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“Somos los que somos”

Blas Fernández | 15 de mayo de 2015 a las 5:00

De izquierda a derecha, Albert Guàrdia, Wences Aparicio y Artur Estrada. / Foto: Alberto Polo

De izquierda a derecha, Albert Guàrdia, Wences Aparicio y Artur Estrada. / Foto: Alberto Polo

Con tres álbumes y un reguero de sencillos editados entre 1991 y 2001, la banda barcelonesa Aina, acaso una de las más emblemáticas en el catálogo del ya veterano sello BCore, protagonizó una de esas atípicas trayectorias con notable repercusión en los circuitos underground del hardcore europeo y estadounidense -fueron muchos sus conciertos a uno y otro lado del Atlántico- y escasa visibilidad fuera de los mismos.

Tras su disolución, Artur Estrada, voz y guitarra, cambió el inglés por el español y, junto a Wences Aparicio (bajo) y Albert Guàrdia (batería), puso en pie Nueva Vulcano, un trío que suma a aquellas todavía hoy reconocibles influencias estilísticas electrizantes descargas de pop sincopado y nervioso. “Demasiado poperos para los punkies, demasiado punkies para los poperos“, bromea Estrada.

Debutantes en 2004 con Principal primera, álbum al que sólo un año después siguió Juego entrópico, Nueva Vulcano experimentó con Los peces de colores (2009) un llamativo incremento de popularidad. Al menos, el limitado incremento de popularidad que puede experimentar un grupo de sus características. Ahora vuelven con Novelería, un disco intenso y denso cuya gira de presentación concluye este fin de semana con sendas actuaciones en Granada y Sevilla a dos semanas escasas de pasar por el Primavera Sound barcelonés. Al habla con Artur.

-Han transcurrido casi seis años desde Los peces de colores. ¿Por qué han tardado tanto en sacar Novelería?

-A nivel personal, creo que los tres somos bastante dispersos, pero cuando nos ponemos a trabajar en un disco nos metemos a fondo y necesitamos tiempo. Y no siempre es posible tenerlo. Además, uno empieza a tener hijas, como yo, dos en tres años… Es complicado para un grupo como nosotros, desde el amateurismo, sacar un disco al año. Es una idea bonita, pero irrealizable.

-Y el de Nueva Vulcano, ¿es un amateurismo premeditado o predeterminado?

-Es la única vía sensata para un grupo así, diría que obligatoria por el tipo de música que hacemos, cómo funcionamos… Los grupos americanos que nos gustaban al principio, que tenían mucho más talento que nosotros, consiguieron en su momento dedicarse a la música de una manera profesional. Pero creo que sería muy poco sensato por nuestra parte pretenderlo. Aunque eso no quiere decir que en determinadas épocas te vaya mejor: cobras cuatro festivales y te vas a cenar a una marisquería.

-¿En qué trabaja?

-He estado programando conciertos durante diez años en el Heliogàbal, una asociación cultural de Barcelona, pero recientemente he dejado paso a los jóvenes, que se enteran más que yo, a mis 38 años, de qué va la movida. Ahora hemos abierto un bar de comidas con la misma gente del Heliogàbal. Aunque entre las hijas y el disco… Sí, lo reconozco: me estoy dedicando a la música, pero dentro de poco me pondré a pelar patatas.

-¿Y por qué cuesta tanto vivir de la música?

-Si tuviéramos un circuito más amplio que te permitiera ir de gira… Pero, en realidad, sacas un disco, haces diez conciertos y ya está. No es un mercado que puedas saturar. Claro que me gustaría poder hacer giras largas… Tocar más siempre hace que un grupo sea mejor. Ir a Latinoamérica, por ejemplo, es algo que nos apetece muchísimo. Nos lo han ofrecido ya dos o tres veces, y a la próxima diremos que sí, aunque sea para tocar en una fiesta de cumpleaños.

-Con Aina giró a menudo por Europa y Estados Unidos. Con Nueva Vulcano también, pero menos. ¿Cree que influyó el decantarse por el español?

-No. Esto de girar fuera viene un poco de Aina. Entonces, a finales de los 90, había un circuito europeo de garitos muy activo y hospitalario. Quizás con nosotros perdían pasta, pero iba Fugazi dos semanas antes y con eso podían pagarnos. Con el primer disco de Nueva Vulcano todavía pudimos hacerlo junto a un grupo norteamericano, todos juntos en la misma furgoneta. Pero lo que quedaba entonces de aquel circuito, de casa okupas en Alemania, por ejemplo, era ya sólo un vestigio. Así que no creo que fuera sólo por el idioma que dejáramos de viajar y tocar en ese circuito, sino porque era el fin de una época, la época de los garitos europeos de pequeño o mediano aforo: llegó la crisis, aparecieron los festivales… Y quizás que nuestro rollo tampoco se lleva ya tanto entre los chavales. Todo eso hizo que dejáramos los viajes locos.

-¿Y qué lo llevó a cambiar de idioma, a decantarse por el español?

-Fueron las ganas de probar algo nuevo… Pero también la influencia de los grandes artistas andaluces del rock que han cambiado la historia de la música en este país: Los Planetas y Sr. Chinarro. Yo no conocía el indie español; nunca había estado en contacto con esa escena, pero cuando escuché bien a Los Planetas o me fijé bien en cómo escribía Antonio Luque vi que era algo muy inspirador.

