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“El mundo de la música ya es del ‘streaming”

Blas Fernández | 16 de enero de 2017 a las 5:00

 

José A. Pérez y Esteban Ruiz, fotografiados en una playa de Islandia durante una de sus giras. / Elo Vázquez

José A. Pérez y Esteban Ruiz, fotografiados en una playa de Islandia durante una de sus giras. / Elo Vázquez

silent_cover_lvpMusic For Silent Running. I Am Dive. Ambient / Score. Wearewolves Records. CD / DD.

“Jose dice que le sonaba haberla visto, pero para mí fue algo completamente nuevo. De hecho, la vimos juntos y, al principio, no nos gustó absolutamente nada. Pero luego le fuimos cogiendo cariño. Y ahora ya me la sé de memoria, escena a escena”, dice Esteban Ruiz a propósito de Music For Silent Running, el nuevo álbum del dúo sevillano I Am Dive -completado por José A. Pérez-, una suerte de banda sonora imaginaria para la película de ciencia-ficción de Douglas Trumbull Silent Running (en España, Naves misteriosas, 1972). El disco, el primero que el grupo publica con su propio sello, Wearewolves Records, tras una decena de trabajos en la escudería barcelonesa Foehn, potencia el componente de ambient music siempre presente en su música hasta extremos inéditos, proponiendo un intenso y hermoso viaje espacial.

-Silent Running es un clásico menor de la ciencia-ficción ecologista que, quizás por su ingenuidad, no ha soportado demasiado bien el paso del tiempo. ¿Cómo se fijaron en ella?

-Nos llamó José Luis Cuevas, de la agencia Born! Music, para proponernos ir al Cinemascore Festival de Castellón. La idea era que cada grupo escogía una película y le ponía música en directo. Nosotros elegimos 2001, Una odisea del espacio, pero nos dijo que estábamos locos, porque es muy larga. Así que le pedimos que nos propusiera una él y nos sugirió ésta, una película que nadie nunca había querido hacer. Volvimos a verla un par de veces juntos Jose y yo sin saber muy bien qué podíamos componer. La banda sonora original era muy invasiva, muy penetrante, así que lo dejamos un poco parado pensando en meter cuatro o cinco canciones instrumentales que ya teníamos y rellenar con algo de improvisación los 90 minutos. Además, todo esto nos pilló mientras grabábamos el disco nuevo, que saldrá dentro de poco. Cuando ya lo teníamos medio maquetado, una noche nos dijimos “oye, esta idea estaría bien para la película, ¿no?”. Y se nos fue la cabeza. Empezamos a componer e hicimos cuatro o cinco piezas instrumentales que no iban a entrar en el disco nuevo, porque eran de un rollo completamente diferente, pero nos dimos cuenta de que molaba y seguimos con ello. Terminamos aparcando el nuevo disco porque vimos claro que esto lo queríamos editar, y que además iba a ser la primera referencia de I Am Dive en Wearewolves.

-Las bandas sonoras imaginarias se han centrado durante las últimas décadas en clásicos del cine mudo, pero rara vez en películas dialogadas. ¿Cómo plantearon el proyecto?

-Las ideas iban encajando con las diferentes partes de la película en función del mensaje. Por ejemplo, en las escenas con mayor protagonismo de la nave o de los robots utilizamos más electrónica. Pero también hay partes muy tensas que se corresponden con música muy tranquila, porque nos parecía interesante el hecho de comprobar cómo la música puede llegar a distorsionar lo que estás viendo. En el disco no los hemos usado por una cuestión de derechos de autor, pero en el directo también utilizamos parte de los diálogos, que son una pista más. Para nosotros ha sido un trabajo muy intenso de reestructuración mental, porque hasta ahora, en toda la música que hemos compuesto, la idea que transmitíamos estaba controlada por nosotros al cien por cien: ésta es la letra y esto es lo que queremos decir en esta canción. Pero en el momento en que piensas que eso tiene que mezclarse con un mensaje que ya está hecho, el trabajo es distinto: tú tiras para tu lado, pero la película tira para el suyo. Nos costó un gran esfuerzo e incluso tuvimos momentos en los que pensamos que nos iba a salir un churro, pero al final quedamos contentos. Si ésta fuera la banda sonora original de la película, funcionaría.

