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11 de 2011

Blas Fernández | 30 de diciembre de 2011 a las 9:26

Ah, las listas… Parecen tan devaluadas que este año que termina apenas encuentro ninguna que no contenga una especie de disculpa previa del tipo sólo se trata de una elección personal. Me temo que resulta ya una acotación tan inevitable como las lógicas y previsibles divergencias entre los potenciales lectores.

La evidente dificultad, si no imposibilidad, de condensar en un escueto índice lo mejor de la producción del año crece ante una oferta tan inabarcable como definitivamente accesible. Ese tsunami, además, arrolla a su paso cualquier parcelación estilística o autolimitación genérica. Esto es, los practicantes del monocultivo sonoro están en su perfecto derecho, pero se pierden, otra vez, buena parte de la asombrosa cosecha.

¿Lo mejor? No, La Ventana Pop huyó hace tiempo de ese empeño, así que lo que sigue es sólo una propuesta, a modo de recordatorio, de algunos de esos discos de 2011 que se antojan inagotables en sus escuchas. Propuesta, ni que decir tiene, que aspira a verse enriquecida con su participación.


Kaputt.
Destroyer


James Blake.
James Blake


Let England Shake.
PJ Harvey


Space is Only Noise.
Nicolas Jaar


Ravedeath, 1972.
Tim Hecker


Smoke Ring for My Halo.
Kurt Vile


Presidente.
Sr. Chinarro


Days.
Real Estate


Nine Types of Light
. TV on The Radio


CoCo Beware.
Caveman


The English Riviera.
Metronomy

Menos vuelve a ser más

Blas Fernández | 10 de marzo de 2011 a las 8:38

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Space is Only Noise. Nicolas Jaar. Circus Company. Electrónica / Pop. LP / CD

Neoyorquino crecido en Santiago de Chile hasta la adolescencia -como quien dice, hace un par de día- y reubicado luego en Brooklyn, Nicolas Jaar dibuja algo parecido al perfil de un niño prodigio. Involucrado en la música electronica desde los 14 años, con 17 debutó en el sello Wolf and Lamb Music para a partir de ahí realizar diferentes entregas y remezclas -atención a la de Billy Jean de Michael Jackson- en escuderías diversas -incluido su propio sello: Clown and Sunset- y recorrer medio mundo actuando en directo. Con veintiuna primaveras debuta ahora en largo en el sello galo Circus Company y, como recientemente también ocurrió con un personaje de tintes similares, James Blake, buena parte de la prensa musical internacional se deshace en elogios hacia su notable Space is Only Noise.

Sin embargo, al margen de la juventud, el uso primordial de herramientas electrónicas y un evidente gusto por el minimalismo como opción estética, poco más relaciona a Jaar con el londinense: donde aquél recurre al soul para modelar el dubstep con formas nuevas, el neoyorquino opta por otro tipo de referentes clásicos. Jaar cita a Satie y Mulatu Astatke como detonantes de su melomanía, pero su álbum, estructurado sobre la base de interludios -con un papel predominante del piano-, encadenados y codas, desvela otras interesantes influencias de ésas que dan pie a un sano ejercicio especulativo.

Por ejemplo… Too Many Kids Finding Rain in The Dust, el primer gran, gran corte de un disco generoso en ellos, remite a una reinterpretación con apariencia orgánica de los primeros Kraftwerk, un curioso artefacto que recuerda aquel aire de cumbia tan socarronamente observado en su día por Uwe Schmidt (alias Señor Coconut), sólo que deshumorizado, como corresponde a un trabajo que se diría compuesto en un entorno de gravedad cero. Keep Me There se entiende como su coda, conservando la intuición del motivo melódico y cediendo el protagonismo al otro gran protagonista, junto al piano y la voz de Jaar, de Space is Only Noise, el sampler. Jaar deconstruye y reensambla aquí un solo de trompeta en un algo más que efectivo ejercicio de tensión fascinante y permanente.

I Got a Woman, con sample de Ray Charles incluido, evoca a los Portishead pre-Third y refuerza la sensación de encontrarnos, a veces, en el oscuro recibidor de una casa de mala nota: es ese ingrediente de turbadora lounge music con que el neoyorquino también aliña su ralentizada propuesta, tan deudora del jazz y el abstract hip-hop como de los serialistas y sus herederos contemporáneos -Allmost Fell y Variations bien pudieran tender puentes con Four Tet-.

Disco denso e intenso, Space is Only Noise se configura así no sólo como una llamativa carta de presentación en formato extendido -vale la pena, en cualquier caso, rastrear sus maxis-, sino también como uno de esos futuribles títulos destacados en una cosecha, la de la electrónica con ecos pop y aún así sin concesiones, con un arranque de temporada inmejorable.