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“¿Pesimista? El español no tiene remedio”

Blas Fernández | 9 de febrero de 2013 a las 5:00

Foto: Luis Díaz.

“Hombre, definitivamente… Algún día moriré e iré al cielo”, dice el sevillano Antonio Luque, Sr. Chinarro, cuando se le pregunta por su reciente traslado a Madrid, nuevo aposento tras una larga etapa instalado en Málaga. Al cielo… ¿Seguro? “Bueno, no sé cuánto aguantaré –reconoce bajando al suelo–. Pero en cuatro días aquí he hecho más que en Málaga en siete años. Al margen de la relación con mi hijo, claro, que sigue allí”.

Luque, tan categórico como siempre, obvia que su estancia en Málaga, salpicada con recurrentes viajes a Sevilla –donde mantuvo banda–, se corresponde con un periodo particularmente fructífero y de proyección creciente, ése que se inició con El fuego amigo (2005) y se cierra, de momento, con Enhorabuena a los cuatro, decimocuarto título largo en su discografía, con salida prevista para el próximo lunes 25 y disponible en formato digital desde este mismo lunes.

También pasa por alto que fue durante ese tiempo cuando comenzamos a tener constancia de sus incursiones en la narrativa, otra vertiente de su incontinencia textual culminada con la novela Exitus (El Aleph, 2012). Otro libro, por cierto, firmado por un músico en una lista creciente que suma referencias como Regresar, de Dominique A (Alpha Decay, 2012) o Peaje, de Julio de La Rosa (Tropo Editores, 2013). “Es que los músicos tenemos mucha carretera, así que es lógico que pensemos en viajes –bromea–. No sé cuál es el caso de estos dos muchachos, pero varios editores tuvieron la intuición y me animaron. Creo que lo que pretenden es contar con algo de la promoción de la que disponemos los músicos y que no tienen los escritores. Porque, francamente, en este país no lee absolutamente nadie. Está esta costumbre que tiene la gente de regalarse cosas más o menos inservibles por Navidad, así que se regalan libros en la medida en que el español medio los considera un objeto inservible. Pero leer, leer… Tengo un amigo guionista que dice que en España debe haber unas 40.000 personas que se comportan como franceses: leen libros, ven películas… En ocasiones se da el caso de que los 40.000 compran el mismo libro, como le ocurrió a Fernández Mallo con la Nocilla. Pero eso es un milagro, es hacer pleno. Así que que lo que las editoriales buscan es ese poquito de promoción para ver si por lo menos venden tres o cuatro mil libros. Creo que en mi caso se ha conseguido. Espero que estos compañeros lo consigan también”.

En efecto. Como en aquella ocasión en la que declaró que lo único que tenía que hacer un músico era “aprenderse las canciones y no perder mucho tiempo afinando”, Luque sigue instalado en un particular discurso antipamplinas que reparte mandobles a derecha e izquierda. El sector a la diestra del padre podría sentirse aludido en canciones como Catequesis, pero, ojo, aquí no se libra nadie. “Nunca he encontrado mucha diferencia entre PP y PSOE –dice–. Antes, hablaría de españoles. Y el español es como es. Creo que me dí cuenta en el instituto, organizando el viaje de fin de curso. Recuerdo a una profesora llorando porque la habían acusado de robar unas cuotas; recuerdo a compañeros de clase yéndose a cenar con el dinero de esas cuotas. Y ahí nadie era de ningún partido. Para ser como somos incluso nos va bien, porque lo que le gusta al español, lo que siempre ha hecho, ha sido matar gente, robar, expoliar… Es lo que está en la sangre, en los genes. No se puede superar”.

