Archivos para el tag ‘Lou Reed’

En la vieja factorí­a…

Blas Fernández | 13 de enero de 2011 a las 8:26

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13 Most Beautiful: Songs for Andy Warhol’s Screen Tests. Dean & Britta. Double Feature. Rock. 2CD

De entre los centenares de discos del pasado 2010 que sin duda hubieran merecido mejor suerte -o lo que es lo mismo, más y mayor presencia-, se asoma hoy a esta ventana 13 Most Beautiful: Songs for Andy Warhol’s Screen Tests, como su título indica, colección de canciones inspiradas en aquellas piezas de ¿videoarte?, retratos en plano fijo de escasos minutos de duración, facturadas por el mediático maestro del pop-art, icónico en sí mismo, a partir de las visitas de ilustres y desconocidos a la célebre The Factory entre 1964 y 1966 -Lou Reed, claro, Dalí, Bob Dylan, Nico, Iggy Pop, Edie Sedgwick…-.

Proyecto ideado por el Warhol Museum de Pittsburgh, las trece más hermosas fueron encargadas con evidente acierto a Dean & Britta, última marca de fábrica hasta la fecha del veterano Dean Wareham y su compañera Britta Phillips. La decisión, digo, parecía ya a priori fundamentada: pocas formaciones en activo, de entre las muchas que han aprovechado la herencia de The Velvet Underground, han conseguido imprimir sello propio a aquel particular modus operandi, punto de fuga en la historia del rock, surgido de la conjunción Reed-Warhol.

Wareham lo hizo en Galaxie 500 y mantuvo el pulso en Luna. Y como Dean & Britta, recupera ahora aquellos ecos neoyorquinos -sin síntomas de agotamiento en un discurso carente de sorpresas, pero plagado de emoción y turbia placidez, de psicodelia terrenal, con los pies en el barro- para recontextualizar las pruebas fílmicas del popular artista, mudas en origen, y consumar otra agradecida vuelta de tuerca.

No se trata, ni más ni menos, que de esa proverbial tendencia a reciclar celuloide proponiendo banda sonora donde antes no la había. Pero como en otras tantas ocasiones -recuerde, por ejemplo, la paradigmática composición de The Cinematic Orchestra para Man With a Movie Camera de Vertov-, el resultado atrae y convence tanto en su conjunto -las pruebas, amén de en DVD, están en YouTube- como de manera autónoma.

Editado como doble CD, los trece cortes originales -se cuelan covers de Velvet Underground y Dylan- se completan con diversas remezclas -en ocasiones, aquí sí: sorprendentes- a cargo de tipos y tipejos como Scott Hardkiss y Sonic Boom.

Ahí les dejo el screen test de I’m Not A Young Man Anymore (me temo que yo tampoco) con Lou Reed bebiendo cola…

Aire sobre Berlín

Blas Fernández | 19 de noviembre de 2008 a las 23:55

Lou Reed, en el Cervantes de Málaga (21/VII/2008). Foto: Sergio Camacho.

LOU REED. Berlin: Live at St. Ann’s Warehouse. Matador. Rock. LP / CD

Entre quienes de manera recurrente tienden a considerarlo el disco más triste de la historia del rock y quienes apuestan por señalar en otra dirección a la hora de elegir las obras mayores de Lou Reed, Berlin (1973) mantiene intacta su aureola de álbum denso y fascinante, de relato desgarrado en torno a la autodestrucción narrado con la distancia precisa y con una concentración de talentos tal (el propio Reed, los bajistas Jack Bruce y Tony Levin, el productor, arreglista y multinstrumentista Bob Ezrin, el guitarrista Steve Hunter o el aquí sólo teclista Steve Winwood, entre tantos otros) que quizás no resulte del todo extraña la desazón, cuando no la tibia indiferencia, con que fue acogido en el momento de su edición: faltaba perspectiva.

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Nick Cave, el empuje del bardo

Blas Fernández | 9 de marzo de 2008 a las 19:51

Portada

Dig, Lazarus, Dig!!! Nick Cave. Mute. Rock. LP / CD

Nick Cave en el FIB 2005. Foto: Kai Forsterling / EFE

Embarcado en un envidiable ritmo de producción -y perdón por utilizar esta palabra cuando de lo que se habla es de música- que lo lleva a planear cada nuevo capítulo de su ya muy dilatada carrera con meses o incluso años de anticipación -apuntemos, en los tres últimos años, entre otros, las bandas sonoras de The Proposition (Guy Pierce) y The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford (Andrew Dominik); el doble álbum Abattoir Blues/The Lyre of Orpheus y su traslación al directo recogida en el disco The Abattoir Blues Tour; y la puesta en marcha, con resultados más que notables, de esa especie de versión reducida de las malas semillas que es Grinderman-, Nick Cave, inagotable y torrencial, vuelve a reactivar a The Bad Seeds tras un periodo de aparente barbecho. Y si eso es siempre una buena noticia -van 14-, más lo es aún comprobar que la malacostumbrada espera ha merecido la pena.

Dig, Lazarus, Dig!!!, grabado con la misma formación y hasta el mismo productor del doble anterior, maneja similares claves, registros y temáticas -con especial reincidencia en esa atávica visión adoptada por el australiano, entre fatalista y redentora, de la reinterpretación que la América profunda parece haber hecho del cristianismo- que la entrega precedente, en particular de Abattoir Blues. Esto es, la silueta del monumental y atípico crooner que Cave es tiende a diluirse, con excepciones, a favor de ese otro músico apabullante que, como el Lázaro de la canción que da título al álbum, se exige empuje, coraje para seguir adelante.

De los beneficiosos efectos de esa imposición dejan constancia en el nuevo álbum -tras varias escuchas: las primeras despistan- prácticamente cada uno de sus cortes -la tensión se materializa en el primero y homónimo, se transforma en inquietud en Night of The Lotus Eaters o se relaja adaptando un ropaje de rock&roll clásico, convenientemente ralentizado, en la postrera More News From Nowhere, siempre al sabio antojo del bardo-, pero al menos tres pueden y deben figurar en la larga lista de grandes, enormes canciones que Nick Cave nos ha regalado hasta la fecha.

Albert GoesWest puede evocar, en la lejanía, al Lou Reed de Transformer, pero esconde una bomba de relojería en su estribillo -se diría que toda la canción es un arrebatador estribillo-; Hold On To Yourself es, por su parte, un medio tiempo de profundidad intimidatoria sólo atemperada por la dulzura de la melodía y el bello contrapunto marcado por la guitarra de Mick Harvey; y Midnight Man, por último, es una de esas canciones de arranque modesto que se van retroalimentando hasta explotarte en las narices. Sólo por ellas la escucha de Dig, Lazarus, Dig!!! ya merece la pena.