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El Podcast de La Ventana Pop (Programa 16)

Blas Fernández | 23 de octubre de 2014 a las 5:00

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El Podcast de La Ventana
Pop abre su nueva entrega con Phantom Radio, el reciente y flamante álbum de la Mark Lanegan Band. Escuchamos a los grupos ganadores de la edición 2014 del concurso Desencaja, Furia y Coppermine, y segumos descubriendo los nuevos trabajos de Sweethearts From America, Sr. Chinarro y Chencho Fernández. También suena el nuevo sencillo de Single, versionando a las colombianas Elia y Elizabeth, el álbum de retorno de IS, el primer trabajo de Karen Koltrane y, en un último guiño al VI Monkey Week, los singulares Perlita.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Mark Lanegan Band: Harvest Home

2.-Mark Lanegan: The Killing Season

3.-Furia: Shake It

4.-Coppermine: It’s Time to Recap

5.-Sweethearts From America: Sonic Surf Against Facism

6.-Sr. Chinarro: El gato de S

7.-Sr. Chinarro: El viaje astral
 
8.-Chencho Fernández: Si alguna vez mueres joven

9.-Chencho Fernández: Una buena noche

10.-Single: Soy una nube

11.-Is: Los cuadernos

12.-Karen Koltrane: La montaña artificial

13.-Perlita: Tempura Fried Vegetables

El arte de la interpretación

Blas Fernández | 22 de septiembre de 2013 a las 5:00

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imitations_blogImitations. Mark Lanegan. Rock. Heavenly / PIAS. LP / CD

Prolífico, se diría que hasta hiperactivo, Mark Lanegan (Ellenbursg, Washington, 1964), protagoniza una amplia e imponente discografía desde que en 1990, aún formando parte de aquella venerable banda llamada Screming Trees, inició trayectoria en solitario con The Winding Sheet. No sería sin embargo aquel álbum, sino Whiskey for The Holy Ghost, editado todavía dos años antes de la última entrega oficial del grupo (Dust, 1996), el que certificara sus muchas posibilidades como vocalista de largo recorrido, quizás uno de los más sólidos y versátiles de su generación. Porque el tono de Lanegan siempre es el mismo –grave, vigoroso, áspero y, al tiempo, excepcionalmente dulce–, pero su capacidad para embarcarse en múltiples proyectos de diversa naturaleza no se agota.

Si con nombre propio, o con la Mark Lanegan Band, nos ha entregado ya siete títulos –el último, el pasado 2012, un Blues Funeral digno de todos los elogios–, para rastrear su presencia en proyectos paralelos y colaboraciones puntuales necesitamos papel y lápiz. Cantante fugaz en Queens of Stone Ages, nuestro hombre no sólo ha firmado fascinantes trabajos como miembro de The Gutter Twins (con Greg Dulli, de The Afghan Whigs) y Soulsavers; también ha registrado tres excelentes y celebradas referencias junto a la ex Belle and Sebastian Isobel Campbell y se ha mostrado dispuesto tanto a cameos ocasionales –el último del que servidor tiene constancia, en un sencillo de Moby, The Lonely Night– como a facturar discos completos en compañía de músicos afines –de comienzos de este mismo año es Black Pudding, no excesivamente (re)conocida colaboración con el multinstrumentista inglés Duke Garwood–.

Lanegan ha transitado así en este largo periplo desde un juvenil y soberbio clasicismo con coartada grunge –el de Screaming Tress, claro– hasta una agitada madurez en la que su mero nombre implica garantía de solvencia. Y aún más: de emoción. El volumen de semejante y continua producción excede por razones obvias el ámbito del material estrictamente propio –terreno, el de la composición, en el que Lanegan vuela a similar altura que en el de la interpretación–, pero más allá de las colaboraciones y las firmas compartidas su trabajo revela otra particular querencia: las versiones, terreno abonado para mostrar su talla como cantante y, de paso, dejar aún más pistas sobre su omnívoro gusto melómano.

I’ll Take Care of You (1999) fue una primera y deliciosa muestra de esa vertiente, recalando en un repertorio diverso en el que, entre otras, cabían piezas de testimonial espíritu punkCarry Home, de The Gun Club–, envoltorio folkShiloh Town, de Tim Hardin– o herencia countryTogether Again, de Buck Owens–. Imitations –quizás el título en sí tiene menos de broma que de declaración de intenciones– recupera esa idea más de una década después aportando nuevos matices, referentes aún más clásicos, en ocasiones cercanos al standard, que ya le han costado en la prensa estadounidense veladas acusaciones convencionalistas.

Ése sea quizás el riesgo de enfrentarse a títulos como You Only Live Twice, la celebérrima canción de John Barry y Leslie Bricusse, interpretada en su día por Nancy Sinatra en los créditos iniciales de la película homónima en la saga Bond; o a la no menos popular Mack The Knife de Brecht y Weill para su Opera de los tres centavos, versionada ya, cierto es, hasta la extenuación. Aunque tratándose de Lanegan, el repertorio es casi lo de menos -sobre todo si la recreación consiste justo en eso: la mencionada You Only Live Twice, por ejemplo, se arma aquí con dos bien delineadas y exquisitas guitarras acústicas que dejan al oyente literalmente ojiplático-. Y sí, claro que hay standards, a menudo en la más remota memoria de cada melómano -el Pretty Colors cantado por Frank Sinatra, el Lonely Street elevado el éxito por Andy Williams…-, pero también guiños cercanos a un universo más reconocible -el Flatlands de la irreductible Chelsea Wolf, el Deepest Shade de su amigo Dulli con The Twilight Singers, el Brompton Oratory del gigante Nick Cave o I’m Not The Loving Kind de John Cale- que en su voz cobran dimensiones propias y distintas a los originales. Ése es el valor de Imitations, el del arte de la interpretación.

