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Más allá del muro insular

Blas Fernández | 10 de diciembre de 2015 a las 5:00

La actual formación de Pumuky, en una imagen promocional para ‘Justicia poética’. / Zhana Yordanova

La actual formación de Pumuky. / Zhana Yordanova

“No sabría explicar muy bien los motivos, porque realmente sí que hay bandas y microescenas de todo tipo”, apunta Jaír Ramírez, integrante de Pumuky, respecto a la proverbial invisibilidad peninsular de las bandas canarias de rock. La suya, completada en el núcleo duro por su hermano Noé y, tras múltiples cambios a lo largo de una década de trayectoria, por Adán Zeus y Daniel Benavides, es quizás junto a los veteranos GAF una notable excepción: acumulan ya siete referencias discográficas y visitan con regularidad el “territorio continental”. Vuelven a hacerlo ahora con la última, Justicia poética (Jabalina Música, 2015), sólido muestrario de referencias shoegazing filtradas con evidente y personal acierto. “Nunca nos hemos llevado demasiado bien con las etiquetas, aunque siempre nos gustaron los muros de sonido. Aun así, jamás hemos intentado hacer ejercicios de estilo en ninguno de nuestros discos. Pero sí, son cosas que al final acaban saliendo. No voy a negar la gran influencia que tuvieron en nosotros todas esa bandas de shoegazing con las que mi hermano y yo nos educamos musicalmente cuando teníamos 13 ó 14 años”, reconoce aludiendo, sin citarlos expresamente, a grupos como My Bloody Valentine, Ride, Slowdive o The Telescopes, nombres clave de la escena independiente británica a caballo entre los 80 y 90.

Pero volvamos al efecto insular, a la escasa proyección en la península de lo que se cuece en las islas. “Por un lado, creo que tiene bastante relación con lo complicado que es salir a tocar fuera de Canarias. Aquí el circuito de salas es muy pequeño: tocas en tres o cuatro y se acabó –apunta Jaír–. Al no poder salir tienes además menos oportunidades de que los medios se fijen en tu música. Y a los promotores de festivales siempre les va a resultar más complicado llevarse a una banda canaria que a otra del territorio continental. Quizás, incluso los sellos opinan que fichar a una banda canaria no es muy inteligente, precisamente por lo difícil que llega a ser que puedan salir a tocar. Al final, todas estas oportunidades que no tenemos hacen que muchas bandas duren poco. Surgen con ilusión, pero se estampan contra el muro de la insularidad. No es infranqueable, pero sí muy alto. Hay bandas que a base de trabajo consiguen pasarlo. Pero otras no. Y entonces llega la desilusión. Aunque quien indague un poco se sorprenderá al descubrir la cantidad de bandas de todo tipo que hay aquí”.

En el caso de Pumuky el aislamiento se redobla. Proceden de Icod de Los Vinos, una pequeña localidad tinerfeña alejada del núcleo urbano, y los nuevos músicos incorporados a la banda ni siquiera son de la misma isla. “El aislamiento te trae muchas cosas malas, pero en parte también te protege de recibir esas influencias que hacen que intentes subirte al carro”, apunta Jaír buscando el lado positivo. No obstante, el suyo es un caso al margen: simpre procuraron ahondar en la conexión peninsular. “En Canarias necesitamos aliarnos con bandas a las que admiramos, tanto para poder disfrutar aquí de conciertos como para tener la posibilidad de salir fuera. De eso van también las escenas”, explica.

Buena parte de sus alianzas vienen de lejos y hablan con acento andaluz: grabaron su EP Los exploradores perdidos (2007) junto a Pedro Cantudo, integrante de bandas cordobesas de tan grato recuerdo como Limousine y Jubilee, y años después registraron en Sevilla, con el productor Raúl Pérez, su álbum Plus Ultra (2011). “Yo era fan tanto de Limousine como de Jubilee, que me parecían de las mejores bandas que había en el país, a años luz de otras. Pero incluso tenemos más conexiones andaluzas –cuenta–. En Los exploradores perdidos ya colaborábamos con David Cordero, de Úrsula. Mi hermano y yo siempre hemos sido fanáticos de la música. Aunque cuando comenzamos, a principios de los 90, no nos llegaban muchas cosas, procurábamos estar al tanto de lo que se hacía. Creo que nuestro primer contacto fuera de Canarias fue David. Y poco a poco fue surgiendo una amistad. A partir de él empezamos además a conocer a muchas otras bandas y a hacer amigos entre gente que hoy en día es clave en la escena andaluza, como Perepi y Esteban, de I Am Dive. Hemos ido forjando una relación que, ante todo, es de amistad, pero también de sintonía y admiración por muchos grupos andaluces”.