-En la bso original también había alguna canción de Joan Baez, que no está en el disco…

-Sí, de hecho, había dos. En directo las canto yo, pero en el disco no podíamos meterlas por lo mismo, temas de derechos. Era un jaleo, había que pedir permiso a Universal, que tiene los derechos de la película, y ésta consultarlo con no sé quién, que tiene los derechos de Baez.

Selfie en las cataratas del Niágara.

Selfie en las cataratas del Niágara.

-Tras el estreno en el Cinemascore Festival, en febrero de 2015, sólo volvieron a interpretarlo en directo el pasado verano en el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus). Con el disco ya editado, ¿harán más conciertos?

-Estamos en negociación con gente diferente para hacerlo a lo largo de este año. Pero no será en salas normales, sino en sitios donde se pueda montar bien: cines, teatros… Tampoco hay tantos espacios para eso, así que nos lo estamos tomando con calma. Si cuadra lo hacemos y si no, no.

-Music For Silent Running ha tenido un lanzamiento atípico: ha estado disponible en streaming durante un mes exclusivamente en Bandcamp. ¿Por qué?

-Como sello nuevo estamos probando diferentes estrategias en el mercado discográfico, intentando evitar lo que vemos que, claramente, no funciona en el mundo independiente. Este disco lo sacamos de una manera muy consciente, justo a final del año pasado, directamente en Bandcamp y sin ningún tipo de promoción previa. Desde el día 15 de este mes ya está en todas las plataformas. Pero, en principio, queríamos concentrar todo el tráfico en Bandcamp, donde, de hecho, lleva miles de escuchas. Y eso que Bandcamp se utiliza mucho menos que Spotify o iTunes.

-Por eso le pregunto: ¿por qué Bandcamp?

-Porque nos interesaba ver qué fuerza puede tener un lanzamiento exclusivo en esa plataforma. Ya controlamos toda nuestra producción en plataformas digitales. Ésa ha sido una de nuestras grandes tareas durante los últimos meses: recuperar toda la música de I Am Dive que tenía Foehn Records y pasarla a nuestro catálogo de Wearewolves. Ahora podemos ver estadísticas, cosa que antes no podíamos hacer. Como además nuestra agregadora nos da las estadísticas a mes vencido, no íbamos a tener claro el impacto en iTunes hasta pasado un mes. Así que decidimos hacerlo directamente en Bandcamp y comprobar en tiempo real cuánta gente lo estaba escuchando y desde dónde. Y la respuesta ha sido bastante buena.

-¿Usted suele comprar música en descarga digital?

-Nunca he sido coleccionista de discos. Recuerdo que de joven discutía con Pablo Peña, de Pony Bravo, porque él compraba los cómics y los discos y yo los leía y los grababa. No he tenido ese afán, quizás porque tengo otras aficiones caras. Tengo muchos discos, porque sí compro los que me gustan. Por ejemplo, los de Sufjan Stevens, porque me gustan sus ediciones. Pero por lo general compro en digital, no copias físicas. Jose sin embargo si compra mucho en físico. Yo los vinilos los escucho en casa en el equipo; el resto lo termino escuchando en el iPhone.

-¿Y habrá vinilo de Music For Silent Running?

-No, no cabe. Tendría que ser un doble y no nos da el presupuesto. Aparte, que lo del resurgir del vinilo es una mentira. No se venden tantos como se dice. Nosotros vendemos muchos más cedés que vinilos, como un 70% más. Haremos una edición en CD bonita y la venderemos en los conciertos y en las tiendas. En nuestra experiencia, todos los discos que no se ven refrendados por una gira larga y bien trabajada no se venden. La gran mayoría de discos los vendemos en los conciertos. Y en digital se vende cada vez menos porque la gente tira de streaming.