-Es curioso, porque ni Aina ni a Nueva Vulcano se les ha asociado nunca con esa escena: estaban y están más cerca del post-hardcore estadounidense…

-Sí. Con Aina estábamos muy metidos en nuestra propia movida, teníamos nuestros propios festivales, nuestros pequeños circuitos… Así que yo no viví aquello del indie español en primera persona. Fui al segundo FIB, que tocaron Mega City Four. Pero en en los 90 estaban pasando muchas cosas interesantes en Estados Unidos, así que fuimos varias veces.

-¿Y qué queda en Nueva Vulcano de aquella ética y estética hardcore?

-Creo que una manera de funcionar, que de algún modo también se transmite en los conciertos, una comunión interna, un sistema de trabajo muy familiar, y no sólo entre los miembros del grupo, sino en todo lo que está alrededor: sello, diseñador, técnico de sonido… Intentar mantener dentro de una situación placentera todo lo que rodea al grupo. Eso estaba en aquellas bandas de hardcore.

-Quizás haya algo más: la intensidad. Grabaron Novelería en cuatro días. ¿Buscaban la inmediatez del directo?

-Ja, ja… Bueno, también contaban unas limitaciones económicas que no nos permitían ir al estudio a improvisar. Aunque a veces, si no queda perfecto también es bonito. Cuando éramos más chavales nos preocupábamos más de esas cosas. Pero la producción ya la teníamos hecha antes de entrar a grabar con Santi [García]. Le dijimos “el otro disco, como más dulce, ya gustó a más gente, así que ahora vamos a intentar el rollo del directo”. Eso prevaleció sobre detalles concretos tipo “este redoble no ha salido tan bien”. El encanto del error forma parte de todo esto.

-Cita al productor… Cuatro álbumes y los cuatro grabados con él. ¿Un tándem perfecto?

-A veces pienso que quizás el nuestro sea un enfoque poco artístico: el mismo ampli, la misma guitarra, el mismo productor… Pero es que con Santi tenemos ese punto de pasarlo bien trabajando. Para nosotros es una suerte que nos entienda tan bien. No creo que eso cambie: no me imagino grabando con otro, quizás un single sí, pero un álbum no.

-Fin de gira en Granada y Sevilla…

-En Granada será la tercera vez con Nueva Vulcano. También estuvimos con Aina. En Sevilla, casi cada vez que hemos tocado, hemos tenido un componente bizarro importante. Una vez tocamos cuando España jugaba una final y lo hicimos en un sitio donde además ponían el partido. Después, con Los peces de colores, estuvimos a punto de tocar en una sala muy conocida, pero ya en la prueba el limitador de sonido saltaba cada vez que Albert golpeaba la caja de la batería, así que el propietario nos dijo que no podía ser. Andaba por allí un colega de hace años, también estaba el bajista de Pony Bravo, y nos dijeron “oye, igual podéis tocar en El Holandés Errante”. Cargamos la furgo, tiramos para allá y tocamos ante 50 amables simpatizantes.

-Una última cuestión. A mi entender hay muchas canciones redondas en Novelería, incluso algún himno. ¿Cómo tendría que ser el mercado español para que Hemos hecho cosas se convirtiera en un un éxito?

-Tendríamos que ser más. Y no somos tantos. Somos los que somos.

Nueva Vulcano actúa hoy, viernes 15, en la sala Planta Baja de Granada. Mañana, sábado 16, lo hacen en la Sala X de Sevilla, en ambos conciertos teloneados por Me and The Bees.

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 29)

Blas Fernández | 23 de abril de 2015 a las 5:00

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Vuelven Los Planetas tras años de silencio con el epé Dobles fatigas, que esconde entre sus cuatro cortes Heroína, la polémica bulería del desaparecido Juan Moneo El Torta. Todavía en el terreno del rock jondo, Niño de Elche pone a los flamencos del revés con su nuevo trabajo, Voces del extremo.

Novedades (Tremolina, Nudozudo…) y conciertos, muchos conciertos: Robyn Hitchcock, Las Buenas Noches, Nueva Vulcano, Lost Twin, Chencho FernándezLagartija Nick, El Columpio Asesino, Reina Republica… También el reggae-dub de The Oniric Tree, uno de los grupos presentes en la extensa programación de la IV edición del Routing Day, que se celebrará en Sevilla los próximos días 1 y 2 de mayo. Y a la vuelta del verano, una deliciosa sorpresa en Córdoba: Noches eclécticas en el Palacio de Viana, con actuaciones, entre otros, de M. Ward y Emiliana Torrini.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Los Planetas: Heroína (Bulería de El Torta)

2.-Niño de Elche: Mercados

3.-Las Buenas Noches: Mañana

4.-Tremolina: Remember We Are Strong

5.-Nueva Vulcano: Hemos hecho cosas

6.-Lost Twin: Acuario de plantas

7.-Chencho Fernández: Una buena noche

8.-Lagartija Nick: Napalm

9.-El Columpio Asesino: Babel

10.-Nudozurdo: El grito

11.-Robyn Hitchcock: To Turn You On

12.-M. Ward: Pure Joy

13.-Emiliana Torrini: Tookah

14.-The Oniric Tree: Like a Bird

15.-Reina Republicana: Baja la voz