Pumuky acabaría participando en Úrsula, 10 años por amigos (Foehn Records, 2011), el álbum de versiones en homenaje a la ya desaparecida banda del músico gaditano, ahora en activo con nombre propio. También fue uno de los grupos partícipes en La leyenda de Los Planetas, aquel concierto en reconocimiento a la banda granadina celebrado en L’Auditori de Barcelona en 2008. Y ahora, otra vez, de vuelta en Andalucía… Si decide ir a alguna de sus actuaciones, prepárese para una experiencia particularmente intensa. “A lo largo de todo este tiempo no hemos conseguido mantener una formación estable. Aunque siempre hemos estado mi hermano y yo, hemos sufrido muchos cambios –explica Jaír–. El último llegó precisamente con Justicia poética. Ahora estamos con músicos canarios muy jóvenes, cercanos a nosotros en gustos, gente que viene de bandas de noise y electrónica que nos gustaban mucho. Cada concierto es una sorpresa, aunque intentamos acercarnos todo lo posible al sonido del disco, a esos muros de sonido que están ahí, a esa intensidad”.

Pumuky actúa este jueves 10 en Sevilla, a las 23:00, en Sala X (José Díaz, 7). El sábado 12 lo hará en Granada, junto a I Am Dive, en la fiesta de Discos Bora Bora en Planta Baja.

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 39)

Blas Fernández | 19 de noviembre de 2015 a las 5:00

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Antaño integrante de formaciones como Úrsula o Jacob, también componente de Viento Smith, David Cordero, en la foto de ahí arriba, firma ahora con nombre propio El rumor del oleaje, un álbum inspirado en diversas playas de la costa gaditana y el País Vasco que publicará el próximo mes de enero el sello japonés Home Normal.

Antes, a finales de este mes, llegará al mercado Una nueva dimensión, recopilatorio de novísimos -entre ellos, Éter y The Loud Residents- que supone el estreno como sello discográfico de la editorial granadina Ondas del Espacio. Y de Granada llega también Tendrá que haber un camino, el poliédrico debut en solitario, es un decir, de Soleá Morente.

Más discos recientes: el Solita por el mundo de Cathy Claret; el Big Sur de Quentin Gas & Los Zíngaros; el Hotel Florida de Ricardo Vicente; el Rugen las flores de McEnroe… Estos últimos, por cierto, pronto en directo en Andalucía, al igual que Pumuky, I Am Dive y The Godfathers.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Soleá Morente: Están bailando

2.-Soleá Morente: Dama errante

3.-Cathy Claret: Chocolat

4.-Quentin Gas & Los Zíngaros: Going Back To Sevilla

5.-Éter: Domo A

6.-The Loud Residents: Verlaine

7.-Nothing Places: Draw Blood

8.-Pumuky: Taniyama-Shimura

9.-I Am Dive: The Lower You Fall

10.-David Cordero: Río Salado (Conil)

11.-David Cordero: Gaztelugatxe (Bermeo)

12.-McEnroe: Coney Island

13.-Ricardo Vicente: Como que sale el sol

14.-The Godfathers: Birth, School, Work, Death

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 28)

Blas Fernández | 9 de abril de 2015 a las 5:00

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Arranca esta entrega del Podcast de La Ventana Pop con Voces del extremo, nuevo álbum del nada convencional cantaor flamenco Niño de Elche (en la imagen), un disco producido por Daniel Alonso (Pony Bravo) con presentación en vivo en el espectáculo de cierre de la XVII edición de Zemos98.

Desde Francia nos llega el más reciente trabajo de Dominique A, Éléor, y desde Estados Unidos dos títulos tan recomendables como Carrie & Lowell, de Sufjan Stevens, y Fresh Blood, de Matthew E. White.