¿No hay remedio pues? “No –contesta tajante–. Siempre se ha dicho que con educación las cosas se arreglan. Recuerdo que cuando llegué al colegio lo que encontré fue a un montón de profesores estúpidos, frustrados, deprimidos, sin ganas de hablar y sin mucha idea sobre las materias que impartían. Con algunas excepciones notables, claro, que supongo que fueron las que sacaron de mí lo poquito bueno que pueda tener hoy. Pero fue una minoría. ¿Así que cómo vamos a arreglarlo con educación? ¿De qué educación me están hablando? ¿Qué es educación para un profesor? ¿Que el niño se esté quieto? Oiga, ¿por qué no lo escayola? No sé si resulto maximalista o pesimista, pero el español no tiene remedio”.

Foto: Luis Díaz.

Con una docena de cortes, Enhorabuena a los cuatro vuelve a revelar ese oficio que Luque ha cultivado sin presunciones durante, al menos, la última década, formalista en apariencia –para enfado de algunos fans veteranos– y de una precisa depuración en sus letras. “No se puede desaprender, aunque en La bola de cristal nos dijeran que era conveniente y yo lo haya cantado en alguna ocasión. Pero no se puede olvidar lo que uno aprende, qué le vamos a hacer –replica con ironía–. Y pienso hacer todavía muchos discos más”.

En éste, entre otros, cuenta otra vez con esos nuevos aliados que encontró en el grupo valenciano La Habitación Roja. “Llegaba al estudio y montaba las canciones como las tenía maquetadas. –explica–Pero alguien más tenía que tocar, porque si me pongo yo a grabar los bajos que he sacado tardo tres veces más que Marc Greenwood, que los hace a la primera. Pedro Portellano sacó sus guitarras, Pau Roca igual… Pero, en esencia, los arreglos no cambian las canciones”.

La afirmación puede resultar discutible, aunque Luque la defiende con la misma naturalidad con que explica la presencia de numerosas voces invitadas, incluida alguna insospechada: Zahara, Linda Mirada, Anni B Sweet, Guille Mostaza… “Surgieron por el arte de magia de Madrid. Si estás grabando aquí es más fácil que aparezca alguien por el estudio que si lo estás haciendo en Punta Paloma –argumenta–. No sé cómo se ve desde fuera. Que si Zahara hace tal o cual… Somos todos profesionales de lo mismo y todas las canciones se componen más o menos igual, así que es fácil conectar con quien sea, siempre y cuando no resulte un gilipollas. Si en el disco hay alguno, soy yo”.

Los invitados, claro, se quedan fuera de buena parte de los conciertos que servirán para promocionar el álbum, confirmados como acústicos. “Ya he hecho muchísimos conciertos así y cada vez van a ser más. Mover a medio equipo de fútbol por España sale muy caro. La canción es la melodía y la letra. Es lo que diferencia a unas de otras. Obviamente con banda es mejor, y si llevara a la Sinfónica de Londres o la de Sevilla, todavía más, pero para eso tendría que pedir un sobre a Bárcenas. Igual si ven mis discusiones en Twitter me dan algo”. Luque 100% on fire, con razones para la polémica: “Mientras las feministas no defiendan a capa y espada cuestiones como la custodia compartida, mientras ésta no sea lo que se decide por defecto en los divorcios, yo no puedo creer en la igualdad”.

De vuelta al escenario, próxima parada, Sevilla. “Para ese concierto el disco no habrá salido todavía. De todas maneras, es algo que le digo muchas veces al sello y al manager: que los discos se presentan solos. Eso de hacer gira de presentación… Bueno, es un poco vuelvo a tocar porque tengo una excusa. Pero yo nunca he necesitado una excusa ni para tocar ni para dejar de tocar”.

En el mensaje de despedida, Luque deja sobre la marcha otra explicación sobre su marcha a Madrid. “Lo que celebro es tener cerca ese aeropuerto del que salen tantos vuelos internacionales. El pasaporte lo llevo encima. Si veo que se va a liar, cojo el primer taxi a Barajas y el primer avión que salga”. ¿Vuelve a bromear?

Sr. Chinarro actúa el próximo día 16 en el Teatro Cajasol de Sevilla dentro del ciclo La espiral acústica.