iturrioz y Errazkin no sólo dejaban constancia de su sonido en directo por aquella época –la banda, por aquello del ahorro de costes, no sólo tenía que caber ya en un coche: prácticamente podría viajar en moto–, sino que además desnudaban sus canciones, sin pudor alguno, hasta dejar al descubierto la hermosa piel. Un ejercicio éste con valor añadido para un grupo que, precisamente, había hecho de los ropajes sonoros uno más de sus numerosos atractivos.

Con este –digámoslo pronto– fenomenal Rea, la primera impresión, incluso tras muchas y reiteradas escuchas, es en buena medida la de una mayoritaria reubicación en los postulados estéticos de Pío Pío, incluidas, cómo no entonces, las cimbreantes aproximaciones de inequívoco armazón electrónico a la música jamaicana, esa nutritiva pasión confesa de Errazkin.

Buena prueba de ellos es el propio arranque con Modo B, irresistible canción en torno a la inexplicable volubilidad de los sentimientos y sus efectos colaterales, ante la que resulta imposible no rendir, como mínimo, un ondulante movimiento de cuello –de asentimiento, reconocimiento y contagio rítmico–. Es la misma tónica en títulos como Nota mental –más sobre parejas y todo aquello que no se atreven a decirse–, las muy románticas Siete y Rea –esta última, tremendo sencillo de avance del álbum– y Palmeras, otro cadencioso vaivén para despedir el disco.

Menos que más, quedan relativamente al margen Me enamoré –del cabaret al reguetón con participación del atípico rapero Garbanzo–, La moto –desopilante versión del corte original del cáustico cantautor uruguayo Leo Masliah; compararlas da la medida de la inventiva del dúo– y Virgen del Cisne, con Teresa en particular éxtasis místico contemplativo y desatando olas de felicidad y dulzura infinita en el oyente.

Ilustrado, como siempre, por Javier Aramburu –en esta ocasión es un fantástico cuadro titulado Teresa Corazón de León– y con Hidrogenesse ejerciendo una producción tan limpia como deslumbrante –Genís Segarra ya participó como arreglista en Monólogo interior–, si a Rea cabe ponerle alguna pega quizás sea sólo la de su escueto listado: apenas nueve canciones de amor, nuevos clásicos instantáneos en la anómala trayectoria de Single, terminan por saber a poco aun cuando nos dan tanto.