Rea del ritmo, de Single, Justicia poética, de Pumuky, y Regiones devastadas, de Blacanova, completan el apartado de novedades. En el de conciertos, actuaciones inminentes de Sick Buzos, Luna, La Habitación Roja y Wilko Johnson.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Niño de Elche: Estrategias de distracción

2.-Niño de Elche: Que os follen

3.-Dominique A: L’Océan

4.-Dominique A: Central Otago

5.-Sufjan Stevens: Fourth of July

6.-Single: Rea del ritmo

7.-Single: Claros y chubascos

8.-Pumuky: Escritura automática 9 mm

9.-Blacanova: Despiece (De vacuno)

10.-Matthew E. White: Vision

11.-Chencho Fernández: Si alguna vez mueres joven

12.-Luna: Sideshow By The Seashore

13.-La Habitación Roja: Febrero

14.-Wilko Johnson & Roger Daltrey: I Keep It To Myself

South Pop Dí­a 2: En la variedad está el gusto (o el disgusto)

Blas Fernández | 5 de mayo de 2008 a las 9:38

El Guincho

Foto: Aránzazu León

Con una entrada considerablemente inferior a la del primer día, y arrastrando desde el comienzo un notable retraso respecto al horario previsto, el South Pop vivió el pasado viernes 2 en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, en Sevilla, una irregular jornada marcada por los contrastes estilísticos de su cartel, cuyo orden pareció confeccionado más en función del estatus de los grupos participantes que del crescendo que una velada tan larga requiere para mantener la atención de la audiencia.

Sobre Pumuky y la posterior actuación en solitario de Abraham Boba -quien acompañó como teclista a la planetaria banda de Jaír Ramírez- más vale pasar de puntillas, pues lo suyo no resultó especialmente destacable. Lo mismo, aunque con distintos matices, cabría apuntar de Nisei, banda barcelonesa perteneciente al catálogo de B-Core y elevada a los altares por obra y gracia del lobby crítico catalán. Su directo es contundente, sí, pero su repertorio no pasa de una sucesión de clichés indie-rock con ocasionales incursiones en el dub. ¿Dónde queda la originalidad?

Grande-Marlaska no decepcionó en su primera aparición sevillana, en la que repasó El momento de hacer de cabo a rabo. Sólo una pega: a las canciones cortas y directas les cuadra un concierto similar. Un cuarto de hora menos habría dejado al respetable en ascuas.

El ex Arab Strap Aidan Moffat se ganó a pulso las copas que anunció que se iba a tomar tras su actuación. Y es que hay que tener mucha dignidad para defender como él hizo, en un entorno tan hostil, los poemas musicados de I Can Hear Your Heart, su segunda aventura en solitario tras la ruptura con Malcolm Middleton. El apoyo a la guitarra del ex The Delgados Alun Woodward deparó instantes intensos y hermosos, desgraciadamente perdidos en el tiempo cual lágrima de replicante en la lluvia. No era el momento ni el lugar.

Llegaba el turno de Mobiil, pero Barry Adamson llevaba ya una hora esperando y no parecía dispuesto a hacerlo por mucho más tiempo. Así que, sorpresivamente, fue él quien saltó al escenario, flanqueado por una numerosa formación y dispuesto a comerse el South Pop. El exacerbado revisionismo de la black music clásica desplegado en su último álbum, Back to The Cat, cobra cuerpo en directo con una precisión deslumbrante, fuera de discusión. Claro que, donde unos ven elegancia otros pueden intuir arrogancia. Cosa de gustos.

Con los galos Mobiil, cuando por fin aparecieron, ocurrió lo mismo que con Moffat: su inquietante y correoso rock de aristas cortantes descolocó al público, al que le costó entrar en el juego. Menos esfuerzo tuvo que invertir El Guincho, a quien le sobraron minutos para poner a bailar a la ya muy menguada parroquia con los cortes de Alegranza. ¿Concierto o sesión? Todo grabado excepto voz y percusión mínima. Ah, la eterna cuestión…

PD1: Un millón de gracias a Aránzazu León, que andaba por allí haciendo fotos de El Guincho, a altas horas de la madrugada, para Ladinamo y fue tan amable de cederle a Diario de Sevilla la que ilustra esta entrada. Fue un placer reencontrarte.

PD2: Esta crónica la firmo a medias con mi compañero Paco Camero. Yo me fui tras Barry Adamson y fue él quien se quedó hasta El Guincho. Lástima haberme perdido su actuación, una de las que más curiosidad me despertaba de todo el festival, y el jaleo que según me contaron se montó cuando Pablo Díaz-Reixa comenzó a invitar al público a subir al escenario. Comprendo la reacción de la organización. Después del accidente de Mar Álvarez, de Pauline en la Playa, no debía de estar el horno para bollos.