Gritos postreros

Blas Fernández | 15 de septiembre de 2011 a las 7:10

Last Words: The Final Recordings. Screaming Trees. Sunyata Records. Rock. Descarga digital (iTunes) / CD a partir de octubre

Si existió durante los últimos años algo similar a una cierta épica rock capaz de conmover en lugar de provocar sonrojo, quizás hubiera que buscarlo en la imponente discografía de Screaming Trees, aquella banda de Seattle que entre 1986 y 1996 facturó una contundente producción a rebufo del grunge no exenta de repercusión popular (recuerde el éxito, relativo, de Sweet Oblivion en 1992, para quien suscribe el mejor álbum del grupo) pero definitivamente ajena al impacto global obtenido por otros nombres hermanados, con más o menos rigor, bajo el mismo epígrafe.

Tras siete títulos en largo –en franca progresión en la medida en que se alejaba de los estrechos parámetros de SST, el sello en el que echaron los dientes–, el cuarteto, integrado por el vocalista Mark Lanegan, los hermanos Connor –Gary Lee a la guitarra, Van al bajo– y el baterista Barret Martin, puso punto final a su maciza mescolanza, a menudo demoledora, de hard-rock y pop psicodelizante. Lanegan, es bien sabido, emprendió otra no menos atractiva trayectoria en la que se confunden trabajos firmados con nombre propio, junto a The Gutter Twins e Isobel Campbell o como integrante de Queens of The Stone Age, por no citar sus múltiples colaboraciones, de Soulsavers a Bonnie Prince Billy.

Otro miembro del grupo, Barret Martin, es quien se encarga ahora de rescatar y editar en su sello, Sunyata Records, este Last Words: The Final Recordings, título elegido para aglutinar una decena de canciones registradas en 1998, dos años antes de la espantada, y en principio destinadas a conformar lo que debiera de haber sido el octavo álbum de la formación.

Con anecdóticas colaboraciones de lustre –en los créditos figuran Peter Buck, de R.E.M., y Josh Homme, de Queens of the Stone Age– y otro habitual de la época en los controles, Jack Endino, estas últimas palabras se convierten para cualquier seguidor de la banda –y para cualquiera que aún sienta el pellizco de esos riffs inflados de flanger y wah-wah– en una fiesta no exenta de nostalgia.

Contra ésta, Screaming Trees descarta cualquier posibilidad de reunión. No se trata de eso, tan sólo de recuperar una colección de canciones que hubiera merecido mejor suerte y que, tras navegar por el ciberespacio en forma de bootlegs capturados en vivo, vuelven trece años después al radiante estado en que fueron concebidas.

PD: Puede escuchar íntegro Last Words: The Final Recordings, y de paso descubrir al  Barret Martin Group, en la página de Sunyata Records o en la página de Screaming Trees.

Y para quien quiera echar una lagrimita o, simplemente saber de qué va todo esto, ahí dejo el clip de Nearly Lost You

Voces para salvar el alma

Blas Fernández | 3 de septiembre de 2009 a las 10:34

BROKEN. Soulsavers. V2. Rock / Electrónica. CD

Precedido por un espléndido single en el que Bonnie Prince Billy versionaba el Sunrise de Mark Lanegan y éste, a su vez, hacía lo propio con el You Will Miss Me When I Burn del primero, Broken, tercera entrega larga de Soulsavers, el dúo de productores integrado por Ian Glover y Rich Machin, desembarcó en el mercado discográfico en una fecha difícil, a mediados del pasado mes de agosto.

Rastreando entre los títulos publicados a lo largo del mes vacacional por excelencia, emerge ahora, sin embargo, como una grabación sólida, recia y hermosa que ningún aficionado tanto al trabajo de la pareja británica como a la prolífica trayectoria del ex Screaming Trees –es sabido que, amén de sus trabajos firmados con nombre propio, Lanegan se ha prodigado en registros con Queens of The Stone Age, Isobel Campbell y The Gutter Twins– debiera pasar por alto.

Sunrise se ha quedado fuera del álbum –lástima–, pero no así You Will Miss Me When I Burn, que se enroca junto a una docena de cortes más en este apabullante listado de canciones, preñado de intensidad y plagado de nombres llamativos, pues si bien Lanegan lleva la voz cantante –ya ocurrió en el anterior trabajo de Soulsavers, el igualmente recomendable It’s Not How Far You Fall, It’s the Way You Land (2007)– lo hace compartiendo el protagonismo a dúo con otros ilustres invitados: Gibby Haynes (Butthole Surfers), Mike Patton (Faith No More, Fantomas, Peeping Tom, etc.), Richard Hawley, Jason Pierce (Spiritualized) y la australiana Rosa Agostino (Red Ghost), quien además de un par de cortes a medias con Lanegan se marca también en solitario un bello, intimidante y largo punto final, By My Side.

Disco oscuro, denso y con el componente electrónico aportado por Glover y Machin –coautores de la mayoría de las canciones– invisibilizado en favor de los sonidos orgánicos –reales o falsos–, Broken indaga con acierto en ese rock de laboratorio que por ser tal no se resiente ni en su carga de tensión ni en la de emoción. Valga como prueba la deliciosa versión del Some Misunderstanding del ya desaparecido Gene Clark (The Byrds), con Lanegan echando el resto: resulta casi imposible no conmoverse.

No he encontrado ningún clip de este nuevo álbum, aunque sí un montaje (un poco soso, me temo) en torno a, precisamente, Some Misunderstanding

Y de propina, el disco completo en Spotify