Concierto en Japón.

Concierto en Japón.

-¿Es ése el mercado que va quedando?

-Nosotros estamos haciendo un gran esfuerzo por acudir a todas las ferias internacionales que podemos y reunirnos con gente de la industria de fuera de España. Ya tenemos más que asumido que España es nuestra casa, pero que lo que hacemos no encaja demasiado en la industria de aquí. Hace poco estuvimos en Estocolmo, en el último concierto de la gira, y además participamos en un minimercado con algunos profesionales. Una de las cosas que terminamos comprobando definitivamente es que el mundo de la música ya es del streaming. En Suecia todo es streaming. Ellos viven en Spotify. Y te hablan con total tranquilidad del dinero que sacan grupos y sellos. Y no son Abba, sino grupos independientes. Trabajan de otra manera. Han olvidado el pasado y han asumido el futuro. Funcionan bien y sacan dinero del digital.

-Pero eso choca con la queja proverbial por parte de los músicos respecto al escaso margen de beneficios que les genera el streaming

-Que le genera al músico, pero no al sello. Ahí está el salto. “Es que mi discográfica me paga poco y no me llega nada de Spotify”. Vale. ¿Y tú qué acuerdo tienes con tu discográfica? Nosotros tenemos un acuerdo muy transparente con nuestros músicos: les pagamos justo lo que merecen en función de la inversión que han hecho en su disco. Funcionamos de una manera muy fácil: ¿Cuánto cuesta que tu disco esté en la calle? Grabación, mezcla, fabricación… ¿Diez euros? De esos diez euros yo como sello puedo poner tres o cuatro. Si pongo cuatro, el 40% de todo, sean pérdidas o beneficios, es mío y el 60% es tuyo. Y en digital, igual. Ese acuerdo tan cristalino y tan sencillo, en función de lo que pueda aportar, eso me llevo, es lo que no tienen los demás grupos. Nosotros no lo teníamos con Foehn y siempre nos decían que el digital da muy poco dinero. Pero un músico recibe poco del streaming si ése es el acuerdo que tiene con su discográfica, porque la discográfica sí que recibe. Evidentemente, un sello independiente cobra menos que Universal, que tiene a Spotify bien agarrada y hace que le pague mucho más de lo que nos pagará a nosotros o a 4AD. Que sea más o menos justo, que sepamos o no cómo se cuantifica una escucha en streaming… Todo el mundo va a pensar que es poco dinero cuando lo tiene que cobrar y mucho cuando lo tiene que pagar, pero si el disco funciona, el streaming hace dinero. Obviamente, no va a hacerlo si tienes doce reproducciones, pero si tienes decenas de miles, sí. Ya digo, esta gente de Suecia con sellos medianos tienen sus empleados y les pagan. Y todo lo sacan del streaming. Nuestros objetivos a media plazo no están en trabajar aquí. No estamos buscando socios ni distribuidores aquí. Todo lo que estamos haciendo lo estamos haciendo fuera.

-A propósito, el pasado 2016 ofrecieron conciertos en China, Canadá y Suecia. Antes ya habían tocado en Japón, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Ucrania, Islandia… ¿Le preguntan a menudo cómo se consigue eso?

-La mayoría de músicos que conozco y se lo plantea como algo imposible tiene un trabajo normal y luego tiene su grupo, al que le dedica un par de tardes a la semana. Mi trabajo es el grupo. Me levanto a las ocho de la mañana, desayuno y me pongo a trabajar. Y a las nueve de la noche sigo trabajando. Sólo habré parado para comer y, si acaso, irme a montar en bici un rato. Se lo digo a todo el mundo: imagina que el nivel de intensidad que aplicas a tu trabajo cada día durante ocho o nueve horas lo dedicas a tu grupo, y no sólo componiendo canciones o tocando… Si éste no me coge el teléfono lo vuelvo a llamar; si éste no me contesta un correo, le vuelvo a escribir. Y ahora me voy a Bilbao, y ahora a Italia y ahora al Primavera… Al final, te das cuenta de que sólo se trata de tener un producto que sabes que encaja e insistir. Pero tienes que tener claro que encaja. Por poner un ejemplo radical: Lori Meyers no va a interesar nunca a nadie de los Pirineos para arriba. De hecho, a veces he hecho el experimento de poner a gente de fuera con la que he ganado cierta confianza tal o cual grupo estrella de la escena independiente de nuestro país. La reacción suele ser algo así como “¿Pero esto es cierto?”. Ojo, eh, que en todas partes cuecen habas y en todos los países hay grupos equivalentes. Así que lo primero que te tienes que preguntar es si lo que estás haciendo es exportable, porque si no lo es… Si no eres capaz de contestar a una entrevista en inglés, si no eres capaz de desenvolverte en un ámbito profesional angloparlante, ¿qué haces cantando en inglés? Es una situación con la que me he encontrado en varias ocasiones. “Nunca nos contestan de fuera”. “Tío, es que no se entiende lo que cantas”. Es duro decirlo, pero si lo que haces, fuera resulta irrisorio… Sé realista con tus perspectivas.

-Pero está claro que Lori Meyers, por seguir con su ejemplo, genera más volumen de negocio sólo en España que I Am Dive en todo el mundo…

-No creemos en el éxito, para nosotros es una cuestión de trayectoria. Es nuestro trabajo: hacemos discos, damos conciertos, nos llaman de aquí y de allá o antes llamo yo. Soy muy insistente y lo intento todo todo el rato. Y me sale una de cada cincuenta cosas que intento. Pero es que intento muchas. Aunque, claro, tengo una cosa que la gente escucha y dice “oye, esto está guay”. Nadie me dice “tío, esto es horrible, no me escribas más”. ¿Cómo se hace? Trabajando. Y asumiendo que nuestros recursos son limitados y que éste es como cualquier otro negocio: voy a invertir en lo que me interesa. Si no es así, te quedas sin recursos y sin energía.

Actuación en Canadá.

Actuación en Canadá.

-Esa visión de trabajador de la música contrasta con la idea tantas veces asumida de que el músico sólo tiene que ser músico y dejar los negocios a otros…

-A mí eso me parece fantástico si eres capaz de hacerlo. Me encantaría poder centrarme sólo en hacer canciones y tocar la guitarra mientras que otra persona se encargara de decirme “mira, este mes tienes tantos conciertos y tu carrera se está gestionando de esta manera”. Pero resulta que soy pobre y no tengo eso. Lo entendí hace mucho tiempo: el paradigma de rock’n’roll star que sólo quiere tocar y olvidarse de lo demás está muy bien en tu imaginación, pero si en la vida real quieres ser un músico que a final de mes paga el alquiler, tienes que hacerlo tú. También es verdad que no todo el mundo tiene la capacidad de hacerlo, se necesita una serie de habilidades, de competencias profesionales.

-Acaban de lanzar Music For Silent Running y ya anuncian nuevo disco, el que quedó aparcado…

-En principio, la idea es publicarlo a finales de primavera. Ya tenemos una docena de canciones hechas y, de hecho, incluso tocamos alguna en directo. Pero lo cierto es que nuestra forma de trabajar ha cambiado después de Silent Running y queremos darle otra vuelta a esas canciones desde esta nueva perspectiva. Se trata de reenfocar el asunto añadiendo lo que hemos aprendido con este proceso. Music for Silente Running ha sido un disco complicado de hacer. Había una presión añadida, porque me costaba mucho crear melodías vocales con otros instrumentos. Hasta que Jose me dijo que teníamos que trabajar de otra manera, desde una perspectiva exclusivamente instrumental. Y eso, seguro que se va a notar en el nuevo disco.